TUMBA TT-39 EN EGIPTO EXCAVADA POR MEXICANOS

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La egiptóloga Lic. Gabriela Arrache Vértiz fue quien ganó la tumba TT-39 en Luxor, con su equipo de mexicanos trabajó desde hace varios años, hoy gracias a ellos con gran orgullo México queda como uno de los mejores investigadores arqueólogos en la zona de los templos egipcios.

Luis Miguel Cobo

Hablar de Egipto es hablar del lugar donde todo comienza, tierra de faraones y pirámides, energía indescriptible de magia y ciencia, realidad y fantasía que perdura desde hace varios miles de años, de siglos interminables porque hoy, aunque no se crea, continúan descubriendo cientos de espacios, artefactos y cualquier tipo de dato que nos enseña lo que fue el pasado, el inicio y el presente, quizá se hable del futuro, de ayer o de hoy. Es incierto pero seguro: hubo gente en esa época que nos dejó un legado consciente de su historia. Historia que hoy puede ser la enseñanza del cómo y por quién se formó todo, de dónde y cómo fue el inicio de todo…

Nadie mejor que la mexicana, Lic. egiptóloga Gabriela Arrache Vértiz (GA) para que nos platique tan solo el detalle que ella comandó y que deja para México lo honores, se trata de la TT-39, la Tumba Tebana 39 en Luxor, Egipto.

Sostuvo una interesante plática con La Voz del Árabe (LVÁ), aquí lo que dijo:

LVÁ – Licenciada Gabriela Arrache, platícanos de tu carrera profesional.

GA – Sí. Estudié economía en la UNAM, luego estudié varios cursos de egiptología y de escritura jeroglífica en la Universidad de Londres como la Universidad de Cardiff, en el país de Gales. Fundé junto con un grupo de doce personas la Sociedad Mexicana de Egiptología hace 23 años, porque siendo apasionados de esta maravillosa cultura nos dimos cuenta que no había un lugar serio, o sea que todas las cosas raras se las achacan a los mayas o a los egipcios, lo que buscamos era un hacer un lugar serio, profesional de esta maravillosa cultura.

Cuando ya estaba formada empezamos a trabajar con el maestro Jorge Canseco Bincur, él era el curador de la sala egipcia del Museo de las Culturas, él estudió egiptología con Mademe de Rochas Noblecourt.  Él nos dirigió y empezamos a darnos a conocer. Luego hicimos una exposición con el INAH que se llamó “Egiptomanía”, porque no teníamos nada a nuestro alcance. Así fue como empezamos, decíamos siempre “guau ¿qué más podemos hacer? Pero seguíamos avanzando. Así empezamos a asistir a congresos internacionales, a conocer a la gente del medio, y resulta que un país tiene problemas con otro, pero con México nadie tiene problemas, por eso todo el mundo nos ayudaba, todos eran amables con nosotros… Tuvimos la suerte de conocer al doctor Zahi Hawass cuando todavía era el director de las pirámides, nunca pensamos que fuera a llegar al lugar donde se encuentra hoy, él ha venido a México varias veces y ha impartido conferencias.

Organizamos una especie de convención de Mayas y Egipto, porque no hay quien domine las dos culturas, hicimos una maya y una egipcia de lo mismo y luego se abría a discusión, y para hablar de los egipcios vino nuevamente el Dr. Hawass, y por los mayas habló la Dra. Valverde, maravillosa mayista. De jeroglíficos el Dr. Mc Elberger de Chicago, de jeroglíficos mayas la Dra. Marisela Ayala, así se hiso cercana la amistad con el Dr. Hawass. Nos preguntamos y compartimos muchas cosas, nos preguntamos ¿por qué no ha habido una misión mexicana?  Compartimos muchas cosas, buenas y malas, porque compartimos una cultura milenaria, pero también compartimos la falta de dinero para sacarlas y las sacamos para mantenerlas. El robo de nuestras piezas, es decir, compartimos cosas buenas y cosas malas, pero incluso el tipo de gente, los egipcios y los mexicanos somos muy parecidos, en lo bueno y en lo malo. Bueno, hicimos una carta diciendo que México tenía la experiencia en arqueología, en restauración, en arquitectura de monumentos antiguos, que teníamos capacidad para llevar a cabo una misión mexicana en Egipto.

