sábado, abril 18, 2026
CC Y TECN

MISIÓN ARTEMIS II: COMIENZA EL REGRESO DE HUMANOS A LA LUNA

-La tripulación rompe récord de la distancia más lejana fuera de la Tierra.

 Una de las metas es establecer una base en este satélite y así hacer posible nuestra presencia sostenible en él, con miras a un probable viaje hacia Marte: Alejandro Farah Simón, académico del Instituto de Astronomía

Roberto Gutiérrez Alcalá 

Debieron pasar poco más de 53 años para que otros seres humanos sobrevolaran la Luna, esta vez como parte de la misión Artemis II (los anteriores astronautas que lo hicieron, en diciembre de 1972, fueron Eugene Cernan, comandante de la misión Apolo 17, y sus compañeros Harrison Schmitt y Ronald Evans; los dos primeros permanecieron más de tres días en la superficie lunar).

Bajo el liderazgo de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) y a bordo de la nave Orion, Reid Wiseman (comandante, NASA), Victor Glover (piloto, NASA), Christina Koch (especialista, NASA) y Jeremy Hansen (especialista, Agencia Espacial Canadiense) acapararon la atención del mundo entero desde el miércoles 1 de abril, cuando, impulsados por el cohete Space Launch System (SLS), despegaron del Centro Espacial John F. Kennedy, en Florida, hasta el pasado viernes 10 de abril, cuando amarizaron sin problemas frente a las costas de San Diego, California, en el océano Pacífico.

El programa Artemis de la NASA busca explorar el polo sur lunar con la participación de agencias espaciales de Europa, Japón, Canadá, Israel, Australia y Reino Unido, y de varias empresas privadas, para establecer una base en la Luna y, de este modo, hacer posible la presencia sostenible de humanos en ésta, con miras a un probable viaje hacia Marte.

Cabe recordar que la misión Artemis I, no tripulada, comenzó el 16 de noviembre de 2022 y, luego de un recorrido de 2.3 millones de kilómetros, concluyó el 11 de diciembre del mismo año frente a las costas de Baja California, en el océano Pacífico.

GEMELA DE APOLO En la década de los años 60, la NASA recurrió al dios griego Apolo para nombrar el programa espacial que tenía como objetivo llevar al primer ser humano a la Luna, lo cual se logró el 20 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong descendió del módulo lunar Eagle y pisó el Mar de la Tranquilidad. Posteriormente hubo otras misiones tripuladas a nuestro satélite. La última fue la del Apolo 17, en diciembre de 1972.

En 2022, 50 años después de aquella postrera hazaña, la NASA tomó el nombre de la hermana gemela de Apolo –Artemis o Artemisa– para nombrar el programa que retomaría los viajes a la Luna, los cuales se iniciaron ese mismo año con la misión no tripulada Artemis I.

Objetivos – De acuerdo con Alejandro Farah Simón, académico del Instituto de Astronomía de la UNAM y secretario de Docencia y Divulgación del Programa Espacial Universitario, el principal objetivo de la misión Artemis II fue sobrevolar la Luna, conocer mejor su composición química, y tomar imágenes de su lado oculto y hacer un reconocimiento de él.

“Esta misión aportará mucho detalle científico de la Luna. Esto es relevante porque se tiene planeado que, en las siguientes misiones Artemis, los astronautas alunicen para que, en un futuro a mediano plazo, o sea, en unos cinco años, más o menos, construyan una base”, agregó.

Otro de los objetivos de esta misión fue monitorear los escudos térmicos, así como los sistemas de protección y soporte de los trajes de los astronautas, para ver cómo se comportan ante el embate de la radiación solar y el cambio de presión y las altísimas temperaturas que se dan durante el reingreso de cualquier nave en la atmósfera terrestre.

“La idea es que esos escudos prevengan fallas en los componentes electrónicos de la nave o en la misma nave, o bien daños en los astronautas… Asimismo, se estudió la capacidad de la nave de recircular el aire y los gases que están en su interior. Como se sabe, los humanos respiramos aire con oxígeno y exhalamos dióxido de carbono, pero este gas, en altas concentraciones, puede generarnos problemas serios”.

También se utilizó la inteligencia artificial para entender mejor el comportamiento de la nave Orion a la hora de orbitar la Tierra y la Luna, y para hacer correcciones, sobre todo en el momento en que los astronautas no tuvieron comunicación con nuestro planeta durante su paso por el lado oculto de aquélla.

