miércoles, mayo 20, 2026
Vamos a Leer

PERIODISMO, FOTO Y NICARAGUA

-Por el periodismo Nicaragua, por Nicaragua la fotografía…

Luis Miguel Cobo

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Corría el año de 1979, Hugo, Paco y Juan estudiaban el noveno semestre de la licenciatura de periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México. En esa época las creencias y adoctrinamientos políticos y sociales eran cuestión de todos los días en la universidad, y no se diga las protestas de estudiantes que solamente vociferaban porque al final nada conseguían, solo hablar y hacer reír a muchos, era como caminar y respirar, no fallaban los gritos de los merolicos funcionales en lugares estratégicos, la tendencia izquierdista era una religión para los muchos adoctrinados por los más hábiles con mayor facilidad de palabra, como los hubo siempre y hoy en el siglo XXI abundan en México, pero había varios que no hacían caso, no les creían y menos aún asistían a sus juntas o misas donde se reunían muchos de los incautos alumnos de diferentes facultades de la universidad, sobre todo los de filosofía, leyes, historia, sociología y otras por el estilo.

El PRI gobernaba en esos años, era un México totalmente diferente aunque sí, ya empezaba a verse por los jóvenes alumnos toda aquella corrupción de siempre de los políticos que, aun siendo mucha, era organizada y bien disfrazada con otras cosas y gastos, aunque las comparaciones nunca han sido buenas ni positivas, había mucha corrupción pero nunca tanta y tan cínica como la actual, el que entendió pues entendió, y en aquellos años, es válido decirlo, la vida y economía en México era mucho mejor que la actual, tengamos en cuenta que aún no existían las computadoras ni absolutamente nada que tuviera que ver con lo digital ni el internet, todo era hecho con base en teletipos, telegramas, teléfono fijo convencional, era la televisión la mayor distracción a nivel nacional, nada de plataformas digitales, se tenía que ir a la sala de cine para ver el último grito de la cinematografía estadounidense o europea, en realidad y en resumidas cuantas era otra época en este México que todos queremos, era el México que hoy en el año 2026 se extraña y mucho por muchos…

Hugo, Paco y Juan eran muy amigos, habían creado una especie de cofradía entre los tres, se defendían entre ellos, como los tres mosqueteros, se ayudaban mucho en detalles de la escuela y caseros muchas veces, sobre todo la convivencia era a tal grado que no había secretos entre los tres. Estudiaban en el mismo salón de clases la última etapa de la carrera de periodismo, los tres eran apasionados de la información que, en ese México que se extraña, la información más poderosa o fuerte era de la televisora más grande en el país y muchos países de Centro y Suramérica, Televisa, la reina de las transmisiones televisivas en aquel entonces, el monopolio más grande de comunicación que existía en México y quizá en otros países o continentes, ni el gobierno priista contaba con algo así, pero sí eran sus aliados, eran “los soldados del PRI” dijo el dueño de la televisora, que además contaban con una radiodifusora encadenada a nivel nacional, la XEW, famosa por su antigüedad y gran cantidad de radioescuchas de aquellos años, y otros negocios que seguramente daban excelentes utilidades para sostener su gran poder a nivel gubernamental en todo el país. Pero también en aquellos años la radio, tanto en AM como en FM contaban con miles o millones de radioescuchas de todas las clases sociales del país, la gran mayoría de las radiodifusoras contaban con varios noticieros en el transcurso del día, casi siempre se transmitían noticias cada 60 minutos.  

En la universidad la gran mayoría aborrecía a Televisa, más bien era odiada por los alumnos y muchos profesores debido la conocida relación que tenían para con el gobierno y sus políticos en todo el país, dentro del campus universitario se realizaban juntas y mítines en contra de la televisora y todo lo que tuviera que ver con ellos, de igual forma criticaban siempre al partido en el poder y la televisora por su conocida y gran sociedad, uno aliado del otro,  sin fallar siempre había pintas y mantas que decían consignas contra el gobierno y lo que tuviera que ver con ellos, así como el poco apoyo a la oposición política que eran los otros partidos. La noche del 2 de octubre, por ejemplo, “no se olvida”, siempre estaba vigente en cada mitin, aquella matanza de estudiantes en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco dolió a todos, aun se realizaban exposiciones de fotografías de aquella noche y días posteriores, aun se gritaban quejas al gobierno y no se diga al ejército, fueron los grandes odiados por el alumnado de aquellos años.

Tampoco se olvidaba aquella matanza conocida como “El Halconazo”. El jueves 10 de junio de 1971 una manifestación pacífica fue atacada por un grupo paramilitar por el rumbo de San Cosme, en la Ciudad de México, la que dejó decenas de muertos y heridos realizada por agentes conocidos como Los Halcones… Y así México sufrió por su juventud en tiempos difíciles de los que hoy en día existen muchas películas y series en plataformas digitales que, si bien su producción es muy buena, su contenido nos dice poco de la realidad exacta y verdadera de lo sucedido política y socialmente.

Pocos años pasaron para cuando nació la revista Proceso que, como fuere lógico, no la querían los manejadores del gobierno, los políticos pues, pero sí todos los jóvenes y periodistas al grado que se convirtió en el máximo referente del periodismo político en México y muchos otros países que iba por la crítica abierta y en contra del sistema, como lo había sido el diario Excélsior años antes cuando su director fue el creador de Proceso, Julio Scherer García. Se recuerda cuando uno de los únicos lugares donde se podía comprar era dentro de la Universidad ya que los famosos Halcones “no podían entrar” gracias a la autonomía de la universidad, aunque la verdad sí había varios dentro, muchos infiltrados obviamente del gobierno, la juventud les daba miedo a los políticos de cualquier partido político… Poco tiempo después la venta de Proceso se legalizó y “autorizó” para ser vendida en todas partes del país, no les quedó otra, en México existe la “libertad de expresión o de Prensa”, porque, según platicaban, los Halcones las retiraban, robándolas, de cuanto quiosco de revistas y periódicos podían, así, las recogían sin mayor explicación, “son órdenes de arriba…” decían.

Esos fueron algunos de los grandes y penosos sucesos que la juventud mexicana universitaria vivía y tenía en su mente, su corazón latía más cuando se comentaba algo al respeto, la experiencia vivida por muchos había sido muy dura, esa juventud que lloraba por todos aquellos compañeros muertos también gritaba y exigía, había mucha prensa que estaba de su lado, no toda por supuesto, menos aun las que estaban dentro del presupuesto gubernamental de aquellos años, pero aun con todo eso, se crea o no, en México existía la paz y se podía vivir bien o muy bien.

Aquellas matanzas de octubre, del jueves 2 de octubre y muchas más que algunas ni siquiera se informaron, porque se ocultaron como gran cantidad de información de aquellos años, sí, como también se hace hoy con todo y el internet, es posible y sí, lo hacen en todo el mundo, la manipulación de la información y las fakenews siempre han existido. Pues todos aquellos sucesos fueron quedando en cierto olvido, las noticias fueron cambiando, fueron siendo escuchadas y criticadas, el régimen político mexicano cambiaba de presidente, pero siempre el nuevo mandatario tenía el instructivo para ser y hacer lo mismo que el anterior solo que con el personal y guion cambiados, pero en el fondo todo sería lo mismo como en el sexenio anterior, lo que nunca ha cambiado y quizá nunca cambiará. Los sentimientos de los jóvenes eran fuertes, aunque la política dejaba de interesarles poco a poco, la televisora hacía mucho por ayudar al gobierno para que no se fijaran en ellos y colocaran su atención directamente en las pantallas, primero en blanco y negro y después en color, eso realmente fue un gran suceso de aquellos años que se crea o no, conmovió a todo México, ¡pudimos ver las olimpiadas de 1968 a todo color…!, y poco a poco, tan lento como rápido el comercio de los televisores fue creciendo, la ganadora de aquellos años y por muchos más fue la televisión Sony Trinitron, todos la tenían en sus hogares, todos la miraban sobre todo con el futbol y todo el entretenimiento telenovelero que cupiera en diez o quince horas de transmisión televisiva al día.

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El tiempo como fuere transcurría en las actividades de los jóvenes, en las escuelas y sobre todo en la universidad, donde a los jóvenes estudiantes ya se les consideraba como hombres y mujeres adultos, y ellos se lo creyeron también, después de los 18 años ya se podía votar en México, era legalmente considerado un ciudadano adulto, por lo que su decisión política en las urnas valía y era relevante…

Pero llegó una guerra o levantamiento inesperado, la que Hugo, Paco y Juan en aquellos años la platicaron durante horas sentados en la cafetería Ginos en avenida Insurgentes Sur, o en el muy conocido Sanborns de San Ángel también en Insurgentes, el que ya no existe, se encontraba frente al Parque de la Bombilla o monumento al General Álvaro Obregón, el cual visitaron varias veces ya que ahí se encontraba la mano amputada del general en un frasco con formol, una reliquia histórica… El Sanborns era muy agradable con su fuente al centro y terraza hacia la avenida, era visitado por jóvenes casi todos estudiantes por la cercanía a la universidad. Ahí se pasaron los tres amigos muchas horas platicando de todos los temas creyéndose grandes periodistas imitando a los en verdad grandes de la época, a quienes conocían porque su arma preferida era el diario, el que fuere de su gusto, no se lo perdían, hasta que varios profesores de diferentes materias, cada vez que podían les pedían que como periodistas no se limitaran a solamente leer un diario o una sola revista, “ustedes muchachos tienen que leer varios diarios y revistas, siempre hay diferentes noticias en cada uno y sobre todo, diferentes tendencias periodísticas que tienen que conocer, tanto del diario como de las editoriales y sus autores, además, claro, que deben aprender a leer entre líneas…”, y así lo hacían cuando podían conseguir varios diarios de aquella época.

En julio de aquel año 1979 estalló la Revolución Sandinista en Nicaragua, lo que a los tres jóvenes llamó demasiado la atención. Para ese entonces ya habían estudiado en la clase de Historia varias guerras, la Primera y Segunda Guerra Mundial, la guerra de Vietnam, la revolución cubana y algunas otras, pero de Nicaragua, el levantamiento, o guerra civil o lo que fuere, pensaban, había estallado en Nicaragua, Centro América, muy cerca de México, pero además habían sido testigos, creyeron, del inicio de tal conflicto, ya que ese golpe militar, que de todas maneras ya tenía años gestándose, desde1960, concluyendo en 1990, los había asombrado de tal forma que siempre, los tres, trataban de integrarlo en sus trabajos de la escuela cada uno en su propio estilo, comentaban sacando sus propias conclusiones y causas del suceso que les llevaba horas en los cafés a los que acudían con otros compañeros de su generación, en las clases con los profesores preguntaban, explicaban y hacían que les explicaran los orígenes de tal encuentro bélico en un país tan pequeño como Nicaragua, que para ellos, sin haber llegado al fondo del conflicto, en esos momentos no era nada más que una guerra civil y ya…

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En Centroamérica se había gestado la Revolución popular sandinista, lo que llenaba las editoriales de todos diarios mexicanos, revistas políticas, noticieros de la radio nacional y sobre todo los noticieros de la televisión, del estado y Televisa. También se le conoció como la Revolución nicaragüense, en 1960 comenzó, pero en 1979 se oficializó y concluyó hasta 1990, fue realizada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, nombrado así en memoria de Augusto César Sandino. Y todo fue porque Sandino finalizó la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, que se asegura fue toda la familia Somoza quienes eran los dueños del poder nicaragüense en aquella época y de todo el país, tal y como sigue siendo en la actualidad con el actual presidente o dictador, como dijimos antes, diferentes gobernantes, mismo guion para ser mandatarios…

Fue una lucha sangriente para derrocar a Tacho Somoza, como le decían, lo sustituyó un nuevo gobierno, pero este sería con un perfil progresista de izquierda, se perdieron muchas vidas, aseguraban las noticias, pero tómese en cuenta que la lucha en contra de Tacho comenzó desde 1960, fue hasta 1978 cuando se acrecienta gracias al asesinato del director del diario La Prensa, Pedro Joaquín Chamarro. Fue en marzo de 1979 cuando se firmó el acuerdo de unidad por los representantes de los guerrilleros del FSLN entran en Managua respaldados fuertemente por los ciudadanos, con ese gran apoyo fue consumado y derrotado el famoso Tacho, Anastasio Somoza.

