TRAS UN SUEÑO DE NOUR KURI

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TRAS UN SUEÑO de Nour Kuri en el Día Mundial del Emigrante Libanés, en México el festejo será en grande…

Luis Miguel Cobo

Fue hace tres años, ahí en Polanco, en el lugar más transitado, en el mejor lugar de Polanco, donde la embajada, la casa de todos los libaneses y los ya mexicanos se encuentra, eso sí, siempre con las puertas abiertas, un seño particular de todo libanés, abrir la puerta al amigo, al pariente, al primo y al tío, siempre están ahí para tan solo hablar, para solamente tomar un café árabe, o turco o como se le quiera decir, es tan solo el hablar y escuchar, con el corazón escuchar y hablar, historias miles de ires y venires he logrado obtener, escuchando y riendo, a veces llorando ellos recordando su vida, su viaje, a la familia, lo que dejaron hace años allá, en su tierra querida, amada, el Líbano que los extraña, Líbano que los ama,  Líbano los espera una vez más…

Hace tres años esto se reduce en estar así, cuando conocimos: TRASUNSUEÑO

Se festeja este domingo 8 de marzo un año más de El Día Mundial del Emigrante Libanés, será la fiesta en grande, en el Centro Libanés México, en el sur de la CdMx, como cada año en la también casa de los árabes, como lo dijeron y lo han dicho siempre, como lo dijo el presidente mexicano Adolfo López Mateos: “El que no tenga un amigo libanés que lo busque”, es verdad, los que hemos tenido la oportunidad de haber encontrado no uno, a muchos amigos libaneses, bien sabemos lo cierto de estas sabias palabras…

En este día amigos libaneses mexicanos, o bien mexicanos libaneses, gracias por estar aquí con nosotros, gracias por haber entregado su vida a México, su familia, todo por este país amigo que siempre estará con ustedes por el detalle más trascendental: porque ustedes siempre han estado con México, gracias, Shukran…  

Y fue ahí en Polanco, esta semana que termina, frente a la casa libanesa, la embajada, en el punto que Simón Bolívar en forma de obelisco vigila a Líbano, y Líbano a Bolívar, hermoso cruce muy transitado durante el día, ahí en el rincón más visto, sobre un prado arreglado por la autora, donde se pretendió sembrar varios “cedros” de Líbano, hijos milenarios naturales de aquellas tierras, ahí continúan los tres también vigilantes, todo ellos entre sí pero tal vez a la pieza más significativa del lugar, la obra que va tras un sueño, la obra que representa a ese viaje que atesoraba sueños y dejaba tristeza de abandono, nunca olvido, jamás, ahí está en la obra que todos vigilan, embajada, cedros y un Bolívar latinoamericano que también vivió lo suyo, Tras Un Sueño es la obra de la escultora Nour Kuri, quien como siempre llegó a tiempo, a la hora pactada en ese lugar, Paseo de la Reforma, donde la esperaba su obra y el periodista, un privilegio y placer platicar con ella, de arte, de la historia de sus antepasados, de la vida misma en sus muy diversos temas, sociales, políticos, religiosos, de todo un poco en una gran plática, como siempre ha sido y será…

Nour Kuri (NK) comenzó a platicar sentimientos y la historia: Tras un sueño fue el sueño de muchos con lo que se quiere dar las gracias a México, esa fue la intensión del ex embajador de Líbano en México, Hicham Handam, al comisionarme con esta obra, que para mí fue un orgullo y un privilegio. No nada más fue hacer esta obra que habla de la emigración, sino que fue plasmar un sentimiento muy importante, al irla haciendo e ir probando y viendo hacia dónde expresar esa visión, todo tenía una cara, todo tenía un nombre, un apellido y una razón de ser, porque penaba en mi papá, pensaba en mi abuelo y en mi bisabuelo cuando llegaron, y en la manera que fueron recibidos en México… y pensaba en mi hijo que es también un emigrante y me gustaría que a él se le recibiera como se recibió a mis antepasados, papá y abuelos…  

LVÁ – ¿Te documentaste para hacer la obra o fue por experiencias personales?

NK – No me documenté con nada. El día que me habló el Dr. Hicham me enseñó un pequeño espacio en un parque que siempre fue mío, porque nosotros vivimos a tres cuadras de ahí toda la vida. Y me dijo: “acá, en este cuadradito quiero hagas algo como para que el pueblo libanés le agradezca a México la manera como recibió a todos los libaneses que ahora ya son mexicanos. Quiero que lo expreses… Me dijo, y me dio ideas, lo que él quería fue lo que se hiso, me dijo: quiero un barco, a nuestros libaneses llegando, quiero a México recibiéndolos con los brazos abiertos. Y bueno, me quitó el sueño… Y fue porque es muy diferente a la idea que yo tenía, la que tenía era un cedro, en su centro la forma de una mujer que es la República Mexicana, y como base de este cedro sus raíces, eran todos estos personajes que llegaron a México con su cedro bien marcado y echaron raíces, y ellos son el tronco de esa escultura.

Yo tenía esa idea, cuando me empieza a decir de un barco y muchas cosas me sacó de onda, cambió todo… Fueron semanas, noches de estar pensando cómo expresar todo eso. A lo que me dirigí fue a los elementos más importantes que para mí eran el cedro que es el símbolo por tradición y el escudo de Líbano, el emigrante, el barco porque los libaneses son los fenicios, pero no podían ser figurativos.

LVÁ – Vemos en la obra a una familia.

