LA CASA DE LOS VIENTOS DE DIEGO RIVERA

– El establecimiento fue construido en 1943, en el año 1948 fue adquirido por Dolores Olmedo, este lugar fue la casa en la que habitó Diego Rivera sus últimos años…

La Casa de los Vientos (Exekatlkalli), es un centro cultural que alberga algunos de los últimos trabajos realizados por el pintor mexicano Diego Rivera, quien durante los años de 1956-1957 vivió en el puerto de Acapulco y creó esta obra de arte en la fachada de la Exekatlkalli, Casa de los Vientos, de Dolores Olmedo*, una renombrada representante y publirrelacionista mexicana.

El establecimiento fue construido en 1943, en el año 1948 fue adquirido por Dolores Olmedo, este lugar fue la casa en la que habitó Diego Rivera sus últimos años, Dolores mandó construir un estudio para el pintor quien hizo dos murales en el techo, dos en la fachada y uno más en la terraza. En la entrada principal de la casa se encuentra la «Serpiente Emplumada».

En el 2013, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, la Secretaría de Cultura y la Fundación Carlos Slim adquirieron el inmueble convirtiéndolo en el Centro Cultural La Casa de los Vientos, para preservar las obras de Diego Rivera y exhibirlas al público.

Cuenta con 553 m² de construcción y 1,760 m² de jardines.

  • 5 murales, el mural del frente, dividido por la reja de entrada son dos muros: uno, el de la izquierda, mide 12.70 metros de largo y otro el de la derecha, de 20, más unas inscripciones en 2.35 metros que dicen: Tlalokan; en azul, vertical y paralelamente, Lola Olmedo, Diego Rivera y los números romanos LVI.
  • Sala de exposiciones.
  • Exposiciones de artes plásticas.

*Dolores Olmedo fue musa, mecenas y gran coleccionista de las obras de Diego Rivera, Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. Dolores Olmedo fue musa, mecenas y gran coleccionista de las obras de Diego Rivera, Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.

Se exhibe con sus murales frontales, alberga la ideología comunista y guarda los recuerdos del amor y la pasión que se despertaron en Diego Rivera a su paso por el puerto de Acapulco. Es “La Casa de los Vientos”, la que abrió las puertas a personajes como Helen Hayes, Carlos Pellicer, Juan Soriano, Miguel Alemán Valdés, Adolfo López Mateos, entre muchos otros, y que ahora será convertida en un centro cultural para todos los acapulqueños. El inmueble que fue vendido en tres millones de dólares por su depositario, Carlos Phillips Olmedo, al gobierno federal, al gobierno estatal y a la Fundación Carlos Slim, acunó los sentimientos y deseos del máximo representante de la escuela mural mexicana en los últimos meses de su vida. Exhalaciones de viento prominente de mar y atardeceres hipnotizantes vistos desde el cerro “La Pinzona” inspiraban los pinceles y las palabras del artista, quien el primero de febrero de 1957 escribió una carta dirigida a Dolores Olmedo Patiño, que fue entregada confidencialmente por “Teresita”, la secretaria del muralista. Lolita Linda Señora Maravillosa y Vida de mi Vida -comienza el manuscrito.

Su aprecio por Dolores Olmedo lo dejó plasmado en la fachada de la titulada “Exekatl Kalli”, Casa del Dios del Viento, al representarse como un sapo entregando el corazón. En su interior no solo corren los recuerdos, también se puede encontrar una carta descrita con piedras de distintos matices.

Desde la terraza de la casa principal se pueden ver los populares clavados de “La Quebrada”.

La antigua propiedad de la difunta Dolores Olmedo, que se ubica en el número seis de la que fuera la calle Inalámbrica, rebautizada recientemente por el cabildo acapulqueño con el nombre de Diego Rivera, se presenta ante los ojos con un mosaico de variada gama e incrustaciones de concha nácar que llenan las pupilas de luz.

El gran mural del frente, dividido por la reja de entrada son dos muros: uno, el de la izquierda, mide 12.70 metros de largo y otro el de la derecha, de 20, más unas inscripciones en 2.35 metros que dicen: Tlalokan; en azul, vertical y paralelamente, Lola Olmedo, Diego Rivera y los números romanos LVI. “Ese hombre agarraba un palo grande y le ponía un gis para hacer los dibujos…ya que los tenía en la pared se salía más para afuera y se sentaba en una silla a dirigir a sus trabajadores”, narra refiriéndose a Rivera, Rodríguez Acevedo, quien trabajó como camarista en la casa de enfrente, llamada en aquel entonces “Canción del Mar”.

Cuando visites Acapulco recuerda ir a deleitar la vista con esta magnífica obra del afamado artista Diego Rivera, un mexicano reconocido en todo el mundo como uno de los mejores muralistas del mundo.

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Información: Agencia / Imagen: Agencia     

La Voz del Árabe (LVÁ) – MÉXICO – Cd. de México, mayo 20 del 2022

 

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