Lo que él nos dijo, “yo quiero mucho a México, quiero mucho a la Sociedad Mexicana de Egiptología, pero este es mi trabajo, si ustedes cumplen con todas las reglas son bienvenidos…” Fue cuando empezamos a juntar currículos de gente capacitada que tuviera interés porque no era más que un sueño. Y así se formó un equipo muy fuerte que a la fecha siguen siendo los mismos, tenemos restauradores de primerísima línea, Dulce María de Grimaldi, directora de Tajín, Patricia Meja, ella trabaja en Tulum, o Luis Amaro, que es maestro en la escuela de restauración, Manuel Villaroel, trabaja en la coordinación de monumentos del INAH, Angelina Macías con 50 años trabajando en arqueología. Como se puede ver mi equipo era muy fuerte a pesar de que en ese momento no era nada más que un sueño…

El problema era que teníamos que estar apoyados porque una sociedad la puedes hacer en diez minutos, un museo o una universidad tiene que apoyarte, y fue la Universidad del Valle de México la que nos dio el apoyo institucional, así empezamos. Tuvimos la suerte de conocer al director del Servicio de Antigüedades de todo el alto Egipto, el Sr. Mohamed Elviali, lo tratamos por coincidencia, es una persona encantadora, cenamos con él y nos peguntó: ¿ustedes qué quieren? / Pues trabajar aquí… Le respondimos. En ese momento nos dijo que nos podía ofrecer algo que tenía en su proyecto personal, pero lamentablemente, nos dijo, el trabajo que tengo es demasiado y está en peligro.

Analizó sus proyectos y trabajo, decía esta no porque tiene muchas sales, y la TT-39 que es “Tumba Tebana 39”, están numeradas conforme fueron encontradas, no es numeración cronológica. Y bueno, él nos dijo: está en mi proyecto personal, yo no la he dado a nadie porque yo quería hacerlo, pero no tengo tiempo… Luego dijo: pídanla al Cairo y cuando me pregunten yo los apoyo.

Finalmente empezamos a buscar en Internet y no encontramos nada de la TT-39

LVÁ – ¿La solicitud al Cairo fue al gobierno, lo que sería Antigüedades?

GA – Por supuesto que sí. Es la Secretaría de Antigüedades de Egipto en el Cairo, es el equivalente al INAH. En aquella época no existía el Ministerio de Antigüedades que existe ahora. Lo que pasó es que el Dr. Hawass cumpliría 60 años, a esa edad los jubilan y como no querían que se fuera hicieron un Ministerio de Antigüedades para que no tuviera esa limitante.

LVÁ – ¿Y de la tumba que había?

GA – No había nada, nos decían, los murales están en el piso, hace 100 años que no la tocan, cuando fuimos en 2003 que nos habían dicho que ya estaba para nosotros, cuando vino el Dr. Hawass a Monterrey, él nos dijo “vengo con buenas noticias… Ya tienen su permiso.”

Muy contentos, pero no es lo mismo estar pensando que ya tenerla… Entonces fuimos de turistas el mismo año; ni siquiera los guardias de la zona sabía de la existencia de la TT39, finalmente la encontramos y estaba en muy malas condiciones, no fue sino hasta el 2005 que estuvimos ahí por primera vez, el mérito es que había habido mexicanos trabajando, un fotógrafo que trabajó para Paul Guetti, en la tumba de Nefertari, un ingeniero que trabajó en el salvamento de los templos de Nubia, pero trabajaban para otros equipos, la nota es que nunca había habido una misión otorgada a México.

Pues llegamos y nos encontramos con que sí tenía problemas la TT39, estructurales muy fuertes, había un pueblo que había crecido arriba de la tumba, obviamente el peso de esas casas era impresionante, un camino vecinal que pasaba por sobre la tumba, había grietas importantes en el techo de la tumba, un pedazo del techo se había perdido desde la época faraónica, si había muchísimo que hacer, muchísimo trabajo, pero el personaje de la tumba es muy importante, era el tercero en poder, segundo sacerdote de Agmón, era el tesorero, tiene 16 títulos de nobleza, era un personaje muy importante.

LVÁ – ¿Cómo lograron quitar al pueblo o meterse por debajo del pueblo? Es muy interesante.

GA – Bueno, el mérito es del Dr. Hawass. Lamentablemente, en sus casas, arriba de la tumba, excavaban en su sala y entraban a las tumbas y las saqueaban… había un comercio de antigüedades imparable. Entonces el Dr. Hawass decidió que tenía que haber el Valle de los Nobles, cercado y sin permiso para que la gente anduviera caminando por ahí, y sin permiso para que nadie viviera ahí. Fue una tarea titánica, nos tocó esa parte que fue realmente interesante, porque hicieron una villa nueva, les preguntaban a los de la casa que cuántos vivían ahí, decían que cinco, ellos les daban cinco departamentos para que se fueran, un departamento por integrante de la familia, y solo así los convencieron para que dejaran el lugar. Al final lograron quitar todas esas casas que nos estorbaban mucho.

