ES MUY INCÓMODO DAR INFORMACIÓN INCÓMODA

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-Es muy incómodo dar información incómoda, pero es mezquino y cobarde quedársela callada.

Mauricio Saraya Ley*

Te he estado advirtiendo sobre la aparente inevitabilidad de las vacunas obligatorias COVID-19 durante varios meses, y he discutido el discurso muy poco científico, pero cada vez más estricto de los medios y la censura que se encrudece peor en línea. Fuentes serias, comprometidas e independientes de noticias de salud, tales como Mercola.com, Covertt report, greenmedinfo.com, Londonnreal.com y cientos de sitios electrónicos demasiado “incomodos” han estado en la mira de los intereses totalitarios durante años, y los ataques se intensifican con cada día que pasa.

En la superficie, las recomendaciones de salud y la geopolítica pueden parecer no tener nada en común, pero de hecho están entrelazadas. A medida que comienza a aparecer más y más información sobre el Gran Restablecimiento y la 4ª Revolución Industrial, podemos ver claramente que la eliminación de la libertad médica es una parte central de la trama, y la vacunación obligatoria se utilizará como una herramienta para marcar el comienzo de la vigilancia biométrica y la esclavitud a través de un sistema donde la libertad de decidir por uno mismo se pretende eliminar en nombre del bien común, cuando es justamente el bien común lo que menos está siendo considerado.

Todo apunta a que esta pandemia es tremendamente exagerada y prolongada para fines que no tienen nada que ver con salvar vidas y todo que ver con «restablecer» las estructuras financieras y de poder globales, ninguno de los cuales nos beneficiará.

Los bloqueos son esencialmente sólo condicionar a aceptar una forma radicalmente nueva de vida, una en la que debemos someternos a ser rastreados y vigilados con poco o ningún derecho a la privacidad, una en la que tenemos capacidad limitada para viajar o trabajar, una en la que estamos condicionados a ser parcial o totalmente dependientes del gobierno tecnócrata que gobierna a nuestros gobernantes, una en la que entregamos el control de nuestra salud a un sistema tan elitista y corrupto como decadente y fallido.

Demasiadas personas ignoran información elemental que pone en juego sus libertades individuales, sus derechos humanos y su propia vida porque no es conveniente que las grandes masas se enteren, y si bien la censura ha alcanzado nuevas alturas este año, eso es probablemente sólo la punta del iceberg.

Cuando la censura se extiende y prolifera como el peor de los virus, la libertad de expresarse, de pensar, de actuar, de opinar y de debatir se asfixia y la verdadera democracia muere. El diálogo abierto no deja cabida a la manipulación malintencionada de las masas ni al control totalitario, pero la censura sí. Los tecnócratas se enriquecen día con día mientras la población general se empobrece, y son justamente esa mafia quienes a través de la censura, la evasión y la proliferación del miedo irracional están logrando controlar el comportamiento y la percepción de sus víctimas, demasiado adormiladas como para ver lo que sucede.

Según informes recientes, las agencias de inteligencia ahora están colaborando para eliminar la «propaganda anti-vacuna» de la discusión pública utilizando sofisticadas herramientas de guerra cibernética.

Según lo informado por la periodista de investigación independiente Whitney Webb en un artículo para Unlimited Hangout: «Las agencias de inteligencia estatales británicas y estadounidenses están “armando la verdad” para anular la vacilación mientras ambas naciones se preparan para las inoculaciones masivas, en una “guerra cibernética” recientemente anunciada que será comandada por árbitros de la verdad, impulsados por la IA contra fuentes de información que desafían las narrativas oficiales. Las herramientas cibernéticas y las tácticas en línea previamente diseñadas para su uso en la «guerra contra el terrorismo» posterior a la farsa del 11 de septiembre, ahora se están reutilizando para su uso contra fuentes de información que promueven analizar la «vacunación» e información relacionada con COVID-19 que va en contra de sus narrativas estatales.

La recién anunciada ‘guerra cibernética’ del GCHQ (Agencia británica de inteligencia involucrada en el escándalo de espionaje cibernético de muchos países) no sólo acabará con la “propaganda contra la vacuna”, sino que también tratará de ‘interrumpir las operaciones de los ciber actores responsables de ella.

Cabe mencionar que esto está sucediendo ya en varios lugares, y como reza el viejo dicho: “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.

Discusión sobre vacunas: ¿un riesgo para la seguridad nacional?

