MATARON LA INFORMACIÓN
-En un país del mundo asesinaron la información…
Luis Miguel Cobo
1
En un país de la América que no recuerdo su nombre, pero con una gran democracia, mejor conocido como el lugar de una gran mancha, ahí abundaban los discursos masivos que al final prometían ser solo populistas, las grandes mentiras de siempre, promesa tras promesa jamás cumplida, mentiras al por mayor, invenciones solo para molestar a los grandes y engrandecer a los pequeños, gozaban molestando a los ciudadanos libres de culpa, libres de entender cada palabra de los mandatarios, del mandatario mayor, libres también de hacer y deshacer y por supuesto, libres de cualquier conocimiento, de cultura, de ciencia de lo que fuere.
La libertad o libertinaje reinaba al por mayor en los cuatro puntos cardinales de aquel hermoso país que alguna vez fue ejemplo y admiración del mundo, hoy solamente asombra y emana miedo, es el país ejemplo para el mundo de la gran corrupción despiadada que parece no tener fin, los delincuentes han convertido al país en su casa, hacen lo que les da la gana atropellando leyes y manejando al gobierno, forzándolo a que siempre debería realizar lo que ellos dijeren para ejercer su voluntad y así poder delinquir a sus anchas, delincuentes que compraban todo, absolutamente todo, hasta ideas, votos y formas de pensar en política, los delincuentes de cuello blanco nunca eran apresados y castigados, menos aún regresaban lo robado, no había delincuentes presos porque para ellos delinquir era lo más normal, la corrupción y amenaza de muerte hacia los mandatarios era una ley que el delincuente no podía y no acostumbraba a romper, salvo algunos casos que sí lo merecían según ellos, era la ley de la mafia la que imperaba, y esas, esas no se perdonan y menos aún se rompen…
La agitación diaria de la sociedad cada vez era mayor, las redes sociales cada vez eran más y causaban explosiones mentales en la gran mayoría de los ciudadanos cansados de que les dijeran “pueblo” porque eran ciudadanos, el gobierno no sabía qué hacer y cómo hacerlo para tranquilizar a sus ciudadanos que para ellos era “el pueblo bueno”, proclamaban justicia que nunca aparecía, aseguraban que todo estaba bien aunque todo estuviere mal, la ignorancia de gobernantes sobre todo en las cámaras alta y baja era de risa, a veces parecía que no se sabía si vivían en su país o en otro, estaba claro que habían sido escogidos y designados para sus puestos porque en realidad era gente que se podía manejar fácilmente, los manipulaban como los de arriba querían negando cualquier anomalía ocurrida por su culpa, ninguno de los jerarcas, por nombrarlos de alguna manera, era arrestado o castigado, lo peor era cuando se descubría, por investigaciones periodísticas, que estaban directamente coludidos con los malhechores de todo tipo y clase, tanto del campo en las poblaciones que tenían controladas como también con los de cuello blanco en las grandes ciudades.
Ese país estaba llegando al tope de la injusticia y agresión a los ciudadanos, se comparaba con una olla exprés a punto de reventar, la gente ya no aguantaba más, el gobierno poco a poco impedía libertades e informaciones que sabía eran verdad, tan reales que la gente principiaba a publicar en la redes sociales las que por cierto se veían y leían en todo el mundo, pero a estos gobernantes no les importaba porque se creían sintiéndose dioses y no había más paraís que su país, los demás no importaban, comentaban: “que piensen y digan lo que quieran a ellos no les importa lo que pasa en mi país…”, solo eran ellos, de ellos y para ellos, nadie más, creían que el país era solamente suyo…
El presidente Justo Buenavida ya no sabía qué hacer y cómo hacer para componer lo que él y su antecesor habían hecho, el país estaba a punto de la quiebra, la deuda que tenía era la más grande que había tenido el país en toda su historia, la gente del gabinete era del anterior mandatario por lo que al presidente Buenavida lo ignoraban casi siempre salvo dos o tres que le eran leales porque él los había llamado para ser parte de su equipo. Las cosas no iban nada bien, menos aun con el más grave de los delitos políticos, el no arreglar de un plumazo la seguridad del país, los asesinatos, asaltos y cualquier tipo de robo o lo que fuere realizado por el crimen organizado coludidos muchas veces con los políticos y gente de la policía, sin más eran ignorados o el juicio era retrasado en la corte para no crear culpables que serían de su misma mafia, o sea, del equipo…
El tiempo corría imparable notándose cada vez más la rápida caída del país en lo económico y por la falta de seguridad, los feminicidios y muertes, además de las causadas por la falta de medicamentos eran imparables, parecía una película de terror mal hecha que asustaba a todos, a muchos sin saber por qué. Pero aun había gente que trataba de salvar al país, esa gente comenzaba a hacerse notar de manera clara y de frente, comenzaba a perder el miedo y el respeto a los políticos, parecía que todo comenzaba a retornar al pasado cuando el país era realmente un país con ciudadanos viviendo en paz y con la confianza de que el gobierno trabajaba para los ciudadanos porque se sabía que eran servidores públicos no patrones de la ciudadanía.