LVÁ – ¿Al final lograron limpiar la zona de la tumba TT-39?

GA- Logramos limpiar, pero mira, empezamos en 2005 y hasta 2012 quedó libre porque eran miles de toneladas de piedras y escombros, porque era toda la parte del frente y toda la parte de arriba para que ya no tuviera peso la tumba.

LVÁ – Y ustedes trabajaban con más confianza abajo con tanto peso arriba en el exterior, ¿cierto?  

GA – Sí, los arquitectos me dijeron “no puede entrar nadie sin casco”, pero bueno, si se caía eso ¿de qué te servía el casco? Quedabas aplastado, pero con casco… En este momento ya podemos hacer una fiesta en el techo, ha quedado estupendamente, todas las grietas están resanadas, me gusta decir: “tenemos primero que salvar el monumento y luego la belleza del monumento”, porque primero es que no se caiga…

Y sí tuvimos que cambiar un techo en 2007, cuando aún nos tenían miedo los egipcios, nos decían: “usen plumero y ligerito”, es que México nunca había trabajado allá, su miedo era con buenas intenciones.

LVÁ – ¿Cuál fue su primera impresión, el primer día al ver la tumba TT-39?

GA – Cuando logramos quitar las piedras y entramos fue la sorpresa, porque no sabíamos que íbamos a encontrar, no había nada. Hay unos libros de Norman D Garis Davies que se nota se enamoró de esa tumba, excavó muchas de las tumbas de la zona, pero de esa tumba escribió dos volúmenes inmensos muy detallados, en 1917. De hecho, tuvo que cerrar las tumbas por la guerra mundial, hay cosas que cerró que no corresponden a su minuciosidad, sino que se ve que le dijeron cierra como sea… Colocó arriba de la puerta una reja de ventana y cosas así que no corresponden a D Garis, sin embargo, su trabajo ha sido un apoyo invaluable para nosotros…

LVÁ – Después de lo que se leyó de Norman D Garis, ¿cuál fue su impresión de la tumba?

GA – Yo todavía no conocía el libro de Norman hasta mucho después. Solamente se publicaron 500 libros, lo conseguimos muchos años después en Londres. No sabíamos nada de esa tumba. Hay un dibujito de cuatro extranjeros que están en todos los libros de arte y nada más.

Y lo que pasa es que si me dieron esta maravilla o si me dieran un pedacito en el desierto, el hecho solo de tener en mis manos este proyecto, el dar un granito de arena para salvar algo que pertenece a la humanidad, porque es la única cultura que nos está diciendo la historia en primera mano, quizá exagerada pero no mienten porque era la escritura para los dioses… entonces el enamorarte de Egipto, luego el que te den permiso de poder entrar en uno de esos lugares y poder tomar decisiones, pues primero fue una impresión como de un sueño hecho realidad…

LVÁ – Profesionalmente ¿es la mejor experiencia de su vida?

GA – Definitivamente… Aun más cuando estás enamorado de Egipto, si no estás enamorado de Egipto no es lo mismo. Cuando nos dimos cuenta de la alhaja que teníamos, las pinturas que vimos que pudieron haberse pintado ayer pero que tenían 3500 años, y como tuve la suerte de aprender escritura jeroglífica antes pues fue algo indescriptible el llegar ahí, imagínate poder leer las paredes y todo eso…

LVÁ – ¿Contrataron gente para trabajar allá?

GA – Mucha gente, sí. Solamente nos reunimos cuando yo estoy ahí, recuerda que soy la directora del proyecto o de la tumba TT-39. Cuando nos retiramos la cierran y la sellan. La abren solamente cuando estamos allá.

LVÁ – ¿Cuándo entró la primera vez?

GA – En 2005.

LVÁ – ¿Y todavía no se concluye el trabajo allá?

GA – Uno de los problemas más graves son los posos del saqueo, lo que platiqué de las casas que estaban arriba, había paredes completas que se habían caído por los pozos de la gente que entraba a robar, estaban paredes cortados con sierra eléctrica, algo horrible, criminal, la decisión del Dr. Hawass es indudable, quitar casuchas por rescatar lo antiguo, salvar los monumentos que dan de comer a Egipto. Muros enteros se cayeron, lamentable pero real, en la tumba hay un santuario que estaba tapiado, cuando quitamos las piedritas puestas una sobre otra, no pegadas, tapadas por Norman para salvar las pinturas o murales, así las escondió, eso guardado así es un tesoro para cualquier museo del mundo. Son maravillas, quitamos cientos de piedras para lo que necesitamos organizar y reponer piezas en su lugar, por ejemplo, este año la puerta de la cámara sur, tiene tres capillas enormes, la central es un templo funerario, la parte norte es la cámara de él, y la del sur es la de su esposa, porque ella también era importante económica y políticamente. Eran dos personajes, por eso la magnificencia de la tumba. De hecho, todas las tumbas las ponían en la montaña, esta no, ésta la pusieron a la orilla de la calzada funeraria de la reina, es como si estuviera en el lote triple A. Esto es en Luxor

Primero juntamos todas las piezas y como en un rompecabezas armamos las que teníamos de esa puerta donde ya no había nada, este año (2018) la armamos, o sea partes originales y partes la completamos con arreglos.

