CHAPULTEPEC Y SU HISTORIA EN LA CdMx

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El Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México, ganó el primer lugar como el Mejor Parque Urbano del Mundo 2019.

El Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México, ganó el primer lugar como el Mejor Parque Urbano del Mundo 2019, reconocimiento que otorga la organización World Urban Parks.

Este espacio de 700 hectáreas, en el corazón de la capital del país funciona como pulmón para los millones de habitantes, está designada como Área con Valor Ambiental con categoría de Bosque Urbano y es el Monumento Natural de mayor importancia de la ciudad, señala el comunicado.

Chapultepec logró el oro por encima de parques como el Shakespeare Regional Park en Auckland, Nueva Zelanda, que se llevó la plata; el Penang City Park, en George Town Malasia y el Queen’s Park en Invercargill en Nueva Zelanda, que consiguieron el bronce. 

CHAPULTEPEC – El topónimo de Chapultepec procede del idioma náhuatl chapul (in) -saltamontes-; tepe (tl) -cerro o montaña. La c al final es un sufijo que denota nombre de lugar: en el cerro del Chapulín.

El bosque de Chapultepec tiene una historia que se remonta a tres mil años. Piezas de cerámica y entierros del periodo Preclásico (2500 a.C – 200 d.C.) son testimonios que nos hablan de los primeros pobladores a las orillas del lago de Texcoco. Los mexicas lo ocuparon en diferentes ocasiones: durante su migración, se detuvieron por un corto tiempo en Chapultepec, hasta que fueron expulsados por los chalcas y los xochimilcas, pueblos vecinos. En 1325, después de la fundación de México-Tenochtitlan, Chapultepec fue considerado como lugar sagrado y sitio estratégico debido a los manantiales que surtían de agua potable a la capital del imperio.  

Durante el Virreinato, Chapultepec continuó siendo un sitio de gran importancia. En 1530 el emperador Carlos Quinto decretó, por Cédula Real, que el bosque de Chapultepec se convirtiera en propiedad de la ciudad de México. Para los primeros virreyes éste era un lugar de descanso y esparcimiento: lo utilizaban para pasear y para cazar ciervos, liebres y conejos. Era tan apreciado, que el virrey Luis de Velasco (1590-1595) mandó construir un palacio de recreo en la falda del cerro. Este fue destruido en 1784 por una explosión de pólvora por lo que, un año después, el virrey Bernardo de Gálvez inició la construcción de otro palacio en la cima del cerro: el Castillo de Chapultepec.  

En 1845, el bosque fue utilizado como lugar de práctica de los cadetes del Colegio Militar, quienes ejercitaban tiro y realizaban todo tipo de actividades militares. Dos años más tarde, tras la guerra contra Estados Unidos, el cerro fue talado en su totalidad para evitar que se escondieran las tropas derrotadas.

La transformación del bosque de Chapultepec, hasta convertirlo en uno de los parques más bellos y famosos del mundo en el siglo XX, es una de las obras del gobierno del general Porfirio Díaz. En 1895, se formó una comisión con el fin de hacer de aquel hermoso lugar un verdadero sitio de recreo, abierto a todo público. El rescate del bosque consistió en trazar calzadas con desarrollos, casi idénticos, a los del bosque de Bolonia; se hizo un lago artificial y se aprovechó la tierra de la excavación para formar montículos, de diversas alturas, que rompieran con la monotonía de las superficies planas. No obstante, el Bosque se ha ido transformando desde entonces, a la par de los cambios políticos, económicos, sociales y culturales de la ciudad que lo alberga. 

PREHISPÁNICO – El bosque de Chapultepec tiene una historia que se remonta a tres mil años. Piezas de cerámica y entierros del periodo Preclásico son testimonios que nos hablan de los primeros pobladores a las orillas del lago de Texcoco; durante el Clásico, hacia el primer milenio de nuestra era, estuvo ocupado por teotihuacanos y más tarde, después del año mil, lo habitaron los toltecas en el periodo Postclásico. A la llegada de los mexicas, a principios del siglo XIV, los tepanecas de Azcapotzalco dominaban este territorio. Los mexicas lo ocuparon en diferentes ocasiones: durante su migración, se detuvieron por un corto tiempo en Chapultepec, hasta que fueron expulsados por los chalcas y los xochimilcas, pueblos vecinos. En 1325, después de fundada México-Tenochtitlan, los mexicas consideraron a Chapultepec como lugar sagrado y sitio estratégico, debido a los manantiales que surtían de agua potable a la capital del imperio. Más tarde, en 1428, Nezahualcóyotl, Tlatoani de Texcoco, ordenó la edificación de un palacio, así como el enriquecimiento de la fauna y flora del lugar.

