DAVID ALFARO SIQUEIROS

-David Alfaro Siqueiros y su pintura “El Coronelazo” Su anhelo por lograr la adecuación entre las técnicas pictóricas y la contemporaneidad tecnológica le llevó a crear en 1936 un Taller Experimental en Nueva York.

José de Jesús Alfaro Siqueiros conocido como David Alfaro Siqueiros nació el 29 de diciembre de 1896 en la Ciudad de México y murió en Cuernavaca, Morelos el 6 de enero de 1974.

Fue pintor muralista, militante político y figura máxima, junto a Diego Rivera y José Clemente Orozco, del muralismo mexicano.

En 1914, con apenas dieciséis años, se alistó en el ejército constitucionalista para luchar por la Revolución, una experiencia que le llevaría a descubrir «las masas trabajadoras, los obreros, campesinos, artesanos y los indígenas… y, sobre todo, las enormes tradiciones culturales de nuestro país, particularmente en lo que se refiere a las extraordinarias civilizaciones precolombinas.»

En Europa estudió a los artistas renacentistas. Su pensamiento artístico se cristalizó en el manifiesto que publicó en Barcelona en la revista Vida Americana en mayo de 1921, coincidiendo con los primeros encargos murales de Vasconcelos, su participación en la fundación del Sindicato de artistas y de su periódico, “El Machete”, junto a la creciente oposición a la política oficial manifestada a través de sus artículos, hicieron que dejara de recibir encargos a partir de 1924 y que, al año siguiente, decidiera dedicarse exclusivamente a las actividades políticas.

Siqueiros reiniciaría su trayectoria artística en los años treinta, pero fue la militancia ideológica la que determinó el rumbo de su vida. En 1930, tras pasar varios meses en la cárcel por su participación en la manifestación del 1° de mayo, Siqueiros fue arraigado en Taxco.

Su anhelo por lograr la adecuación entre las técnicas pictóricas y la contemporaneidad tecnológica le llevó a crear en 1936 un Taller Experimental en Nueva York.

Las prácticas del taller buscaban integrar la arquitectura, la pintura y la escultura con los métodos y materiales ofrecidos por la industria. Allí se experimentaba a partir de lo que Siqueiros denominaba «el accidente pictórico», esto es, la práctica de la improvisación mediante técnicas como el goteo de pintura y las texturas con arena.

Los chorreones y salpicaduras dejadas caer sobre el lienzo, que luego pasarían a ser emblemáticas del expresionismo abstracto americano, fueron una práctica gestada en el taller de Siqueiros, al que asistieron Jackson Pollock y otros jóvenes que llegarían a formar la primera generación de artistas estadounidenses con un lenguaje propio.

En 1937 volvió a luchar, esta vez en la guerra civil española, al lado del ejército republicano. De 1940 a 1944 estuvo desterrado en Chile por su participación en el asesinato de Trosky y en 1960 fue encarcelado de nuevo acusado de promover la «disolución social».

El pintor estuvo detenido y encarcelado alrededor de 7 veces. Para Siqueiros el socialismo revolucionario y modernidad tecnológica eran conceptos íntimamente relacionados. Estaba convencido de que la naturaleza revolucionaria del arte no dependía tan sólo del contenido de sus imágenes sino de la creación de un equivalente estético y tecnológico en consonancia con los contenidos.

Toda su vida artística estuvo presidida por la voluntad de crear una pintura mural experimental e innovadora. Siqueiros adaptaba sus composiciones a lo que él llamó la «arquitectura dinámica», basada en la construcción de composiciones en perspectiva poliangular.

Para ello estudiaba cuidadosamente los posibles recorridos de los futuros espectadores en los lugares que albergarían sus murales y definía así los puntos focales de la composición.

Llegó a utilizar una cámara de cine para reproducir la visión de un espectador en movimiento y ajustar más eficazmente la composición a esa mirada dinámica. Entre su producción muralista se encuentran obras realizadas al exterior, en vestíbulos, en cubos de escaleras, en espacios irregulares, grandes paneles, aplicando siempre su método poliangular para la composición espacial.

Escribió varios libros entre los que se encuentran sus memorias “Me llamaban el Coronelazo”, «Carta a un joven pintor mexicano», «Como se pinta un mural» y «No hay más ruta que la nuestra».

En diferentes momentos de su vida recibió reconocimientos como el Premio Nacional de Arte de México y el Premio Lenin de la Paz en 1967.

Documentación realizada por América Juárez,14 de diciembre del 2009.

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Información: INAH / Imagen: INAH       

La Voz del Árabe (LVÁ) – MÉXICO – Cd. de México, septiembre 23 del 2022

 

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