El dolor de cabeza del mandatario Justo Buenavida y por lo que estaba muy enojado y también su gente era definitivamente por la información, los periodistas que cada vez eran más los que estaban en contra del sistema. La modernidad ya no tenía límites con las plataformas de las redes sociales, ya no era como en el pasado que el gobierno controlaba a los medios con dinero y el papel para los diarios del país, en esta época había cambiado, ahora en YouTube y otras redes quien quisiere podía hacer su propio canal informativo, en contra de ellos lo podía hacer, y si lo quitaban o tiraban, hacía otro y así consecutivamente, el poder de la información había cambiado totalmente, regresaba a ser el periodismo el “cuarto poder”.
En su conferencia de prensa una vez por semana el mandatario frente a los informadores hablaba sin parar, mentiras y más mentiras, pero siempre mencionaba los nombres de los diarios y portales informativos que le pegaban informando las verdades de su gobierno que él negaba siempre, cada vez eran más, cada vez había más errores y acciones negativas de sus políticos, todo eso era denunciado y la gente se enteraba más del desastre que estaba haciendo el gobierno. Todo su gabinete había llegado al grado de hablar tonterías apoyándolo y el cinismo ya era manifiesto en todo su gabinete de arriba abajo, lo bueno de lo malo era que ya la gente, muchos de sus seguidores estaban molestos y empezaban a no creerles más…
Pero había un joven periodista muy famoso, era el más informado, publicaba las verdades que el gobierno callaba, lo que los medios tradicionales no publicaban porque eran pagados por el gobierno. Él era Hermes Triggs, joven y muy profesional que nunca se dejó comprar, cuando lo trataban de sobornar simplemente lo publicaba en sus varias redes sociales y en su portal, así como en su programa en la radio y su noticiero nocturno en YouTube que presentaba de lunes a viernes, decía quién había sido y con cuanto quisieron comprar su silencio.
Eso lo hacía fuerte y la gente creía en él, un joven que se enfrentaba al poder como ninguno lo había hecho hasta esa época, aunque hubo periodistas, no tan jóvenes, los del siglo XX y algunos del XXI que sí se enfrentaban al poder pero por escrito en sus revistas, periódicos y algunos en la radio, les enviaban el cheque y paraban la noticia negativa, el caso de Hermes no funcionaba así, no aceptaba ni siquiera un saludo de algún político de ningún partido político, ellos tampoco lo soportaban, había una guerra silenciosa que no permitía una relación amistosa ni siquiera de lejos… Cuando entrevistaba a alguno de ellos lo hacía de la manera más profesional conocida en el periodismo.
2
Ya habían pasado varios años, el partido en el poder había sido dos veces ganador en las votaciones que fueron muy dudosas, el gobierno del mismo partido político había continuado por otro cuatrienio, era el principal motivo por el que se sentían tan poderosos, dueños de la verdad absoluta, su lema era que la culpa de todo mal había sido del pasado y ellos lo estaban arreglando, así dueños del presente del país y de todo cuanto podían, habían destruido al país como nadie, pero hubo algo que llamó la atención de sobre manera, una noticia que Hermes había publicado, en su programa de la radio, en su canal de YouTube y todas sus redes sociales, por escrito en su portal y el diario donde tenía una columna editorial diaria. Se trató de una noticia que más bien fue una bomba informática, cierto grupo no conocido hackeo los archivos de la presidencia en la sección administrativa y los de la secretaría de hacienda, el hackeo fue atribuido al grupo de Los Pulpos, era una sociedad que nadie conocía; fueron brutales los datos que presentó una vez que su equipo de reporteros había investigado y confirmado después de que Los Pulpos hicieron llegar los archivos vía internet al programa de Hermes. Los datos presentados como una noticia anónima investigada y confirmada por Hermes Triggs que entregaba datos y más datos del dinero que la presidencia y otras secretarías habían extraído, robado y malgastado, de las cuentas gubernamentales de la nación, cantidades asombrosas de dinero con datos específicos cada uno, todo el país estaba consternado y muy enojado, nadie hablaba otra cosa que no fuera el fraude al país, la malversación de fondos oficiales en categoría de fraude era penada con cárcel…
Al día siguiente muy temprano fue citada la prensa para una conferencia extraoficial que daría el presidente Buenavida en la casa presidencial. Todos estaban consternados, nadie hablaba otro tema que no fuera esa noticia, los periodistas atentos en el salón de la residencia presidencial esperaban al primer mandatario, después de más de una hora apareció al frente acompañado de algunos personajes de su gabinete.
