SE AVIVA EL FUEGO DE LA IGNORANCIA

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-Lecturas escritas hace muchos años se tornan reveladoras y proféticas, demasiado reales para seguir considerándose ciencia ficción. Hoy son lecturas obligadas para situarnos en el contexto presente que pareciera ser ineludible. George Orwel y Aldoux Huxley y sus obras son 2 magníficos ejemplos de lo que hoy nos acontece…

Mauricio Saraya Ley*

Aquella máxima que reza: “nadie experimenta en cabeza ajena” parece ser tan cierta como deprimente, porque nos orilla a pensar que de nada ha servido el paso de los siglos para la experiencia humana.

No se trata de incapacidad de aprendizaje, sino que ante los valores morales casi siempre prevalecen los intereses económicos y la sed de dominio y poder de unos cuantos. De ahí la quema de libros en tantas culturas, y no sólo de algunos libros, sino de bibliotecas completas, desde la de Alejandría, hasta la Biblioteca Nacional de Bagdad y la quema tragedia de la Academia de Ciencias Egipcia, donde el fuego de la ignorancia arde apasionado, queriendo erradicar cualquier vestigio de sabiduría que pueda despertar en la población curiosidad y escepticismo, y la fe ciega del discurso popular se pone en tela de juicio.

La quema de libros es la práctica, generalmente promovida por autoridades políticas o religiosas (Españoles, Nazis, Chinos, Argentinos (por sólo mencionar algunos) de destruir libros u otro material escrito; está vinculada al fanatismo ideológico y suele acompañar muchos conflictos bélicos. Entrado el siglo XXI las mismas prácticas totalitarias patéticas intentan mantener a los pueblos del mundo en la más profunda ceguera, a base de miles de distractores cibernéticos y televisivos, que crean el espejismo de informar y educar cuando su propósito es exactamente el contrario.

Muchos disfrutamos en mayor o menor grado de las series de TV, las películas de Hollywood y Netflix, además de las redes sociales entre las que destacan Facebook, Instagram y Twiter, y para mayor desgracia, los noticiarios, plagados de noticias falsas, sin siquiera sospechar que estamos siendo sistemáticamente manipulados por una avanzada ingeniería social que induce a una perspectiva distinta a la real, a través de desensibilización, repetición de mentiras hasta que las percibimos como hechos reales, propaganda y censura.

Quemar bibliotecas en tiempos pasados tenía la misma función que hoy ocupa la censura de información elemental y verídica, tanto científica y médica como filosófica. Hoy se le califica a dicha información en los medios de comunicación masiva y en las redes sociales y plataformas cibernéticas como noticias falsas o “fake news” (la mayoría de veces sin fundamento) sólo por cuestionar e invitar al diálogo, por exhortar a los seres pensantes a que piensen y tomen sus propias conclusiones sin aceptar ciegamente el discurso predominante, elaborado por un conjunto de instituciones y gobiernos corruptos. Sólo habría que seguir el dinero para evidenciar lo que para los librepensadores ya es evidente.

Cabe mencionar que no se trata de un problema nacional ni exclusivamente contemporáneo, sino mundial que se ha encrudecido con los siglos, donde la mentada globalización alcanza estragos inimaginables. ONU (con su derecho de veto para dictadores) y su Consejo de Seguridad, OMS (fabricante de falsas Pandemias desde hace varias décadas), OTAN (ejército colonialista de falsa bandera), FDA (cómplice de envenenamiento sistemático). CDC (parapeto regulador de las farmacéuticas con licencia para matar sin responsabilidad por ello), Fondo Económico Mundial, Banco Mundial, Google y todo el Silicon Valley, ni a cuál irle como ejemplo de corrupción y falta de humanidad.

Lecturas escritas hace muchos años se tornan reveladoras y proféticas, demasiado reales para seguir considerándose del género ciencia ficción. Hoy me parecen lecturas obligadas para situarnos en el contexto presente que pareciera ser ineludible. George Orwel con su gran obra 1984, y Aldoux Huxley con su aterrador Un Mundo Feliz son 2 magníficos ejemplos de lo que hoy nos acontece.

El 21 de octubre de 1949, unos meses después de la publicación de 1984, George Orwell recibió una carta de Aldous Huxley, cuyo Brave New World  “Mundo Feliz” había sido publicado 17 años antes. Huxley, concluye:

Dentro de la próxima generación, creo que los gobernantes del mundo descubrirán que el acondicionamiento infantil y el narco hipnosis son más eficientes, como instrumentos de gobierno, que los clubes y las cárceles, y que la lujuria por el poder puede satisfacerse tan completamente sugiriendo a las personas que amen su servidumbre como azotándolas y pateándolas en obediencia. En otras palabras, siento que la pesadilla de Diecinueve Ochenta y Cuatro está destinada a modular en la pesadilla de un mundo que tiene más parecido a lo que imaginé en Mundo Feliz. El cambio se producirá como resultado de una necesidad sentida de una mayor eficiencia. Mientras tanto, por supuesto, puede haber una guerra biológica y atómica a gran escala, en cuyo caso tendremos pesadillas de otro tipo y apenas imaginables.

Y mientras usted, amable lector termina de leer este pequeño artículo, decenas de mensajes cibernéticos y vídeos están siendo censurados, sitios Web des-plataformados y deshabilitados, grandes personalidades científicas difamadas y los sistemas de espionaje más vanguardistas implementados para saber lo que pensamos, lo que decimos, lo que compramos y cómo nos comportamos, en pos de un control de masas con ingeniería social tan apabullante que la mente más apocalíptica haya jamás concebido.