LVÁ – ¿Cada cuánto tiempo van a Luxor?      

GA – Cada año, este año vamos en octubre y noviembre. Vamos con todo el equipo, somos 19 los que lo conformamos. Hay muchos detalles que un se tienen que arreglar. Cada uno tiene su trabajo específico.

LVÁ – ¿Quién paga los gastos para el viaje de las 19 personas del equipo?

GA – El hotel y el avión lo paga cada quien el suyo. Todo lo demás que tampoco es poco, lo pagamos entre tres personas, además la gente que se contrata allá, los canteros, restauradores, albañiles, porque curiosamente ahí los albañiles tienen un nivel superior a los restauradores porque son ellos los que colocan las piezas y todo eso, ellos ganan mucho más que un restaurador. Una gran ventaja que hemos tenido es que como el egipcio y el mexicano somos muy parecidos, entonces, por ejemplo, ellos están acostumbrados a las misiones de otros países y les ordenan diciendo cómo deben hacer su trabajo, con nosotros no es así, conversamos con ellos, son los de la experiencia, hemos hecho una magnífica e interesante relación de amistad y trabajo, los mexicanos allá somos un equipo muy querido.

Dentro de todas las misiones de trabajo mundiales los mexicanos somos muy especiales allá.

LVÁ – ¿Todo lo que encontraron se ha documentado?

GA – Sí por supuesto. Todo lo que hemos encontrado, los martillos, los conos funerarios, se les llaman hallazgos y hay un libro de los hallazgos mexicanos.

LVÁ – ¿Hasta cuándo seguirán con el proyecto?

GA – Este año avanzamos lo más que podamos y ya. Cada vez es más difícil la situación y sólo nos queda concluir con la misión. El año que entra se hace la museografía, luces, el pasillo de madera, y vamos a ver este año cuál es el trámite para entregar el año que entra, en 2020.

LVÁ – ¿O sea que ya el año próximo, el 2020 se termina definitivamente?

GA – Si Dios y los egipcios quieren, sí… Curiosamente no del servicio de antigüedades, de alrededor hemos recibido muchísima ayuda, por ejemplo, el señor embajador de Egipto en México, Sr. Yasser Morad, es un encanto, mandé mi proyecto en abril y me mandaron decir que necesitaban una parte en árabe, pues el señor embajador nos está haciendo el favor de la traducción. Todas las fichas de seguridad tienen que ser en árabe.

LVÁ –Pues este medio informativo les desea mucha suerte, es una historia muy interesante y apasionante, se nota de inmediato, les deseamos toda la suerte que se merecen por tan grandiosa proeza, sobre todo porque han puesto muy en alto el nombre de México, dando un gran ejemplo al mundo de que nosotros podemos estar en todas partes como profesionales. Deseamos que este maravilloso proyecto concluya en los mejores términos porque esta tumba ha sido un trabajo de muchos años y un orgullo para ustedes…   

GA – Yo espero que se haga una súper fiesta para celebrar porque pues finalmente hicimos historia, es la primera misión de México, entonces queremos entregarla nosotros, es que el futuro hoy es muy incierto por lo que más nos vale entregarla nosotros.

LVÁ – Un mensaje que quieras dar a nuestros lectores…

GA – Me gustaría invitar a los jóvenes que se interesan en esta área que lleguen sin miedo, ya no nos tienen miedo a los mexicanos allá, es muy importante que esta experiencia no se pierda, me gustaría que alguien tomara la batuta y continuara. El embajador actual está organizando una exposición fotográfica de nuestro trabajo en el Cairo, eso nos mantiene actuales. Y el 20 de junio próximo, de 10:00 Am a las 12 Hrs habrá una exposición muy interesante en el Museo del Templo Mayor, asistirá el director del IHAH. Ojalá y asistan muchos porque se trata de un escáner que proyecta en tercera dimensión…

LVÁ – Muchas gracias licenciada, y felicidades.  

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Imágenes: Propiedad de Lic. Gabriela Arrache Vértiz

La Voz del Árabe (LVÁ) – ESPECIALES – Cd. de México, junio 5 del 2019  

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