LA PATRIA DEL SINSENTIDO

– El giro dado por el gobierno español es una afirmación de la realidad en el terreno, aparte de ser una garantía de paz y la seguridad en la región.

Bachir Edkhil*

Algunos llevan cerca de cinco décadas, largos y tendidos, cacareando las mismas letanías. Esas mismas imprecisas e irreales. Ideas vagas, hueras, imposibles, que en realidad nadie es capaz de explicar o determinar. Y casi todos los de allí, aislados de la realidad, en un coro, las repiten hasta la saciedad, convertidos en avemarías tristes y aburridas, coreadas por personas a su pesar, enclaustradas, casi medio siglo, en el mismo convento, en los mismos campos, sin derechos reconocidos, lejos de la realidad y de la vida. Nadie sale del guion ni puede discrepar. Eso lo llaman “pueblo” y su “causa”.

Un pueblo que no se sabe donde empieza ni dónde termina. Un pueblo alumbrado por los designios de una mezcla rara de izquierdas y militares franquistas despechados, como el propio López Rodó, autor del termino “pueblo saharaui.”  ¿Y la “causa”?  Sigue serpenteando en ninguna parte con la misma retorica victimaria. Nada ha cambiado. Todo sigue igual, o al menos aparentemente.

Son siempre los mismos gestos, las mismas palabras, los mismos ceños fruncidos, los mismos cabreos; las mismas pasiones que se pierden en un horizonte tan llano y tan indefinido y tan afligido. Lo cual, en seguida, se convierte en una forma de vida, en un dogma, y justificante a la permanecía en la miseria, la miseria mas absoluta.

Tal procedimiento patrocinado por los antisistema[1], como parte fundamental en el diferendo, que se arrogan el derecho de hipotecar el futuro de nuestros hijos y nietos eternamente. Se creen con derecho de clasificar y determinar el saharaui del no saharaui, en función de la línea ideológica o de las afinidades políticas.

Esos entusiastas foráneos e ignorantes de los hechos y de las intenciones libraban batallas, otrora perdidas, en sus propias tierras, desesperados, ahora pretenden ganarlas en otros lindes, motivados por pasiones de siempre, y quizás buenas intenciones, pero olvidan que una pequeña parte nunca puede ser un todo. Olvidan que la patria del sinsentido no prospera ni es la solución.

En lugar de avanzar hacia la paz y la seguridad, se entorpece aun mas el camino de la paz para todos. Olvidan también, sin saberlo o adrede, que ni el Consejo de Seguridad, ni la Unión Europea, ni ningún organismo oficial, que se respete, apuesta por un supuesto referendo como medio de solución definitiva a un viejo diferendo particular, caracterizado por ser mas transversal y tribal que popular y no cohesionado. Ninguno de ellos puede identificar una tribu de otra, pero si se suman al coro, con deleite, que quiere “liberar” una patria de arena que nunca existió.

Lo que no quieren entender que el mal llamado cuestión del Sahara occidental es muy complicado. Un problema de tal magnitud y artificialidad que sus supuestos habitantes se componen de muchas tribus desparramadas, por al menos,  cinco países diferentes, y el que menos, puede tener dos nacionalidades, y busca una tercera.

Un problema que no se puede abordar ni solucionar según el código occidental, ni tampoco se puede solucionar con un referéndum. Aquí la gente piensa bien diferente y les importa bien poco las fronteras ni las leyes estatales.

Por carencia de análisis y objetivos reales de todo lo que esta pasando en esta región, muchos encantados por la “exhibición folclórica” caen” en la desinformación grosera, chovinista, y eurocéntrica de la propaganda republicana anti-marroquí durante nuestra guerra.”[1]

Pues la mayoría de los verdaderos saharauis, (hecho olvidado por periodistas e izquierdistas afines a la “causa”), viven en su tierra -el Sahara real- y votan en partidos y son representados en el parlamento marroquí.

Lo peor para los detractores de toda solución política[2] es que esos campos de Tinduf (Argelia), sus supuestos refugiados están conformados de ciudadanos mauritanos, argelinos, malienses y un poco de los habitantes indígenas del territorio, etc. La dirección suprema[3] del movimiento-estado-pueblo-ejército abarca solo un 10% de los originarios del territorio disputado.

Todo un conglomerado convertido en un fondo de comercio, que ya roza el terrorismo, por la incapacidad del Polisario de garantizar la seguridad y el transito de las personas, así como sus derechos. La gente por falta de perspectivas retorna a un tribalismo feroz y excluyente y armado.  

Por otro lado, es el propio “representante único” (Polisario) que no permite que esas personas gozan de sus derechos como refugiados, por temor a perderlos de allí, y que puedan viajar documentados, libremente, a donde les plazca, sin tener que recurrir a las mafias que venden muy caro los pasaportes argelinos falsos.

