PLÁTICAS PARA RESTABLER RELACIONES ARABIA SAUDITA-IRÁN

-La situación regional y las pláticas para el restablecimiento de las relaciones Arabia Saudita-Irán

Román López Villicaña*

Las relaciones de Irán con Arabia Saudita no han sido del todo buenas cuando se revisa la historia. Las ambiciones de ambos países que pretenden convertirse en la potencia regional dominante han llevado al choque de dos proyectos nacionales que son hasta cierto punto divergentes. Irán con un modelo republicano islámico (teocrático al decir de muchos), Arabia Saudita con un modelo monárquico y absolutista apoyado en la versión wahabita del islam sunnita.

Hoy con la retirada de Estados Unidos de Afganistán y casi su total retiro de Irak, la zona ha cambiado con lo que los alineamientos regionales se han modificado. Ante la posible ausencia o debilitamiento de presencia de los Estados Unidos en la zona y una posible reactivación del acuerdo nuclear con Irán del año 2015 cancelada por el presidente Trump, las perspectivas para ambos regímenes dominantes de la región son las de alcanzar un posible acuerdo que les permita sortear una situación que se ve complicada.

Irán fue hasta antes de 1979 el aliado predilecto de los Estados Unidos en la región. Luego de la restauración del Sha en su trono, gracias al golpe de estado apoyado por la CIA en 1953 que sacó del poder a Mohamed Mosaddeq quien había nacionalizado el petróleo iraní, el Sha lanza su llamada revolución blanca que hace algunas reformas cosméticas que se apuntalarán, gracias al alza de los precios del petróleo. El enorme flujo de petrodólares le permitió al Sha comprar con la complacencia de las autoridades estadounidenses todo el armamento que el monarca deseaba para su llamado ejército imperial. Estados Unidos luego de la salida de Vietnam delega en el Sha el resguardo de la seguridad del Golfo Pérsico. Como socio menor se nombra a Arabia Saudita, quien realmente juega un papel no relevante. Prueba de esto fue la intervención del ejército imperial iraní en la provincia de Dhofar en Omán a fines de los sesenta y principios de los setenta, dirigido acabar con el movimiento revolucionario izquierdista apoyado por Yemen del Sur, en esa época aliada de la extinta Unión Soviética.

La revolución de 1979 sacó al Sha del poder e instauró en Irán el régimen de la República Islámica que ha probado ser resiliente. Dicho régimen se convirtió en enemigo de los Estados Unidos y de su aliado Israel en la región. Enemigo de los Estados Unidos por las humillaciones propinadas al apoyar al Sha e intervenir a su antojo en el país, y de Israel por mantener a la población palestina bajo régimen de ocupación, que desde el punto de vista de su dirigencia política no es sino un régimen similar al apartheid que solía aplicar la minoría blanca a los negros en Sudáfrica. También debe señalarse que Israel se opone a los proyectos iraníes de obtener la bomba atómica que acabarían con su monopolio nuclear en el parea. Israel e Irán han sostenido una guerra fría en la cual relucen: ciber ataques, asesinatos y sabotajes. Los iraníes a través de sus aliados en la región tratan de regresar los golpes asestados por Israel.

Irán con la salida de los Estados Unidos de Afganistán y su escasa presencia en Irak, siente que su posición se ha fortalecido en la zona: en Irak, Siria, Líbano y Yemen. Irán realmente ha aprovechado bien las oportunidades que se le han presentado en la zona. Irán no derrocó a Saddam Hussein en Irak, fueron los estadounidenses y con su retiro dejaron un vacío de poder que fue fácilmente llenado por Irán, al ser Irak un país con un 70% de población shiíta de la misma secta a la que pertenece la mayoría de la población iraní. En el Líbano la población cristiana antes mayoritaria es ahora una minoría ante el crecimiento numérico de la población shiíta, que es hoy dominante en ese país y es correligionaria de la iraní. La intervención israelí en el Líbano hizo que los shiítas antes marginados cobraran conciencia de su importancia y se organizaran para hacer frente a las interferencias extranjeras en el país. Lo cierto es que hoy Hezbollah (partido de Dios) que agrupa a los shiítas es la fuerza dominante dentro de la política libanesa.

En Siria la continuación de Bashar al-Assad (a quien apoyó) en el poder le ha permitido a Irán tener un aliado en la región que es sumamente valioso pues es su puente para comunicarse directamente con sus aliados y correligionarios libaneses. En Yemen, Irán no ha hecho más que apoyar a una de las facciones en la guerra civil en ese país, facción que no es totalmente shiíta (duodecimana), como los iraníes, pero es más afín a ellos. Arabia Saudita por su lado ha apoyado al llamado gobierno reconocido, que es visto como ilegítimo por amplios sectores de la sociedad yemení. Si hay ayuda de irán a ese país, debe ser muy discreta pues nunca se han aprehendido soldados o asesores iraníes, así como cuantiosos embarques de armamento iraní dirigidos a sus aliados, con lo que puede decirse que los Hutíes están lejos de ser una marioneta en las manos de Irán.

Arabia Saudita por su parte ha visto sus planes abortados en Siria, donde no se pudo sacar a Bashar el-Assad, en el Líbano donde no puede controlar a Hezbollah y con ello el proceso político del país. En Irak donde ha hecho enormes esfuerzos por reducir la influencia de Irán sin lograrlo, y en Yemen donde han gastado más de 100 mil millones de dólares sin que tal gasto haya dado una clara victoria a la facción que apoya, antes, al contrario, los Hutíes siguen avanzado por donde pueden, manteniendo la presión sobre Marib la provincia petrolera más rica del país. Lo que ha despertado la intervención saudita y estadunidense en esa guerra civil, es un amplio rechazo internacional pues se está produciendo una catástrofe humanitaria en el país. Si a esto le aumentamos que la política de máxima presión del presidente Trump contra Irán fracasó, pues nunca pudo derrocar al régimen.

El presidente Biden hoy quiere revivir el acuerdo nuclear de 2015, con lo cual Irán podría al fin eludir el bloqueo estadunidense y con esto salir de su semi aislamiento en el mundo, lo que significaría un fortalecimiento de ese país.

En fin, este es el panorama que se les presenta hoy en la región a Irán y a Arabia Saudita, hay que estar pendientes de cómo evolucionan las pláticas entre ambos países, las cuales ya llevan varios meses en marcha.

*Román López Villicaña – Profesor pensionado UDLAP

 

Imagen: LVÁ       

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, febrero 21 del 2022

 

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