CASTILLO DE CHAPULTEPEC EN LA CdMx

1.554 visitas

Las instalaciones del antiguo Colegio Militar albergan objetos e imágenes que narran la historia de México desde el momento de la Conquista hasta el siglo XX…

Para nuestros amigos, mexicanos y extranjeros, turistas que nos complacen con su visita a esta Ciudad de México (CdMx), la ciudad más grande del mundo, que desean conocer lo más notable de ella, aquí tienen un punto ideal para empezar dentro de la zona norte de la gran ciudad. Chapultepec y sus atracciones serán de su entero gusto.

Comentamos que El Bosque de Chapultepec, en esta ciudad de México, ha ganado el primer lugar como el Mejor Parque Urbano del Mundo 2019, reconocimiento que otorga la organización World Urban Parks. Este espacio de 700 hectáreas, en el corazón de la capital del país, que está en proceso de ser restaurado, funciona como pulmón para los millones de habitantes, ha sido designada como Área con Valor Ambiental con categoría de Bosque Urbano y es el Monumento Natural de mayor importancia de la ciudad.

De esta manera con este comentario, es que es digno de visitarse, el parque y sus grandes atracciones, pero el Castillo de Chapultepec quizá la más importante del lugar, razón por la que La Voz del Árabe con base en datos oficiales del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) entregamos este artículo para que nuestros amigos puedan conocer los rincones más hermosos de MÉXICO.

CASTILLO DE CHAPULTEPEC – MUSEO – El Museo Nacional de Historia, ubicado en la parte más alta del Bosque de Chapultepec, ocupa el histórico Castillo de Chapultepec. Este inmueble fue construido entre 1785 y 1787, diseñado como casa de descanso por orden del virrey Bernardo de Gálvez. Con el tiempo sus usos han sido diversos: desde sede del Colegio Militar, escenario de batallas durante la invasión estadounidense, residencia imperial de Maximiliano y Carlota, hasta residencia presidencial.

A partir de un decreto de Lázaro Cárdenas, está dedicado a resguardar colecciones y objetos de personajes de la historia de México, así como pinturas murales de Juan O´Gorman: El retablo de la Independencia, El feudalismo porfirista y Sufragio efectivo, no reelección. José Clemente Orozco: La Reforma y la caída del imperio; y David Alfaro Siqueiros: Del porfirismo a la Revolución, entre otros.

Las instalaciones del antiguo Colegio Militar albergan objetos e imágenes que narran la historia de México desde el momento de la Conquista (1521) hasta el siglo XX. Sus salas abordan los distintos periodos que ha vivido el país a través de muestras de vida cotidiana y de los rasgos sociales, políticos, religiosos y militares que le dieron forma.

Las áreas de exhibición están divididas en dos partes: la primera, en la zona que ocupó el antiguo Colegio Militar, donde se encuentran las salas que muestran el periodo histórico que va de la Conquista hasta la Revolución de 1910; y la segunda, el alcázar, donde se exhiben los mobiliarios del emperador Maximiliano y su esposa Carlota, y del general Porfirio Díaz y su esposa Carmen Romero Rubio. Se trata de más de 40 áreas que sintetizan la historia de México, incluyendo obras pictóricas y escultóricas, indumentaria, tecnología, numismática, instrumentos musicales, enseres de plata y cerámica, banderas, carruajes y documentos. Cuenta con auditorio, sala de exposiciones temporales, biblioteca, fototeca, librería y cafetería. Ofrece servicios educativos, visitas guiadas, asesorías escolares y audio guías.

PREHISPÁNICO – El bosque de Chapultepec tiene una historia que se remonta a tres mil años. Piezas de cerámica y entierros del periodo Preclásico son testimonios que nos hablan de los primeros pobladores a las orillas del lago de Texcoco; durante el Clásico, hacia el primer milenio de nuestra era, estuvo ocupado por teotihuacanos y más tarde, después del año mil, lo habitaron los toltecas en el periodo Postclásico.

A la llegada de los mexicas, a principios del siglo XIV, los tepanecas de Azcapotzalco dominaban este territorio. Los mexicas lo ocuparon en diferentes ocasiones: durante su migración, se detuvieron por un corto tiempo en Chapultepec, hasta que fueron expulsados por los chalcas y los xochimilcas, pueblos vecinos.

