OLÍMPICOS ENTRE TRADICIÓN Y VANGUARDIA

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Además de la salud y el bienestar, el deporte debe permitir la creación de empleo a corto plazo para las mujeres, lo que corresponde a la «Visión 2030», que es un programa integral de reformas dado a conocer en abril de 2016 por el Príncipe Mohammed bin Salman.

 Lic. Laura Tejeda Maza*

 Los Juegos Olímpicos son una ocasión de convivencia y una oportunidad de interacción entre los países que participan. Desde su organización hasta su desarrollo, denotan los usos y costumbres compartidos por todas las naciones y aquellas particularidades de cada una, reflejando la realidad en la que cada estado vive.

En los Juegos de Rio de Janeiro 2016 la delegación de Arabia Saudita comprendió, por segunda vez en su historia, enviar a mujeres. El comunicado del Comité Olímpico de este país fue muy discreto al anunciar la participación de cuatro mujeres en este gran evento, probablemente para evitar la ira de los religiosos y conservadores, hostiles a la práctica del deporte de las mujeres saudís ya que lo consideran como impropio y como una puerta al libertinaje.

Entre las atletas se observó la presencia de las dos sauditas a quienes se les permitió participar por primera vez en los Juegos Olímpicos de Londres 2012: Sarah al-Attar de atletismo, en la prueba de 800 metros, y Wojdan Ali Seraj Abdulrahim Shahrkhani de judo, en la categoría de más de 78 kg. Ambas participan en esta última edición junto con Lubna al-Omair de esgrima y Cariman Abu al-Jadail de atletismo, en la prueba de 100 metros.

Las cuatro fueron invitadas por el Comité Olímpico Internacional (COI), por lo que no pasaron por la clasificación habitual. Su presencia es, sobre todo, simbólica, mostrando una cierta paridad respecto a sus siete compañeros masculinos y la buena voluntad de su país. Las mujeres sauditas participaron por primera vez en 2012 a raíz de una decisión del COI de imponer a los países el contar con al menos una mujer atleta en su delegación. Siendo Arabia Saudita, Qatar y Brunei los únicos países que hasta entonces nunca habían enviado mujeres a los Juegos Olímpicos.

En 2012, Arabia Saudita exigió la creación de una etiqueta islámica para que sus atletas mujeres pudieran competir. En efecto, su presencia causó una considerable controversia. Las autoridades saudíes habían exigido que sus dos atletas compitieran bajo las reglas de vestimenta y comportamiento de acuerdo a la ley islámica que rige en Arabia Saudita: cuerpo y cabellos completamente cubiertos, prohibición de mezclarse con el sexo masculino en las salas de espera y ser acompañados por un familiar masculino cercano.

En esta ocasión, surgió una controversia después de que la judoca Wodjan Shahrkhani se negara a competir con la cabeza descubierta, estando el velo islámico prohibido por la Federación Internacional de Judo por razones de seguridad. El Comité de Arabia y las autoridades olímpicas llegaron finalmente a un acuerdo permitiendo a la joven usar un tipo de gorro de nadar. Este no es un caso aislado, Ruqaya al-Ghasra fue la primera mujer en representar a Bahrein en los Juegos Olímpicos de 2004, ganando los cuartos de final de los 200 metros en Beijing 2008, usando su hiyab.

El COI aceptó estas condiciones a pesar de que varios deportistas musulmanes habían participado en Juegos Olímpicos anteriores bajo las mismas condiciones que los demás atletas. Por ejemplo, la corredora de 400 metros con vallas marroquí Nawal El Moutawakel fue de las primeras mujeres musulmanas que compitieron con brazos y piernas al descubierto en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984.

De acuerdo con la Carta Olímpica, cualquier «manifestación de propaganda política, religiosa o racial» está prohibida. Sin embargo, en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, catorce delegaciones incluyeron atletas veladas en sus filas. Cabe mencionar, que en este y en otros eventos deportivos internacionales se ha eludido esta norma al considerar el velo como un signo cultural y no religioso. También, el uso del hiyab es considerado como una forma de emancipación e inclusión ya que este no afecta el desempeño ni de la atleta, ni de las otras competidoras, pero su prohibición condena a la deportista a la exclusión.

Las autoridades gubernamentales sauditas alientan cada vez más el deporte para las mujeres a pesar de la resistencia de las autoridades religiosas. En agosto de este año, la princesa Rima bint Bandar bin Sultan fue designada como Vicepresidente de la Comisión General de Deportes, el equivalente del Ministro de Deportes, a cargo de los deportes de las mujeres, según un comunicado del gobierno publicado por la prensa saudí.

A principios de mayo de 2013 se legalizó la implementación de clases de educación física en las escuelas privadas para niñas. En cuanto a las escuelas públicas para niñas, en abril de 2014, el Majlis Al Shura, el Consjeo consultativo saudita, votó con 92 votos a favor y 18 en contra una resolución que recomienda la introducción del curso de educación física en el programa escolar.

Cabe mencionar la histórica apertura del primer centro deportivo dedicado a la mujer, también en 2013, en la provincia de Al Khobar (este del Arabia Saudita). El cual atrajo a muchas mujeres líderes en diferentes sectores del país. Es un complejo que ofrece clases de gimnasia, karate (cuya profesora es cinta negra) y yoga, también, ofrece programas de pérdida de peso.

Además de la salud y el bienestar, el deporte debe permitir la creación de empleo a corto plazo para las mujeres, lo que corresponde a la «Visión 2030», que es un programa integral de reformas dado a conocer en abril de 2016 por el Príncipe Mohammed bin Salman Abdulaziz Al Saud, Vice príncipe heredero,  Segundo Viceprimer Ministro,  Ministro de Defensa y Presidente del Consejo para Asuntos de Economía y Desarrollo. Entre los objetivos de este programa está dar un lugar más grande a la mujer saudita en el mercado laboral y en la sociedad en general. Por eso las cuatro atletas olímpicas son punta de lanza tanto para sus connacionales como para su nación en general. Las mentalidades cambian con el paso de los años a través de pequeños gestos a diferentes niveles y, mientras ocurren, sólo queda ser optimista y ver la situación más como un vaso medio lleno que medio vacío.

*Lic. Laura Tejeda Maza: Licenciada en Estudios Árabes y Maestra en FLE, ambas realizadas en Francia. Políglota y redactora en tres revistas, entre las cuales se cuenta La Voz del Árabe. Aborda diversas temáticas sobre Francia y Mundo arabo-musulmán.

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La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, agosto 24 del 2016

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