Como era de esperase aunque todos los ciudadanos sabían de la tremenda corrupción que habían hecho después de más de seis años en su segundo periodo presidencial al que le faltaban aun dos años para terminar, el presidente ante los medios periodísticos nacionales e internacionales después de una larga explicación en la que dijo y no dijo nada solo insultando a los medios informativos, a Hermes directamente y a todos los partidos políticos de la oposición, al final después de su ya clásica perorata mentirosa lo negó todo, absolutamente todo aclarando y asegurando que era un complot en su contra y de su partido, que en su gobierno no había ningún tipo de corrupción, que la culpa era siempre de los gobiernos pasados, no permitió que los informadores hicieran preguntas, terminó de hablar y se retiró del salón…
Todo el público se dio cuenta que el presidente estaba realmente enojado, muy enojado notándose porque en varias ocasiones se le trabó la lengua teniendo que guardar silencio, él solo se miró como un mentiroso enojado delatándose por sus movimientos corporales y micro gestos faciales que después fueron analizados e informados a la ciudadanía.

3
Al día siguiente, a las nueve de la mañana en su oficina el presidente llamó a su secretario personal, aún estaba muy enojado, se le notaba desde lejos, el ceño fruncido lo delataba, llegó el secretario, el presidente habló,
—Hola, buenos días, ¿cómo estás Julio?
—Muy bien señor, gracias, oiga… —dijo casi interrumpiendo al jefe,
—¿Sí? —Preguntó el mandatario,
—Lo de ayer estuvo muy fuerte señor presidente, pero muy fuerte, ha sido un golpe brutal para su imagen y la del partido, ¿qué sugiere que se haga o cómo podemos subsanarlo? —El presidente tomó asiento en el sillón de su escritorio, sin dejar de ver al secretario dijo,
—De eso quería hablar contigo Julio, por eso te mandé llamar temprano,
—Usted dirá señor, estoy a sus órdenes,
—Pues bien, mira… ese tipo que nos ha metido en muchos problemas desde hace tiempo, el muchachillo ese, ¿cómo se llama? —Comentaba tratando de decir que no sabía su nombre y no le importaba, haciendo creer a su secretario que era insignificante para él,
—Es Hermes Triggs señor,
—Pues bien, ya está causando muchísimos problemas al gobierno y su imagen, ¿estás de acuerdo? —El secretario asintió con la cabeza mirando de frente al presidente, continuó, —la verdad quería comentarte que sí, es verdad, ya no lo soporto, está hablando verdades y mentiras que nadie sabe, ¿cierto? —Julio aceptó asintiendo en silencio, —pues no sé qué hacer, ¡ya lo tengo hasta la madre!, nos está jodiendo mucho Julio, ya nos chingó mucho, amigo, mi secretario, Juliao… —le decía de cariño, —piensa en qué y cómo podemos hacer que se calle el hocico ese cabrón ya, por favor…
—No se preocupe señor presidente, yo lo arreglo, entiendo su preocupación, lo comprendo bien, en cuanto haya algún resultado le informo…
—Muy bien Juliao, que no se quede así nomás, que se arregle esto como sea por favor, porque si no me voy a enojar mucho más…
—Claro que sí señor, en cuanto tenga algo de inmediato le informo. Con su permiso estaré en mi oficia…
—Sí, anda ve, arréglalo por favor, estaré pendiente… —Y Julio se retiró a su oficina.
4
En su oficina Julio el secretario del presidente tomaba café pensando en cómo solucionar el problema que tenía y afectaba a su jefe inmediato, se trataba del presidente del país y de una u otra manera había que solucionarlo para que el señor estuviera tranquilo y pudiera trabajar bien.
De pronto se le ocurrió hablar con el ministro de gobernación a quien conocía muy bien, el licenciado Eloy Gov, le pidió a su secretaria que lo comunicara en donde estuviera. No tardó mucho en comunicarse con Julio,
—Buenos días licenciado Eloy,
—Buenos días. Dígame Julio, ¿en qué le puedo servir?
