ARQUEÓLOGO GERARDO TABER PLATICA CON LVÁ

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Entrevista al arqueólogo Gerardo P. Taber, investigador del Museo Nacional de las Culturas del Mundo.

Por: Giselle Rodríguez

La Voz del Árabe tuvo la oportunidad de entrevistar al arqueólogo Gerardo P. Taber, investigador y curador de la sala de Egipto faraónico y Mediterráneo antiguo del Museo Nacional de las Culturas del Mundo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) al término de una interesante conferencia que impartió sobre la danza en el antiguo Egipto en noviembre de 2018 en el mencionado reciento.

Taber, que ha recreado algunas obras de “fayenza egipcia” como el sistro (instrumento utilizado en el culto a la diosa Hathor (con el que aparece en la fotografía), nos habló de su carrera, de sus aportaciones a la egiptología mexicana y de las salas “Egipto, la vida en las dos tierras” del Museo Nacional de las Culturas del Mundo (Moneda 13, Col. Centro).

LVÁ – Cuéntanos sobre tus inicios en la egiptología.

GT – Estudié arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) del INAH, pero antes también estudié artes plásticas en “La Esmeralda” y otros talleres, como los del escultor Faustino Peñaloza y el grabador Juan José Beltrán. Siempre me había fascinado Egipto, en realidad estudié arqueología porque quería saber más sobre la cultura de la antigua tierra del Nilo. Tuve la fortuna de que cuando estaba por terminar los últimos semestres de la licenciatura de arqueología llegaron a México las exposiciones internacionales: Faraón. El culto al Sol en el Antiguo Egipto (2005), Persia fragmentos del paraíso. Tesoros del Museo Nacional de Irán (2005-2006), Isis y la Serpiente Emplumada (2007-2008) y me llamaron de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH para colaborar en los procesos de investigación y curaduría para estas magnas exhibiciones museísticas. Fue un sueño hecho realidad poder sostener en mis manos obras milenarias como uno de los brazaletes del célebre faraón  Ramsés II.

Por razones de trabajo viajé a Egipto para ver asuntos relacionados con las exposiciones y personalmente también hice varios viajes, no solo a Egipto sino también a Jordania, Marruecos y otros países del mundo árabe. Si te gusta algo como la egiptología hay que ser autodidacta, hay que estudiar mucho porque la mayoría de las instituciones mexicanas, en general, no contemplan los estudios orientales.

Fue así como tuve la fortuna de estudiar con José Ramón Pérez-Accino, de la Universidad Complutense de Madrid, quien vino a México a impartir un curso de introducción al sistema de escritura egipcia; y más recientemente con José Lull y Josep Cervelló de la Universitat Autònoma de Barcelona. También, en algunos viajes a Europa, seguí estudiando en varios museos. Ahora deseo crear, a través del proyecto Kemet en Anáhuac. El Egipto faraónico en México una especie de “escuela” de pensamiento y estudios de egiptología. He presentado varios trabajos a nivel internacional y la idea es mostrar que también en México se puede hacer egiptología académica, de buena calidad.

 

LVÁ – ¿Podrías hablarnos sobre tu actividad en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo?

GT – Desde que se inauguró el recinto de Moneda 13 como Museo Nacional de las Culturas, el 4 de Diciembre de 1965 (antes fue el Museo Nacional de Antropología) se buscó que contase con salas  dedicadas al antiguo Egipto. Pero fue hasta la década de 1970 que se conjugaron muchos factores para que el museo pudiera contar con una sala permanente dedicada a esta cultura. En el museo se resguardan 195 artefactos arqueológicos egipcios originales, que temporalmente pertenecen desde el período predinástico (c. 5300-3000 a.C.) hasta el periodo romano de Egipto (30 a.C-395 d.C.), lo cual desmiente la “leyenda urbana” de que en el museo sólo se encuentran réplicas.

Para mi, algunas de las “piezas estrella” son el relieve con el prenomen del faraón Senusert I (c. 1920-1875+6 a.C.), los vasos canopos de Irirennefer dedicados a los dioses Duamutef e Imseti (c. 1939+16-1760 a.C.) y “mi consentida” la escultura del tesorero Nebuau y la señora Tinethut (c. 1539-1292 a.C.).

Algunas de las piezas de esta colección durmieron “el sueño de los justos” ya que estuvieron resguardadas, sin que nadie las pudiese ver o estudiar, en los acervos del Museo Nacional de Antropología (en Chapultepec) por casi 50 años; así que una de mis labores fue el “rescatar” estas obras para ser exhibidas en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, tras su re-inauguración el 19 de Octubre de 2011. Sin embargo, no me limité sólo a tenerlas listas para ser exhibidas; también las analicé, contextualicé y realicé los estudio iconográficos, icnológicos y epigráficos (con la ayuda de Rodrigo A. Cervantes Navarro) correspondientes a cada una de estas milenarias obras. El estudio se encuentra publicado con el título: Kemet en Anáhuac. Registro y catalogación de la colección egipcia bajo resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (2016) y puede consultarse en la Biblioteca Pedro Bosch Gimpera del MNCM; de hecho, esta fue mi tesis para obtener el título de licenciado en arqueología.

LVÁ – ¿Qué nos dices del arte en la sala egipcia del museo?