NK – Sí. Viene el emigrante, al frente de su cedro que trae en la espalda. Generalmente casaban al que venía a América, no lo dejaban venir solito, Venían con su pareja casi todos, con su esposa. Toda la historia de Tas Un Sueño es circular porque no nada más es la historia de uno, es la historia de ellos más la de todos los que vinimos con ellos y que nos formamos acá. Viene el emigrante al frente, tiene como un mar porque viene rompiendo olas, las olas significan los obstáculos que se encontraron en el camino, nada los detuvo, rompieron las olas. A su lado viene su mujer, que sutilmente si se observa está embarazada, siempre a su lado, el cedro. La mano de ella está volteada un poco hacia atrás, de esa mano se toma de todas esas descendencias que van formando las familias de esos emigrantes que también abrazan su cedro. Si te das cuenta es completamente circular. El barco, los fenicios cruzaron el mundo en sus barcos hechos con cedros.

Y bueno, seguramente preguntarás ¿dónde está México? Pues bueno, dijo el embajador que pusiera a México dentro de la obra…

LVÁ – Sí, ¿dónde está México en la obra?  

NK – Pues bueno, la base de la escultura es piramidal, pensando en las pirámides mexicanas se metió a México así…

LVÁ – Muy bien Nour, esta es la parte “técnica”, por decirlo de alguna manera, se han cumplido todos los pedimentos del embajador, bien, pero voy más allá de esto, lo más importante que es el sentimiento de Nour al estar creando la obra, ¿qué sentiste?

NK – No, el embajador fue una pauta, él me dio el lugar, me dijo lo que deseaba ponerle a la obra y me dio lo que agradezco infinitamente, la libertad para crearla. Y te digo, realmente fueron muchas noches de insomnio, de no pegar el ojo por estar pensado en la obra. Los análisis, del qué, cómo, cuándo, pensé en algún momento en un barco lleno de simbología, fue un reto impresionante por donde se le miré. Primero la hice en barro, jugando con el barro, es el diálogo íntimo muy padre que sólo tu puedes vivir creando la obra.  Cuando la hacía o trazaba miraba caras, me dejaba ir, miraba sentimientos de todos ellos que llegaron así, ahí entró mi visión. Cuando la terminé después de varios meses de estarla trabajando llegó el momento en que dije aquí está… Y bueno, salí volando a ver a mi hijo y liberar un poco, al regresar empezó el trabajo…

LVÁ – ¿Qué es para Nour Kuri haber creado la primera obra del emigrante libanés en el siglo 21?

NK – Pues sí, esta obra lo que busca, no siendo figurativa, busca una identificación más cercana, porque está la obra de Ramsés Barquet, que es la que se utiliza en todo el mundo, la que todos conocemos, es el emigrante de principios de siglo 20, finales del 19. Aquí es lo que siento por otras sociedades que también son de emigrantes y la miran en Polanco, un lugar céntrico en Paseo de la Reforma, es un lugar privilegiado, hablando de esto fue una gran responsabilidad.

LVÁ – ¿Qué sintió Nour al vivir todo eso?

NK – Pues lo primero fue pánico porque es una gran responsabilidad, estar en una avenida así, ahí, también una ilusión mágica en la que no trabajé yo sola, yo sólo hice la figura, el barro, la forma, pero no, fue mi familia, mis antepasados, ellos me iban dictando, los imaginaba, de ahí salía mi inspiración para trabajarla. Fue este equipo de mis seres infinitos los que de alguna manera estaba conmigo e íbamos trabajando juntos, por eso te dije que todo tiene cara, todo tiene nombre, tiene apellido y tiene una historia…  

LVÁ – Siempre es un placer conocer la historia de tus obras, que es la historia de la autora. ¿Hay algo más que quieras comentar, algún mensaje para este domingo que se festeja el Dia Mundial del Emigrante Libanés en México?

NK – Bueno sí, puedo decir gracias por haberlos recibido como los recibieron, porque en un mejor lugar no me pudieron haber dejado que es mi México querido. Este domingo será una gran fiesta en el Centro Libanés como todos los años, a estos emigrantes, se dice fácil emigrante, y he pensado mucho en las abuelas que dejó irse a un hijo, dos hijos, tres hijos, y casi todos vinieron a América, pesaba mucho en la valentía de la abuela, de esos padres que cola sonrisa le dan la bendición al hijo y permiten que se vaya tras un sueño, y ellos que se van con esas bolsas vacías pero llenas de ilusiones, de amor, de querer dar lo mejor al lugar donde llegan… y regreso a esos padres y sobre todo a la madre porque yo soy mujer, que con la sonrisa das la bendición pero con el corazón que llora que sangra porque sabe que el hijo se va, y sabemos que hoy los hijo están lejos pero cerca con los teléfonos y la modernidad, hay aviones y todo eso, pero en ese entonces eran miles de horas en un barco.

Cuando fui al Líbano a cerrar el círculo hace unos años, Fui invitada por la Universidad de Notre Dame tiene un museo de la migración, les doné una escultura que se llama “La Aldea” que en árabe es el pueblo, cuando se inauguró pensaba todo ese pasado y lo fueron aquellos años, y ahí estaba el gracias desde mi corazón, pensaba en el tiempo que ellos habían tardado en llegar a América, meses si tú quieres, y yo en tan solo unas horas llegué al Líbano…  Y es lo que quiero decir, gracias por recibir a cualquiera de ellos que han venido con la ilusión y Un Sueño… Ellos llegaron a América tras un sueño y yo expresé con mi corazón también Tras Un Sueño que quiero compartir…

LVÁ – Muchas gracias Nour y muchas felicidades porque después de tres años por fin logramos el sueño de platicar sobre esta gran obra…

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Fotos: LVÁ ©-2020

La Voz del Árabe (LVÁ) – ESPECIALES – Cd. de México, marzo 6 del 2020

 

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