jueves, octubre 22, 2026
VIDA y SALUD

ESTREÑIMIENTO EN LAS PERSONAS MAYORES

– “El estreñimiento se caracteriza por una disminución en la frecuencia de las evacuaciones”,

…explica Elisa Arenas Solís, especialista en geriatría de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Leonardo Huerta Mendoza

Si una persona defecaba a diario, ahora podría hacerlo cada 48 o 72 horas. También puede presentar heces más duras, sensación de evacuación incompleta o dificultad y esfuerzo al evacuar. Sin embargo, no es necesario que disminuya la frecuencia de las evacuaciones para que exista estreñimiento.

En relación con las personas mayores, agrega que, en general, el estreñimiento puede considerarse un síndrome geriátrico porque influye en su calidad de vida, aunque muchas veces se normaliza.Pero no sólo ocurre con el estreñimiento. También sucede con la incontinencia urinaria, que es la pérdida involuntaria de orina, y con los problemas persistentes de memoria, situaciones a las que se debe prestar atención porque no deben atribuirse automáticamente al envejecimiento, señala la especialista.

Prevalencia del estreñimiento – En la población general, la prevalencia del estreñimiento se estima entre el 14 y el 20 por ciento, pero en las personas mayores puede alcanzar entre el 30 y el 50 por ciento, dependiendo de la población estudiada. En quienes viven en instituciones de cuidados o casas de reposo, la frecuencia puede ser todavía mayor.

Esto va de la mano de diversos factores de riesgo y de algunos cambios relacionados con el envejecimiento. Aunque la motilidad del intestino grueso, en particular del colon, no necesariamente disminuye por la edad, pueden presentarse alteraciones en el tránsito intestinal o problemas para evacuar.

Para definir el estreñimiento funcional se utilizan los llamados criterios de Roma IV, que consideran la frecuencia de las evacuaciones, las características de las heces, el esfuerzo al defecar y la sensación de evacuación incompleta, entre otros síntomas.

Ahora bien, el estreñimiento es frecuente en las casas de reposo debido, entre otros factores, a la movilidad limitada de algunas personas mayores. Aunque se presenta en ambos sexos, es más común en las mujeres.

“No se conoce con exactitud la razón por la que hay más estreñimiento en mujeres, pero puede ser el factor hormonal; también porque la esperanza de vida es mayor en las mujeres”, señala Arenas Solís.

Algunos medicamentos y sus consecuencias – Algunos medicamentos pueden causar estreñimiento, sobre todo los analgésicos opioides, como el tramadol, la buprenorfina y la morfina. Aunque tienen características farmacológicas diferentes, todos pueden disminuir la motilidad intestinal y dificultar las evacuaciones.

“Mis profesores me decían: ‘Mano que prescribe opioide, mano que prescribe también un laxante’”, recuerda la especialista, porque el estreñimiento es uno de los principales efectos adversos de estos medicamentos y con frecuencia requiere tratamiento con laxantes.

Otros medicamentos que pueden contribuir al estreñimiento son algunos antidepresivos, ciertos fármacos para controlar la presión arterial y los que tienen efectos anticolinérgicos, como la butilhioscina.

Por eso es importante revisar los medicamentos que consume una persona mayor, especialmente cuando utiliza varios de manera simultánea. Si alguno contribuye al problema, el médico puede valorar ajustes en el tratamiento, sin que el paciente deba suspenderlo por su cuenta.

Enfermedades que pueden causar estreñimiento – Como ya se mencionó, hay otros factores de riesgo, entre los que destacan las alteraciones del tránsito intestinal y los problemas relacionados con los músculos que intervienen en la evacuación. También algunas enfermedades, como el hipotiroidismo y la diabetes, pueden contribuir a su aparición.

“Algunas enfermedades crónico-degenerativas también pueden causar estreñimiento, y una de las más frecuentes es la diabetes tipo 2, porque los altos niveles de glucosa en la sangre no sólo afectan a los vasos sanguíneos, sino también a los nervios”, explica la especialista.

Para comprender este proceso, hay que recordar que existen distintos tipos de músculos. Los músculos esqueléticos permiten realizar movimientos voluntarios, como caminar o correr, mientras que los músculos lisos, presentes en órganos como el intestino, realizan movimientos involuntarios.

