ATENCIÓN CON IRÁN, IMPORTANTÍSIMO ALFIL EN EL TABLERO GEOPOLÍTICO

– Los altos mandos militares y los ayatolas, los fundamentalistas más recalcitrantes, están al frente del gobierno y controlan las instituciones y las decisiones

Jorge Álvarez Fuentes*

En la visión y perspectiva de Occidente no puede dejar de prestársele atención a lo que está ocurriendo en la República Islámica de Irán. Indudablemente un actor principal en el presente escenario mundial y un factor de numerosas inquietudes en el tablero geopolítico, donde proliferan las contradicciones y los intereses contrapuestos, además de las conductas hostiles. Irán es importante no únicamente por el lugar que ocupa en la presente y conflictiva reconfiguración del equilibrio del poder entre las potencias, por las recurrentes intervenciones de todos los actores involucrados en el convulso y estratégico Medio Oriente, y, sobre todo por su contribución a los mercados de gas y petróleo y de metales, sino también, por su eficaz y tenaz participación en la guerra cibernética y sus innegables avances con nuevas tecnologías de uso militar centradas en el uso de drones y satélites, desarrollo de la guerra hibrida y biológica y el aprovechamiento, cada vez más frecuente, de la inteligencia artificial.

Al interior y en torno al régimen del ultraconservador presidente Ebrahim Raisi hay una marcada polarización y múltiples tensiones. Siguen estando presentes las razones que dieron lugar a las protestas populares de 2019. La represión sistemática en contra de opositores y disidentes, creadores, cineastas e intelectuales, la aplicación a rajatabla de la ley islámica, en particular el sometimiento de las mujeres, el regreso de las atroces ejecuciones públicas de personas condenadas a muerte (y otras muchas no reportadas), sobre todo de miembros de minorías religiosas, junto con diversas medidas para silenciar a medios de comunicación y la supresión de las redes sociales, parecen ser claros indicios para estar preocupados.

Los altos mandos militares y los ayatolas, los fundamentalistas más recalcitrantes, están al frente del gobierno y controlan las instituciones y las decisiones, en medio de una prolongada insatisfacción de la población joven iraní, un vecindario descontrolado y un tablero muy inestable, con cientos de maniobras, intereses y presiones, sucediéndose unas tras otras. Irán busca dejar atrás el régimen de sanciones económicas, cuyo levantamiento exige en las conversaciones en Viena. Las sanciones tienen estrangulada su economía, devaluada su moneda y bloqueadas sus exportaciones. Sus negociadores ya han comunicado que no dialogarán con Estados Unidos y han hecho llegar sus propuestas y exigencias por conducto de los preocupados europeos, solicitando plenas garantías para su programa nuclear, que siguen proclamando tiene fines pacíficos, justo cuando más necesitan aliviar las consecuencias socio económicas de las sanciones y los impactos negativos de la pandemia. Buscan regresar a los mercados de energía, con el apoyo de las potencias periféricas a través de la cooperación económica, comercial, de seguridad, de ayuda militar, sin dejar de atender la seguridad alimentaria. Lo que implica acudir y acercarse a China. Se da por descontado que Irán continuará enriqueciendo uranio a mayores niveles de pureza (60%) a fin de llegar con una posición de fuerza a unas negociaciones que siguen vigentes.

La situación parece haberse tornado más fluida y compleja después de las recientes visitas de Biden a Israel y Arabia Saudita, y de Putin a Teherán. Turquía, que sirve de torre en el tablero de ajedrez regional, ha proseguido con un inteligente juego de enroques buscando preservar delicados equilibrios en torno a la evolución de la situación en Siria y la facilitación de mediaciones diversas entre Rusia y Ucrania. Erdogan sabe mejor que los otros líderes las implicaciones del acercamiento de Irán con Rusia que ha decidido comprar centenares de sofisticados drones de combate iraníes capaces de portar misiles y bombas. Ambos países necesitan mantener a flote sus economías por distintos medios, sabiendo que la represión implacable de las disidencias no será suficiente. Adicionalmente, Ankara está plenamente consciente que debe actuar en todos los frentes puesto que Moscú seguirá coordinándose con Teherán en Siria, incluso apoyando el lanzamiento de nuevos satélites iranies, los cuales, llegado el momento, podrían resultar muy útiles para ayudar indirectamente a las fuerzas invasoras en Ucrania en la obtención de información, en una guerra de desgaste que ha entrado en su séptimo mes y no tiene para cuando terminar. Israel y Turquía anunciaron la semana pasada la reactivación de sus relaciones diplomáticas y comerciales tras varios años de desencuentros y tensiones. Los turcos y sauditas han vuelto a conversar superando el caso Khashoggi.

Estados Unidos ha dejado atrás sus reservas y ha vuelto a refrendar en el Golfo Pérsico su retórica anti iraní – manteniendo abierta la posibilidad de salvar las negociaciones del acuerdo nuclear con Irán- quien exige tener certeza de que habrá continuidad en el acuerdo (a diferencia de lo ocurrido con Trump que en 2018 lo desechó de manera unilateral), incluso con compensaciones en caso de abandono de alguna de las partes. Aún más importante, volvió a suscribir su alianza con Arabia Saudita, aceptando el liderazgo de Mohammed Bin Salman, buscando incentivar a los sauditas para que secunden las sanciones contra Rusia y procedan efectivamente a normalizar sus relaciones con Israel, aunque ello implique hacerse de la vista gorda respecto de la guerra catastrófica en Yemen, secundar sólo de dientes para fuera la causa y los derechos de los palestinos y cesar de cuestionar las violaciones constantes de los derechos humanos en el reino.

El reciente intento de asesinato de Salman Rushdie promovido por un decreto islámico emitido desde 1989 constituye un atroz recordatorio de las brutales opciones con las que Irán frecuentemente se conduce.

 

*Jorge Álvarez Fuentes: Licenciatura en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ex embajador de México en Líbano y Nueva Zelanda. Estuvo adscrito a la Embajada de México en Canadá como Encargado de los Asuntos Culturales y de Medio Ambiente. Encargado director para África y Medio Oriente en la S.R.E. México. Entre sus publicaciones destacan: “La diplomacia en acción”, “De cara al mundo» y “Bandera al viento” – Colaborador en La Voz del Árabe – @JAlvarezFuentes

 

Información: El Siglo de Torreón / Imagen: LVÁ

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, septiembre 7 del 2022

 

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