GUILLÉN DE LAMPART
–La historia que guardan nuestros monumentos y no se conocen.
Dentro del Ángel de la Independencia o La Victoria Alada en la Ciudad de México, descansan algunos de los nombres de los hombres más conocidos de la historia mexicana: Miguel Hidalgo, José María Morelos, Ignacio Allende y otros insurgentes. Pero entre ellos hay un personaje mucho menos conocido y mucho más antiguo, él se llama Guillén de Lampart.

Lampart nació en Irlanda en 1615, llegó a la Nueva España en el siglo XVII. Era políglota, aventurero y profundamente crítico del sistema colonial español. Documentos conservados por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición señalan que redactó proclamas en las que proponía algo impensable para su época: la independencia del virreinato.
En esos textos también hablaba de abolir la esclavitud y de igualdad entre castas, indígenas y africanos. Ideas que aparecerían en el discurso político mexicano más de un siglo después, durante la lucha de Independencia.
Las autoridades coloniales lo acusaron de conspiración. Fue arrestado en 1642, pasó años preso en las cárceles de la Inquisición y finalmente fue ejecutado en 1659 en la Ciudad de México. Durante siglos su historia quedó casi olvidada.
En el siglo XIX algunos historiadores comenzaron a verlo como uno de los primeros pensadores que imaginaron una Nueva España independiente. Por esa razón, cuando el Ángel de la Independencia se inauguró en 1910, sus restos fueron colocados junto a los insurgentes. Por eso, en ciertos relatos históricos se le ha llamado “el verdadero padre de la patria”, no porque haya iniciado la guerra de independencia, sino porque imaginó la idea de un México libre más de 150 años antes de que comenzara la lucha por conseguirlo.

Hoy sus restos descansan en la cripta ubicada dentro del basamento del Ángel de la Independencia, un espacio que funciona como mausoleo nacional. Durante buena parte del siglo XX se permitían visitas ocasionales, pero actualmente el acceso al público, lamentablemente, está restringido.
La razón de haber restringido la entrada para visitarlo es principalmente de conservación y seguridad. El espacio es pequeño, alberga urnas con restos históricos y forma parte de la estructura interna del monumento. Para evitar deterioro, saqueos o daños al sitio, el acceso quedó limitado únicamente a ceremonias oficiales, investigaciones históricas autorizadas o actos conmemorativos del Estado.
Por eso, aunque miles de personas pasan frente a la glorieta del Ángel todos los días, muy pocos pueden entrar al lugar donde descansan los restos de algunos de los personajes que marcaron el inicio de México como nación.
Información: HistoriasChidas / Imagen: HistoriasChidas – LVÁ
La Voz del Árabe (LVÁ) – MÉXICO – Cd. de México, junio 26 del 2026
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