—¿Se enteró del escándalo de ayer que causó el periodista Elmer Triggs en su noticiero? —Preguntó sosteniendo su teléfono celular, el ministro respondió,
—Sí, por supuesto, todo el mundo lo sabe ahorita, ¿pero dígame, en que le puedo ayudar?
—Pues verá señor ministro, acabo de hablar con el presidente Buenavida, y la verdad, aquí entre nos, está que hecha chispas, no enojado, exageradamente encabronado, porque dice asegurando que esa noticia, que es falsa asegura, está dañando la imagen del partido y de él mismo. A usted ministro, ¿qué se le ocurre que podamos hacer? —Un momento de silencio, Julio esperaba le respondiera el licenciado Eloy Gov, tardó un minuto y le dijo,
—Mire Julio, no se preocupe, no le diga nada al presidente, tampoco que habló conmigo, déjeme analizar el asunto y estaré en contacto con usted, solo trate de tranquilizar al mandatario, ¿le parece?
—Sí ministro Eloy, con mucho gusto quedaré pendiente. Hasta luego y buen día…
—Hasta pronto Julio, seguimos en contacto, que tenga un excelente día…
5
El ministro de Gobernación Eloy llamó a su asesor principal, su secretario y el de seguridad del ministerio. Una vez reunidos en la sala de juntas adjunta a su oficina, él sentado en la cabecera les planteó el problema, lo escucharon con mucha atención cuando hablaba del noticiero de Elmer Triggs y lo que había dicho en su editorial, al final el ministro dijo,
—Señores, se trata de la tranquilidad del señor presidente, quien está, según me informaron, exageradamente encabronado, necesitamos resolver esto cuanto antes, así que por favor quiero soluciones, díganme cómo solucionarlo por favor… —El primero en hablar fue su asesor,
—Señor ministro, sería bueno que se comunicara con el general Astolfo Guerra y le planteara el problema, él mejor que nadie podrá solucionarlo, ¿no le paree? —El ministro volteó a ver a su secretario y le dijo,
—Sí señor ministro, estoy de acuerdo con él, así usted no tendrá nada que ver con la solución y el resultado que pudiera ser, ¿está de acuerdo? —El ministro solo asintió con la cabeza volteando a ver al de seguridad esperando le diera una opinión al respecto,
—Pues verá señor, podría opinar igual que ellos, pero habría un problema, si el ejército se hiciera cargo de esto podría haber problemas con la sociedad porque se trata de un periodista, pienso yo, solo que nosotros hiciéramos el trabajo desde aquí, cancelando sus redes sociales bajándolas, bloqueando y amenazando a la radiodifusora donde trabaja, yo creo que por ahí va la solución ¿no lo cree señor ministro?
—Sí, tienes razón, pero de todas maneras tendré que hablar más tarde con el general Astolfo Guerra, creo que no tenemos de otra, si hiciéramos lo que dices nos veremos muy obvios con la censura y eso no conviene, tendrá que ser algo más fuerte o que alguien hable con el periodista, y con respecto al general dejarle este problema será benéfico para nosotros y podremos estar tranquilos, ya si él sugiere lo de las cancelaciones será otra cosa, ¿no lo ven así? —De inmediato los tres asintieron con la cabeza a medio sonreír, se levantaron y dejaron solo al ministro en su oficina.
6
El ministro se encontraba solo en su oficina y pensó que había otro ministro importante al que tenía que comentarle el problema del presidente, se trataba del procurador general, el licenciado Justino Lee Gal, de inmediato ordenó que lo comunicaran con él, tardó algunos minutos porque se encontraba en un acuerdo que no podía interrumpir.
Transcurrió casi una hora cuando recibió la llamada por el teléfono seguro del ministerio, tanto de la Procuraduría como de Gobernación, —buenas tardes señor procurador, ¿cómo se encuentra?