Para culminar hago mención de un interesante libro, el cual ya está siendo censurado por su polémico contenido, y que, si bien no representa verdades absolutas, ventila otras muchas cuestiones incómodas para esa élite que prefiere mantenernos tan ignorantes como distraídos.

“EL MITO DEL CONTAGIO” – Para los lectores de Plague of Corruption, “Plaga de Corrupción”, Thomas S. Cowan, MD y Sally Fallon Morell hacen la pregunta: ¿existen realmente cosas como «virus»? ¿O son electro smog, condiciones de vida tóxicas, y 5G realmente la culpa de COVID-19?

La explicación oficial de la pandemia de COVID-19 de hoy es un “virus peligroso e infeccioso. Esta es la razón para aislar a una gran parte de la población mundial en sus hogares para frenar su propagación. Desde las máscaras faciales hasta el distanciamiento social, desde los antivirales hasta las vacunas, estas medidas se basan en el supuesto de que pequeños virus pueden causar enfermedades graves y que dicha enfermedad es transmisible de persona a persona.

Fue Louis Pasteur quien convenció a una comunidad médica escéptica de que los gérmenes contagiosos causan enfermedades; su «teoría del germen» ahora sirve como la explicación oficial para la mayoría de las enfermedades. Sin embargo, en sus diarios privados afirma inequívocamente que en toda su carrera no fue una vez capaz de transferir la enfermedad con un cultivo puro de bacterias (obviamente no fue capaz de purificar virus en ese momento). Admitió que todo el esfuerzo para demostrar el contagio fue un fracaso, lo que llevó a su famosa confesión en el lecho de la muerte de que «el germen no es nada, el terreno lo es todo.”

Si bien las estadísticas de incidencia y muerte para COVID-19 pueden no ser confiables, no hay duda de que muchas personas se han enfermado con una nueva enfermedad extraña, con síntomas extraños como jadeo de aire y otros malestares, y cientos de miles han muerto. Muchos sospechan que la causa no es viral, sino un tipo de contaminación única en la era moderna: la contaminación electromagnética. Hoy estamos rodeados por un marco de frecuencias superpuestas y discordantes, desde líneas eléctricas hasta la nevera y el teléfono celular. Comenzó con el telégrafo y progresó a la electricidad en todo el mundo, luego al radar, luego a los satélites que interrumpen la ionosfera, y luego a la Wi-Fi omnipresente. La adición más reciente a esta raqueta inquietante es la quinta generación inalámbrica-5G. En El mito del contagio: ¿Por qué los virus (incluido el Coronavirus) no son la causa de la enfermedad?, los autores más vendidos Thomas S. Cowan, Maryland y Sally Fallon Morell abordan los factores que desde su punto de vista son las verdaderas causas de COVID-19.

El 26 de septiembre de 2019, se activó la conexión inalámbrica 5G en Wuhan, China (y se lanzó oficialmente el 1° de noviembre) con una cuadrícula de aproximadamente diez mil antenas, más antenas que las que existen en todo Estados Unidos, todas concentradas en una ciudad. Un aumento en los casos ocurrió el 13 de febrero, la misma semana que Wuhan encendió su red 5G para monitorear el tráfico. La enfermedad ha seguido posteriormente la instalación 5G en todas las principales ciudades de América.

Desde los albores de la raza humana, los curanderos y los médicos se han preguntado sobre la causa de la enfermedad, especialmente lo que llamamos «contagios», numerosas personas enfermas con síntomas similares, todo al mismo tiempo. ¿La humanidad sufre estos brotes a manos de un dios enojado o espíritu maligno? ¿Una perturbación en la atmósfera, un miasma? ¿Atrapamos la enfermedad de otros o de alguna influencia externa?

A medida que la restricción de nuestras libertades continúa, cada vez más personas se preguntan si esto es cierto. ¿Podría un paquete de fragmentos de ARN, que ni siquiera se puede definir como un organismo vivo, causar tales estragos? Tal vez hay algo más involucrado, ¿algo que ha alterado el equilibrio de la naturaleza y nos ha hecho más susceptibles a las enfermedades? Tal vez no haya “coronavirus” en absoluto; tal vez, como dijo Pasteur, “el germen no es nada, el terreno lo es todo.”

Para obtener una imagen del libro en cuestión, ver PORTADA DE LIBRO en:

https://www.simonandschuster.com/books/The-Contagion-Myth/Thomas-S-Cowan/9781510764620?utm_campaign=Solo%20Newsletter%3A%20Dr.%20Cowan%27s%20Garden%20%28SD2r6A%29&utm_medium=email&utm_source=Daily%20Newsletter&_ke=eyJrbF9lbWFpbCI6ICJtX3NhcmF5YUB5YWhvby5jb20iLCAia2xfY29tcGFueV9pZCI6ICJLMnZYQXkifQ%3D%3D

MAURICIO SARAYA LEY – Ganador de los premios: “EL HERALDO”, “La Letra Impresa”, “Premio Nacional Rincón Gallardo”. En 2003 publica su primera novela “Efervescencia”. Se han adaptado sus cuentos para cortometrajes. En 2013nace “Ruido”, libro de su autoría de denuncias con propuesta filosófica . Desde 2018 es director de AMORCC y colabora con La Voz del Árabe desde su fundación. Activista bien documentado que aplaude el escepticismo y actúa con valentía invitando a sus lectores a la reflexión, aun cuando su reputación s ponga en tela de juicio ante la incomodidad de muchos.

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Imagen: LVÁ        

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, noviembre 11 del 2020

 

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