GT – El mapa de Egipto y la recreación de una de las cámaras de la tumba de Nefertari Meryetmut, la Gran Esposa Real de Ramsés II, son obras del artista mexicano Tlaoli Ramírez Téllez. De hecho,  los relieves de Nefertari se hicieron para la exposición Isis y la Serpiente Emplumada… y yo me empeñé en rescatarlas para que se reutilizaran en la sala egipcia del MNCM. En aquella ocasión, nos enviaron fotos de alta resolución directamente del المجلس الأعلى للآثار (al-Madschlis al-Ala li-l-Athar) “Consejo Supremo de Antigüedades” (ahora Ministerio) de Egipto y con base en ellas se elaboró, bajo mi supervisión, la recreación.

LVÁ – ¿Cuáles consideras que son tus mayores logros en materia de egiptología?

GT – Creo que realizar y publicar el análisis de las obras del Egipto faraónico de las que te hablé anteriormente; tarea que no pudo llegar a cometer Jorge Canseco Vincourt (1926-2005), quien también fue mi mentor y el anterior curador de las salas del MNCM. Kemet en Anáhuac… es un texto muy académico, muy especializado, pero siento que es un aporte importante a la incipiente egiptología mexicana. De hecho esta obra también se encuentra en los acervos de la مكتبة الإسكندرية‎ (Maktabat al-Iskandarīyah) la “Bibliotheca Alexandrina” en Egipto junto a otros dos libros de mi autoría: Medu Netscher. Las palabras divinas, Tomo I (2008) [ISBN: 978-607-95165-0-5] y Medu Netscher. Las palabras divinas, Tomo II (2015) [ISBN: 978-607-95165-7-4] que muestran -de una manera artística- el proceso de desciframiento, desde el jeroglífico, su transliteración, transcripción y traducción de varios pasajes de literatura del antiguo Egipto. De todas formas, continuamente publico artículos en la barcelonesa revista Egiptología 2.0 [ISSN: 2444-6254] -y otras más- y siempre incluyo por lo menos una fotografía e información de alguna de las piezas originales del MNCM en la discusión del tema a tratar, con el objetivo de que estas milenarias obras se conozcan en todo el mundo.

LVÁ – Sé que este año recreaste la cerveza que se producía en el antiguo Egipto. ¿Puedes hablarnos de este proyecto?

GT – Resulta que uno de los chicos que trabajaba en la dirección del MNCM, Miguel Ángel Valdés Velasco, estudió gastronomía. Y un día, platicando con él, le comenté que me encantaría poder hacer una cerveza egipcia con una receta original que conseguí. Entonces me contactó con un maravilloso maestro cervecero, Óscar Sánchez Martínez, de la Cervecería Artesanal 8 Almas y durante los meses de Marzo y Abril de 2018 se realizó -y presentó- en el MNCM el experimento  ḥ(n)ḳt b3 ḫmn (heneqet ba khemen). Publiqué los resultados de este proyecto en dos artículos titulados: “En busca del oro líquido de los faraones. Recreación de una cerveza del antiguo Egipto desde la arqueología experimental” en la ya mencionada Egiptología 2.0. Me encantó la experiencia porque fue “meter manos a la obra”, desde moler el grano en el metate. Hacerlo te cambia la perspectiva. En las maquetas egipcias del Reino Medio se ven esculturas de hombres con un palo y una tinaja; cuando tienes 10 kilos de malta de cebada frente a ti, te das cuenta de cuál era la utilidad de ese tipo de utensilios.

Para consultar los trabajos de Gerardo P. Taber visita los siguientes links: http://museodelasculturas.academia.edu/GerardoPTaber  /// http://kemetenanahuac.wordpress.com/ /// https://sites.google.com/site/hornebu/egipto  /// https://www.facebook.com/gerardotaber

El Museo Nacional de las Culturas del Mundo se ubica en la calle Moneda N. 13, Centro Histórico de la CDMX. Abierto de martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas, entrada gratuita. Más información en: http://www.museodelasculturas.mx

IMÁGENES: 1-Relieve con el prenomen del faraón Senusert I. Reino Medio, dinastía XII, reinado de Senusert I (c. 1920–1875+6 a.C.). Procede del complejo del templo de Karnak, gobernación de Luxor. Fotografía de José Luis Pérez Flores © Museo Nacional de las Culturas del Mundo, INAH.

2-Vasos canopos de Irirennefer dedicados a los dioses Duamutef e Imseti, Reino Medio, dinastía XII (c. 1939+16-1760 a.C.). Proceden, probablemente, de la necrópolis de Tebas, gobernación de Luxor. Fotografías de José Luis Pérez Flores © Museo Nacional de las Culturas del Mundo, INAH.

3-Escultura del tesorero Nebuau y la señora Tinethut. Reino Nuevo, dinastía XVIII (c. 1539-1292 a.C.). Procede, probablemente, de la necrópolis de Tebas, gobernación de Luxor. Fotografía de Gerardo P. Taber © Museo Nacional de las Culturas del Mundo, INAH.

4-Botella de 750 ml de Cerveza Egipcia 8 Almas, resultado del experimento ḥ(n)ḳt b3 ḫmn (heneqet ba khemen) frente a la Jamba de Sehetepibraseneb. Reino Medio, dinastía XII (c. 1939+16-1760 a.C.) Procede del sector norte de la Necrópolis de El-Lisht, gobernación de Guiza. Fotografía de Alicia Santiago Cos © Museo Nacional de las Culturas del Mundo, INAH.

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La Voz del Árabe (LVÁ) – ESPECIALES – Cd. de México, diciembre 19 del 2018

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