LAS VÍCTIMAS DEL POLISARIO TENDRÁN QUE BUSCAR JUSTICIA EN OTRA PARTE

-“Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de burla”. Demócrito

Bachir Edkhil*                                                                 

El medio español Ok diario publicó ayer, 13 de junio de 2022, un artículo titulado “El informe “fake” del CNI”. En dicho, inexiste, informe cita: “los servicios secretos magrebíes habían financiado una supuesta campaña de Marruecos contra el gobierno de Pedro Sánchez a través de una red de personas interpuestas que se habían prestado a ello”.

Alguna de esas personas (supuestos espías) logró que tribunales españoles se interesaran por el Gali, que entró en territorio europeo como Pepito en su casa, y salió indemne sin amonestarse siquiera, eso sí, huyó por la puerta trasera del hospital, a lo Mortadelo Y Filemón.

Al final, el resultado se conforma con el espíritu de sí mismo. No falla. Las víctimas de atropellos, violaciones, torturas, vejaciones practicadas por el Gali y su grupo, se consideran los verdaderos culpables por denunciar o, al menos, mostrar la cara (algunos de ellos), en un país occidental y defensor de derechos humanos. ¿El resultado?  Lo de siempre. No los toman nunca en serio. Casi nadie ha levantado el dedo por esos españolitos morenos y ocasionales, tampoco cuentan sus primos hermanos canarios. Nada.

Y si fueran guerrilleras armadas con klachincof serán recibidas a manos abiertas, y con mucho dinero, dinero, a flota del pobre contribuyente español.

Lo dicho viene a cuento, porque me recuerda el fatídico año 1975, el casi inicio de ese culebrón de te persigo, te mato, habitual del Polisario. (Digo casi porque el Gali ya empezó con lo mejor sabe. Le cortó la nariz al pobre Mohamed Fadel Zein, ya a mediados de junio de 1973).   

Entonces el Polisario llevaba solo dos años de creación (Zwerat, mayo 73, Mauritania), algunos de sus cabecillas adscritos al régimen argelino o afines a sus métodos, emprenden una campaña atroz en contra de los cuadros saharauis occidentales o “hijos del joder macho”, como solían denigrarnos y señalarnos, a tal grado que hasta nuestra propia sombra contagia[1], con el soterrado propósito de descabezar el Polisario y apoderarse de las riendas del joven movimiento.

Tal objetivo lo logran, fácilmente, gracias al Patrón argelino. Matan al Luali, el secretario general legítimo, en Mauritania, y se emprenden con nosotros. Le tienden una trampa, en la cual las unidades militares de apoyo le abandonaran a propósito para aislarlo. Y así fue.  Curiosamente uno de los jefes de esos militares era el mismo Gali. Este se asemeja mucho al dictador del otoño del patriarca, que “todo sobreviviente es un mal enemigo para toda la vida.»

El que escribe este texto era el jefe del Comité militar. Encarcelado, en conjunto con todos los compañeros, un año, antes de la muerte de El Uali. De este modo, vaciaron el poder para aislar al líder, al encarcelar a sus capitanes, y después asesinarlo en cumplimiento del guion programado, ya en alguna que otra oficina de los servicios secretos argelinos en Argel.

El Uali nunca ha sido del gusto de los argelinos, y más los saharauis originarios del territorio dominado por España.  Su suerte se asemeja a la muerte de unos de los personajes de García Márquez, Santiago Nassar, en crónica de una muerte anunciada, que todos sabían a voces su muerte, excepto la propia víctima. Por supuesto que el motivo de esa muerte era muy distinto.

Para alcanzar tan macabro proyecto, orquestaron campañas de denigración en contra de nosotros, chavales armados de ingenuidad y ansias revolucionarios e inexpertos en política y maniobras de los bajos fondos más sombríos. Caímos literalmente en la boca del lobo. Y nos convertimos en “espías”.

Logran, después de utilizar todo tipo de métodos violentos, descabezar el movimiento y encerrarnos en zulos que nosotros mismos cavamos, a fuerza de golpes con cables de hierro y palos de pala y bajo un sol de justicia. Aun hoy en día sigo con dolores en el cuello por torturas. Nuestros torturadores era saharauis militares argelinos. Hasta ese mismo instante no los conocíamos. Los tenían ocultos en alguna parte hasta el momento oportuno. De eso sabe mucho Mohamed Lamin Ahmed, uno de los cinco temibles jefes polisarios.

Permanecimos un año entero, malviviendo de torturas diarias, físicas y psicológicas, y con un poco de lentejas que nadan, aburridas, en un mar de agua turbia, sin sal ni gusto. Muchos padecieron todo tipo de enfermedades, con la perdida de dentadura, o el desequilibrio mental que algunos hoy sufren. Y los afortunados que no murieron, les colgaron como medallones el sambenito, para siempre, de espías o infiltrados.