Chapultepec tenía un valor especial para los mexicas debido a su ubicación y a sus manantiales. La cima del cerro, en donde ahora se encuentra el Castillo, era un sitio ideal para estudiar el movimiento de los astros, por lo que ahí se erigió un instrumento de medición astronómica. El conocimiento que se producía a partir de las observaciones realizadas probablemente era utilizado para definir la orientación de las ciudades y de sus construcciones. Frente al observatorio había un teocalli que los mexicas construyeron junto con dos pequeños adoratorios en la base del cerro. Por otro lado, sus características geológicas lo relacionaban con los dioses del agua y de la lluvia. El islote era un lugar estratégico y sagrado. Los manantiales de Chapultepec eran vitales para los pobladores de Tenochtitlan porque el agua del Lago de Texcoco, que rodeaba a la ciudad y al islote, era salada y no servía para el consumo humano. Para conservar el agua de estos manantiales se construyeron albercas y más tarde, para llevarla hasta Tenochtitlan, se levantó un acueducto de carrizo, piedra y lodo. La obra estuvo a cargo de Nezahualcóyotl, el señor de Texcoco, quien se ganó el derecho de vivir en Chapultepec porque no cobró por la labor. El acueducto era tan importante para la ciudad que fue clave durante la conquista española (1519-1521): tras semanas de enfrentamientos, Hernán Cortés loqueó el flujo del acueducto; la falta de agua potable contribuyó a la derrota de Tenochtitlan.

VIRREINAL – Durante los primeros años de la Nueva España, cuando la división y repartición del territorio del Valle de México estaba en discusión, Hernán Cortés intentó, sin éxito, añadir entre sus propiedades al cerro y bosque de Chapultepec. Sin embargo, en 1530 el emperador Carlos Quinto decretó, por Cédula Real, que el bosque de Chapultepec se convirtiera en propiedad de la ciudad de México. Para los primeros virreyes éste era un lugar de descanso y esparcimiento: lo utilizaban para pasear y para cazar ciervos, liebres y conejos. Era tan apreciado, que el virrey Luis de Velasco (1590-1595) mandó construir un palacio de recreo en la falda del cerro. Más tarde, otro virrey, Rodrigo Pacheco y Osorio (1624-1635), decidió que este lugar se utilizara como sitio de fiestas y entretenimiento. Así, el palacio de Chapultepec albergó durante más de dos siglos numerosas celebraciones de virreyes y visitantes distinguidos, hasta que a mediados del siglo XVIII estalló una fábrica de pólvora cercana al palacio que causó serios destrozos al edificio. Como consecuencia de los daños, el rey de España dispuso que el palacio se convirtiera en la Cárcel de la Acordada, sin embargo el proyecto no se llevó a cabo y el edificio terminó abandonado. En 1784, numerosos obreros, artesanos y presidiarios de la Cárcel de la Acordada utilizaron piedrasde chiluca, vigas de cedro y otras maderas, traídas de los bosques del Desierto de los Leones y de Río Frío, para la construcción de una casa de descanso planeada por el virrey Matías de Gálvez, que sirviera para reemplazar aquella que había existido en las faldas del cerro.

En diciembre de 1783, el ingeniero catalán Agustín Mascaró concluyó la labor de desmonte y preparación del terreno para construir la casa de campo, sencilla y propia; sin embargo, los trabajos de construcción se desarrollaron de manera tan lenta que, para fines del siguiente año, existía sólo un muro circundando al jardín, justo donde ahora se levanta el Alcázar. Correspondió entonces a su hijo, el también virrey Bernardo de Gálvez, concluir el alzado del primer edificio que se ubicó en el lado poniente de la meseta, donde hoy se levanta la fachada del Castillo; por su parte, el jardín amurallado y el mirador se situaron con vista al oriente. Las labores de construcción tuvieron, en esa época, un costo cercano a los trescientos mil pesos; y el edificio principal se compuso de dos pisos, con habitaciones para el virrey y su servidumbre, cuartos de huéspedes, cocina y servicios. Para 1785, se suspendieron los trabajos que le daban forma al Castillo y, un año después, el virrey Manuel Antonio Flores recibió la Real Orden de subastarlo en sesenta mil pesos; por fortuna, no hubo compradores. Siete años más tarde, en tiempos del segundo Conde de Revillagigedo, el caserón ubicado en la cima de Chapultepec fue elegido como posible sede del Archivo General del Reino de la Nueva España, proyecto que no se llevó a cabo, por lo que, en 1806, el sitio se vendió al Ayuntamiento de la Ciudad de México. En los albores del siglo XIX, sus vidrios, ventanas, puertas y herrerías fueron desmantelados y vendidos a la Real Hacienda. Más tarde, con la guerra de independencia, el edificio terminó por deteriorarse. En 1819, un fuerte temblor dañó aún más la edificación, por lo que esta construcción entró en una etapa de franca ruina.