El intestino cuenta con una red de nervios que participa en la regulación de su motilidad, es decir, de los movimientos que permiten desplazar su contenido. Cuando una persona tiene diabetes mal controlada durante mucho tiempo, estos nervios pueden resultar afectados y alterar el funcionamiento intestinal.

La actividad física también tiene importancia. Cuando una persona se mueve, utiliza los músculos esqueléticos y puede favorecer distintas funciones del organismo. En cambio, la inmovilidad prolongada suele acompañarse de otros factores que aumentan el riesgo de estreñimiento, como cambios en la alimentación y la dependencia para acudir al baño.

Sin embargo, el estreñimiento no sólo tiene que ver con el ejercicio físico, sino también con los hábitos alimenticios y el consumo de líquidos. Mantener una hidratación adecuada ayuda a que las heces conserven una consistencia que facilite su expulsión. Cuando el organismo dispone de poca agua, el colon puede absorber una mayor cantidad de la contenida en las heces, lo que contribuye a endurecerlas.

La fibra en el estreñimiento – El consumo de fibra también influye en el funcionamiento intestinal. En general, se recomienda una ingesta aproximada de 25 gramos de fibra al día, aunque las necesidades pueden variar. Algunas personas mayores no consumen la cantidad suficiente y otras sólo toman uno o dos vasos de agua al día, lo que puede resultar insuficiente.

La cantidad de líquidos que requiere cada persona depende de su estado de salud, su actividad física y otros factores. Es importante mantener una hidratación adecuada, excepto cuando existe alguna enfermedad cardiaca o renal que obliga a limitar el consumo de líquidos por indicación médica.

Algunas frutas que encontramos en el mercado son útiles para aumentar el consumo de fibra, como la papaya y la ciruela pasa, que pueden ayudar al funcionamiento intestinal. En el caso de la manzana, es recomendable consumirla con su cáscara, siempre que sea posible, porque también aporta fibra.

Lo mismo sucede con algunos cítricos, como la naranja, que de preferencia debe consumirse en gajos y con su bagazo. La mandarina y la toronja también aportan fibra cuando se consumen enteras, en lugar de tomar únicamente su jugo. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la toronja puede interactuar con ciertos medicamentos, por lo que conviene consultar al médico antes de incluirla regularmente en la alimentación.

Arenas Solís explica que muchas veces consumimos este tipo de frutas en jugos, pero al prepararlos, especialmente cuando se cuelan, se pierde parte de la fibra presente en la fruta entera.

Otra recomendación para las personas que permanecen inmóviles, por ejemplo, debido a una fractura de cadera, son los masajes abdominales, que en ciertos casos pueden ayudar a favorecer el tránsito intestinal.

Estos masajes se realizan generalmente con movimientos suaves en el sentido de las manecillas del reloj. Sin embargo, antes de aplicarlos a una persona con movilidad limitada, es conveniente consultar con el personal de salud, especialmente si presenta dolor abdominal, una cirugía reciente o alguna complicación intestinal.

Datos de alarma – “Se deben observar algunos datos de alarma, es decir, en qué momento una persona con estreñimiento tiene que alarmarse y hablar con su médico”, señala la especialista.

Explica que durante una consulta médica no siempre se pregunta al paciente si presenta estreñimiento, mientras que en las consultas de geriatría suele prestarse especial atención a este síndrome.

Entre los principales datos de alarma se encuentran la pérdida de peso sin una causa aparente, la anemia, el sangrado por el recto o la presencia de una masa abdominal. También deben investigarse los cambios recientes y persistentes en los hábitos intestinales, especialmente cuando se acompañan de otros síntomas.

La aparición de una obstrucción intestinal constituye una situación que requiere atención urgente. Debe buscarse atención médica inmediata si el estreñimiento se acompaña de dolor abdominal intenso o persistente, vómito o incapacidad para expulsar gases.

En algunas personas pueden presentarse cambios en el calibre de las heces, alteraciones del ritmo intestinal o prolapso rectal, que ocurre cuando una parte del recto sobresale a través del ano. Estas manifestaciones requieren valoración médica, aunque por sí solas no significan que exista cáncer.

Con la edad aumenta el riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer, por lo que resulta importante investigar los síntomas persistentes y no atribuirlos automáticamente al envejecimiento.

