LA DIPLOMACIA MEXICANA SABRÁ AMORTIGUAR LOS SOBRESALTOS DE LAS ELECCIONES ESTADOUNIDENSES

322 visitas

-No está en el interés superior del Estado mexicano creer que al gobierno actual le conviene más el triunfo de un candidato sobre el otro. De nada sirve repetir, por enésima vez, que México debe apostar por diversificar sus relaciones exteriores para dejar depender en exceso de los EUA.

Emb. Jorge Álvarez Fuentes*

Alfonso Reyes decía, con conocimiento de causa, tras entregar sus mejores años al servicio exterior mexicano, que los diplomáticos son «zurcidores de voluntades, representantes entregados precisamente a suturar roturas y a amortiguar los sobresaltos entre gobiernos, a crear continuidad y amistad entre los pueblos».

Esta reflexión reviste hoy particular significado al observar desde México, habiendo intereses de por medio, la importantísima decisión política que se aproxima, la cual va a determinar el presente y futuro de los Estados Unidos. Cuando se da por anticipado que sobrevendrán cambios de fondo en la forma de gobernar y de conducir las relaciones internacionales, incluso en la propia gobernanza del país vecino, al que nuestro destino como nación está fundamentalmente entrelazado. EUA es y será el país más importante para México, por muchísimas e históricas razones; de igual manera, las relaciones bilaterales, más allá de los estilos de las administraciones republicanas o demócratas o el carácter de los sexenios priistas panistas o morenista, seguirán siendo los vínculos externos más determinantes para la vida cotidiana de estadounidenses y mexicanos. Ninguna agenda bilateral, por importante y estratégica que sea, reviste tal complejidad, dificultad y relevancia. Como bien lo señala la embajadora Martha Bárcena, las elecciones presidenciales y legislativas estadounidenses (no olvidemos que también estarán en juego 435 asientos en el Congreso y 35 en el Senado) serán un parteaguas en la relación con México, las cuales marcarán también el rol futuro de la superpotencia en el mundo.

El gobierno del presidente López Obrador en su conjunto, no solo la Cancillería, van a tener que trabajar de manera ardua y coordinada, sea que gane Joe Biden o se reelija Donald Trump, poniendo en perspectiva los intereses permanentes, aun divergentes en múltiples temas, buscando acentuar las convergencias y privilegiar el entendimiento, y atenuar las diferencias, en los próximos cuatro años. A pesar de los insultos, amenazas y presiones recurrentes de Trump, AMLO y el canciller Ebrard optaron, estos 2 años, por conceder y conciliar, buscando proyectar relaciones de amistad y cooperación, a pesar de tener visiones muy distintas, no coincidentes, en temas de fondo tan complejos e interdependientes como el comercio bilateral, trilateral y mundial, la gestión de las fronteras, la seguridad nacional e internacional, las políticas migratorias, la dirección de la política exterior, la cooperación internacional y el entendimiento multilateral, la energía, los compromisos y políticas para enfrentar el cambio climático, el combate al narcotráfico o la confianza en las instituciones responsables de la seguridad y las tareas de inteligencia. Como subrayara Olga Pellicer: «no es apresurado para analistas y tomadores de decisión en México adentrarse en las oportunidades y retos que se deberán enfrentar en la relación con Estados Unidos en función de quien resulte vencedor.»

Pero no está en el interés superior del Estado mexicano creer que al gobierno actual le conviene más el triunfo de un candidato sobre el otro. De nada sirve repetir, por enésima vez, que México debe apostar por diversificar sus relaciones exteriores para dejar depender en exceso de los EUA. Para todos resulta claro que las próximas elecciones estadounidenses serán trascendentales, dada la pandemia que sigue prolongándose con impactos devastadores en ambos países y el mundo. La decisión de los electores estadounidenses tendrá implicaciones profundas para México, para el balance de poder y los cambiantes escenarios geopolíticos, la salida de la recesión económica global, la incertidumbre el futuro en los mercados, el desarrollo, avance o retroceso de muchas sociedades y la mismísima sustentabilidad planetaria.

Si el clima político en EUA se enrarece aún más, si se produce una situación de incertidumbre en el proceso electoral entre el 3 de noviembre y enero, si se cuestiona la eficacia y legalidad del sistema electoral estadounidense para procesar la voluntad ciudadana, porque el triunfo de Biden no es tan contundente, o bien porque Trump se aferra, amaga e intenta desconocer los resultados desfavorables, y resulta necesario acudir a las instancias judiciales, podría haber una situación inédita que podría afectar negativamente la confianza en la democracia y el papel de los EUA, marcando una tendencia negativa para la urgente recuperación económica, fundamental para el futuro de México y el derrotero del presente gobierno. Es ahí donde los diplomáticos mexicanos tendrán que «zurcir voluntades», cultivar y construir nuevas vías de diálogo, celebrar y respetar acuerdos, «amortiguar los sobresaltos» para trabajar como las encuestas indican con una administración profesional demócrata, que tendrá como tarea prioritaria enderezar el rumbo de la economía, superar la crisis sanitaria y sanear la vida democrática estadounidense. Tendrán pues que trabajar con talento y discreción, a fin de atender las preocupaciones que han prevalecido entre un creciente número de especialistas y forjadores de opinión, de que México atraviesa por una prolongada crisis política, económica, de seguridad -y ahora sanitaria- que se refuerzan mutuamente. Sólo así podrán encauzar los esfuerzos para hacer prosperar, de manera constructiva y prospectiva la interdependencia inescapable entre los dos países, proyectar el futuro de las relaciones de ambos con China, con Europa, con las naciones de América Latina y el Caribe, y traducirlas en acciones de apoyo a la integración económica, la comprensión de la necesaria actuación independiente y la cooperación internacional, y la solución corresponsable de los desafíos tanto de la seguridad nacional como internacional, más allá de los desplantes ideológicos y lugares comunes que se apoderó de la retórica en Washington y en México.

*Jorge Álvarez Fuentes: Licenciatura en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ex embajador de México en Líbano y Nueva Zelanda. Estuvo adscrito a la Embajada de México en Canadá como Encargado de los Asuntos Culturales y de Medio Ambiente. Encargado director para África y Medio Oriente en la S.R.E. México. Entre sus publicaciones destacan: La diplomacia en acción”, “De cara al mundo» y “Bandera al viento” @JAlvarezFuentes

 

Información: El Siglo de Torreón / Imagen: LVÁ        

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, noviembre 2 del 2020

 

Las declaraciones y opiniones expresadas en esta publicación sitio web en Internet son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de La Voz del Árabe.

5 1 vote
Article Rating

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x