Según un informe del 9 de noviembre de 2020 en The Times, el gobierno británico considera que abordar la información falsa sobre la inoculación es una prioridad creciente a medida que se acerca la perspectiva de una vacuna confiable contra el coronavirus.”

En julio de 2020, el director ejecutivo del Centro para combatir el odio digital, Imran Ahmed implica que las personas que cuestionan la seguridad y la necesidad de una vacuna COVID-19 podrían ser propensas al extremismo violento. «Parece que, desde la perspectiva del estado de seguridad nacional del Reino Unido, aquellos que cuestionan la corrupción en la industria farmacéutica y su posible impacto en los principales candidatos experimentales a la vacuna COVID-19 (todos los cuales usan tecnologías experimentales de vacunas que nunca antes han sido aprobadas para uso humano) deberían ser objetivo de ataque y censura, no de diálogo.

Entre los sitios identificados como un objetivo de la guerra cibernética destacamos algunos en específico que supuestamente plantean un riesgo para la seguridad nacional del Reino Unido y los Estados Unidos:

Defensa de la salud de los niños (dirigido por Robert F. Kennedy Jr.)

La Red de Acción de Consentimiento Informado

La Asociación de Consumidores Orgánicos

El Centro Nacional de Información sobre Vacunas (NVIC)

«Vale la pena señalar que muchos de los llamados antivacunas son en realidad críticos de la industria farmacéutica y no necesariamente se oponen a las vacunas en sí mismas, lo que hace que las etiquetas “antivaxxer” y “antivacunas” sean engañosas”.

Dado que muchos gigantes farmacéuticos involucrados en la fabricación de vacunas COVID-19 donan fuertemente a políticos en esos países y han estado involucrados en numerosos escándalos de seguridad, el uso de agencias de inteligencia estatales para librar una guerra cibernética contra sitios que investigan tales preocupaciones es muy preocupante para el futuro del periodismo, y la libertad de expresión”

De hecho, ciertamente parece que el Reino Unido y Estados Unidos ahora están agrupando enemigos del estado y enemigos de empresas privadas en la misma categoría. Si críticas a uno, críticas al otro. En resumen, si impides o pones en peligro la rentabilidad de las empresas privadas, ahora se te considera una amenaza para la seguridad nacional.

Es importante destacar que el derecho y la libertad de criticar al gobierno es un sello distintivo de la democracia, por lo que esta guerra patrocinada por el Estado contra la información veraz es a su vez evidencia de un desvío radical del gobierno democrático. El objetivo final es usar su Agencia Internacional para automatizar por completo la configuración de las percepciones públicas y convertirse en el árbitro de la «verdad».

Protejamos nuestros derechos humanos. Como se mencionó al principio, la salud y la geopolítica están lejos de ser cuestiones separadas. Una está alimentando a la otra, ya que la vacunación masiva se está utilizando como una forma de implementar toda una serie de directivas de «nuevo orden mundial», incluida la introducción de un modelo de moneda centralizado totalmente digital vinculado a los ID digitales y un sistema de crédito social. Juntos, todos estos fragmentos permitirán que una élite tecnocrática no elegida dicte cada faceta de tu vida, desde dónde vives hasta lo que tienes (que según el Foro Económico Mundial será nada y aun así estarán todos contentos).

Nota: la tecnocracia es un sistema económico para asignar recursos que gira en torno a la tecnología, en especial la inteligencia artificial, la vigilancia digital, la recopilación de macrodatos, y la digitalización de la industria y el gobierno, lo que a su vez permite automatizar la ingeniería social y el gobierno social, y elimina la necesidad de una democracia.

En cuanto al intercambio de información, parece inevitable que los ataques contra quienes difunden cualquier discurso distinto al impuesto por la tecnocracia se intensifiquen. Google, Facebook, Twitter y YouTube ya han estrangulado o prohibido la presencia en línea de muchos sitios que hablan con la verdad, pero no pueden ser escuchados, porque es muy difícil encontrar su contenido. En este artículo te hablamos de algunos de los aspectos más relevantes que se nos están ocultando, pero que ahora mismo están sucediendo. Veamos el siguiente informe de James Corbett «Lo que necesitas saber sobre el gran restablecimiento.”

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, el Gran Reinicio «abordará la necesidad de un futuro más justo, sustentable y resiliente, así como un nuevo contrato social enfocado en la dignidad humana, la justicia social y donde el progreso no se vea opacado por el desarrollo económico».