En 1325, después de fundada México-Tenochtitlan, los mexicas consideraron a Chapultepec como lugar sagrado y sitio estratégico, debido a los manantiales que surtían de agua potable a la capital del imperio. Más tarde, en 1428, Nezahualcóyotl, Tlatoani de Texcoco, ordenó la edificación de un palacio así como el enriquecimiento de la fauna y flora del lugar. Chapultepec tenía un valor especial para los mexicas debido a su ubicación y a sus manantiales. La cima del cerro, en donde ahora se encuentra el Castillo, era un sitio ideal para estudiar el movimiento de los astros, por lo que ahí se erigió un instrumento de medición astronómica.

El conocimiento que se producía a partir de las observaciones realizadas probablemente era utilizado para definir la orientación de las ciudades y de sus construcciones. Frente al observatorio había un teocalli que los mexicas construyeron junto con dos pequeños adoratorios en la base del cerro.

Por otro lado, sus características geológicas lo relacionaban con los dioses del agua y de la lluvia. El islote era un lugar estratégico y sagrado. Los manantiales de Chapultepec eran vitales para los pobladores de Tenochtitlan porque el agua del Lago de Texcoco, que rodeaba a la ciudad y al islote, era salada y no servía para el consumo humano. Para conservar el agua de estos manantiales se construyeron albercas y más tarde, para llevarla hasta Tenochtitlan, se levantó un acueducto de carrizo, piedra y lodo. La obra estuvo a cargo de Nezahualcóyotl, el señor de Texcoco, quien se ganó el derecho de vivir en Chapultepec porque no cobró por la labor. El acueducto era tan importante para la ciudad que fue clave durante la conquista española (1519-1521): tras semanas de enfrentamientos, Hernán Cortés bloqueó el flujo del acueducto; la falta de agua potable contribuyó a la derrota de Tenochtitlan.

VIRREINAL – Durante los primeros años de la Nueva España, cuando la división y repartición del territorio del Valle de México estaba en discusión, Hernán Cortés intentó, sin éxito, añadir entre sus propiedades al cerro y bosque de Chapultepec. Sin embargo, en 1530 el emperador Carlos Quinto decretó, por Cédula Real, que el bosque de Chapultepec se convirtiera en propiedad de la ciudad de México.

Para los primeros virreyes éste era un lugar de descanso y esparcimiento: lo utilizaban para pasear y para cazar ciervos, liebres y conejos. Era tan apreciado, que el virrey Luis de Velasco (1590-1595) mandó construir un palacio de recreo en la falda del cerro. Más tarde, otro virrey, Rodrigo Pacheco y Osorio (1624-1635), decidió que este lugar se utilizara como sitio de fiestas y entretenimiento.

Así, el palacio de Chapultepec albergó durante más de dos siglos numerosas celebraciones de virreyes y visitantes distinguidos, hasta que a mediados del siglo XVIII estalló una fábrica de pólvora cercana al palacio que causó serios destrozos al edificio. Como consecuencia de los daños, el rey de España dispuso que el palacio se convirtiera en la Cárcel de la Acordada, sin embargo el proyecto no se llevó a cabo y el edificio terminó abandonado.

En 1784, numerosos obreros, artesanos y presidiarios de la Cárcel de la Acordada utilizaron piedras de chiluca, vigas de cedro y otras maderas, traídas de los bosques del Desierto de los Leones y de Río Frío, para la construcción de una casa de descanso planeada por el virrey Matías de Gálvez, que sirviera para reemplazar aquella que había existido en las faldas del cerro. En diciembre de 1783, el ingeniero catalán Agustín Mascaró concluyó la labor de desmonte y preparación del terreno para construir la casa de campo, sencilla y propia; sin embargo, los trabajos de construcción se desarrollaron de manera tan lenta que, para fines del siguiente año, existía sólo un muro circundando al jardín, justo donde ahora se levanta el Alcázar. Correspondió entonces a su hijo, el también virrey Bernardo de Gálvez, concluir el alzado del primer edificio que se ubicó en el lado poniente de la meseta, donde hoy se levanta la fachada del Castillo; por su parte, el jardín amurallado y el mirador se situaron con vista al oriente. Las labores de construcción tuvieron, en esa época, un costo cercano a los trescientos mil pesos; y el edificio principal se compuso de dos pisos, con habitaciones para el virrey y su servidumbre, cuartos de huéspedes, cocina y servicios.