Pero lo que no gustó fue que el gobierno de la familia Somoza puso al país a disposición de Estados Unidos. La familia se convirtió en una de las familias más ricas de América Latina, con un patrimonio estimado en aquel tiempo de entre 1000 a 5000 millones de dólares, controlando la riqueza nacional de Nicaragua para sus propios intereses y fomentando la corrupción.

Durante las décadas 1950 y 1960 del siglo XX, la estabilidad del régimen dictatorial proporcionó un desarrollo económico notable, que no llegó a ser repartido con equidad, manteniendo a grandes masas de la población en la extrema pobreza e indigencia. La oposición al régimen fue duramente perseguida, como hoy en día, produciéndose asesinatos y torturas, obligando al exilio a los que se posicionaban en contra del poder establecido. La represión se acentuó a partir de 1964.

Desde la llegada al poder de la administración de Ronald Reagan el apoyo a los contras se generaliza e incrementa mientras que se bloquea y presiona al gobierno nicaragüense impidiendo la ayuda de otros países y diversos organismos e instituciones internacionales. Se estima que entre 1982 y 1990 los EEUU gastaron en el apoyo a la Contra más de 300 millones de dólares.

Al final, después de que tantos países intervinieron para que Estados Unidos no se quedara con Nicaragua, los dejan en paz y Nicaragua realiza elecciones “democráticas”, según ellos, pero se alcanzó la paz y el país regresó a una supuesta y tranquila paz para su gente. El gobierno actual que desde que se implantó en 1985, es el mismo mandatario hasta hoy, o sea que no cambió el sistema gubernamental, quizá empeoró, como se ha vista en el año 2026, en pocas palabras continúa la represión, una funesta dictadura, lo que se dijo por muchos críticos, el país latinoamericano solo cambió de dueño y nada más…

Muchos se preguntaron, ¿para eso tantas muertes, tanto despilfarro de dinero y tanta palabrería de paz y libertad?, ¿muera la dictadura? ¡Para eso tanto sin lograr nada, para caer en otra dictadura…?

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Tacho Somoza fue asesinado cerca de su hogar en el exilio el 17 de septiembre de 1980 a los 54 años, cuando fue emboscado por un comando sandinista de 7 personas, cuatro hombres y tres mujeres, en la lujosa avenida Generalísimo Franco, hoy día avenida España, en Asunción, España, maniobra conocida como “Operación Reptil”, por un grupo guerrillero argentino denominado Ejército Revolucionario del Pueblo, encabezado por el marxista argentino Enrique Haroldo Gorriarán Merlo, alias Ramón. Uno de los miembros del comando dijo: “No podemos tolerar la existencia de playboys millonarios mientras miles de latinoamericanos mueren de hambre. Estamos perfectamente dispuestos a dar nuestras vidas por esta causa”.

El grupo había estudiado meticulosamente los movimientos de Tacho Somoza, mediante un miembro que estaba en un kiosco de periódicos cerca del lugar. Vieron cómo Somoza avanzó por la avenida España. Tacho frecuentemente manejaba cerca de la ciudad en su automóvil Mercedes Benz Clase S sedan. Oswaldo, miembro del equipo disfrazado de vendedor del quiosco del periódico vio la salida de Somoza del inmueble dando la señal a las 10:10 de la mañana. Los guerrilleros dispararon todos sus fusiles de asalto M-16 contra la limusina sin blindaje, después culminaron disparando un lanzacohetes RPG-2. El auto quedó completamente destruido, pero el motor permaneció en marcha, la explosión mató a Somoza, al italo-estadounidense Joseph Baittiner, su asesor financiero y a César Gallardo, su chofer. El equipo sandinista tenía dos ametralladoras de fabricación soviética, dos fusiles de asalto AK-47, dos pistolas automáticas y un lanzador de cohete RPG-2 con cuatro granadas antitanque y dos cohetes. Así fue como terminó la vida del dictador Somoza, hoy día, en el 2026 del siglo XXI, es lamentable saber que simplemente Nicaragua solo cambió de dueño…

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Los tres jóvenes desde la escuela de periodismo miraban aquel conflicto, pero en sus hogares también estaba Televisa y sus noticieros, sobre todo el que fuere el líder de la opinión pública, el que dictaba las noticias tal y como el régimen deseaba que se dijeran y se supieran, se trataba del famoso noticiero o telediario “24 Horas” de Jacobo, y sí, siempre fue el noticiero que todos miraban y escuchaban, el de mayor audiencia a nivel nacional, de gran historia y solo para dos gustos, para quienes gustara y para quienes no gustare, obviamente en la universidad nadie estaba, por lo menos frente a profesores y compañeros, a favor del noticiero e ideología de la televisora, pero a menudo se preguntaban comentando entre los tres amigos, “¿y cuándo llegan a su casa qué carajos miran, algún noticiero de Cuba, China o Rusia, del Canal 13 o cuál…?”, “piches comunistoides hipócritas, que no se hagan pendejos, ellos también ven 24 Horas en sus casa…”, decían y era cierto, había mucha hipocresía de las creencias comunistas o socialistas en la universidad y las charlas en cafeterías…

Cierto día en la cafetería de la facultad, reunidos varios compañeros de dos salones de periodismo se corrió el chisme de que habría tres meses de práctica en Televisa, en la sección de noticieros, para jóvenes de octavo, noveno y décimo semestre de Periodismo de la UNAM, Hugo, Paco y Juan se miraron entre sí, no dijeron nada porque, después de que alguien dijo eso las burlas y abucheos se dieron al por mayor, lógicamente rechazaron, todos ellos, la oportunidad de asistir a la televisora “capitalista del gobierno”, “son ultraderecha los putos”, decían; sería durante tres meses para conocer el periodismo televisivo de cerca, “me vale madres, ni que fuera a trabajar ahí, con ellos…”, dijo alguien en la reunión. Esta sería una práctica que solo ellos podrían tener, ni qué decir de la gran experiencia que tendrían tan solo por ver cómo se trabajaba, producía y manejaba el periodismo en una televisora tan grande y poderosa como era esa, que como fuere, esas noticias eran las que todo México escuchaba de lunes a viernes a las diez de la noche en el canal 2 de Televisa… A decir verdad y quien lo recuerde, en aquellos años el canal 13 de IMEVISIÓN, televisora del gobierno mexicano, los pocos noticieros que tenía muchas veces se fusilaban o repetían las noticias de la competencia que no era del gobierno, no tenían, ni por poco que fuere, la capacidad de realizar noticias al nivel de Televisa, pero a veces, muy “de vez en cuando”, sí conseguían tener algunos televidentes y, sobre todo, exclusivas del gobierno.

Fue Paco quien acudió sin avisarles ni decir nada a sus amigos a las oficinas de la dirección de la facultad de periodismo, él quería ir a las prácticas, pidió informes sobre la propuesta de la televisora, la secretaria que estaba en la ventanilla le dijo,

—Mira en el pizarrón por favor, ahí está la hoja de Televisa pegada y luego me dices…

—Muchas gracias, la veré. —Y corrió al pizarrón o cuadro de avisos donde buscó la hoja y ahí estaba en copia fotostática, la leyó perfectamente dos y tres veces, tomó apuntes, escribió algunos detalles, regresó con la secretaria y preguntó, —señorita, disculpe, ¿ya se inscribió alguien? —Aquella lo miró seria, luego esbozando una ligera sonrisa negando con la cabeza le respondió,

—No, y la verdad no creo que nadie quiera, ya sabemos cómo son, ¿no crees? No creo que les agrade la idea…

—Sí, por supuesto, muchas gracias… —le dijo sonriendo y luego abandonó la oficina. Regresó al salón de clases, buscó y no encontró a Hugo y Juan, seguramente ya se habían ido. Decidió en ese momento dirigirse al Sanborns donde seguramente estarían, ese día fue relajado, no había mucha tarea que hacer.

Por fin llegó a la cafetería y ahí estaban en la mesa de siempre junto a la ventana frente a la fuente. Se saludaron y rápidamente tomó asiento, llegó la mesera y sin dejarla hablar le pidió un café, ya los conocían. Miró a sus compañeros serio y les dijo, —hola amigos, ¡está de poca madre, en serio…!

—¿Qué cosa, de qué hablas cabrón? —Preguntó Hugo, Juan solo miraba.

—En serio, fui a la dirección y miré la hoja de Televisa, me cai que está cabrón, excelente si nos apuntamos y vamos a las prácticas esas que ofrecen, estamos en el semestre que piden y creo que nadie se ha apuntado aun, ¡vamos cabrones, vamos…! Además, ¿saben qué?, me dijo la encargada que nadie se había apuntado y que seguramente les valía madres a todos por lo que nadie iría, que los conocía… ¿Cómo la ven, vamos? Además, en la hoja decía, lo que me gustó, que si terminábamos bien las prácticas y Televisa nos daba una carta, obtenemos créditos para los exámenes de las materias con prácticas, ¿cómo la ven…?

Se formó un silencio en cada uno, se miraban, daban un sorbo a su café y una fumada a su cigarro Baronet y el otro a sus Delicados sin filtro, los cigarros del estudiante de aquellos años, ninguno habló por varios minutos, miraban a un lado y otro hasta que Juan habló,

—¿Saben qué? Me cai que sí, debe de ser de poca madre ir y conocer esa cabrona televisora que tanto odian toda la bola de borregos, yo creo que sí estará bueno ir a ver qué onda, seguro que nos servirá, claro que sí, ¿les pasa la idea? —Nuevamente el silencio, Paco y Hugo lo miraban, le llevaron el café a Paco y de volada lo preparó con azúcar y el cubito de crema sintética que siempre usaba, empezaron a sonreír, Paco fue el primero, luego Hugo y Juan, asintiendo con la cabeza aceptaron inscribirse sin aun decir nada. Paco volvió a decirles,

—Oigan chavos, pero nos van a criticar toda la bola de compas, los pinches borregos de siempre, ¿no creen?