Cuando una persona no responde al tratamiento y presenta alguno de estos datos de alarma, es necesario investigar si existe otra enfermedad. También se deben descartar problemas como el hipotiroidismo o una diabetes que aún no ha sido diagnosticada.

Tratamiento farmacológico y no farmacológico – “Es común que personas con estreñimiento crónico mejoren al cambiar sus hábitos”, expresa la especialista.

Sin embargo, muchas veces se cree que los medicamentos resolverán por sí solos el problema, cuando también es importante atender los factores que contribuyen a su aparición.

En el caso del estreñimiento, las medidas no farmacológicas incluyen una alimentación con suficiente fibra, una hidratación adecuada, actividad física según las posibilidades de cada persona y el establecimiento de horarios para evacuar.

Sin embargo, estos cambios no siempre son suficientes. Algunas personas también necesitan tratamiento farmacológico, como los laxantes, cuya elección depende de las características del estreñimiento, las enfermedades asociadas y los medicamentos que ya consumen.

Generalmente, se valora la respuesta al tratamiento y, cuando los síntomas persisten, es necesario investigar otras posibles causas. Para diagnosticar estreñimiento funcional crónico mediante los criterios de Roma IV, los síntomas deben haberse presentado durante los últimos tres meses y haber comenzado al menos seis meses antes del diagnóstico.

Por eso es importante no esperar varios meses para consultar al médico si el problema persiste o afecta la calidad de vida.

Papel del ejercicio físico en el estreñimiento– En el caso del ejercicio, para las personas mayores no sólo es importante caminar, sino también contar con un programa de actividad física diseñado de acuerdo con su capacidad funcional, especialmente para prevenir la fragilidad y las caídas.

Una alternativa es el ejercicio multicomponente, enfocado en el equilibrio, la resistencia, la flexibilidad y la fuerza. Se ha observado que el ejercicio de fuerza contribuye a conservar la masa muscular y la autonomía, aspectos importantes para mantener un envejecimiento saludable.

Aunque la actividad física puede ayudar a algunas personas con estreñimiento, su efecto sobre las evacuaciones no es igual en todos los casos. Por eso debe considerarse como parte de una atención integral.

Hay personas mayores a las que se les considera fit, es decir, que conservan la capacidad física necesaria para realizar todas sus actividades cotidianas. Otras requieren cierta ayuda para subir escaleras, sentarse o levantarse de una silla, mientras que algunas presentan fragilidad y pasan gran parte del tiempo en cama.

Arenas Solís recuerda que, ante cualquier intervención médica, también se debe considerar la calidad de vida de la persona. Por eso, es necesario individualizar la atención de acuerdo con su funcionalidad, no sólo en el ejercicio físico, sino también en los estudios y tratamientos que pueden necesitarse.

La finalidad es mejorar la calidad de vida, mantener la independencia durante el mayor tiempo posible y evitar intervenciones que no aporten beneficios suficientes para cada paciente.

Recomendaciones – Algunas recomendaciones para mejorar las evacuaciones son intentar defecar durante las primeras horas después de despertar, preferentemente después del desayuno, cuando los movimientos del colon suelen aumentar.

También puede ser útil establecer un horario para acudir al baño, por ejemplo, entre 15 y 45 minutos después del desayuno, y atender la necesidad de evacuar cuando se presente.

No es recomendable permanecer demasiado tiempo sentado en el inodoro ni realizar esfuerzos intensos para defecar, porque el pujo excesivo puede provocar mareos, sudoración fría, náuseas, visión borrosa o incluso un desmayo en personas susceptibles.

También puede ayudar aprender a respirar con el diafragma, sentarse con la espalda erguida, inclinar ligeramente el cuerpo hacia adelante y elevar los pies entre 20 y 30 centímetros sobre el suelo, utilizando un pequeño banco para facilitar la postura de evacuación y la relajación de los músculos del piso pélvico.

“Es muy importante no normalizar este tipo de síntomas”, finaliza Elisa Arenas Solís, quien insiste en la necesidad de prestar atención al estreñimiento, especialmente cuando es persistente o afecta la calidad de vida de las personas mayores.

Información: GlobalUNAM / Imagen: GlobalUNAM

La Voz del Árabe (LVÁ) – VIDA y SALUD – Cd. de México, octubre 21 del 2026

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