FRAY BERNARDINO DE SAHAGÚN

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– La vida de Fray Bernardino comprendía la imperiosa necesidad de conocer a profundidad al pueblo que intentaban evangelizar, entender sus símbolos, mitos, tradiciones, deidades, ceremonias y costumbres.

Alan Mac Donald*

De acuerdo con León-Portilla, en los tiempos de la colonia existieron algunos frailes que intentaron conservar la cultura prehispánica; tanto por preocupación por las tradiciones de este pueblo como para la asimilación de la doctrina cristiana. Sin lugar a duda el caso más reconocido de este ejemplo es el de Fray Bernardino de Sahagún, quien vivió una vida abocada a la escritura e investigación de la cultura mexicana y repleta de controversias por parte de la orden mendicante a la que pertenecía.

Bernardino nació en 1499 en la Villa de Sahagún en León, España, aunque parece que no existe documento que corrobore su fecha de nacimiento exacta y sus aproximaciones de nacimiento dependen de la literatura. De dos cosas que sí existen evidencias es que ingresó a la Universidad de Salamanca y a la Orden Franciscana aproximadamente en 1520.

El cardenal Cisneros, creó una corriente renovadora que buscaba observancia de la pobreza y la piedad, impulsando una formación intelectual sólida. Bernardino acudió a la llamada de la expedición evangelizadora de Antonio de Ciudad Rodrigo en septiembre de 1526, con la misión de realizar las tareas de reclutamiento de nuevos evangelizadores en Nueva España y la defensa de los derechos de los indios.

En 1529 desembarcaron en el puerto de Veracruz, y este grupo tuvo que enfrentar algunos conflictos que sostenía la Primera Audiencia (tribunales de justicia y máximas expresiones de la organización territorial en el virreinato), ya que, en su animosidad contra Cortés y sus partidarios habían ocasionado la contraposición de Dominicos y Franciscanos. Los Franciscanos abogaban por Cortés y por los indígenas abusados por esta Audiencia, no obstante, en 1531 las aguas se calmaron con la llegada de Sebastián Ramírez de Fuenleal y la segunda Audiencia.

Bernardino se dedicó inmediatamente a estudiar la lengua mexicana, a la búsqueda y destrucción de figuras consideradas como paganas por la Iglesia y al establecimiento y estancia en los múltiples conventos y colegios que se erigían durante esos tiempos, entre ellos el convento de Xochimilco o incluso el Imperial Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, en el que Sahagún permaneció cuatro años enseñando latín a alumnos y coincidiendo con Fray Andrés de Olmos.

Trabajó en “Postilla sobre Evangelios y Epístolas de todo el año”, “Sermones de domínicas y de santos en lengua mexicana” y “Vida de San Bernardino”. Posteriormente residió en el convento de Huexotzinco que aún se encontraba en construcción. Presenció la erupción del Pico de Orizaba en 1545 y lo dejó atestiguado en sus textos. Entre 1545 y 1546, casi al final de la terrible peste del matlazáhuatl que había comenzado un año antes, Sahagún regresó a Tlatelolco y auxilió a los enfermos, contagiándose y teniendo que ir a la capital de México para curarse.

Fray Bernardino comprendía la imperiosa necesidad de conocer a profundidad al pueblo que intentaban evangelizar, entender sus símbolos, mitos, tradiciones, deidades, ceremonias y costumbres. Intentando , por lo tanto, compilar varios textos en 1547 sobre la vida social y religiosa de los antiguos mexicanos.  En 1552 ejerció el cargo de definidor y fungió como uno de los adjuntos del Provincial, con motivo del Capítulo de la Provincia del Santo Evangelio que se realizó por esas fechas.

Bernardino también intervino como intérprete en procesos contra indígenas acusados de herejía y brujería, participando en el del cacique de Tetzcoco (Texcoco); Carlos Ometochtzin en 1539, quien fue sentenciado por la posesión de documentos que incitaban a la adoración de los dioses antiguos considerados demoniacos. Este hecho nos permite visualizar la opinión popular sobre cualquier información respecto a la cultura y religión de los nativos y también esclarece las razones por las cuales, más adelante las investigaciones de Bernardino habrían de ser obstaculizadas por sus propios compañeros, investigaciones que aún se consideran como precursoras de la técnica moderna en el campo antropológico.

En 1558, fray Francisco de Toral fue elegido como provincial de los franciscanos y le ordenó a Fray Bernardino que escribiera en náhuatl en bien de la cristiandad de la Nueva España, provocando que profundizara mucho más en sus investigaciones y culminando estas en su obra más grande: “Historia general de las cosas de Nueva España” en Tepepulco, donde permaneció tres años hasta que tuvo que regresar a Tlatelolco.