Para 1785, se suspendieron los trabajos que le daban forma al Castillo y, un año después, el virrey Manuel Antonio Flores recibió la Real Orden de subastarlo en sesenta mil pesos; por fortuna, no hubo compradores. Siete años más tarde, en tiempos del segundo Conde de Revillagigedo, el caserón ubicado en la cima de Chapultepec fue elegido como posible sede del Archivo General del Reino de la Nueva España, proyecto que no se llevó a cabo, por lo que, en 1806, el sitio se vendió al Ayuntamiento de la Ciudad de México.

En los albores del siglo XIX, sus vidrios, ventanas, puertas y herrerías fueron desmantelados y vendidos a la Real Hacienda. Más tarde, con la guerra de independencia, el edificio terminó por deteriorarse. En 1819, un fuerte temblor dañó aún más la edificación, por lo que esta construcción entró en una etapa de franca ruina.

COLEGIO MILITAR – Durante la guerra de Independencia (1810 – 1821) el edificio estuvo en desuso. Así permaneció hasta que en 1833 el gobierno mexicano lo decretó como sede del Colegio Militar, inaugurado en 1843. Apenas cuatro años después de haber iniciado funciones, el Colegio sufrió un ataque. El 12 y 13 de septiembre de 1847, durante la invasión estadounidense, el ejército asaltante acometió la sede militar mexicana, lo que causó serios destrozos al edificio y la muerte de seis cadetes, conocidos desde entonces como los niños héroes. Tras la derrota del Colegio, los estadounidenses tomaron la Ciudad de México y no se retiraron hasta que el gobierno mexicano accedió, tras meses de negociación, a ceder los territorios de California y Nuevo México a Estados Unidos.

Debido a los daños provocados por el ataque, el edificio tuvo que desalojarse para ser reparado y el Colegio cambió de sede. Años después, durante la Guerra de Reforma (1858-1861), el recinto fue ocupado por primera vez como residencia presidencial. Miguel Miramón, un ex alumno del Colegio Militar, fue presidente interino del bando conservador entre 1859 y 1860, y eligió al Castillo como residencia oficial. Después de su estancia, el edificio fue nuevamente abandonado.

IMPERIO – El Castillo de Chapultepec permanecería sin cambios profundos hasta que, en junio de 1864, el emperador Maximiliano de Habsburgo y su esposa, la emperatriz Carlota, lo eligieron como residencia, nombrándolo de manera oficial Palacio Imperial de Chapultepec y “Miravalle” en memoria de su tan recordado Castillo de Miramar. De inmediato, el edificio fue sometido a trabajos de remozamiento y adaptación. El arquitecto mexicano Ramón Rodríguez Arangoit fue el responsable de la remodelación del Alcázar, y el ingeniero Eleuterio Méndez el subdirector de la misma. A partir de entonces, el Castillo que corona el cerro de Chapultepec no sólo quedó destinado a albergar obras de arte sino, además, se convirtió en una de ellas. Maximiliano de Habsburgo y Carlota Amalia auspiciaron numerosos proyectos destinados a embellecer y mejorar el inmueble.

Como prueba de ello, existe un Plano del Palacio Imperial de Chapultepec, firmado en México por Julius Hoffmann el 6 de octubre de 1866; en dicho documento, se observa la distribución que los emperadores dieron al área conocida como Alcázar. De esa época datan: la arcada neoclásica que actualmente ostenta la fachada sur del Castillo, los jardines interiores arreglados al gusto de la emperatriz Carlota; Las Bacantes, de estilo pompeyano, que pintó Santiago Rebull a solicitud de Maximiliano, y la rampa de acceso al Castillo, que unía el sitio con lo que hoy se conoce como Paseo de la Reforma. Con la restauración de la República, el Castillo de Chapultepec se destinó a residencia presidencial durante el gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada en 1872.

PORFIRIATO – En 1878, a inicios del porfiriato (1877-1911), el ministro de fomento don Vicente Riva Palacio ordenó la creación del primer Observatorio Astronómico Nacional, con la intención de que México participara en las observaciones del Tránsito de Venus de 1882. El observatorio se estableció en el Castillo de Chapultepec, pero su estancia ahí fue corta porque en 1883 fue trasladado al pueblo de Tacubaya para que el Castillo fuera ocupado, de nuevo, por el Colegio Militar y como residencia veraniega de Porfirio Díaz y su familia.