—¡Que chinguen a su madre todos! —Dijo de volada Hugo, —¡me valen madres, que digan lo que carajos quieran brother!, qué les importa, si ellos no están de acuerdo y son pendejos es su problema, yo la verdad sí quiero ir, me gustaría ver todo el desmadre que debe de ser allá dentro, ¿cómo ven? —El silencio nuevamente regresó, miraban el vaso de agua frente a ellos, la taza de café y fumaban los tres, pensaban mirando a un lado y otro sin decir nada, para ellos, supuestamente, sería un grave problema acudir a Televisa si se enteraban sus compañeros, de niños fresas y priistas capitalistas indeseables no los bajarían durante un buen tiempo, aunque ellos vivían uno en Anzures, los otros en La Condesa y La Roma Norte, no eran así como que muy socialistas ni comunistas, para nada, los tres sabían exactamente cuáles eran sus ideologías políticas democráticas capitalistas de la clase media de aquellos años, así que se dijeron entre sí,

—Pues yo opino igual, que se vayan todos al carajo, si no les gusta lo que hacemos, somos nosotros no ellos, —dijo Juan, luego Paco habló,

—Sí, de acuerdísimo, yo estoy con ustedes si quieren que vayamos, me late chocolate esta onda y creo que será muy chingón, y si a ellos no les gusta que se vayan al carajo, estoy de acuerdo…

Como siempre decidían las cosas y lo que fueren a realizar como sus planes de amigos y siendo hermanos de carrera profesional, los tres de común acuerdo festejando con un café y algún pastelillo quedaron en inscribirse lo antes posible para que el trámite se agilizara, al fin, dijeron, “es muy seguro que no vaya casi nadie, o tal vez nadie…”

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Al día siguiente uno por uno había visitado a la secretaria encargada en la dirección de la facultad de Periodismo y Comunicación Colectiva, para inscribirse en la proposición de la televisora para dichas prácticas. Y fueron uno por uno para que no se dieran cuenta sus compañeros del salón, así evitarían dimes y diretes estúpidos que solamente los molestarían. En la tarde se reunieron en la casa de Hugo, tomaron varias cervezas y platicaron sobre lo que creían iban a vivir en la televisora, contaban chistes, se burlaban, la ironía no faltó en ningún momento. Sus compañeros sabían de su fuerte amistad y a veces se burlaban de ellos, les decían “los tres chiflados de la información”, o “la tercia de jotos”, también “los tres ases de la información”, y así varias tonterías que las pasaban por alto, aunque muchos dudaban de su masculinidad porque siempre estaban juntos, cada uno de ellos salía con las jóvenes del salón, porque lo que sí tenía cada uno era educación y clase más que sus otros compañeros, lo que tampoco a ninguno preocupaba, las cosas siempre se daban por sí solas, como les decía la mamá de Hugo, “el agua siempre toma su nivel…”.

Entrada la noche Juan se retiró a su casa, Hugo estaba solo porque sus padres habían salido de viaje lo que les facilitaba hacer reuniones con amigos, pero ese día Juan no aguantaba el sueño y optó por dejarlos solos, abordó su Renault R5 y fue a su hogar. No tardó mucho Paco en irse también. Se verían como a diario en la escuela al día siguiente.

Ya eran cerca de las dos de la tarde, Paco había visitado a la secretaria para preguntar sobre las cartas, los tres habían entregado los documentos requeridos que irían a la televisora avalados por la facultad, la secretaria solo dijo que esperara, el trámite tardaría un poco, por lo menos una semana o quizá dos, dependía de Televisa, entonces quedaron de verse hasta el próximo jueves o viernes para informarse, ambos asintieron y Paco salió de ahí en busca de sus amigos.

La tercia de estudiantes comenzaba a ponerse nerviosa, el ansia por el deseo que llegaran esas cartas de aceptados los mantenía inquietos, los tres soñaban con llegar a la televisora en plan profesional, como si ya fueran periodistas afamados, a veces perdían la noción de que solo eran tres estudiantes de periodismo que estaban a punto de terminar la carrera profesional, pero así pensaban y actuaban sintiéndose bien.

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Era un viernes por la mañana, día del reventón por la tarde o si tocaba sería irse de pinta a cualquier lugar fuera de la universidad, apenas había asistido a las tres primeras clases, tan solo faltaban otras tres para terminar ese día en la facultad. Los tres estaban en el salón escuchando la clase que tocaba, sería la tercera, la de periodismo, el profesor platicaba sobre el conflicto en Nicaragua que en esos días estaba de moda y abordaba todas las primeras planas de los diarios capitalinos, las ocho columnas de ese día no dejaban el tema, todos los diarios y noticieros de televisión y la radio en sus informativos de cada hora, hablaban de la escandalosa noticia que la agencia ABC News había transmitido el día anterior. Era el jueves 21 de junio de 1979, la noticia de ese día en todas partes había sido que el periodista estadounidense Bill Stewart, de la agencia ABC News, había sido asesinado el 20 de junio, el día anterior, por la Guardia Nacional de Anastasio Somoza en Managua, Nicaragua, era el corresponsal que cubría la Revolución Sandinista. Fue el suceso que causó un escándalo internacional que empeoró la situación en ese país. Los alumnos escuchaban atentamente al profesor, algunos llevaban algún diario capitalino. Hugo tenía el periódico Excélsior del día con toda la noticia, lo miraban Juan y Paco y otros compañeros, ese asesinato causó mucha indignación entre los estudiantes en ese momento, algunos preguntaban, “¿cómo es posible que la guardia de Somoza haya matado al periodista? ¡Es que no es posible, es la prensa, son unos cabrones…!”, “¡esas son chingaderas…!”, comentaban. El profesor los miraba serio, también conmovido, aunque fue, como dijeron varios, los estúpidos que nunca faltan en ningún lugar, “no importa, al fin es un yanqui menos”, pero el profesor dijo algo alterado, serio sin hacer caso a las idioteces dichas por el grupo de alumnos izquierdosos, “jóvenes, dejemos de pensar en tonterías, ¡carajo!, son pendejadas, no pueden pensar así, la nacionalidad debe de valernos madres, con una chinagada, ¡se trata de un colega! ¿Eso, amigos, lo pueden entender bien…?” Guardó silencio caminando por el centro del salón, todos en silencio lo miraban, lo seguían con la mirada, continuó hablando, “díganme ¿si hubiera sido un periodista mexicano qué…?, miren ustedes, muchachos, esto es una pinche revolución, como todas, una estúpida revolución, de igual manera es una guerra, hay quienes matan y hay quienes mueren, ¿eso les queda claro? ¿Si verdad? Pues bien, deben de saber que también los periodistas son asesinados, como este gringo, era un informador que estaba trabajando, como lo serán ustedes en su momento…”. Nadie habló, todos en silencio, algunos tomaban apuntes, al final de la clase dijo el profesor, “quiero para la próxima clase un resumen de todo este suceso, una nota informativa, una editorial, lo que sea para ser publicado en un diario, ¿entendido?”, todos asintieron diciendo que sí…

Había sido una gran lección para los jóvenes estudiantes de periodismo que, sin pensar mucho, creían que los periodistas, los que ejercían el cuarto poder en aquellos tiempos, eran intocables, inmortales, y no, resultó que también los periodistas morían asesinados en aquellos años como en este siglo XXI…

En el noticiero nocturno de Televisa, 24 Horas, el que todos odiaban y rechazaban, todos los alumnos de la facultad vieron sin pretexto alguno con toda curiosidad, mostró, editada, la ejecución del periodista estadounidense, transmitida a nivel internacional lo que provocó indignación mundial y fue también lo que aceleró la caída del régimen de Somoza, quien al parecer más tarde declaró pidiendo disculpas a Estados Unidos, “porque había sido un error…”. 

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Era otro día de ese fatídico año 1979 para Nicaragua. Hugo, Paco y Juan en el Sanborns tomando café, platicando sobre el suceso del periodista asesinado, estaban asombrados, por su falta de experiencia no podían aclarar el asesinato de alguna manera lógica como lo hablarían entre colegas periodistas de alto nivel.

Los tres habían visto en el noticiero televisivo aquella noticia, Jacobo lo explicaba, editorializaba un poco la nota más aun porque el colega había sido de la agencia ABC News de Estados Unidos, a quien por obvias razones tendría que defender de alguna manera. Habían terminado la clase de redacción, la profesora les había dejado de tarea escribir una editorial y una nota periodística del suceso. Comentó Paco diciendo, —es una chingadera, ¿no creen?, que nos deje trabajos agarrada de la noticia que todos comentan, la que ya todos sabemos… —Sus amigos lo miraron serios tan solo escuchándolo, Juan le respondió,

—No, por supuesto que no es una chingadera, es un trabajo profesional para la escuela, no seas pendejo Paquito, tenemos que hacerlo, es la noticia de moda o la que más se está divulgando, además no se vaya a ocurrir copiarla de alguna publicada porque si te cacha en profesor ni te cuento, te chinga ya lo sabes…

—Es cierto, —dijo Hugo, —yo estoy de acuerdo con Juan. Paco no te quejes, lo que pasa es que no quieres hacerlo, tu dijiste que no te gustaba el tema, ¿cierto?, pues no mames guey, vamos hacerlo y ya, caray amigo…

Se había comentado en todas partes, obviamente todos criticaban a quienes lo habían asesinado, si fue a propósito o fue por error, no se aclaraba con exactitud en esos momentos hasta poco después. La revolución nicaragüense no paraba, los jóvenes estudiantes la seguían, aunque a Paco no le agradaba mucho saber de guerras, llegaba incluso a declarar que de la Segunda Guerra y Vietnam no quería saber nada, si lo estudiaba era por las tareas y nada más.  

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Se encontraban en la facultad, era el jueves esperado para saber del proceso de la solicitud a la televisora, los tres esperando a comenzar la clase de ética periodística, Hugo les comentó,

—Oigan jóvenes les informo que después de esta clase voy a ver cómo van nuestras solicitudes a Televisa, ¿está bien? —Los dos asintieron en silencio, —nos vemos en el descanso en la cafetera… —Los dos volvieron en silencio afirmando con la cabeza.

Poco más tarde se vieron en la cafetería de la facultad, ya estaba por dejarla para entrar a una de las últimas clases del día cuando llegó corriendo Hugo,

—¡Hola gueyes! ¿Qué, ya se van?

—Sí, —respondió Juan, —¿Por qué preguntas?, ¿qué no se nota? —Le preguntó al momento que se levantaba de la mesa.

—No, ¡espera, aguanta un minuto! —Lo miraron Paco y Juan, regresaron a sentarse nuevamente, continuaban mirando esperando que hablara,

—¿Qué creen cabroncitos? —No le quitaban la vista en silencio esperando a que hablara, —fui a la oficina con la secretaria, me dijo que ya estaban casi listas, que hablaron de Televisa para decirle que, si alguien más se había inscrito porque ya mandarían las cartas revisadas, me dijo la secretaria que nos nombró y que vendrían a la universidad a dejar los papeles aprobados o rechazados, las solicitudes, creo que hay uno más, una chava, pero no me dijo quién era así que chance ya se hiso… —dejó de hablar y Paco habló,

—Que buena onda, me late mucho, ojalá y se haga, ¿te dijo para cuándo llegarán?

—No, solo que ya estaban por enviarlas, que aguantáramos tantito…

—Bueno, pues la verdad qué bueno, —dijo Juan sonriente, —ojalá no tarden en llegar. Continuó, —oigan cuates, vamos a chingarle ¿no? O cada quien hace su tarea, es que tengo una reunión familiar mañana sábado en mi casa y no quiero estar con el pendiente, ¿cómo ven?