—Muy bien gracias, dígame usted señor ministro en qué le podemos ayudar…
—Verá usted señor ministro Justino, hace un rato tuve una conversación con el secretario del señor presidente Buenavida, el señor Julio, me comentó que el presidente está muy nervioso y de muy mal humor, digamos que encabronadísimo por la noticia que el periodista Hermes Triggs dio anoche en sus noticieros,
—Sí claro, —interrumpió, —lo sabemos todos, fue una bomba mediática muy fuerte para nosotros, pero disculpe, continúe por favor,
—Bueno, sí, como le decía, el señor presidente está mucho muy encabronado por eso, con perdón de la palabra,
—No se preocupe, la decimos todos, prosiga por favor,
—Mi pregunta, molestándolo es ¿qué podemos hacer para que el señor presidente se quite esa espina y pueda seguir trabajando como hasta ahora lo ha hecho? ¿Cree usted que se pueda hacer algo?, debo decirle que me han dicho varias opiniones, una de ellas que por este ministerio se cancele con órdenes judiciales todas su redes sociales, su programa en la radio que tiene a diario y su columna del periódico donde escribe, además está la opción que el problema se lo planteara al señor general del ejército, ¿qué opina señor procurador? —Se hiso un silencio antes de que el ministro respondiera, pensaban los dos hasta que el procurador respondió,
—Pues mire, pensando muy a fondo, mi opinión sería que sí, la mejor manera de acabar con esto es que trate de cancelar, vetar, anular, todos los medios informativos que tiene el señor Hermes, que seguramente será muy complicado y hasta difícil, entonces sugiero que hable directamente con el señor general Astolfo Guerra, yo creo que seguramente con él obtendrá la última opinión y seguramente la solución a esto, ¿le parece bien?
—Definitivamente señor ministro, tiene usted razón, él podrá dar una solución a esto, seguramente que sí,
—Así será señor ministro, de todas maneras, nosotros aquí en la procuraduría general también tenemos otras soluciones, pero primero, señor ministro, le sugiero hablar directamente con el señor general Astolfo, lo conozco muy bien desde hace tiempo y estoy seguro que él podrá ayudarle para solucionar esto…
—Señor ministro, no sabe cuánto le agradezco su amable atención, ha sido un honor platicar con usted y bueno, la discreción, ante todo, muchas gracias.
—No se preocupe para eso navegamos en el mismo barco, el agradecido soy yo por haberme tomado en cuenta y por su confianza señor ministro, seguiremos en contacto. Que tenga una buena tarde… —Y dejaron la plática, el ministro Eloy quedó en silencio pensativo, pidió un café tratando de ordenar sus ideas para cuando hablara con el general.
7
Eran casi las dos de la tarde cuando se comunicó con el general, —Señor general Astolfo Guerra, que gusto me da saludarlo, ¿cómo ha estado?
—Muy bien señor Eloy, muy bien, aquí trabajando duro para lograr que este país siga en paz. Pero diga usted, ¿en qué puedo servirle? —De inmediato el ministro Eloy comenzó a platicarle informando todo lo sucedido con el reportaje y las noticias de Hermes Gribbs y el malestar que el presidente tenía por culpa del periodista, estaba muy molesto y el general tenía que comprender eso. Cuando Eloy concluyó con la historia sucedida hacía unas horas, después de un corto silencio el general respondió,
—Pues mire usted señor ministro Eloy, es positivo que usted me informe de esto y más porque mi comandante supremo está preocupado porque así nomás no se puede trabajar a gusto. Es necesario poner un hasta aquí a toda esa bola de habladores que nomás están en contra del régimen, les guste o no nosotros somos quienes gobiernan al país, ¿está de acuerdo?
—Sí, por supuesto mi general, por supuesto, estoy de acuerdo…
—Entonces hay que poner un alto a todo esto, no se puede calumniar así al gobierno de un país porque ahí estamos todos, gobierno y pueblo, así que estoy pensando en algo, no se preocupe señor ministro, aquí se arregla o se arregla, ya ve como hemos hecho alguno arreglitos últimamente ¿no?
—Sí, cómo no, entones mi general ¿qué procede?
—Pues verá usted, déjeme planear una estrategia coherente para arreglar a este muchachito, aunque tengo entendido que es duro y está fuerte en las redes y el público en general, ¿cierto?
—Sí mi general, es cierto… —interrumpe el general Astolfo,
—Pues quédese tranquilo ministro amigo, no se preocupe, todo será por el bien del presidente y del país, seguiremos en contacto,
—Mi general, un último favor,
—Diga usted,
—De esto ni una palabra al ciudadano presidente, por favor.
—Sin preocupación, afirmativo, de ninguna manera, ni lo he pensado, no se preocupe que aquí chivatones no hay, quedará entre nosotros, siga tranquilo, cualquier cosa por este teléfono que es seguro, ¿entendió?
—Sí claro, que tenga usted una excelente tarde mi general.
—Igualmente amigo ministro, pásela bien, hasta luego…
8
El general Astolfo Guerra estaba en su oficina pensando en cómo hacer que el periodista no hablara más del gobierno y demás cuentos que según él decía en sus noticieros, era lo que pensaban ellos, en principio no podría hacer nada hasta que pasaran algunos días, aunque el presidente que era su comandante supremo y le debía toda la lealtad militar posible estuviera tan encabronado.
