HACER REALIDAD LA TRANSFORMACIÓN DEL ISTMO DE TEHUANTEPEC

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– El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) que impulsan el gobierno federal y los gobiernos de los estados Oaxaca y Veracruz, implica grandes retos y presenta enormes oportunidades.

Emb. Jorge Álvarez Fuentes*

El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) que impulsan el gobierno federal y los gobiernos de los estados Oaxaca y Veracruz, implica grandes retos y presenta enormes oportunidades. Se trata, por una parte, de construir una nueva plataforma logística que transforme, de manera estructural, la realidad existente de un vasto espacio geográfico, para proyectarla en el ámbito global, enfrentando así múltiples desafíos del siglo XXI. Por la otra, diseñar y ejecutar un gran plan integral de desarrollo humano y de crecimiento económico, que incluya de manera eficaz y sustentable a los 2 millones y medio de personas, haciéndolos partícipes al habitar en esta región estratégica del sur sureste del país, relegada a lo largo de la historia, a pesar de los ambiciosos proyectos que por más de 110 años fueron propuestos para interconectar ambos océanos. El reto fundamental es hacer que el transporte ferroviario, las comunicaciones terrestres y aéreas, las telecomunicaciones, la infraestructura portuaria, la instalaciones para generar y distribuir energía, la generación de capital humano, la preservación de la extraordinaria riqueza y diversidad natural, la defensa y fortalecimiento del patrimonio cultural, tengan una visión de conjunto, comprensiva, cambiando el eje del desarrollo nacional desigual entre el norte, el centro y el sur sureste, haciendo posible que comunidades, pueblos y poblaciones indígenas y afro mexicanas, mestizas y costeras que por décadas han permanecido en el subdesarrollo, sumidos en la pobreza ante la falta de oportunidades, se constituyan en los nuevos protagonistas y beneficiarios, en medio del cambio de era que vive el mundo, las regiones y el país.

De ahí la importancia de seguir consultando, dialogando y construyendo consensos, a nivel local y regional, dando seguimiento permanente a los avances de las distintas fases de los proyectos, de manera directa con las comunidades, pueblos originarios y poblaciones -y no sólo con sus representantes- sobre las necesidades sociales presentes y futuras, con el objetivo de identificar el potencial económico específico de las microrregiones y las vocaciones productivas de cada localidad, para la implementación del Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec. Para ello se contará con el valioso apoyo y acompañamiento del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, mediante un convenio. Por ello resultan también muy necesarias y relevantes las tareas que se vienen realizando, desde mayo pasado, tanto en el Comité Regional de Atención Social del CIIT, como en las sesiones del Comité Intersecretarial del Estado de Oaxaca para el proyecto del CIIT, en los tres niveles de gobierno, dialogando y trabajando en la formulación coordinada de las estrategias, buscando asegurar la activa participación de las autoridades locales de los 46 municipios, organizaciones sociales, asociaciones de productores, comunidades agrarias y comisariados ejidales. Las propuestas se sustentan efectivamente en tomar como punto de partida lo local para alcanzar lo global, haciendo posible que los pobladores de las 9 mil 898 localidades que habitan en los 79 municipios de ambos estados no resulten meros espectadores de otro megaproyecto de infraestructura impuesto desde arriba, sino gestionado desde abajo. No se trata, pues, de que los habitantes sólo vean pasar el tren con contenedores sin obtener, en los hechos, beneficios tangibles de los intercambios comerciales internacionales e intrarregionales, o que sólo se generen algunos miles de empleos a partir de los proyectos de construcción de infraestructura o en el futuro establecimiento de polos de desarrollo industrial destinados a generar valor agregado; o que sean sólo testigos pasivos de la rehabilitación y modernización de los puertos mercantes y petroleros de Coatzacoalcos y Salina Cruz, la reparación de las refinerías de Minatitlán y Salina Cruz, la actualización de los 3 complejos petroquímicos, el tendido de un nuevo gasoducto o la integración de los parques de energía eólica.

Ciertamente ha habido obstáculos y retrasos causados por los impactos de la pandemia, al cierre del 2020; sin embargo, se reportan avances importantes en la rehabilitación de las vías férreas y la ampliación del corredor en algunos tramos; en la construcción de las planchas para los contenedores; en la ampliación del muelle y las obras de dragado del puerto de Coatzacoalcos y sus accesos carretero y ferroviario; también en la construcción de la escollera del puerto de abrigo de Salina Cruz con un mayor calado y en la asignación de más recursos para mejorar los servicios básicos. Importante decisión fue el que ambos puertos, tras la desincorporación de las Administraciones Portuarias Integrales de los puertos, bajo control de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, no hayan sido transferidos a la Secretaría de Marina, sino integrados al CIIT, quedado así sectorizados en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, siendo los únicos casos.

El CIIT no competirá con el Canal de Panamá, será más bien un complemento, que contribuirá a mejorar la conectividad de América del Norte y Centroamérica, ayudando a descongestionar el tráfico marítimo en los puertos de la costa oeste de los Estados Unidos, optimizando la operatividad de Manzanillo y Las Truchas, generando una nueva corriente de atracción de inversiones por parte de empresas internacionales, lo que le imprimirá un mayor dinamismo, desde México, al libre comercio transpacífico y transatlántico, estando previstas algunas ventajas fiscales y regulatorias. Si bien, no deben soslayarse los múltiples retos que plantean los impactos ambientales del CIIT, o el respeto de los derechos, bienes naturales, procesos identitarios y el propio bienestar de las comunidades indígenas, al persistir recursos legales y corrientes opositoras.

*Jorge Álvarez Fuentes: Licenciatura en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ex embajador de México en Líbano y Nueva Zelanda. Estuvo adscrito a la Embajada de México en Canadá como Encargado de los Asuntos Culturales y de Medio Ambiente. Encargado director para África y Medio Oriente en la S.R.E. México. Entre sus publicaciones destacan: “La diplomacia en acción”, “De cara al mundo» y “Bandera al viento”- @JAlvarezFuentes

Información: El Siglo de Torreón / Imagen: LVÁ       

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, enero 4 del 2021

 

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