—La verdad prefiero que cada uno haga su tarea, en la tarde voy a salir con mi chava, —dijo Paco, y luego Hugo solo asintió con la cabeza diciendo adiós, cada uno ese viernes tomó su camino, seguramente no se verían hasta el lunes por la mañana en la escuela.

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Era temprano el lunes en la escuela, en la cafetería se encontraron los tres amigos. Se dijeron buenos días y fue cuando Paco habló, —estuve escuchando el fin de semana mis discos de Paul McCartney, sobre todo el de este año, Good Night Tonight, la verdad es una chingonería, aunque digan muchos que es una canción muy fresa, en la radio la tocan cada rato, ¿a poco no? —Fue Hugo quien respondió,

—La verdad es que a mí como que no me gusta mucho el rock, yo soy más de baladas en español, ya lo sabes, —lo miró serio y luego volteó para ver a Juan,

—¿Y tú qué opinas, te gusta McCartney?

—A huevo que sí, es un chingón, la verdad es que esa canción salió un poco de su estilo, como que es diferente ¿no?, pero sí es bonita, diferente creo, me late, claro que sí…

Serían como las seis y media de la tarde cuando Hugo llegó a la oficina, ya después de dos semanas, para saber qué había sucedido con la respuesta de la televisora. Llegando la secretaria la miró sola en la oficina, todos se habían ido, Hugo le dijo,

—Buenas tardes señorita, —aquella volteó y lo miró, sin responder al saludo le dijo mirándolo y reconociéndolo,

—Ya llegaron las cartas amigo, pero hubieras llegado más temprano, ya las archivé y hasta mañana te la entrego, la de tus amigos también, pero hasta mañana, ¿sí?

—Oiga y ¿no hay forma de tenerla ahora?

—Es que ya me voy, no hay forma, será mañana, ya e cerré todo, —le decía con un guiño de ojo cerrando el cajón de su escritorio con llave, —amiguito ven mañana como a las diez o en tu descanso y te la entrego, tomó su bolso y su abrigo y salió junto con Hugo de la oficina.

Reunido con sus amigos les dio la noticia, aquellos solo dijeron que estaba bien y continuaron con lo que hacían.

Al día siguiente uno por uno fue a la oficina, la secretaria los atendió entregándole a cada uno y diciéndoles las indicaciones para cuando llegaran a la televisora, las mismas que le dijeron a ella un día antes los de Televisa. Sería la carta de la televisora en la que decía que lo aceptaban para prácticas de conocimiento periodístico en la sección de noticieros, tendrían que esperar al encargado para ser recibidos en la puerta de avenida Chapultepec, y serían registrados. La carta de la universidad decía que él había realizado la solicitud y la casa de estudios lo avalaba como alumno del noveno semestre de la carrera de Periodismo y Comunicación, por lo que eran recomendados para tales prácticas televisivas de periodismo.

Estaban felices al haber recibido cada uno su carta, al día siguiente faltarían a clases para ir a la televisora y registrarse para comenzar cuanto antes las prácticas. Muy nerviosos sin dejar de pensar imaginando todo lo que podrían ver dentro de las oficinas de noticias de la televisora no podían cavilar otra cosa.

11

Hugo y Juan llegaron en el automóvil de Paco a Televisa en la avenida Chapultepec, lo pudieron estacionar del otro lado frente a la televisora, caminando llegaron a la puerta donde serían recibidos. Se anunciaron y tardaron cerca de quince minutos que fueron eternos para los tres, hasta que llegó un joven que los saludó, después leyó la carta de cada uno presentándose con los tres,

—Hola, me llamo Armando, soy asistente de la secretaria del director de noticieros, bienvenidos, por ahora tendremos que pasar, los cuatro, a la oficina de personal, ¿trae cada uno sus dos fotos tamaño miñón, ¿verdad? Y su cartilla militar ¿también? —Los tres afirmaron. Luego dijo, —síganme por favor, tendrán que firmar el libro de entrada dejando su identificación, pero como la necesitarán a donde vamos yo me haré responsable de ustedes, ¿de acuerdo? —Nuevamente asintieron los tres mirándolo muy serios sin perder detalle de lo que les decía.

Salieron cada uno de la oficina habiendo sido registrados en los archivos de personal de la televisora. A cada uno se le entregó un gafete de color azul claro en el que se le acreditaba como visitante practicante eventual, era el lugar más bajo del escalafón de empleados (que no lo eran) acreditados. Regresaron a la entrada con el policía encargado acompañados por Armando, cada uno mostró su gafete anotando, ellos mismos en el espacio donde firmaron el número del gafete, el que sería su número de identificación durante tres meses, una vez que terminaron el joven los condujo hasta el piso donde estaba la redacción de noticieros.

Llegaron y lo que pudieron ver de entrada fue toda una redacción de prensa, muchos escritorios, cerca de veinte, máquinas de escribir en cada uno, muchos monitores o pantallas de televisión colgados del techo, cada uno con una dirección especial hacia el periodista televidente, luego varios cubículos al fondo, una sección para los telefaxes y otra al fondo de video, en donde se miraban los videos que llegaban y los editaban para salir al aire, gente que iba y venía seguramente arreglando detalles de las notas periodísticas que formaban. Llegaron a la sección de la dirección, había una sala de tamaño medio, dos cubículos al frente de la sala, dos escritorios vacíos y una puerta cerrada, seguramente del director. Armando les pidió que tomaran asiento para esperar a la persona que los dirigiría.

Al poco rato llegó una señora, se llamaba Elvia, era la secretaria del Lic. Jacobo, ella era quien sabía absolutamente todo el movimiento del departamento de noticieros de Televisa, se presentó con ellos y los tres a su vez con ella, les dijo que llegaría una señorita con la que deberían tratar esos tres meses, era una reportera profesional que estaba asignada a ese trabajo para con ellos. Los jóvenes solamente escuchaban aceptando todo moviendo la cabeza de arriba abajo, se escuchaban voces, murmullos y alguna sonrisa, la gente continuaba en movimiento, en cierto momento sintieron un miedo extraño, todo les era desconocido a la vez que conocido, ya habían estado en la redacción de varios periódicos por lo que el lugar les era similar en cuanto a su distribución de escritorios, pero no tantos televisores. Terminó de dar indicaciones, nuevamente les pidió que tomaran asiento, que la señorita de nombre Amelia no tardaba.

La periodista designada y los tres jóvenes empezaron a llevarse y entenderse muy bien, al grado que ese mismo día ya se tuteaban sin perder el respeto en ningún momento, por algunos días las palabras altisonantes se evitaron entre ellos. Amelia les preguntó si sabían algo de la chica que se había inscrito y si la conocían porque no había llegado, los tres al unísono respondieron que no. Siguieron adelante, les entregaron una mesa para seis personas la que abordaron de inmediato, les entregó Amelia varios boletines de noticias y fotografías pasadas que se habían transmitido al aire en varios noticieros, tenían que estudiarlos y revisarlos, muchos del conflicto nicaragüense, para que aprendieran lo que eran las noticias para televisión, que no eran lo mismo que para los diarios, aunque muy parecidas a las de la radio seguían siendo diferentes, todo era al estilo del señor Jacobo y se hacían como él quería. Además, claro, siendo el jefe revisaba todas las noticias que se le pasaban, una por una para decidir cuál sí, y cuál no salía al aire.

Luego aprendieron, guiados por Amelia, todo acerca de la preparación de un noticiero de la talla de 24 Horas para trasmitirlo en vivo. A los jóvenes les era muy interesante al grado de que estaban fascinados por estar viendo todo eso en vivo frente a ellos, también a los tres días de estar presentes y habiendo cumplido con las tareas que Amelia les asignaba tuvieron la “gran” oportunidad de ver en vivo, estando presentes en el foro en el que se hacía 24 Horas, era muy pequeño así que fueron arrinconados para desde ahí observarlo todo.

Ese era el foro exclusivo del noticiero, nadie lo usaba nada más que el Lic. Jacobo. Antes de comenzar se habían topado con él, vestido de traje color gris con la corbata negra de siempre sosteniendo una carpeta y un fajo delgado de papeles, los miró de frente a los tres y a cada uno en segundos, luego los saludó dándoles la bienvenida diciendo, “buenas noches jóvenes, sean bienvenidos”, de ahí sin parar fue a su lugar detrás de la mesa frente a las dos cámaras del foro.

El noticiero había terminado y la tercia de amigos emocionados no sabían qué decir, cómo comportarse hasta que Paco habló estando en el pasillo fuera del foro, —Oigan, son las once y cuarto, vamos al VIPS el de toda la noche, ¿les parece? —De inmediato los otros dos aceptaron, pasaron por sus cosas a las oficinas del noticiero y de ahí se dirigieron a la cafetería VIPS en la Zona Rosa, muy cerca de donde estaban. Durante el camino no sabían qué decir, el haber estado en ese foro mirando en vivo por primera vez el noticiero más visto a nivel nacional y quizá continental no se la podían creer, realmente estaban muy emocionados.

Ya en la mesa no paraban de comentar sobre lo que habían visto, hubo detalles de cada uno que los expresaba y eran comentados por todos, tomaban café y alguien pidió una orden de molletes que comieron los tres, sería la cena del día. Su emoción se podía notar por ellos mismos, esta sería la entrada a un mundo informativo que apenas conocían, los novatos querían ser ya como el licenciado que acababan de ver actuar ante las cámaras por las que millones lo habían visto y escuchado, su vocación periodística comenzaba a florecer y convertirse en una gran pasión que pocos obtienen y conservan durante muchos años…

Al día siguiente, desvelados se encontraban en la escuela, cada uno había comprado un café que tomaban lentamente, casi no platicaron y pasaron la primera hora de clase casi dormidos, pero ya en la tercera hora no se daban a vasto hablando y comentado una de las noticias más fuertes que el Lic. Jacobo, como ellos le decían, la noche anterior había expresado y también editorializado en su propio estilo, había sido el ruin, como dijo, asesinato del periodista estadounidense en Nicaragua, lo que a los jóvenes había gustado y causado una fuerte impresión, no por la noticia sino por como lo había hablado el licenciado ante las cámaras. Ellos mismos reconocían que esos momentos, aunque aún muy pocos estaban siendo de mucha utilidad y sobre todo aprendizaje.

12

Habían transcurrido las primeras tres semanas, ya contaban con algunos conocidos de noticieros que siempre los apoyaban y resolvían muchas dudas que los jóvenes tenían, redacción de boletines informativos para el programa, horarios, cámaras, dirección de cámaras y todo lo referente al noticiero. En la escuela aun no estaban enterados de lo que hacían los triates, como les decían, por las tardes después de clases, su entrada era a las 17:00 Hrs como se especificaba en sus gafetes.

Los tres jóvenes eran muy aficionados y apasionados de la fotografía, lo que también les ayudaba a su profesión de periodistas, casi siempre los fines de semana libres iban al campo y a lugares especiales para hacer un sinfín de fotografías, lo hacían muy bien, lo negativo de esa pasión fotográfica era el costo de los rollos de 35mm y luego el revelado, pero cierto día, Paco quien demostraba aún más su afición fotográfica, les dijo a sus amigos que empezaría a revelar él mismo sus propias fotografías, para lo que se había hecho de todo un equipo, los tanques para revelado, químicos, charolas y una ampliadora para imprimir sus fotos a mano, dentro de un cuarto oscuro que había instalado en una habitación en la azotea de su casa.