Pensó primero que tendría que ser alguna estrategia muy fina en cuanto a un cohecho forzado que sería de mucho dinero por el que no pudiera resistirse. La segunda fase tendría que ser de otro modo, meditaba en silencio recargado en su amplio sillón empresarial fumando un cigarrillo, pensaba en algo peor pero no sería ni justo ni provechoso para él ni para el país ya que estaba consciente de lo malo que se encontraba el país en todos aspectos, además claro que a nivel internacional se sabía todo, pero principalmente en el veto que querían hacer a la prensa y su libertad, pero él no podía decir ni hacer nada para que su superior supiera que toda su gente estaba mal, él solo obedecía órdenes como un militar de mucha experiencia, aunque en momentos tenía la idea de hablar directamente y en privado con el presidente, pero eso sería muy riesgoso a sabiendas de lo necio, cínico y traicionero que podía ser el mandatario.
Después de más de dos horas de estar encerrado en su oficina solo tratando de conseguir la idea perfecta para callar al periodista su conclusión final fue llamar a sus tres coroneles de confianza, pidió llamarlos que se presentaran en su oficina a la brevedad posible, su secretario de inmediato localizó a los coroneles.
Después de la espera de media hora estaban sentados en la sala de la oficina del general platicando, Astolfo Guerra había expuesto el caso, terminó diciendo a sus subalternos, —…señores repito, reitero que nuestro comandante supremo está muy pero muy encabronado y eso no puede ser, tenemos que parar esto, ¿están conscientes?, —los tres asintieron con la cabeza diciendo uno de ellos, —afirmativo mi coronel…
Luego de unos minutos de silencio uno de los coroneles, el que más confianza le tenía al general habló, —mi general, ¿me permite una palabras?
—Sí, diga usted…
—¿Y si hablamos ya directo con el Wilder? Pos que él arme el silencio, ya de plano, es que no se puede seguir así… Usted comprende mi general…
Todos en silencio, el general Astolfo no quitaba la vista del coronel que habló, fumaba en silencio daba un trago a su café, luego negando despacio con la cabeza mirándolo de frente apagó en cigarro, le respondió, —mire coronel, quizá tenga razón y nosotros podríamos acabar con todo esto rápido y muy sencillo, tenemos el control de todo, usted lo sabe muy bien… —una vez más silencio sin despegar la mirada del coronel, —pero definitivamente nosotros no debemos meternos en este asunto, no nos compete, ¿me explico bien? —Los tres afirmaron con la cabeza en silencio. Después de un instante otro de ellos tomó la palabra,
—¿Me permite mi coronel? —Afirmó en silencio esperando que hablara, —pues mi coronel, le doy vueltas al asunto y mi única solución a esto que se comunique usted con el jefe de la policía nacional y le plantee el asunto tal y como es, de esta manera usted quedará fuera y limpio del asunto, él podrá solucionarlo a su manera y listo, el capitán Gregorio Alavarado sabrá realizar el cometido… —No tardó en hablar Astolfo, esbozando una ligera sonrisa realizó una vista general sobre los tres y casi gritando habló,
—¡Efectivamente señores, esto es y será…! Él tiene razón, nosotros nos lavamos las manos y que el trabajo con ese periodista que lo haga Gregorio, por supuesto… Afirmativo, hablaré con él capitán, sí ahora mismo… —Guardó silencio unos segundos, —señores gracias por su presencia, pueden retirarse y recuerden esto, todo lo hablado se queda aquí, ¿entendido?
—¡Afirmativo mi general…! —Dijeron al unísono.

9
Había hablado con el capitán Gregorio Alavarado, jefe nacional de seguridad y policía en todas sus áreas, quien a su vez recibió el mensaje fuerte y claro,
—En efecto mi general, recibido el mensaje, afirmativo, en cuarenta y ocho horas resuelvo este problema, agradeciendo la confianza seguiremos en contacto, hasta pronto…
—Hasta pronto capitán Alavarado, que pase buena tarde. —Cortaron la comunicación y el capitán quien se encontraba en su camioneta blindada seguido por su escolta guardó silencio mirando por la ventanilla a la gente en la calle y los autos que pasaban junto a él.
Luego de haber pensado en lo que dijo el general Astolfo el capitán se comunicó a su oficina con su secretario ordenando que tuvieran en dos horas los jefes de sección de su secretaría en la sala de juntas grande, advirtiendo que no faltara ni uno de los seis.