¿Qué es el Foro Económico Mundial?  Es una organización internacional para la cooperación público-privada que «involucra a los líderes políticos, empresariales, culturales y de la sociedad para establecer las agendas globales, regionales e industriales».

El fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial es el profesor Klaus Schwab, quien, escribió el libro sobre la Cuarta Revolución Industrial. Schwab anunció la Iniciativa del Gran Reinicio del Foro Económico Mundial en junio de 2020. Corbett lo resume de la siguiente manera:

“Básicamente, el Gran Reinicio es una gran campaña de propaganda y publicidad para una nueva marca que la élite global está tratando de inculcar en la sociedad. Es sólo una nueva propaganda en una farsa muy antigua. Este es el Nuevo Orden Mundial redefinido. Es sólo un nuevo nombre para él”.

Y para los que se olvidaron del Nuevo Orden Mundial, éste se trataba de «enfocar el control en menos personas, así como la globalización y transformación de la sociedad a través de tecnologías de vigilancia». Es decir, es tecnocracia, donde nosotros —las personas— no sabemos nada sobre la élite gobernante, mientras que cada aspecto de nuestras vidas es vigilado, rastreado y manipulado para su beneficio.

Siri (el asistente virtual de Apple), Alexa (Amazon), Aura (Telefónica), Bixby (Samsung), Irene (Renfe) y Sara (Correos) son las seductoras voces femeninas que nos facilitan la vida moderna, aunque en realidad lo que hacen es espiarnos, adoctrinarnos y lucrar con nuestra identidad humana cada vez más deshumanizada, como consecuencia de la más profunda ingeniería social implementada en la historia.

Cuatro conclusiones importantes de la investigación de Corbett sobre el Gran Reinicio son:

  1. El Gran Reinicio NO está relacionado con el virus, la pandemia ni cualquier otra cosa relacionada con la salud pública.
  2. El Gran Reinicio es una agenda que se ha estado gestando durante años. La pandemia sólo se está utilizando para cubrir una agenda elitista y globalista que se ha planeado durante décadas.
  3. El gran reinicio NO es el fin de la globalización. Por el contrario, es una globalización acelerada. Como señaló Schwab en el libro de políticas COVID-19: The Great Reset, coescrito con Thierry Malleret:

“Si ninguna potencia puede imponer el orden, nuestro mundo sufrirá una ‘falta de orden global’. A menos que las naciones y las organizaciones internacionales puedan encontrar soluciones para colaborar mejor a nivel global, corremos el riesgo de entrar en una ‘era de la entropía’ en la que la fragmentación, la ira y el provincianismo definirán cada vez más nuestro panorama, al hacerlo menos inteligible y más desordenado”.

Es decir, no hay lugar para el orden social que surge de manera espontánea y cuando las personas pueden interactuar de manera libre. En cambio, debe haber «un poder» para hacer cumplir el orden social-ambiental-económico-geopolítico que se desea.

  1. Este proceso no está destinado a terminar.El fin de la pandemia no acabará con esta agenda totalitarista y de esclavitud digital. El plan no es «restablecer» el mundo a un estado que nos permitirá comenzar de nuevo con un medio ambiente más limpio y mejores estructuras sociales. El plan es eludir la democracia y establecer el totalitarismo global en manos de unos pocos.

Como señaló Schwab en «COVID-19: The Great Reset»: “Al enfrentarlo, algunos líderes y ejecutivos podrían sentirse tentados a comparar el reinicio con una reanudación, con la esperanza de regresar a la normalidad y restaurar lo que funcionó antes: tradiciones, procedimientos y métodos para hacer las cosas, en resumen, un regreso a la normalidad».

Esto no sucederá porque no es posible. Recuerda que hace mucho dejó de ser ciencia ficción, que tus datos personales están siendo utilizados en tu contra. Se alimentan programas de aprendizaje automático que entrenan la inteligencia artificial, y luego se utiliza para manipularnos y dar forma a nuestra percepción del mundo. Esta tecnología es tan sofisticada, que la mayoría ni siquiera se dan cuenta de que está sucediendo en general, y mucho menos que les está sucediendo específicamente. Por lo tanto, no sería mala idea considerar la eliminación de Facebook de tu vida, y en medida de lo posible de todos los servicios basados en Google para reducir el control de datos de información personal. Ciertamente suena imposible para muchos, pero la humanidad pudo vivir con mayor humanidad y paz, ser más culta y más pensante, mejor en muchos aspectos y bastante feliz sin todo esto que pretenden hacernos creer es indispensable. ¿Acaso no queda esperanza alguna?