Los tres se reunían con sus cámaras, Hugo con una Olympia, Paco tenía una Canon y Juan una Nikon, por lo que siempre discutían cuál era la mejor y se creaban competencias entre ellos, logrando cada uno con su cámara magníficas fotografías, aprendían rápido, Juan había descubierto que frente al Toreo de Cuatro Caminos casi pegado al campo número uno de la Defensa Nacional, el ejército, había un almacén expendedor de Agfa, ahí conseguía papel de cualquier grado que le gustaba mucho y rollos en blanco y negro de 100 y 400 ASA, los demás utilizaban Kodak también en blanco y negro. Tiempo después los tres utilizaban lo que podían de la marca alemana Agfa.

Habían leído mucho de reconocidos fotógrafos profesionales, sobre todo europeos, que para su juicio eran los mejores, a diferencia de su profesor de foto que decía que los gringos y los mexicanos siempre habían sido los fotógrafos más creativos y mejores, comenzado por Juan Rulfo, que pocos, en su clase, lo conocían como fotógrafo, los tres defendían al europeo Helmut Newton, quien había cubierto parte de la Segunda Guerra Mundial como fotógrafo de guerra y tenía muchos libros que abalaban su trabajo. Pero siempre aseguraba Hugo, “al final todos tenían su estilo por lo que todos fueron magníficos fotógrafos…”

En algunas exposiciones de la universidad Paco y Juan habían expuesto muchas fotografías de tamaño 8 x 10 y 11 x 14 pulgadas, en blanco y negro, Hugo también pero menos que los otros, pensaba que no le gustaba “quemar” su trabajo en esas exposiciones, por lo que siempre lo archivaba, registrando y etiquetando negativos y hojas de contactos que él mismo hacía en su cuarto oscuro, “algún día podre explotar todas esta fotos…”, les decía a sus amigos. Aunque sí había publicado algunas fotos en la revista bimestral de la facultad, lo que era forzoso y que a veces se tomaba como examen de fotografía periodística.

Cuando se juntaban en la casa de alguno de los tres, con mucha paciencia y mirando periódicos y algunas revistas las fotografías de la guerra en Nicaragua, les atraía mucho verlas porque al final a ellos también les gustaba la foto, pensaban que siendo periodistas también les correspondía tener en cuenta esa parte de la imagen periodística, la foto de guerra era la más complicada y peligrosa en aquellos días, teniendo en cuenta que las cámaras y fotos eran totalmente análogas, no era tan rápido hacer fotos como en la actualidad con una cámara digital…

13

Cierto día tomando café en el Sanborns minutos antes de salir rumbo a la televisora Hugo comentó, siendo el más allegado a la foto, algo que puso a pensar a sus compañeros,

—Oigan amigos, he estado pensando mucho sobre cuánto queremos a la fotografía, pienso que mucho, ¿cierto? —Los dos respondieron afirmaron, ellos trataban de descifrar hacia dónde se dirigía su amigo con lo que decía, tomaban café y luego una fumada, esperaban que Hugo hablara, —pues sí, no me digan nada, espérense a que termine ¿okey? —Aquellos dos en silencio no le quitaban la vista, —pues es muy fácil, si tanto nos gusta la fato amigos, hagamos algo diferente, algo que llame la atención y nos de fama como periodistas y fotógrafos, ¿cómo la ven? —Habló Paco, —Se dice fotoperiodistas amigo, pero ¿qué carajos dices?, no has dicho nada o no te entendí nada cabrón, habla lo que es y ya… —Juan sonreía en silencio sin perder detalle de lo dicho por Hugo, pensaba hacia dónde se dirigía y la idea, si fuere la misma, también lo atraía mucho. Hugo volvió a decirles,

—¿Son pendejos o qué? Lo dije claro,

—Sí, pero ¿qué dijiste guey…? —Preguntaron al unísono los dos,

—Pues que les digamos en Televisa que nos manden como fotógrafos de guerra a Nicaragua, no mamen, ¿lo entienden así? —Se formó un silencio entre los tres, Juan y Paco serios, luego miraban a Hugo en silencio, solo café y cigarro eran las acciones del momento.

—Pero ¿es en serio, de verdad lo dices es serio Hugo? —Preguntó Paco, Juan los miraba y Hugo solo asintió en silencio…

14

Lo habían platicado por varias horas, algunas tazas de café y mucho cigarro en el Sanborns de San Ángel el tema era si iban o no a Nicaragua. Se comentaron los pros y los contras, lo emocionante que podría ser y más aún lo peligroso que seguramente sería, se trataba de una guerra y nada más, nadie estaría seguro en una guerra de salvajes como esa, comentaron varias veces, de si conocerían un país sudamericano en la pobreza por la guerra, en que seguramente harían muchos amigos, se dijo que seguramente habría un hotel destinado a la prensa mundial que cubría el fatídico evento, después de unos minutos de silencio pensando en cada detalle del que se había hablado, se comentaba si la televisora los enviaría, lo que ellos daban por seguro, pero al final luego de tantos temas,  además de ya casi estar hartos, se recordó el asesinato del periodista estadounidense, pero insistía Hugo que sería una excelente oportunidad para ellos…

—Ok, bueno, está bien, —dijo Juan mirando directo a Hugo sin dejarlo responder, Paco los miraba, —sí, es buena idea, pero dime algo, vamos y hacemos cientos de fotos, las enviamos a México, a la televisora y algún diario, no sé carajo, —Hugo quería hablar y lo paró con la palma de su mano derecha, —pero lo más importante Hugo, que seguramente no has pensado guey, o dime, pensaste en algún momento ¿si nos matan, si nos torturan o apresan qué pedo guey…? O dime, ¿crees que estamos listos para ir allá, hoy es un país en llamas, un infierno, mira las noticias, yo la verdad… —guardó unos segundos de silencio sin despegar la vista de su compañero, —sí, la verdad lo pensaría, pero si tuviéramos que ir a fuerza, enviados por un medio informativo en el que trabajáramos, bueno, pues también lo pensaría… —Terminó diciendo, guardaron silencio sin mirarse, se habían perdido en sus pensamientos por lo escuchado, jugaban con la cuchara, encendían un cigarro, tomaban café, su silencio solo decía que no sabían qué decir con respecto al tema de la muerte.       

Al final, después de casi tres horas de estar ahí sentados, cuando volvieron a platicar llegaron a una conclusión tras la necedad de Hugo de ir a Nicaragua como fotógrafos de guerra. Al parecer Paco era el más consciente o miedoso, como le decía Hugo, él se enfocó en no ir,

—Oigan deveras ya dejen de pensar en eso, es que no podemos ir allá, bueno, es que yo no quiero ir y arriesgar mi vida, se los juro, me da miedo, es la neta del planeta… —lo escucharon sin decir nada, lo miraban en silencio. Juan habló más tranquilo,

—Pues la verdad es que sí me gusta la idea de ir como fotógrafo a la guerra, ha de ser una gran y peligrosa aventura además de experiencia, pero tengo temor de ya no regresar, pero puta madre es que llevar la cámara y hacer fotos que nadie tenga ha de ser lo máximo, ¿no creen? Pero, insisto, hay que pensarlo mucho más, —no dejaban de mirarlo, terminó diciendo, —bueno esta es solo mi pinche opinión cabrones, nomás no se enojen conmigo, es lo que opino y ya, nada más… —Hugo no decía nada, jugaba con su encendedor moviéndolo sobre la mesa, miraba de reojo a sus colegas, negaba lentamente con la cabeza, tomó un sorbo de su ya frío café, habló,

—Bueno amigos, pinches miedosos, está bien, vamos a pensarlo más, pero cabrones, tengamos una respuesta seria y clara para mañana en la tarde en Televisa, ¿les late? —Los dos asintieron, luego de unos minutos de estar platicando de otros temas habló Juan,

—Bueno cuates ¿qué onda?, pues yo me voy a casa, nos vemos mañana en la escuela, ahí les dejo el dinero de mi cuenta y mi honorabilidad para que la destruyan… —Y se retiró, estaba cansado de tanta palabrería e ideas locas de Hugo. Paco se quedó más tiempo con Hugo, él tratando de convencerlo astutamente, sentían mucha hambre por el tiempo que habían estado ahí sentados, luego de tratar de convencerlo lo invitó a cenar para, según él, obtener su apoyo para tal objetivo.

15

El día en la escuela había sido muy cansado por las materias que habían tocado esa mañana. Además, cada uno de los tres amigos no dejaban de pensar en lo que platicaron la noche anterior que les causaba cierta tensión, el ir como fotógrafos de guerra a cubrir el aún vigente conflicto en Nicaragua no sería cualquier cosa, mentalmente cada uno hacía sus propias conjeturas de lo que pudiera ser ese trabajo, hablaban poco entre ellos, lo necesario, la sola idea los inquietaba, ninguno durmió bien, porque este día solicitarían el trabajo y por la cantidad de café que tomaron. Pero al día siguiente ya se encontraban juntos en la cafetería de la escuela donde decidieron comer para ir directo a la televisora después.

Ya estaban en la redacción de noticieros de la televisora, los tres realizaban las tareas que Amelia, les había dejado sobre la mesa, más tarde serían revisadas y comentadas con su ya amiga de Televisa.

Eran pasadas las siete de la noche, se encontraban en la sala de redacción, todos trabajaban, el programa comenzaba a las diez de la noche, a las nueve todo debería estar listo para que el Lic. Jacobo lo revisara y decidiera que salía al aire y que no. De pronto Hugo se levantó diciendo que iría al baño, los otros se quedaron leyendo y mirando el monitor donde se transmitían noticias internacionales.

Salió de los baños, en el pasillo se detuvo a pensar en cómo solicitar el trabajo de fotógrafo para que los apoyara la televisora, de pronto encontró la forma y regresó a la redacción, en el trayecto saludó a varios del personal que conocía. Cuando estuvo sentando en la mesa pidió a Paco y Juan que se acercaran, la mesa era para seis personas, una vez juntos dijo,

—Oigan amigos, —hablaba en voz baja, miraban sorprendidos deseando saber de qué se trataba, continuó, —ya sé cómo le vamos a llegar al licenciado para obtener el trabajo,

—¿Cómo…? —Preguntó Paco,

—Pues muy fácil, nos vamos a acercar a la secretaria, con Elvia, le pediremos una cita con el licenciado, estoy seguro que ella nos apoyará, ¿cómo la ven?

—No, pues bien, pero ¿a qué pinche hora será eso? —Preguntó Juan,

—Ya hombre, ya, nomás deja que se desocupe y les aviso, no se desesperen, les aviso, le pediré la cita, chingón ¿no? —Los otros dos asintieron en silencio.

Transcurrió el tiempo, Hugo vigilaba a la secretaria Elvia esperando a que se desocupara, miraba su reloj, casi las ocho, tendría que ser antes de las nueve a como diera lugar.

Se acercó lentamente, miraba de reojo el cubículo de la secretaria, había gente, entraba uno y salía para que entrara otro, Hugo desesperaba, tendría que hablar con ella, su mente pensaba en eso y en cómo lo diría al licenciado. De pronto miró cómo esperaban los redactores para verla, no le quedó otra más que hacer lo mismo y se formó a esperar su turno, había tres antes que él.