La junta había comenzado con los seis integrantes, habían transcurrido dos horas cuando solamente quedaba el capitán, su secretario y el jefe del primer batallón de la policía secreta de élite. Un tanto cansados por la junta que había sido con los demás integrantes de temas generalizados sobre los periodistas y la información que publicaban, solo con los más importantes, el capitán salió de la junto acompañado por los dos a su oficina.
Hablaba fuerte, tajante en cada palabra, derecho a los ojos del subalterno que escuchaba con toda atención, las órdenes eran claras, no había duda alguna de lo que ordenaba el capitán, “por la patria y por el presidente”, dijo más fuerte señalando con el dedo índice…
El subalterno jefe del primer batallón de la secreta no habló hasta que su capitán concluyó las indicaciones, poco nervioso preguntó, —mi capitán, y ¿cuándo se tiene que hacer esto? Se requiere planeación, usted lo sabe mejor…
—Afirmativo, tienes razón, ¿te parecen 72 horas? ¿Tendrás tiempo para realizar el plan?
—Espero que sí mi capitán, deme 30 horas para rendir un informa de avance, ¿le parece?
—Afirmativo, hágalo por favor, y tome esto como una orden, —el subalterno asintió serio con la cabeza, —no puede haber ninguna falla, ¿entendió…? —Señaló una vez más apuntando con su dedo índice…
—Afirmativo mi capitán, no tenga cuidado, con su permiso. —Salió de su oficina para comenzar a realizar la estrategia del plan ya hablado…
Habían transcurrido las primeras treinta horas cuando el subalterno se comunicó con el capitán, —buenas noches mi capitán, solo para informar que ya tenemos la estrategia del plan hablado con anterioridad, solo tenemos que afinar algunos detalles, pasaré a informar a usted cómo se llevará a cabo…
—Muy bien, entendido, quedo pendiente para reporte definitivo… Gracias.
Había permanecido en la espaciosa oficina del capitán hasta las tres y media de la mañana, el subalterno no paraba de hablar y responder a cada una de las dudas de su superior.
El capitán Alavarado quedó muy complacido con los adelantos que el subalterno le había comentado durante esas horas, —muy bien señor, quedaré pendiente para cuando lo tenga listo y completo, quiero el informe completo por favor…
—Afirmativo mi capitán, por la discreción, como se habló, no se preocupe, todo lo tendremos controlado. Buenas noches, ¿o buenos días…? —Eran casi las cuatro de la mañana, se despidió y retiró.
10
Los planes habían quedado terminados, de una u otra manera el poder de la información era un gran estorbo para el régimen que gobernada el país hasta ese día, el gobierno no aceptaba las críticas y menos aún que se publicaran noticias que sabían eran verdad pero no lo aceptaban, nunca se disculpaban por sus garrafales errores que también sabían los habían cometido, muchos detalles más que en pocas palabras no toleraban a la prensa de investigación, les era lo más molesto que les había sucedido desde la primera presidencia que habían logrado hacía varios años…
De pronto cientos de canales en internet y demás redes sociales publicaban las noticias que Hermes Triggs había transmitido la noche anterior, todos los integrantes del gobierno, desde el más alto al más bajo empezaban a ponerse nerviosos, desquiciados por tanta noticia que se escuchaba y mirada a diario durante todo el día, era la motivación que tenía el gobierno para censurar los canales informativos que estaban en su contra…
Era jueves cuando el subalterno había hablado con su jefe, el capitán Gregorio Alavarado en su oficina a puerta cerrada durante más de dos horas, paso por paso el plan para la táctica que se llevaría a cabo. Al final el capitán dio su aprobación aceptándolo por completo, serían dos días más para llevarlo a cabo…
La prensa libre en un país demócrata es fundamental, sin periodismo no hay democracia, hablamos de prensa libre, lo que hace años fue el cuarto poder, guste o no, la información verdadera era necesaria, muy necesaria para los ciudadanos de cualquier país, aunque a veces era controlada, manipulada y comprada seguía siendo periodismo aunque no tan libre su información, aun cuando no todos los informativos estaban en esa situación de compraventa de información, pero había noticias, al contrario de esto, siempre habrá en cualquier país un informativo que conserva su ética y profesionalismo con lo que manifiesta que su información es verdadera…
Habían pasado varias horas, el capitán estaba pendiente del aviso que le dijo el subalterno esperando le llamara para dar el resultado de la estrategia…
11
Amaneció el día tranquilo, soplaba un aire ligero, la temperatura algo fría con predicción de lluvia por la tarde. La gente empezaba a salir a su trabajo, el tránsito en la ciudad aumentaba cada vez más. Era una de las ciudades más grandes y pobladas del mundo.