COLEGIO MILITAR – Durante la guerra de Independencia (1810 – 1821) el edificio estuvo en desuso. Así permaneció hasta que en 1833 el gobierno mexicano lo decretó como sede del Colegio Militar, inaugurado en 1843.Apenas cuatro años después de haber iniciado funciones, el Colegio sufrió un ataque. El 12 y 13 de septiembre de 1847, durante la invasión estadounidense, el ejército asaltante acometió la sede milita rmexicana, lo que causó serios destrozos al edificio y la muerte de seis cadetes, conocidos desde entonces como los niños héroes. Tras la derrota del Colegio, los estadounidenses tomaron la Ciudad de México y no se retiraron hasta que el gobierno mexicano accedió, tras meses de negociación, a ceder los territorios de California y Nuevo México a Estados Unidos. Debido a los daños provocados por el ataque, el edificio tuvo que desalojarse para ser reparado y el Colegio cambió de sede. Años después, durante la Guerra de Reforma (1858-1861), el recinto fue ocupado por primera vez como residencia presidencial. Miguel Miramón, un ex alumno del Colegio Militar, fue presidente interino del bando conservador entre 1859 y 1860, y eligió al Castillo como residencia oficial. Después de su estancia, el edificio fue nuevamente abandonado.

IMPERIO – El Castillo de Chapultepec permanecería sin cambios profundos hasta que, en junio de 1864, el emperador Maximiliano de Habsburgo y su esposa, la emperatriz Carlota, lo eligieron como residencia, nombrándolo de manera oficial Palacio Imperial de Chapultepec y “Miravalle” en memoria de su tan recordado Castillo de Miramar. De inmediato, el edificio fue sometido a trabajos de remozamiento y adaptación. El arquitecto mexicano Ramón Rodríguez Arangoit y fue el responsable de la remodelación del Alcázar y el 4ingeniero Eleuterio Méndez el subdirector de la misma. A partir de entonces, el Castillo que corona el cerro de Chapultepec no sólo quedó destinado a albergar obras de arte sino, además, se convirtió en una de ellas. Maximiliano de Habsburgo y Carlota Amalia auspiciaron numerosos proyectos destinados a embellecer y mejorar el inmueble. Como prueba de ello, existe un Plano del Palacio Imperial de Chapultepec, firmado en México por Julius Hoffmann el 6 de octubre de 1866; en dicho documento, se observa la distribución que los emperadores dieron al área conocida como Alcázar.

De esa época datan: la arcada neoclásica que actualmente ostenta la fachada sur del Castillo, los jardines interiores arreglados al gusto de la emperatriz Carlota; Las Bacantes, de estilo pompeyano, que pintó Santiago Rebull a solicitud de Maximiliano, y la rampa de acceso al Castillo, que unía el sitio con lo que hoy se conoce como Paseo de la Reforma. Con la restauración de la República, el Castillo de Chapultepec se destinó a residencia presidencial durante el gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada en 1872.

PORFIARIATO – En 1878, a inicios del Porfiriato (1877-1911), el ministro de fomento don Vicente Riva Palacio ordenó la creación del primer Observatorio Astronómico Nacional, con la intención de que México participara en las observaciones del Tránsito de Venus de 1882. El observatorio se estableció en el Castillo de Chapultepec, pero su estancia ahí fue corta porque en 1883 fue trasladado al pueblo de Tacubaya para que el Castillo fuera ocupado, de nuevo, por el Colegio Militar y como residencia veraniega de Porfirio Díaz y su familia. Díaz pretendía que el edificio fuera un escaparate del progreso artístico y tecnológico de México, ya que era frecuentado por personajes internacionales. Para ello invirtió en innovaciones que modernizaron el edificio, como elevadores y un boliche; era tal su deseo de mantenerlo a la vanguardia, que fue en una de las salas del Castillo donde se llevó a cabo la primera exhibición de cine en México, en 1896.

