THICK AS A BRICK DE JETHRO TULL
– La canción de rock más larga jamás grabada…
Leonardo Bigott
La emblemática canción Thick As A Brick, lanzada en 1972 por la banda británica de rock progresivo Jethro Tull, ostenta un récord singular: es la canción de rock más larga jamás grabada, con una duración exacta de 43 minutos y 50 segundos. La monumental obra ha sido reconocida por el portal Largest.org en su lista de las canciones más extensas del género, superando a otros temas icónicos por su estructura, complejidad y duración.
Thick As A Brick no es solo una canción, es un viaje musical que abarca el álbum completo de Jethro Tull del mismo nombre. Dividida entre el lado A y el lado B del vinilo original, esta pieza es una demostración de la ambición artística y la creatividad ilimitada que definieron al rock progresivo en la década de los setenta. La composición fue concebida como una sátira a los álbumes conceptuales que proliferaban en la época, pero terminó convirtiéndose en una obra maestra por mérito propio.

Hace unos días lo recordamos, ya que el 3 de marzo de 1972, fue publicado por la discográfica Chrysalis en Inglaterra, el quinto disco de la banda inglesa, uno de los más ambiciosos álbumes conceptuales de la historia, Jethro Tull y su obra “Thick as a Brick”
Que Thick as a Brick cumpla 53 años, significa que Gerald Bostock, el protagonista de esta increíble obra salida del ingenio de Ian Anderson, cumple 53. Ambos siguen contando. En aquellos años 70, una de las más gratas sorpresas fue este excelente álbum conceptual que puso Jethro Tull en el mercado en 1972. Se dice fácil.
Un LP con un solo tema pudo haber sido algo pretensioso, pero Anderson y sus chicos se aventuraron con tesón y cierta picardía para lograr, a través de casi 45 minutos, una obra entretenida, provocadora y, si bien enmarcada dentro del rock progresivo, no deja de tener esos trazos folk que para este quinto LP ya era la marca de fábrica de Jethro Tull.
Nosotros, los amantes del progrock, moríamos, y aún morimos, por esos valores agregados que traían aquellos trabajos, éste en particular, un periódico con toda la historia que décadas después se vería reducido gracias a la tecnología del CD pero que nunca nos satisfizo. Con letra y música de Ian Anderson, la banda grabó este ambicioso proyecto a finales de 1971, el año en que se editó el gran Aqualung. Con la delicadeza habitual de los amantes del género, uno quitaba el plástico que envolvía al LP, lo acariciaba, lo olía y abría con esmero.
Allí estaba el diario o periódico con las letras en grande THICK AS A BRICK. Y ese debe ser nuestro inicio para entender un poco esta magna obra. La frase en cuestión fue traducida como “denso como un ladrillo”. Una burda traducción que poco tiene que ofrecer.

Pero por esos caminos se encuentra uno con algo más profundo que encaja mejor con el chico cumpleañero de esta historia y es que esa expresión de las Islas Británicas alude más a la estupidez y suele ser usada para describir a una persona que ha adoptado una postura que escapa a la razón y es incapaz de ver la estupidez en la que se encuentra. Claro, siempre estas cosas son sujetas a discusión, pero lo último tiene más sentido.
La aguja cae en el LP y la guitarra arpegiada, flauta y voz de Ian Anderson nos hacen escuchar: “No me importa en verdad si no bailas ésta / Mi palabra es todo menos un susurro, tu sordera un grito / Tal vez te haga sentir, pero no puedo hacerte pensar / Tu esperma está en el botadero y tu amor en el lavamanos”.
Como todo importante disco del género, cada verso está lleno de imágenes que recrean la historia con metáforas y otros recursos literarios. La música en esta primera parte semeja a la de una fábula infantil. La percusión de Barriemore Barlow poco a poco nos lleva a la parte central donde se desarrolla el tema con una avalancha sonora donde Anderson ejecuta saxo, flauta y trompeta, y hacia el quinto minuto nos sumerge en una atmósfera teñida de dramatismo.
La guitarra de Martin Barre y el órgano de John Evan (quien además hizo la portada), son dos de las piedras angulares de esta obra que sirven como vehículo propulsor de la poesía de Anderson que acá nos dice: “El poeta y el pintar proyectan sombras en el agua / Mientras el sol juega sobre la infantería que retorna del mar / El creador y el pensador: sin tolerancia por el otro / Mientras la débil luz ilumina el credo del mercenario / Arde el fuego casero: la tetera casi hierve / Pero el casero está lejos / El paso de los caballos, sus alientos nublando / En la filosa y gélida mañana del día / Y el poeta alza su pluma al mismo tiempo que el soldado su espada / Y el más joven de la familia avanza con autoridad / Haciendo castillos en la arena, desafía a la retardada marea a derrumbarlos”.
Pido acá disculpas y la venia del lector por las imperfecciones que suelen surgir a la hora de traducir, pero más o menos así va esta larga estrofa de Thick As A Brick. No deja de ser menos importante el hecho que la portada del LP es también una parodia de dos provinciales periódicos ingleses (St. Chronicle y Linwell Advertiser).
Acá uno puede encontrar irónicas frases y chistes en el mejor lenguaje de ese flemático y oscuro humor inglés como “Lucha local por la ventana de una cocina” o “Prueba tu ingenio”, todos en su mayoría escritos por Ian Anderson, el bajista Jeffrey Hammond y el teclista John Evan.

El periódico en cuestión también incluye las letras escrita por nuestro adorado Bostock porque ciertamente subyace un elemento autobiográfico. Otra interesante característica de la música de este álbum son los frecuentes cambios que la llenan de matices transformando casi 45 minutos en una experiencia placentera, menos densa que Tales From Topographic Oceans de Yes, «A Plague of Lighthouse Keeper de Van Der Graaf Generator o “Supper’s Ready” de Genesis, todas contemporáneas con Thick As A Brick.
La obra de Anderson no pierde el aire bucólico que en esa década fue una característica emblemática de Jethro Tull y que mantuvo a lo largo del tiempo. Sin embargo, como buena obra progrock, hay evidencia de sonoridades barrocas. Acá son los solos de cada instrumentista los que dan un toque diferente en el contexto de una obra extensa. Hay suficiente espacio para todo y para todos, y Anderson junto con su banda lo han definido muy bien en Thick As A Brick.
La obra está estructurada por un tema central que se repite con ligeras variaciones entre las cuales existen subtemas donde Anderson desarrolla ampliamente su lírica y la banda sus instrumentos. En recopilaciones ese tema central es presentado con frecuencia y en vivo la obra muestra cuan maleable puede ser la obra de Julian Stone-Mason BA quien reseña la obra de Bostock, que no es otro que el mismo Ian.
En abril de 2012, Anderson editó la secuela, Thick As A Brick 2. Pero ese ya será tema de otro escrito. Mientras tanto disfrutemos una vez más de esta joya del progrock con todo lo que les dejo por descubrir cuya historia no cabría aquí. Si bien al año siguiente la ambición de Anderson continuó con A Passion Play, creo que su intento por superar Thick As A Brick fue irresoluto e insisto en decir que Thick As A Brick es la cúspide de una carrera musical que inició en 1967.
Información: LaDosis/ Imagen: Chrysalis
La Voz del Árabe (LVÁ) – La Voz del Arte – Cd. de México, abril 18 del 2026
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