Llegó, de volada la señorita Elvia lo saludó,

—Hola, ¿cómo estás?

—Buenas noches. Muy bien gracias, ¿y usted?

—Sí, también, con mucho trabajo, ¿tú eres…?

—Ah sí lo puedo ver, soy Hugo, de la universidad,

—Sí, lo sé, y dime, ¿en qué te puedo ayudar?

—Bueno, mire, no quiero quitarle tiempo, —Elvia lo miraba seria negando con la cabeza, —pero es que queremos, los tres, —ella asentía despacio con la cabeza, —si se puede, bueno, tener una cita con el licenciado Jacobo cuanto antes, los tres queremos hacerle una pregunta, —seria, sin dejar de mirarlo dijo,

—Bueno, pero qué pregunta le harán, él no concede entrevistas a nadie, absolutamente a nadie, ¿de qué se trata?

—No mire, no, no es una entrevista, es una pregunta de trabajo de periodismo, somos pasantes de la carrera solo queremos saber cosas de periodismo, su opinión profesional, y nadie más que él podrá ayudarnos, no le quitaremos, se lo prometo, más de diez minutos, en serio… Sí podrá ¿verdad?, nosotros lo admiramos mucho, de veras… —Lo escuchaba en silencio, pensaba en lo dicho por Hugo, ella sabía muy bien todo lo que sucedía en la sección de noticieros, seguramente si ella solicitaba al licenciado tan solo diez minutos en el momento que menos trabajo tuviera les concedería el tiempo a los tres que deseaban ser periodistas.

—Bueno, mira, ve a tu lugar y sí, haré lo posible para que los reciba, aunque no te prometo nada, pero no te preocupes, solo recuerda no más de diez minutos, ¿de acuerdo?, si él les da más tiempo, es cosa de él, ve allá y te mando avisar, ¿okey?

—Muchas gracias señorita Elvia, se lo agradezco, gracias… —Se retiró a la mesa.

Cuando regresaba lo vieron, con tan solo ver sus facciones supieron que lo había logrado, en lugar de sentir alegría por su amigo ambos sintieron miedo, un temor inexplicable que los hacía pensar y repensar en lo que sucedería dentro algunos momentos. Una vez que llegó,

—¡Ya estuvo colegas…! —Les dijo casi gritando, los de junto voltearon a verlo, pidió disculpas con la mirada y luego tomó asiento, aquellos rápidamente se juntaron con él, lo miraban esperando lo que tendría que informar. Juan y Paco nerviosos, en el fondo no querían saber su logro que sabían era algo no muy positivo, era un sentimiento extraño, además, si eso se llevara a cabo, estar con el licenciado Jacobo no era cosa fácil, esos días en su práctica habían escuchado y visto mucho, detalles del trabajo tan positivos como negativos. Una vez sentado, —pude hablar con le señorita Elvia, pedí la cita y me dijo que haría lo posible, también le dije que nos urgía, podría ser hoy amigos, ¡carajo!, si es hoy pues ya chingamos, ¿no creen? —Lo dos lo miraban, estaba feliz, fue Paco quien habló,

—Pues bueno, entonces, Hugo, solo tenemos que esperar a ver si se puede hoy o mañana, ¿cierto?

—Sí, así mero, no hay otra… —Juan en silencio los miraba.

Continuaron con su práctica, aprovechaban para realizar algún trabajo de la escuela que tenían que presentar al día siguiente, hacer las tareas en la televisora se había hecho costumbre, en cuanto a dudas de temas periodísticos tenían ahí los mejores profesores, los que practicaban periodismo a diario cada minuto…

Empezaba el movimiento del personal de noticieros cuando el tiempo era más cercano a las nueve, a las nueve y media todo tenía que estar listo, boletines para el licenciado, cámaras, y todo lo que tuviera que ver con 24 Horas. Hugo sentía nervios porque Elvia no lo había llamado, tenía que ser ese mismo día que se pudiera hablar con el licenciado Jacobo.

Ya estaban listos para lo que viniera, los tres jóvenes esperaban a lo que dijo Hugo, nerviosos pero profesionales en espera de su turno. Hugo se levantó varias veces tratando de acercarse a la oficina de Elvia, caminaba rodeando la mesa, no podía ocultar ansiedad, los nervios lo vencían, desesperado decidió acercarse a la oficina de Elvia, dio un recorrido por fuera hasta que ella lo pudiera ver a través del cristal de su cubículo, así fue, una de las veces que volteó estaba Hugo de pie mirándola, ella se dio unos segundos para levantar la mano derecha y hacerle una seña de espera. Hugo la miró de frente, todo cambió, su semblante fue otro y regresó a la mesa. Llegando tomó asiento y comentó lo ocurrido,

—¡Gueyes ya estuvo chingá…! —Lo miraban serios en silencio, —me vio Elvia y me hiso la señal que aguantara, a huevo es hoy colegas, es hoy, estoy seguro… —Juan y Paco se miraron haciendo una mueca de “chance y tiene razón…”, —es cuestión de esperar unos minutos, seguro nos llaman, me dijo que esperara…

Pasaron cerca de quince minutos cuando el asistente de Elvia llegó a la mesa y les dijo, —Hola, buenas noches, —los tres lo miraban atónitos, saludaron asintiendo, —…de parte de la señorita Elvia dice que exactamente en veinte minutos los recibirá el licenciado en su oficina, que por favor estuvieran en la sala de la dirección cinco minutos antes, muchas gracias… —y se retiró sin decir más. Los tres se miraron con facciones de gusto, al mismo tiempo un temor que no sabían controlar, estaba a punto de realizar el deseo de Hugo y también pero a medias de Paco y Juan.

Fueron veinte minutos que les parecieron horas de espera, podría ser el momento que tanto hablaron y esperaban a sus diez y nueve años, serían los primeros pasantes de la carrera de periodismo en ir a tomar parte de una guerra como fotógrafos, serían los grandes periodistas que todos buscarían, no podrían asistir, según ellos, a entrevistas empezando por el noticiero 24 Horas. Todo esto soñaban los jóvenes, sus grandes deseos estaban a punto de convertirse en lo más real que pudieron haber soñado jamás.

Por fin, la señorita Elvia llegó frente a ellos, de pie frente a ellos sin darles oportunidad a levantarse dijo, —hola jóvenes, —la miraban de abajo arriba hasta que Paco se levantó seguido por los otros dos, una vez de pie, de frente, les dijo, —serán recibidos por el licenciado jóvenes, por favor con mucho respeto y recuerden, solamente los diez minutos que él aceptó, ¿de acuerdo? ­—Los tres asintieron al mismo tiempo, Elvia volvió hablar, —síganme por favor…

Una vez dentro de la oficina los tres quedaron asombrados, los impactó cada pared de la no muy espaciosa oficina, no había un espacio libre en las paredes, estaban repletas de cuadros con fotografías, Jacobo con presidentes, religiosos, algunos Papas, artistas de mucha fama mexicanos y extranjeros, cantantes, toreros, había una grandísima colección de imágenes enmarcadas en diferentes tamaños, en blanco y negro y otras en color, fue algo que les tocó sus sentidos, no podían decir ni “buenas noches”, Jacobo los miraba desde su escritorio, pasaron varios segundos cuando el licenciado se levantó dejando su lápiz Mirado sobre los papeles que leía y calificaba,

—Buenas noches jóvenes, ¿cómo están?

—Sorprendidos licenciado, buenas noches, es que tantas fotografías con tanta gente importante es increíble… —dijo Hugo aun mirando las fotos, Jacobo le dijo,

—Joven, es toda una carrera periodística desde hace muchos años, cuando se tiene la pasión puedes llegar hasta arriba y conocer a muchísima gente, pero por favor, tomen asiento… —Los tres se sentaron en el sillón color verde que estaba del lado izquierdo de su escritorio, en silencio lo miraban, —y bueno, díganme sus nombres y en qué los puedo servir. Me dijo mi secretaría que deseaban hacerme una pregunta, y sé que son pasantes de la carrera de periodismo, los felicito por eso y espero continúen hasta el final, el periodismo es una pasión más que otra cosa. —Guardó silencio unos segundos mirando sus papeles, luego volvió, —y bueno, díganme, ¿qué es lo que desean saber? —Fue Hugo el primero que habló,

—Licenciado soy Hugo, antes que nada, queremos agradecerle estos minutos, es mucha emoción poder verlo en persona y sobre todo hablar con usted de manera personal… —Guardó silencio y habló el siguiente,

—Yo soy Juan, a sus órdenes, mucho gusto licenciado, —asintió sonriente el licenciado, luego el último cuando Jacobo dirigió su mirada hacia él,

—Soy Paco, digo… Francisco, licenciado, me da mucho gusto conocerlo, en mi casa mis papás lo ven todos los días… —Nuevamente el licenciado dirigió su mirada a Hugo quien le dijo,

—Disculpe licenciado, es que es mucha la emoción, pero… —Lo interrumpe,

—No digas eso, para mí ver y estar con jóvenes que desean ser periodistas es un gusto, veo que tú hablarás por lo tres, ¿cierto? —Asintieron con la cabeza, detalle que Jacobo percibió enseguida, —pero continúa por favor,

—Pues mire licenciado, —se mostraba nervioso, Jacobo lo miró en silencio, a veces se trababa al hablar, continuó, —desde hace días… es que hemos platicado mucho, bueno, sí, es que nos falta menos de un año para terminar la carrera y bueno, la verdad es que hemos visto, sí, hemos podido conocer a detalle la guerra de Nicaragua, —el licenciado lo miraba directo, fijamente escuchaba cada palabra que Hugo decía, a veces asentía lentamente con la cabeza, siempre serio en silencio, —y bueno, —volteaba a ver a sus compañeros y volvía al licenciado, —queríamos saber si sería posible, bueno claro que por usted si aceptara, es que queremos saber si nos pudieran enviar como fotógrafos reporteros a Nicaragua… —guardó segundos de silencio, lo dijo, no había vuelta atrás, continuó poco más suelto, el nervio fue dominado , —es que para nosotros que ya estamos los tres de acuerdo sería un punto muy grande para el comienzo de nuestra carrera, bueno, es que sí, eso es lo que pensamos, y también, licenciado, queríamos de nuevo agradecerle la gran oportunidad, ¿verdad…? —Dijo mirando a sus colegas que estaban de su lado izquierdo, luego al licenciado quien lo miraba, también a los tres amigos, —pues el habernos dejado estar aquí estos días practicando y conociendo lo que es en realidad el periodismo en televisión, es increíble señor, por eso pues muchas gracias licenciado. —Guardó silencio, miraba de frente a Jacobo y luego al suelo, después a la pared regresando al licenciado, —pues era esto lo que queríamos decirle, bueno, yo hablo por ellos, es que así quedamos, y bueno, pues ¿usted qué opina licenciado…?

El silencio por varios segundos envolvió la oficina de Jacobo, desde su lugar en su escritorio los miraba a cada uno, sentían temor, nerviosos, pena, pero seguros no dejaban de mirar al licenciado esperando lo que diría. De pronto sin avisar ni decir nada descolgó su teléfono, oprimió una tecla y dijo, —Elvia, por favor tráigame el último video que llegó de Nicaragua, parece, creo que fue ayer, —corto silencio, —sí, ese por favor, que debe estar sin editar aun, por favor, —muy corto silencio, —gracias Elvia…

Los jóvenes estaban muy entusiasmados, en el fondo pensaban en que todo sería y se haría como lo habían planeado, la primera fase estaba cubierta, se había cumplido, aunque aún del licenciado no había respondido a la solicitud.