Porfirio Díaz pretendía que el edificio fuera un escaparate del progreso artístico y tecnológico de México, ya que era frecuentado por personajes internacionales. Para ello invirtió en innovaciones que modernizaron el edificio, como elevadores y un boliche; era tal su deseo de mantenerlo a la vanguardia, que fue en una de las salas del Castillo donde se llevó a cabo la primera exhibición de cine en México, en 1896.

SIGLO XX – Después de 1911, y a lo largo de la Revolución Mexicana, el Castillo fue habitado por Francisco Ignacio Madero, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón; este último aprovechó algunas secciones de la antigua construcción militar, desaparecida en 1914 con la derrota del Ejército Federal por las tropas revolucionarias, para edificar las oficinas del Ministerio de Fomento, cuya fachada fue proyectada al poniente por el arquitecto Antonio Rivas Mercado.

Se colocaron en ese tiempo las pérgolas, el espejo de agua, el Monumento “La Patria agradecida a sus hijos caídos”, realizado por Ignacio Asúnsolo, y la fuente del Chapulín, cuyo escultor fue Luis Albarrán.

El proyecto republicano liberal triunfó sobre el Segundo Imperio y se consolidó en las siguientes décadas, hasta que fue puesto en tela de juicio en 1910.  A partir de 1876 y hasta la primera década del siglo XX dominó la personalidad de Porfirio Díaz, que adoptó políticas conciliatorias con sus antiguos enemigos; se combinaron los proyectos de los conservadores con los de los liberales. Gracias a nuevas leyes y a los avances técnicos de finales del siglo XIX, a la estabilidad política nacional y a un contexto internacional favorable, entre 1890 y 1910 muchas fábricas, minas y haciendas gozaron de una bonanza hasta entonces desconocida; se garantizó la seguridad en la inversión de capitales, se reordenó la hacienda pública y se fundaron los primeros bancos. El ferrocarril unió al norte con el sur y al este con el oeste del país; permitió la exportación de henequén, algodón, chicle, café, azúcar, hule y metales. Díaz apoyó la inmigración extranjera, mejoró los caminos vecinales y persiguió a los bandoleros que asaltaban a los viajeros y a los trabajadores del campo.

Los presidentes Plutarco Elías Calles, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez realizaron algunos cambios en la residencia; los tiempos revolucionarios siguieron su marcha.

El 22 de diciembre de 1938, el General Lázaro Cárdenas decretó que este histórico edificio se convirtiera en sede del Museo Nacional de Historia, el cual exhibiría las colecciones del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, que abarcaban desde el Virreinato hasta la Revolución.

El Museo Nacional de Historia se inauguró en el Castillo el 27 de septiembre de 1944.

DOMICILIO – Bosque de Chapultepec, Primera Sección, Col. Polanco V Sección, Miguel Hidalgo, C.P. 11560, México, Ciudad de México

HORARIOS – De martes a domingo, 09:00 – 17:00 Hrs. / Entrada libre general los domingos.

PRECIO: $75 / DESCUENTOS – Entrada libre a niños menores de 13 años, adultos mayores, pensionados, jubilados, maestros y estudiantes con credencial vigente y personas con capacidades diferentes.

SERVICIOS – Visitas guiadas | Videoteca | Tienda | Taquilla | Sanitarios | Fonoteca | Exposiciones | Espacios para eventos culturales | Espacios educativos | Conferencias | Conciertos | Ciclos de videoarte y cine | Biblioteca | Atención a grupos escolares

VISITA: MUSEO NACIONAL DE HISTORIA (Castillo de Chapultepec) 

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Información-Imagen: INAH

La Voz del Árabe (LVÁ) – MÉXICO – Cd. de México, agosto 16 del 2019

Un comentario sobre “CASTILLO DE CHAPULTEPEC EN LA CdMx

  • el 19 agosto, 2019 a las 12:23 am
    Permalink

    Mi comentario es una queja ……. A ver me puede explicar porque para entrar al castillo de Chapultepec no dejan pasar escuters , pero eso si dejan pasar camionetas particulares y motos supuestamente dicen que son los organizadores……. Todos parejos no pongan una prohibición si están pasando camionetas como si nada.

    Respuesta

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.