Alonso de Escalona fue un provincial de los franciscanos que se mostró contrario a las obras de Sahagún en 1570 y le impidió que siguiera trabajando en ellas, dispersando todos sus escritos en diversos conventos. No obstante, fray Bernardino recopiló “Sumario” de todas sus obras para que se difundieran en España. Fray Miguel Navarro y Gerónimo de Mendieta fueron los encargados de realizar dicha difusión que cumplieron con cabalidad incluso dirigiendo un nuevo manuscrito al Papa Pio V. Posteriormente, Navarro habría de regresar en 1573 como Comisario general de los franciscanos y retornando sus obras dispersas para que Sahagún las continuase.

Su obra “Sumario” fue leída por Juan de Ovando, presidente del Consejo de Indias, quien maravillado influyó para que el sucesor de Navarro, Rodrigo de Sequera en 1575 encomendara a Sahagún la traducción de su obra al español, aunque Ovando habría de morir antes de que la obra llegase a sus manos.

 “Historia general de las cosas de Nueva España” es una obra enciclopédica de doce libros en náhuatl -español, que retrata a la gente y la cultura del centro de México. El manuscrito fue llevado a España por el ya mencionado Rodrigo de Sequera y llegó a manos de los Médici aproximadamente en 1588. Hoy día es conocido como “Códice Florentino”, ya que se encuentra en la Biblioteca Laurenciana de Florencia. Fue realizado a partir de entrevistas realizadas por Sahagún hacia los ancianos nativos de algunas ciudades del centro de México y los estudiantes del Colegio de Tlatelolco. Las respuestas eran registradas de forma pictórica y posteriormente ampliadas y explicadas por los estudiantes, quienes transcribían el significado en náhuatl y por último era traducido por Sahagún, lo que aumentaba las probabilidades de sesgo del verdadero significado de los símbolos pictóricos.

Gracias a los malintencionados esfuerzos de algunos franciscanos, las obras de Sahagún fueron remitidas a España por órdenes del convencido rey Felipe II, quien decretó también que no habría de quedar una sola copia en la Nueva España, aunque una de sus obras pudo ver la luz durante la vida de Sahagún al ser impresa en 1583: “Psalmodia christiana”, un texto esencialmente cristiano con la intención de servir de sermonario para doctrinar, denotando el poco interés que se poseía para dar a conocer la interesante cultura y vida de los nativos de aquel Nuevo Mundo.

A los casi 86 años, se vio envuelto en el conflicto entre los franciscanos. Fray Alonso Ponce fue expulsado por el virrey y durante una excursión que realizó a Guatemala, dejó su cargo de comisario general a Fray Bernardino, por lo que este tomó el partido contrario al sustentado por el padre Ponce y firmó una carta desconociéndolo como comisario general, acto que le costó la excomunión.

Sahagún falleció el 05 de febrero de 1590 legando en sus escritos y, tal vez sin querer, la preservación de las bases que luego habrían de servir para rescatar la cultura mexica.

REFERENCIAS

Sahagún, Bernardino de (1829). Carlos María de Bustamante, ed. Historia general de las cosas de Nueva España. Tomo Primero: Libros I – IV. México: Impr. del ciudadano A. Valdés.

Sahagún, Bernardino de (1829). Carlos María de Bustamante, ed. Historia general de las cosas de Nueva España. Tomo Segundo: Libros V – IX. México: Impr. del ciudadano A. Valdés.

Sahagún, Bernardino de (1830). Carlos María de Bustamante, ed. Historia general de las cosas de Nueva España. Tomo Tercero: Libros X – XI. México: Impr. del ciudadano A. Valdés.

García Quintana, Josefina, 2003 “Fray Bernardino de Sahagún”. Historiografía mexicana. Volumen I. Historiografía novohispana de tradición indígena. UNAM México, p. 197-228.

León-Portilla, Miguel, 1999 “Bernardino de Sahagún: Pionero de la antropología”. UNAM México.

 

*Alan Mac Donald – Ingeniero civil egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, plantel FES Acatlán, donde tomó el cargo de presidente del Capítulo Estudiantil de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Sísmica y fue miembro directivo de dos organismos estudiantiles (CE-ACI y CECICM). Aficionado de la mitología e historia universales con especial entusiasmo por la cultura mexicana. Cofundador de la empresa mexicana MEKALI, donde funge como escritor y director creativo. Colaborador en La Voz del Árabe. Contacto: alan.mac05@yahoo.es

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Imagen: LVÁ – INAH

La Voz del Árabe (LVÁ) – MÉXICO – Cd. de México, julio 9 del 2021

 

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