Mientras que le entregaban el video al licenciado los tres jóvenes no paraban de ver las fotografías en las paredes, eran joyas para él y para quien supiera valorar el trabajo de un periodista de muchos años, de todas las personas a quien por cualquier motivo había conocido, claro que siendo el periodista número uno de la televisión mexicana, además de haber tenido siempre el apoyo de Televisa había logrado consolidar una carrera periodística por muchos admirada por otros criticada y odiada, como era el caso de la universidad, pero Hugo, Paco y Juan ya no pertenecían a esos grupos universitarios que sentían ser comunistas admiradores de Fidel y el Che, pequeños comunistas jóvenes que miraban todas las noches Televisa, el futbol, comían y cenaban en buenos restaurantes de la época, algunos tenían automóvil, no querían ver tal y como eran los barbudos asesinos pseudo comunistas que habían sometido a un país completo por muchos años para ellos vivir como millonarios capitalistas teniendo a sus habitantes comiendo de los basureros; los tres amigos habían comprendido ese pequeño detalle muy a tiempo por lo que no tenían muchos amigos de su generación universitaria, de hecho casi no asistían a los mítines o las fiestas que ellos organizaban, la vida para los tres les había dado otra lectura más a fin a la clase de educación que habían recibido desde casa y luego en las escuelas donde habían estudiado en México.

Estaban contentos porque sabían y sentían que estaban en un lugar privilegiado que no era poco, la televisora más grande y poderosa de México, estaban en esos momentos donde a muchos les gustaría estar, gozaban de ver y escuchar cómo se realizaba el noticiero más visto del país, 24 Horas, ellos en su mente y corazón lo valoraban como oro, estaban conscientes que no cualquiera podía estar donde ellos, aunque muchos o todos en la escuela tuvieron la gran oportunidad solo ellos la habían aprovechado, más tarde se enteraron que la joven que también quería ir a las prácticas no se presentó porque su novio, no la dejó, seguramente él no vio la oportunidad por su falsa ideología de aquellos años …

16

En la oficina del licenciado estaban pendientes de todo lo que hacía en silencio sobre su escritorio, un montón de papeles tamaño media carta con el clásico lápiz amarillo Mirado anotaba seguramente detalles y palomeaba o tachaba cosas, eran los guiones que leería frente a cámaras, contestó el teléfono dos o tres veces para solamente decir sí, no, revísalo, y colgaba.

Después de pocos minutos llegó Elvia tocando la puerta, luego entró para entregar el video al licenciado, dentro miró a Hugo y le guiñó un ojo acompañado de una leve sonrisa. Jacobo se puso de pie para recibir el video, luego Elvia salió de la oficina.

Frente a su escritorio, del lado izquierdo de los jóvenes había un televisor grande a colores, de marca comercial, sobre el televisor se encontraba una video casetera profesional de los años setenta, de tamaño muy grande, teniendo en cuenta que estaba en noticieros de una televisora. El licenciado encendió ambos aparatos, esperando a que estuvieran listos volteó mirando a los jóvenes, de frente y muy serio les dijo,

—Miren jóvenes, futuros periodistas, ustedes quieren ir a Nicaragua como fotógrafos de guerra, estrictamente para un trabajo periodístico, nada de turismo, ¿cierto? —Preguntó sosteniendo el video de gran tamaño con ambas manos, esperaba la respuesta de los jóvenes,

—Así es licenciado, cierto… —dijeron al unísono,

—Pues bien, pondré este video para que puedan ver de cerca el lugar a donde quieren ir, lo que sucede hoy, al terminar, no tarda mucho, regresaré y comentaremos lo visto por ustedes, luego hablamos de su futuro viaje a Nicaragua, —decía con una leve sonrisa que no se notaba mientras introducía el video en el aparato, —aquí los dejo, voy afuera unos minutos y regreso con las solicitudes para que las firmen y queden inscritos… —Oprimió el play, los miró de frente y salió de la oficina dejándolos mirando el video.

Comenzó como todos los videos de reportajes, el periodista daba las indicaciones de identificación, su nombre, lugar, hora y demás. Mientras miraban el video el periodista hablaba narrando lo que se veía en pantalla, imagen por imagen, cambia bruscamente ya que aún no estaba editado, era un video en bruto como le decían, con muchos errores, se escuchaban cuetes que eran balazos, rifles, pistolas y metralletas al fondo, sin verlas, solo encuadraba muros y caminos por los que transitaba el periodista cámara en mano junto con su compañero también periodista. Luego se miraba a unos metros el compañero quien iba adelante, la cámara Sony al hombro, era una cámara grande de cartucho, pero se enfocaba bien además del auto zoom, a veces fuera de foco notando el enfoque lento de lo que había al frente. Los muchachos no dejaban de ver la pantalla del televisor; atentos a todo lo que escuchaban y miraban, de pronto el panorama cambió por completo, el periodista y su compañero entraron en una calle ancha, al parecer estaban en el centro de la ciudad, comenzó a grabar las paredes que tenían pintas que se notaban a lo lejos, eran las iniciales más frecuentes “FSNL” del Frente Sandinista de Liberación Nacional, otras decían “muera Somoza”, “libertad para Nicaragua”, “fuera yankis”, “paz y libertad” y un sinfín de pintas se podían ver mientras el camarógrafo las grababa, hubo un corte y empezaron a escucharse más balaceras a lo lejos, un sonido de algún avión que volaba sobre ellos, luego una bomba que había sido el disparo de un tanque militar…

Hugo, Paco y Juan empezaban a sentirse extraños, pero su sentimiento cambió por completo cuando el reportero o camarógrafo escuchaba a su compañero que le gritaba “¡acá, por acá, ven rápido, córrele…!”, las escenas cambiaron rápidamente, de pronto aparecieron en pantalla cuerpos, cadáveres que no habían distinguido los jóvenes, dudaban en el subconsciente si era verdad o estaban mirando una película en el cine o la televisión, les era complicado ver esa realidad en la pantalla, pero su cerebro en un segundo captó que eran muertos y baleados reales, bañados en sangre real, gente a su lado llorando y gritando por sus muertos en el suelo, en medio de la calle, escenas tristes y terroríficas para cualquiera, los tres jóvenes empezaban a sudar, a sentirse incómodos viendo esos hechos en la pantalla, no sabían qué pensar, si creer o no creer, no sabían qué decir, qué pensar y qué comentar entre sí, estaban atónitos…

De pronto y sin decir nada llegó lo peor, el periodista había caído con la cámara, se pudo ver el movimiento incoherente y borroso y luego la calle, no tardó en levantarse y encuadrar nuevamente con la cámara, se miraba caminando lentamente, apareció en escena su compañero también caminando sobre una acera, le hacía señales de que fuera lento antes de doblar en una equina, primero miró el compañero quien mostró su cámara fotográfica de 35 milímetros, luego le hiso la señal que lo siguiera, al fondo se miraban varios soldados del ejército de Somoza, estaban ordenando a varios contras en fila, los enemigos del gobierno, enfocó y se miraban en la pantalla una mujer y varios hombres, casi todos jóvenes, mal vestidos, sucios, algunos con manchas de sangre en la ropa, eran más los soldados que el grupo de jóvenes amenazados por los militares, el camarógrafo y su compañero estaban a no menos de veinte metros, de pronto un militar, el que estaba al mando les dijo a los periodistas con los dedos índice y medio poniéndolos en sus ojos para que miraran lo que sucedía. El camarógrafo no dejaba de grabar; Hugo, Paco y Juan en silencio solo mirando la pantalla, a veces ni parpadeaban; con el zum de la lente de la cámara trataba de acercarse más, llegó al límite, de pronto se miró un sobre salto, un movimiento en la cámara que parecía desubicada, luego regresó a los jóvenes hincados, los militares los estaban matando, eran seis, uno por uno era baleado en la cabeza por ellos cayendo muertos sobre la calle, cuando terminaron los dejaron ahí, el jefe se despidió de los periodistas y se retiraron… Después de ver eso los tres jóvenes sintieron el estómago quejarse por el vació que se formó, la garganta seca se les cerraba y los ojos no podían enfocar bien la pantalla, ahí querían ir a trabajar…

En completo silencio respiraban hondo sin dejar de mirar la pantalla, hubo un corte a otro lugar, cambió el paisaje por completo, la luz era del atardecer, una avenida con camellón, casi no había gente, al otro lado de la avenida se encontraban tres soldados platicando, los grababa sin que ellos se dieran cuanta, se detuvieron a varios metros de distancia detrás de un camión abandonado porque su compañero presintió algo. Del otro lado de los soldados caminaban tres jóvenes con armas y unos palos, no se habían percatado de los militares, cuando llegaron a unos metros de ellos trataron de correr pero los militares rápidamente dispararon matando a los tres, luego otro salió del edificio para ver lo que había sucedido por los disparos, estaba junto a los militares, el zum estaba reconociendo las caras de los soldados y enfocó perfectamente al joven que salía del edificio asustado por los balazos escuchados, a un lado junto a la puerta estaba uno de los soldados quien sacó su pistola y le disparó al que salió volando media cabeza despidiendo pedazos de cerebro hacia la pared, miraban en la pantalla la sangre que salió de la cabeza salpicando el fondo del muro color claro, la cámara no dejó de grabar observando cómo el cuerpo caía rápidamente a los pies del militar directo al suelo….

Todo lo que habían visto los tres estudiantes de periodismo no fueron más de diez minutos de grabación de la hora y media que duraba el casete, realmente sentían que el estómago les estallaba cuando su mente percibió que todo eso había sido real, que no era una película de Hollywood, que no tenía mucho tiempo de haber sucedido en el país en guerra, al que deseaban ir a tomar fotografías, al que creían que sería muy fácil el trabajo de hacer fotografía de una guerra que como todas no sabía de misericordia ni cordura alguna, solamente era matar al enemigo quien fuera, sin preguntar sin alertar, sin haber ni malos ni buenos, solo disparar contra quienes parecieran enemigos de su maldito régimen.

De pronto sin haber terminado el video se abrió la puerta y entró el licenciado, con un folder en su mano caminaba hacia su escritorio sin dejar de ver a cada uno de los estudiantes cuál había sido se reacción de lo que vieron en el video, los tres estaban quietos, no se movían, pálidos, casi no parpadeaban, seguramente traumatizados por lo que habían visto, tragaban saliva y miraban al licenciado, este acomodaba unos papeles sobre su mesa y de pronto la pantalla se apagó, el timer de la video había sido puesto a quince minutos.