En medio de esa campaña fusilan, ante nosotros, dos chicos que aún no han cumplido los dieciocho años. Uno de ellos, Mulay Ahmed Bougarfaui, alis Tauri, lo matan con una ráfaga de un Matt 46, a unos metros de nosotros. Y el otro,Salek Ahmed Mahmud,  lo raptan de delante de su familia en el puesto de Djederia, lo desnucan cargándole de sacos de arena y obligándole a subir constantemente a esa única loma que había allí (se sitúa entre la wilaya de Esmara y Rabuni), y lo matan sin ningún tipo de piedad. Por allí, casi a diario, pasan cortejos de españoles solidarios, alzando sus banderitas, alegres, como si van a un festival o una romería. Tendrán michui de cordero para toda la instancia, seguro.

Esa “nueva” dirección del Polisario mayoritariamente originaria de países vecinos, que aún siguen allí con los mismos reclamos, y apoyados encarecidamente por una tupida red solidarios españolas y beneficiados de la causa, se manifiestan enarbolando los mismos slogans irreales e irrealistas, que los mantiene en la inopia. Esos mismos planteamientos por “casualidad “aparecen 47 años después en un falso informe publicado en la mismísima España.

Ese falso informe plantea exactamente lo que nosotros originarios del Aaiún, Dajla, y otras ciudades sufrimos, a lo largo de muchos años, al tratarnos de  “espías españoles y marroquíes”. Algunas veces incluso lo somos de los norteamericanos (sic).

Pobres en argumentos sólidos y convincentes, siguen con la misma y macabra melodía, que genera millones y millones de euros, y garantiza el mantenimiento de la pobreza extrema en esos campos. Esos campos en realidad se han convertido en un fondo de comercio para la dirección de Polisario, y un motivo más que justificado para que Argelia siga su particular guerra contra Marruecos.

Desde siempre, militares argelinos y sus acólitos polisarios recurren a falsedades y faks news, cuando alguien o algo les molesta o preocupa. Con facilidad le tachan a uno de agente enemigo. Ahora se suman algunos periodistas españoles.

El Polisario, (o lo que queda de él), no admite la disidencia ni opiniones que no le son afines. Sus mazmorras o zulos han sido llenadas de personas inocentes, criminalizados o por sus ideas u origen tribal o regional, también las mujeres tuvieron su cárcel.

En eso lleva el polisario y sus aliados casi medio siglo.

No hay que perder de vista el hecho, en 1976, de los treinta y seis españoles solidarios que aparecieron en los campos de Tinduf. Los tuvieron que devolver a su país por sospechar de ellos. Y los legionarios que se acercaron a defender la causa, todos ellos han sido fusilados, el último de ellos Bahia (nombre que le daban allí) cuidaba las cabras de la dirección.

Esa organización vela únicamente por intereses personales de sus jefes y la de los argelinos, expuso al mundo una cara de victima revolucionaria que muchos por desgracia creyeron, y la otra cara, la más atroz, es la del interior de los campos, la cara polpotista más horrible que pueda imaginarse. Algunos de esos prominentes jefecillos que la ex ministra española recibe, por deber “humanitario”, dice, tienen hasta el pensamiento ensangrentado de horrores cometidas allí, sin ningún tipo de clemencia o impunidad.

En cuanto a la columna solidaria española, le importa bien poco lo que sufren o sufrieron los saharauis allí en esos campos, en manos de ese movimiento. Avalan lo dicho con satisfacción. 

Estos últimos nunca denuncian ni apoyan denunciante que no sea a favor de esa dirección octogenaria y vitalicia.  Y si no que me lo pregunten a mí, autor del acrónimo “Polisario”.

Coincidí una vez con una joven periodista de un rotativo español, prefiero callar su nombre, y cuando le quise hablar del tema, me contestó con rotundidad que no podía publicar algo que no beneficie al Polisario. Así de simple. Entonces comprendí que ya dejé de pertenecer al “moro bueno”, y me convertí en el “moro malo”. ¡Un espía más!

[1] El libro de Arena, Borges.

 

*Bachir Edkhil, hispanista de origen magrebí. Activista en pro del desarrollo sostenido y responsable de las bases de la pirámide donde los más afectados puedan participar en la solución de sus problemas inherentes al subdesarrollo y carencia de medios. Estudió Ciencias de la Educación, Estudios Hispanos y Ciencias Políticas. Colaboró en la formación y desarrollo de organizaciones sin ánimo de lucro en pro del respeto a la vida humana. Columnista en revistas marroquíes e hispano marroquíes. Participa en cursos y mesas redondas sobre el Sáhara, en España y países del mundo. Investigador sobre cuestiones saharauis y autor de artículos para prensa. Conferencista en radio y televisión. Organiza con la Universidad Mohamed V congresos académicos “Entre dos orillas” para fomentar diálogo entre pueblos y naciones del Sur. Comprometido en el desarrollo de una red de proyectos para la economía social en el saharaui para personas sin recursos. Es politólogo, experto en economía social y presidente de Alter Forum, la ONG líder en el Sahara (@bedkhil). Es diplomático correspondiente de la Academia Española del Reino de España. Autor del libro Duna Desnuda y de Escribir sobre dunas (Sahara). Colaborador en La Voz del Árabe.

 

Imagen: LVÁ       

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, junio 20 del 2022

 

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