Serían como las nueve de la mañana cuando detonó el anuncio con una información que reventó las redes sociales en minutos, casi frena al país, en las televisoras de los diarios por internet daban la noticia, los canales informativos de todas las tendencias, creencias y filias políticas, los que apoyaban al régimen y los que estaban en contra no paraban de hablar editorializando la noticia, el suceso que acaparaba la atención del país, información que daría muchas horas y espacios en canales de internet, de la televisión y la radio, de los sitios web de todas las tendencias, así como rápidamente empezaron a publicarse memes aludiendo a la noticia, empezaba viralizarse rápidamente y a volverse una crisis mental, cuando la gente, los ciudadanos escucharon y leyeron:
ASESINAN AL JOVEN PERIODISTA HERMES TRIGGS – “La noche de ayer en la colonia Vereda del Cañón Rojo, al norte de la ciudad, dos sicarios en motocicleta, según revelan las cámaras de vigilancia de la calle Puente Verde, aparecen disparando con metralleta varios disparos al joven periodista Hermes Triggs cuando llegaba a su hogar, dejando esposa y un hijo. Una lamentable noticia que causará muchas hipótesis en este país, lo que nos dice ya que la libertad de prensa es una prohibición…” Continuaban hablando de la trayectoria del periodista y sus noticias recientes. Muchos comentaron, como sería lógico, que el gobierno o algún gobernante o fanático del sistema había sido el causante del asesinato…

En su canal y redes sociales no hubo transmisión alguna, solo una leyenda en blanco y negro que decía: “MATARON LA INFORMACIÓN”.
Más tarde en su oficina el presidente esperaba a Julio su secretario con los reportes del día que le entregaba a diario, llegó nervioso, ignoraba cómo decirle la noticia a su jefe,
—Buenos días señor presidente,
—Buenos días Julio, siéntate y dime, ¿qué novedades tenemos hoy? —El silencio se notó, miraba su carpeta y miraba al presidente, —¿qué pasa Julio?, dime ya hombre, ¿qué hay para hoy?
—Señor, —silencio mirándolo fijamente, nervioso, —es que…
—¡Ya Julio, que carajos pasa, estás muy raro!, ¿qué chingados traes?, ¿qué tienes? Habla ya hombre, ¿estás mal? —Lo miró de frente, cara de susto, asombrado porque aun el presidente no estaba enterado de lo sucedido, tenía que decirlo despacio y con mucho tacto,
—Señor presidente, la mala noticia de hoy, todos están consternados,
—¿Por qué? —Armado de valor lo dijo rápido,
—Señor, anoche mataron, digo, asesinaron al periodista Hermes Triggs,
—¡Cómo!, ¿por qué? Chingada madre, lo que nos faltaba…
—Sí señor, ¿cómo?, una ráfaga con metralleta, según dice la policía, fueron dos sicarios en una moto según las cámaras…
—Pero… ¿sabes la bronca que vamos a tener?
—Pues sí señor, lo imagino.
—Y bueno, ¿saben quien fue y por qué? —Nuevamente el silencio llegó, Julio nervioso no sabía qué decir, sabía la razón del asesinato, dudó en decirlo, el presidente miraba para todos lados tratando de encontrar algo, también nervioso, de pronto Julio habló llamando la atención del presidente,
—Según los informes, señor presidente, los que hay hasta ahora a reserva de la investigación que se hará, lo que me informó la policía, por el móvil todo indica que fueron sicarios del narco, ya sabe usted, me dijeron que se metió muy fuerte con ellos en varias denuncias periodísticas, por lo que seguramente fue un cobro o venganza al estilo del cartel…
—Vaya, vaya, pues qué pena, ¿a dónde vamos a parar Julio? ¿Por qué hacen eso, es que ya nos está superando el crimen organizado, esa caterva de maleantes…
—Sí señor, tiene razón, así es…
—Pues bueno, ni hablar, convoca a una conferencia de prensa para mañana temprano aquí en la residencia para dar el pésame a la familia y al gremio periodístico, que no falte nadie por favor, debemos solidarizarnos con ellos…
—Sí señor así se hará, ¿podemos continuar con sus pendientes?
—A ver dime, ¿qué tenemos…?
FiN
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Imagen: LVÁ
La Voz del Árabe (LVÁ) – LM.COBO – Cd. de México, noviembre 7 del 2026
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