Para la ONU, esa multinacional beduina y plurinacional, no goza de estatuto de refugiada, que le pueda garantizar cierta movilidad y dignidad, y eso porque la cúpula del Polisario los tiene encuadrados y maniatados, en esos campos argelinos improvisados mucho mas ante de la Marcha verde (1975), como miembros de células y de milicias que engrosan las filas del partido único. De tal modo, esa misma organización magrebí, se convierte en el problema fundamental de toda resolución aceptable, y se ancla, cada vez más, en el dogma del pasado. En el totalitarismo más absoluto.

Sus dirigentes vitalicios están cómodos en esa situación. Y por supuesto, no les interesa que esas personas, obligadas a subsistir en la miseria, convertidas en una exposición humana para el turismo solidario, puedan disponer de sus derechos y de sus libertades. O sea, son “refugiados” para atraer la ayuda humanitaria, y en el interior de esos campos son militantes que se preparan a diario en la cultura de la guerra. Es así que sin esos campos el Polisario ya habría dejado de existir hace mucho tiempo.

Nunca se habla de paz, y los niños, en las escuelas, se les educa en constancia para la guerra. Generaciones y generaciones preparadas para la guerra y no la paz, y eso a la larga se convertirá, (se esta convirtiendo), en un peligro para toda la región magrebí, inclusive europea. Allí se larva, a fuego lento, un sentimiento hostil ante toda persona o estado que piense de modo de diferente o no acepte su planteamiento. Para ellos solo hay “independencia o muerte”.

De allí que la renovación de la posición española es muy importante, aparte de merecer agradecimiento y reconocimiento, ya que se sale de la puerta grande. Se cumple con la objetividad requerida para este tipo de problemas. Por mucho ruido que se arme, la historia demostrará que no hay otra vía aceptable, sensata, y en conformidad con las resoluciones del Consejo de Seguridad que la autonomía.

El giro dado por el gobierno español es una afirmación de la realidad en el terreno, aparte de ser una garantía de paz y la seguridad en la región. Es la solución para los aspirantes de la paz, mientras que los que se aferran a un referéndum obsoleto imposible, solo les interesa sus intereses personales, como se dijo, y sueñan con un estado fallido, un Sahel bis, fracasado, armado y caótico, en el mismo Sahara, y a solo unas ochenta leguas de Canarias, de Europa.

[1] Ahmed-Baba Miské, (1978), Front Polisario l’âme d’un peuple, éditions rupture, Paris, p.26. «nuestro conflicto es de hecho parte de un conflicto global, de una lucha despiadada entre dos concepciones del mundo (…)»

[2] Juan Goytisolo citado por Vicente Talón, Sahara, Revista Ciento Ochenta Grados, 1977;

[3] Recordemos que algunos de esos mismos eran los que obraban, siguiendo la línea argelina, por una Sahara y un Canarias independientes.

[4] Moktar Ould Dadah, (2003), La Mauritanie contre vents et marées, Karthala, Paris, p.642. “Expliqué al jefe de Estado argelino nuestro punto de vista sobre lo que él llama un movimiento de liberación del Sáhara. Le recordé a mi interlocutor que al menos dos de los líderes de este llamado movimiento son mauritanos. Entre sus miembros hay muchos argelinos del sur, marroquíes del sur e incluso mauritanos. Así que decir que es un movimiento de liberación saharaui es distorsionar la realidad. Ayudamos a este movimiento durante el período en que era un intento de los auténticos saharauis de liberarse del yugo colonial y antes de convertirse en una banda de mercenarios.”

 

*Bachir Edkhil, hispanista de origen magrebí. Activista en pro del desarrollo sostenido y responsable de las bases de la pirámide donde los más afectados puedan participar en la solución de sus problemas inherentes al subdesarrollo y carencia de medios. Estudió Ciencias de la Educación, Estudios Hispanos y Ciencias Políticas. Colaboró en la formación y desarrollo de organizaciones sin ánimo de lucro en pro del respeto a la vida humana. Columnista en revistas marroquíes e hispano marroquíes. Participa en cursos y mesas redondas sobre el Sáhara, en España y países del mundo. Investigador sobre cuestiones saharauis y autor de artículos para prensa. Conferencista en radio y televisión. Organiza con la Universidad Mohamed V congresos académicos “Entre dos orillas” para fomentar diálogo entre pueblos y naciones del Sur. Comprometido en el desarrollo de una red de proyectos para la economía social en el saharaui para personas sin recursos. Es politólogo, experto en economía social y presidente de Alter Forum, la ONG líder en el Sahara (http://www.alterforum.org/). Es diplomático correspondiente de la Academia Española del Reino de España. Autor del libro Duna Desnuda y de Escribir sobre dunas (Sahara). Colaborador en La Voz del Árabe.

 

Imagen: LVÁ       

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, abril 18 del 2022

 

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