EL NUEVO GOBIERNO LIBANÉS
– Líbano ha estado prácticamente sin gobierno los últimos años, una vez logrado el alto al fuego se eligió al presidente el 9 de enero del presente año, elegido por el parlamento.
Román López Villicaña*
Líbano es un país difícil de estudiar debido a varios factores: 1) su geografía, 2) su evolución histórica 3) su composición socio religiosa y 4) el legado del periodo colonial.
Desde el punto de vista geográfico, Líbano es un país montañoso localizado en la costa oriental del mediterráneo. Su territorio está atravesado por el monte Líbano y el Anti-Líbano, esto hace de su territorio el refugio natural de pueblos que buscaban ocultarse de persecuciones en el área. De hecho, en ese territorio encontraron refugio diversas minorías tanto étnicas como religiosas.
Así existen en el país desde el punto de vista étnico: armenios (la comunidad más grande, refugiados de la persecución otomana en 1915), kurdos, turcos, asirios, iraníes, griegos, italianos, franceses y hasta un pequeño grupo de gitanos (romaníes).
Desde el punto de vista religioso: musulmanes chiitas la mayoría de la población (casi una tercera parte), musulmanes sunitas, cristianos maronitas, ortodoxos griegos, melquitas, drusos, protestantes, coptos, judíos, mormones y bahá’ís. Si bien los libaneses comparten mucho en común, como el dialecto árabe libanés, la comida, música, etc., estas minorías siempre han desconfiado una de la otra, con lo que siempre han permanecido armadas, causando que el estado libanés sea un estado débil.
Por si lo anterior fuera poco el mandato francés sobre el territorio ayudó a conformar lo que hoy es el país. Fueron los franceses los que crearon el “gran Líbano”. En la época otomana Líbano fue una pequeña provincia poblada en su mayoría por cristianos maronitas (la mutasarrafiyah), dado que los maronitas se plegaron y colaboraron con el dominio francés terminaron siendo sus súbditos favoritos en la zona. Así arrancaron de Sham (o Siria) el norte donde se ubica la ciudad de Trípoli, que era mayoritariamente musulmana sunita, y le agregaron el sur donde se ubica la antigua Sidón (Saida) poblada por musulmanes chiitas.
Para 1926 de acuerdo con la constitución dada por los franceses, se creó el primer ministerio, es decir un sistema parlamentario parecido al francés, pero que poco a poco fue adquiriendo características libanesas. Así en el verano de 1943 se crea el “pacto nacional”, (es un acuerdo no escrito) mediante el cual se reconocía la diversidad confesional del país, de acuerdo con la cantidad de población que había en esa época: la presidencia de la república debía de ser para un cristiano maronita, el primer ministro para un musulmán sunita, el líder del parlamento para un musulmán chiita, el ministro de la defensa a un druso. Así en forma descendente se repartían los puestos en la burocracia del país.
Esta división le ha costado mucho al país que no ha consolidado un estado fuerte que controle de manera efectiva el territorio nacional. Líbano vivió una guerra civil entre 1975-1990 acelerada por la llegada de refugiados palestinos. Al final de dicha guerra se adoptaron los acuerdos de Taif patrocinados por la Liga Árabe, según los cuales el primer ministro y el presidente deben ser elegidos por el parlamento. El acuerdo indicaba que las milicias confesionales debían desarmarse, lo cual fue aceptado excepto por Hezbollah. Se supone que el acuerdo debía permitir el fortalecimiento del ejército nacional.
Líbano ha vivido una crisis económica sin precedentes, pues en el curso de 5 años, la clase media ha desaparecido y los pobres que eran el 12% de la población en 2012, ha pasado a ser el 44%. En medio de esta crisis se dio el estallido en el puerto que destruyó parte de la ciudad y el enfrentamiento entre Hezbollah e Israel. La destrucción y el desplazamiento de civiles ha sido del 20% de la población, más la destrucción de 100 000 casas y más de 30 pueblos destruidos. Aún con todo esto el ejército israelí no pudo avanzar en territorio libanés dada la resistencia de Hezbollah. Los ataques de Hezbollah por su parte hicieron huir a unos 60 000 israelíes de las zonas cercanas a la frontera con Líbano. Se dice que cuando los bombardeos de Hezbollah comenzaron a llegar a Haifa y a Tel-Aviv, Israel aceptó el alto al fuego. Hezbollah por su parte aceptó el alto al fuego dado su desgaste militar y las presiones ejercidas por el resto de la población libanesa, que no está feliz ante los continuos ataques de Israel. También con la caída del gobierno sirio, Hezbollah ha perdido su comunicación directa con Irán, su principal proveedor.
Líbano ha estado prácticamente sin gobierno los últimos años, pero una vez logrado el alto al fuego se eligió al presidente el 9 de enero del presente, elegido por el parlamento es: Joseph Khalil Aoun, general de 60 años entrenado en los Estados Unidos. Aoun es un cristiano maronita siguiendo la tradición y lo señalado por el pacto nacional y dice no tener parentesco con el antiguo líder maronita Michel Aoun.
También se eligió al nuevo primer ministro que es: Nawaf Salam de 71 años musulmán sunita, y expresidente de la Corte Internacional de Justicia. Salam es un egresado de Universidad de Harvard, lo que muestra su formación académica en los Estados unidos.
Habrá que estar atentos al desempeño del nuevo gobierno, en los que se nota la influencia de los Estados Unidos. Por lo pronto Hezbollah parece no estar muy contento con dichos nombramientos, debemos observar detenidamente entonces las acciones del nuevo gobierno.
*Román López Villicaña – Profesor retirado UDLAP

Imagen: LVÁ
La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, enero 22 del 2025
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