SIGLO XX – Después de 1911, y a lo largo de la Revolución Mexicana, el Castillo fue habitado por Francisco I. Madero, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón; este último aprovechó algunas secciones de la antigua construcción militar, desaparecida en 1914 con la derrota del Ejército Federal por las tropas revolucionarias, para edificar las oficinas del Ministerio de Fomento, cuya fachada fue proyectada al poniente por el arquitecto Antonio Rivas Mercado. Se colocaron en ese tiempo las pérgolas, el espejo de agua, el Monumento “La Patria agradecida a sus hijos caídos”, realizado por Ignacio Asúnsolo, y la fuente del Chapulín, cuyo escultor fue Luis Albarrán. Los presidentes Plutarco Elías Calles, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez realizaron algunos cambios en la residencia; los tiempos revolucionarios siguieron su marcha y, el 22 de diciembre de 1938, el General Lázaro Cárdenas decretó que este histórico edificio se convirtiera en sede del Museo Nacional de Historia, el cual exhibiría las colecciones del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, que abarcaban desde el Virreinato hasta la Revolución. El Museo Nacional de Historia se inauguró en el Castillo el 27 de septiembre de 1944.

RESUMEN: Época Prehispánica – Periodo 2500 a.C. – 1507

  • Preclásico (2500 a.C.-200 d.C.). Primera ocupación, de la que se han encontrado restos óseos y cerámica.
  • Clásico (200-900 d.C.) 450-500 d.C. Presencia de entierros teotihuacanos.
  • Posclásico (900-1520 d.C.) 900-1050 d.C. Evidencia cerámica de ocupación tolteca.
  • 1280 d.C. Los mexicas llegan a Chapultepec, cuando el lugar está bajo la jurisdicción de los tepanecas de Azcapotzalco y eligen a su gobernante Huitzilíhuitl.
  • 1299. Los mexicas son expulsados de Chapultepec.
  • 1428. Nezahualcóyotl, rey de Texcoco, construye una mansión al pie del cerro de Chapultepec. Época Colonial

Periodo 1521-1784

  • 1521. Chapultepec, como el resto de la Cuenca de México, es conquistado por Hernán Cortés.
  • 1530. Carlos V, mediante la expedición de una real cédula, resuelve que el bosque de Chapultepec pertenece a la ciudad de México.
  • 1620-1790. Se construye el acueducto de Chapultepec.
  • 1784. El virrey Matías de Gálvez manda construir el Alcázarde Chapultepec, obra que será concluida por su hijo.
  • 1465. Moctezuma Ilhuicamina manda construir el acueducto que va de Chapultepec a la Tlaxpana.
  • 1507. Moctezuma Xocoyotzin ordena que su retrato y el de su hermano Tlacaélel sean labrados en la roca, al oriente del cerro de Chapultepec.

Siglo XIX – Periodo 1824-1864

  • 1842. Se instala, dentro del Castillo, el Colegio Militar.
  • 1847. Los Niños Héroes defienden el Castillo ante la invasión norteamericana.
  • 1858. Se construye el Rancho de la Hormiga.
  • 1864. Se hace el trazo y diseño del antiguo bosque. Maximiliano ocupa el Alcázar como residencia oficial, que más tarde es habitado también por Porfirio Díaz.

Siglo XX – Periodo 1906-1991

  • 1906. Se construye la finca de verano de los presidentes; ahora es la Casa del Lago.
  • 1924. Se construye el Monumento a la Patria, obra de Ignacio Asúnsolo.
  • 1934. Lázaro Cárdenas hace de Los Pinos la residencia oficial de la presidencia.
  • 1944. Se inaugura el Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec.
  • 1956. Se construye la Fuente Monumental de Nezahualcóyotl.
  • 1962. Se inaugura la segunda sección del bosque, diseñada por el arquitecto Leónides Guadarrama.
  • 1964. Se inauguran el Museo Nacional de Antropología y el Museo de Arte Moderno.
  • 1972. Se instala el Audiorama.
  • 1974. Se inaugura la tercera sección del bosque.
  • 1991. Se instala el Museo de la Casa de la Bola, que alberga la colección de Antonio Haghembeck.
  • Fuente: www.mnh.cultura.gob.mx/historia

VIDEO: El mejor parque urbano del mundo. Bosque de Chapultepec

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La Voz del Árabe (LVÁ) – MÉXICO – Cd. de México, noviembre 15 del 2019

 

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