“Un objetivo más de esta misión fue probar nueva tecnología de telecomunicación, como la láser… Por otra parte, el hecho de que la nave se condujera de manera autónoma durante su paso por el lado oculto de la Luna fue clave para ver la reacción de los sistemas de cómputo, de la inteligencia artificial y de los mismos astronautas”, apuntó Farah Simón.

MÉXICO Y LOS ACUERDOS – En diciembre de 2021, México firmó los Acuerdos Artemis (Artemis Accords), que fijan las normas para la exploración espacial civil, segura y pacífica de la Luna, Marte y otros cuerpos celestes. Con ello, México se convirtió en el primer país de América Latina y en el decimocuarto en el mundo en adherirse a esta iniciativa de la NASA; así pues, está muy bien posicionado para que instituciones como la UNAM colaboren científica y tecnológicamente en las subsecuentes misiones a nuestro satélite.

Nueva marca – La nave Orion de la misión Artemis II rompió el récord de distancia más lejana de la Tierra recorrida por seres humanos (400 mil 171 kilómetros), obtenido por el Apolo 13 en abril de 1970.

“Al sobrevolar la cara oculta de la Luna, dicha nave alcanzó los 406 mil 778 kilómetros de distancia de nuestro planeta, es decir, 6 mil 607 kilómetros más que el Apolo 13, con lo cual marcó un hito en la historia de la exploración espacial tripulada”, dijo el académico universitario.

En relación con la tripulación, también hubo novedades: Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen se convirtieron en el primer afrodescendiente, en la primera mujer y en el primer canadiense y primer no estadounidense asignados a una misión lunar, respectivamente.

¿SERÁ POSIBLE UNA BASE LUNAR? – Tanto la NASA como una gran cantidad de telescopios operados a lo largo y ancho del planeta por aficionados a la astronomía monitorean constantemente la Luna, con la intención de captar el impacto de algún meteorito en su superficie; pero, según Farah Simón, es muy fortuito que uno grande lo haga.

“Generalmente, los meteoritos que caen en nuestro satélite son pequeños. Con todo, muchos de éstos, de menos de un milímetro, podrían impactar en la base lunar que se visualiza, lo que, al igual que la radiación solar, representa un riesgo alto y un muy difícil reto de protección para aquélla”, comentó.

Propósitos claros – Farah Simón explicó que, en conjunto, el programa Artemis tiene dos metas muy claras: mapear diversas zonas de la Luna para decidir dónde bajarán (quizás en 2028) los astronautas y dónde establecerán una base; y estudiar e identificar los recursos minerales y materiales de la Luna, así como crear las condiciones necesarias para llevar a cabo su futura explotación.

“Por lo que se refiere a la primera, la presencia humana permanente en la Luna es más factible hoy en día, porque ya se sabe dónde hay yacimientos de agua congelada que se podrían utilizar para consumo humano; en cuanto a la segunda, por ejemplo, la Luna contiene mucho helio-3, un isótopo del helio proveniente del Sol que no llega a la Tierra debido a la protección que le brinda su campo magnético. Entonces, si desde la Luna se mandara a la Tierra un contenedor de helio-3, se podría procesar aquí para generar energía nuclear sin residuos radioactivos, limpia, con la que, a su vez, se podría generar la suficiente energía eléctrica para abastecer a todo nuestro país durante más de cinco meses”, añadió.

Los astronautas de la misión Artemis II ya retornaron a la Tierra y de inmediato se empezará a estudiar y analizar su viaje, en especial el recorrido que hicieron por el lado oculto de la Luna, y esto arrojará muchísima información que será aprovechada en las siguientes misiones lunares.

“La ciencia y el desarrollo tecnológico son la cúspide de la curiosidad humana, y nos permiten explorar nuevos lugares del cosmos para abrir la posibilidad de vivir en ellos. Ahí radica la importancia de las misiones espaciales como la Artemis II”, subrayó el especialista.

“En el instante calculado y justo antes de perder la comunicación con la Tierra, se pudo observar a través de la ventanilla cómo alrededor de la nave Orion se formó ese intenso plasma brillante como resultado del enorme flujo de calor durante el reingreso en la atmósfera terrestre; sin duda, otro gran salto para la humanidad”, finalizó Farah Simón.

Información: GacetaUNAM / Imagen y Videos: NASA

La Voz del Árabe (LVÁ) – Ciencia y Tecnología – Cd. de México, abril 18 del 2026

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