Entrelazó los dedos de ambas manos al frente, recargado sobre el escritorio miraba a los tres por unos segundos, luego habló directo sin cortapisas, —y díganme jóvenes, ¿qué les pareció la guerra? —Dijo muy serio, ninguno decía nada, su semblante de asombro, tristeza, nerviosos porque nunca habían visto algo tan real, sin maquillaje, sin cortes, había sido el video en bruto, faltaba editarlo para proyectar solo algunas imágenes aptas para la televisión, más tratándose del noticiero que lo transmitiría. —¿Verdad que la guerra no es como la imaginamos ni como nos la platican? Jóvenes, la guerra no es ni será jamás como la han visto en el cine o la televisión es otra cosa muy diferente. Pero ¿están de acuerdo que el trabajo del periodista no es tan fácil? —Los tres asentían en silencio, solo escuchaban hablar a Jacobo, casi para terminar les dijo, —bueno jóvenes, en este folder tengo la solicitud para cada uno, por favor llenen los espacios y se la entregarán a mi secretaria para que la pase al departamento de personal, después ellos se comunicarán con cada uno para darlos de alta. No se preocupen, —les decía con facciones menos serias, —yo los recomendaré, así que jóvenes, prepárense para ir a conocer una guerra de cerca, muy de cerca…

En ese momento el silencio envolvía la oficina, ninguno hablaba y por segundos se volteaban a ver, no podían creer aun lo que les dijo el licenciado, tenía facciones de ser buena persona por lo que se sentían casi en confianza, su forma de decir algunos detalles para ellos era muy positiva, muy amable, más por lo que les había mostrado que era, hasta esos momentos, una cinta inédita, aunque les haya causado sentimientos extraños mentalmente agradecían por lo sucedido que no sabían cómo y por qué… Eran detalles que seguramente después, en algún momento lo comprenderían, por el momento estaban pendientes a lo que decía el licenciado.

—Jóvenes, los veo muy callados, ¿no van a comentar nada del video?, —les decía con buen ánimo, continuó, —insisto porque todo periodista debe de estar preparado para soportar lo que acaban de ver en el video, es la vida real, no vieron ningún truco, más porque desean ser un periodistas gráfico de guerra, de la que sea… —Los tres escuchaban muy serios y en silencio, Jacobo los miraba también serio, al ver que ninguno hablaba les dijo, —está bien jóvenes, no sientan pena, los comprendo, fue muy cruel lo que vieron, pero tenía que ser por su deseo de ir a la guerra, no se preocupen, —dijo esbozando una ligera sonrisa muy de su estilo, —aun les falta lo más importante para ser periodistas, eso es una gran pero gran experiencia, así que díganme, ¿quieren firmar esta solicitud? —Hugo lo miró de frente, aun serio y conmovido, dijo,

—Muchas gracias señor, en verdad gracias por sus palabras y consejos, si es que eso fueron, pero creo que mis colegas y yo lo pensaremos un poco más, ¿usted está de acuerdo…?

—Por supuesto señores periodistas, los comprendo perfectamente… —Los tres lo miraban con facciones alegres, relajados, aunque con algo de tristeza, en silencio, —y algo más, señores, nunca pierdan la fe ni la esperanza en lo que quieran ser y hacer, su honestidad en este momento me ha dicho lo suficiente para saber que serán buenos o muy buenos periodistas, y por favor, siempre digan lo que tengan que decir, el silencio es traicionero… —Se puso de pie, ellos también, luego estrechó la mano de cada uno despidiéndose, —muchas gracias, señor periodista por estar aquí, espero que los tres me acompañen en el noticiero en un ratito más… —Asintieron afirmando su presencia.

Al salir de la oficina el licenciado permaneció dentro y Elvia los siguió a medio pasillo antes de que llegaran a la sala de redacción, les dijo, —jóvenes los felicito, —la miraban sorprendidos, —lo que acaban de experimentar con el licenciado nunca lo había hecho nadie, estoy segura que le han caído muy bien, de todas maneras, si me comenta algo maña se los diré, que pasen buenas noches. —Los tres agradecieron y fueron por sus cosas a la mesa para después subir al foro de 24 Horas.

17

Había sido un día para ellos de mucho estrés, hubo una gran frustración pero al mismo tiempo, Juan y Paco estaban contentos, el más triste era Hugo, su deseo de ir a fotografiar una guerra había sido frustrado de la manera más fría pero con una gran cantidad de experiencia tan solo por las palabras que les dijo el licenciado, pero lo más fuerte había sido el video que habían visto tan solo en diez minutos que les parecieron horas, en ese pequeño tiempo vieron lo que nunca podrían haber visto en la televisión comercial o en el cine.

 Decaídos, poco tristes, pero con ganas de seguir adelante se encontraban en el Sanborns de San Ángel comiendo, Hugo y Juan habían pedido una cerveza, Paco tan solo una Coca-Cola, miraban la carta y luego de saber lo que pedirían dejaron las grandes cartas del menú a un lado y los miró a cada uno, de pronto les dijo,

—A ver compas, ya chingá, levanten sus vasos y digamos salud por el éxito de ayer,

—¿Cuál éxito guey? —Preguntó Paco, le respondió Hugo,

—Pos nomás el haber estado con Jacobo platicando cabrón, o qué, ¿se te hace poco?, guey, lo que nos dijo Elvia vale carnal, por favor seamos serios, esas pendejadas hay que sacarlas, seremos periodistas no chismosos, ¿te cai? —Lo miraban serios, luego Juan dijo,

 —Pues sí, me cai que sí Paco, hay que ser más optimistas y profesionales y saber en lo que estamos metidos, estamos en el inicio de nuestras carreras profesionales, ¿o no cabrón? —Paco asintió con la cabeza solo mirando, era el más chico de los tres, a veces inocente porque le faltaba calle que caminar, luego dijo, —entonces amigos, ¡salud! Y vamos adelante, como dijo aquel cabrón sabio, arriba y adelante ¿se acuerdan? —Brindaron sonriendo…

18

Hay ilusiones que se crean tan solo con pensarlas, pero cuando por una verdad se pierden se esfuman como el humo…

La gran experiencia fue haber practicado en la televisora más grande de México, seguramente también de Latinoamérica, pero lo que impactó a los tres jóvenes fue, sin lugar a dudas, el contacto directo con el licenciado Jacobo, lo que les dijo fue una verdad que llegó a sus mentes sin poder salir nunca, el ser periodista no es cosa fácil, se lo dijo de alguna manera, en aquel 1979, a tan solo un año de abandonar la universidad,

Los tres, Hugo, Paco y Juan continuaron sus prácticas de manera muy positiva hasta cumplir los tres meses, lo negativo fue cuando alguien se enteró de sus visitas tan continuas a la televisora y no dejaban de burlarse de ellos hasta que después de varias semanas los dejaron en paz y como si nada haya sucedido.

 Cuando comenzaron los tres el primer semestre de la carrera se contaba con sesenta alumnos que estudiarían periodismo, más tarde, en el último semestre solo quedaron quince alumnos, de esos quince hicieron su examen profesional, el final, solo diez quienes se titularon y continuaron su vida cada uno. Hugo, Paco y Juan también realizaron su examen con una calificación aprobatoria arriba de “B”, Juan y Hugo con mención honorífica, a Paco no le importaba mucho si terminar o no la carrera de periodismo.

Hugo salió de la universidad empezando una carrera de fotógrafo profesional, principalmente periodística, consiguió trabajo en algunas revistas que publicaban sus fotos por las que ganaba muy buen dinero, era mucha su pasión por la foto y la cámara. Paco continuó su vida, no practicó el periodismo, su familia tenía varios negocios relacionados con telas y enceres para el hogar, eran varias tiendas en la ciudad, se integró dedicando su vida junto con sus familiares al manejo de la empresa. Por su lado Juan fue el único que se dedicó a la información, el periodismo era su mayor pasión, también la fotografía y otras cosas de los jóvenes de su época. Saliendo de la escuela continuaron viéndose, pero las reuniones se fueron haciendo menos cada vez. El primero en alejarse fue Paco, Juan y Hugo continuaron viéndose por algún tiempo, inclusive Hugo le enseñó varios trucos de fotografía análoga en 35mm a Juan quien las aprendió rápidamente, a veces salían juntos a tomar fotografías ya fuera a modelos o paisajes, pero como todo, cada uno dedicó más tiempo a su trabajo y las reuniones fueron desapareciendo hasta ya no tenerlas.

Años después, ya que Juan estaba consolidando su trabajo como gerente de información y prensa en una empresa trasnacional. Transcurrió algún tiempo, era 1983 cuando inclusive ya estaba casado con una joven también periodista, empezaron a trabajar juntos creando una empresa de relaciones públicas y manejo promocional de imagen para gente importante.

Ese día era temprano, Juan desayunaba en su departamento leyendo el periódico del día y escuchando las noticias en la radio, de pronto en la sección de la cartelera de los cines encontró el anuncio de una película que le llamó la atención, “Under Fire”, “Bajo Fuego”, era el aviso del estreno en salas de cine. Días más tarde leyó una crítica de la película en la que al final era muy recomendable, luego cuando fue con su esposa al cine pudo ver en los cortos el anuncio de la película, mirando escenas que a Juan atrajeron demasiado, sobre todo por el tema del filme, hollywoodense obviamente, pero trataba de un fotoperiodista gringo enviado a Nicaragua, fue entonces cuando llegó a su mente aquel grato recuerdo de sus prácticas en la televisora.

Días más tarde sin decir a nadie, fue solo a ver la película Bajo Fuego, salió de la sala muy motivado y queriendo hacer más fotografía en donde fuera y como fuera, además de aquel recuerdo en Televisa la película disparó un cartucho en su mente que nuca pudo olvidar. Esta fue una ilusión que creó, soñó y se esfumó, pero la realidad fue el periodismo que amó toda su vida…

De los casos de la vida real que no se olvidan…


Under Fire – Bajo Fuego – La película: Tres periodistas se encuentran atrapados en la Revolución Nicaragüense de 1979 y en un triángulo romántico muy adulto, creado sagazmente por los guionistas Clayton Frohman y Ron Shelton. Con la actuación de: Nick Nolte como Russell Price – Joanna Cassidy como Claire – Gene Hackman como Alex Grazier – Ed Harris como Oates, mercenario de la CIA – Jean-Louis Trintignant como Marcel Jazy – René Enríquez como Anastasio Somoza.

En AMAZON – Comprar – Pelicula Under Fire – Bajo fuego

En AMAZON – Ver la película: https://www.primevideo.com/region/na/detail/0SWIXHUSVD1PNAYHIK3URS15FH/ref=atv_hm_mys_c_UpBNIS_2_5


© – ® 2026 – México LVÁ – ® – México CdMx 2026 – Todos los derechos reservados. Luis Miguel Cobo / La Voz del Árabe / La Voz del Arte – NOTA MUY IMPORTANTE: Todas las historias contenidas en este libro son creación del autor, de su imaginación, por lo que cualquier semejanza con la realidad es responsabilidad única y directa de la imaginación del lector, que conste…

La Voz del Árabe / La Voz del Arte: Autorizan la reproducción de este cuento a condición de que cite la fuente y que no sea modificado en ninguna de sus partes, ortográfica y redacción, no podrá ser utilizado con fines comerciales. Favor de informar dónde y cuándo se publica a: lavozdelarabe.int@gmail.com.

Imagen: LVÁ – Lm.CoBo.FoTo

La Voz del Árabe (LVÁ) – Vamos a Leer – Cd. de México, mayo 20 del 2026

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Luis Miguel Cobo

Luis Miguel Cobo – Escritor y periodista desde hace más de 30 años, ha trabajado en medios informativos mexicanos y como gerente de Prensa & Relaciones Públicas en varias empresas trasnacionales. Fotógrafo profesional. Director General de La Voz del Árabe.

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