Como siempre: Estar unidos e informados es nuestra mejor arma. Una red internacional de expertos legales y profesionales de la salud se está preparando para iniciar la demanda colectiva más grande de la historia, contra todos los responsables de las medidas globales, desde los responsables políticos locales hasta la Organización Mundial de la Salud.

De acuerdo con los cuatro abogados que fundaron el Corona Extra-Parliamentary Inquiry Committee en Alemania, que lidera el caso de responsabilidad civil, la pandemia de COVID-19 es «quizás el mayor crimen contra la humanidad jamás cometido». Las medidas pandémicas estaban destinadas a difundir el miedo para permitir una transferencia masiva de riqueza, y se han utilizado pruebas fraudulentas para mantener el engaño.

En realidad, las estadísticas de mortalidad revelan que el COVID-19 no ha provocado tantas muertes como la norma anual, explica la acción propuesta, y no hay evidencia de que el confinamiento y las medidas económicas hayan generado resultados favorables.

Aunque el Corona Extra-Parliamentary Inquiry Committee no se ha referido a la pandemia como un medio para una revolución tecnocrática, destaca que se ha utilizado de manera fraudulenta como un medio para transferir la riqueza y eliminar los derechos humanos básicos.

Como se señaló en el artículo de Technocracy.news titulado «The Elite Technocrats Behind the Global ‘Great Reset» del 29 de junio de 2020:

“Se afirma que la Agenda del 2030 de la ONU con sus Objetivos de Desarrollo Sustentable ‘asegura la paz y la prosperidad para las personas y el planeta’. Se dice que estas acciones abordan la pobreza y el hambre, mejoran la salud y la educación, reducen las desigualdades y salvan los océanos, los bosques y el clima. ¿Quién puede argumentar contra esas metas tan benévolas?

Pero eso tiene un precio: Eliminar nuestra libertad personal. Los principales socios del proyecto de los Objetivos Globales de las Naciones Unidas revelan el verdadero objetivo tecnocrático que se esconde detrás de esta fachada, el cual implica integrar a la humanidad en un aparato de vigilancia tecnológica supervisado por una poderosa IA.

El actual miedo a la pandemia ha sido un detonante perfecto para impulsar estos objetivos. El Foro Económico Mundial y su presidente Klaus Schwab consideran la crisis del COVID-19 como el detonante perfecto para implementar su plan tecnocrático. Las grandes compañías tecnológicas llegaran a rescatar el mundo.

Esto se integrará en la agenda del G20 y de la Unión Europea, de una manera no democrática, sin ningún debate público o investigación, al ser renombrada como el Gran Pacto Verde.

Como era de esperar, Klaus Schwab no menciona su propio papel y el de sus compinches en crear este desastre económico global, ya que fue ‘previsto’ con precisión en el Evento 201 de Bill Gates (octubre 2019) del Foro Económico Mundial y en los escenarios del Informe de la Fundación Rockefeller para el futuro de la tecnología y el desarrollo internacional (2010)”. “Por favor no dejes de indagar por ti mismo al respecto”.

Para concluir, no pretendemos que veas esta crisis como lo más obscuro que nos pudo suceder, sino como la mayor oportunidad que tenemos de crecer, de recuperar nuestra humanidad, nuestros valores, nuestra valentía y actuar hoy, porque si no despertamos ya, eventualmente, una vez que las economías globales estén en ruinas irreparables, los bancos centrales lanzarán un programa de borrado de deuda para resolver todos nuestros problemas. El precio será tu humanidad, tu libertad, tu dignidad. ¿Vas a pagarlo? ¿O te resistirás a todo el esquema pre-orquestado desde hace varias décadas, informándote, con valentía, discutiendo y difundiendo pese a ir contra la corriente, mientras todavía puedas?

*MAURICIO SARAYA LEY – Ganador de los premios: “EL HERALDO”, “La Letra Impresa”, “Premio Nacional Rincón Gallardo”. En 2003 publica su primera novela “Efervescencia”. Se han adaptado sus cuentos para cortometrajes. En 2013nace “Ruido”, libro de su autoría de denuncias con propuesta filosófica . Desde 2018 es director de AMORCC y colabora con La Voz del Árabe desde su fundación. Activista bien documentado que aplaude el escepticismo y actúa con valentía invitando a sus lectores a la reflexión, aun cuando su reputación s ponga en tela de juicio ante la incomodidad de muchos.

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Imagen: LVÁ        

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, diciembre 21 del 2020

 

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