VIVIR MURIENDO, MORIR VIVIENDO O VIVIR VIVIENDO, TÚ ELIGES EL DESTINO QUE TE CORRESPONDE

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-En este llamado tiempo de Pandemia, nuestros gobernantes a implementar obligaciones ciudadanas contraproducentes que causan incalculablemente mayor daño…

Mauricio Saraya Ley*

Los genes no son nuestro destino. Si bien tenemos aproximadamente 20,000 genes, estos tienen múltiples posibilidades de manifestarse, y se expresan dependiendo de las cien o doscientas mil diferentes proteínas con las que interactúan. ¿Serán ese reducido número de genes los que nos determinan? O es la influencia del terreno lo que define la manera en que reaccionan. Por supuesto que un entorno inmerso en sustancias tóxicas (muchas veces no reguladas y otras tantas incluso aprobadas por las agencias que supuestamente existen para protegernos) ¡Contra toda lógica, principio precautorio y evidencia científica contraria no promete un destino alentador! (CONCAMIN, CANIRAC, OMS, FDA, CDC, EPA).

En este llamado tiempo de Pandemia, la falta de evidencia científica y responsabilidad lógica ha llevado a nuestros gobernantes a implementar obligaciones ciudadanas contraproducentes que causan incalculablemente mayor daño que la enfermedad que pretenden infructuosamente combatir.

Vivir Muriendo: El aislamiento, la falta de contacto físico, de intercambio de microorganismos, de exposición a la naturaleza, de sol, de ejercicio, de libertad, la pérdida de trabajo, de oportunidades, sumirse en la incertidumbre, en la preocupación, en la ignorancia y en el miedo, todos son factores que deprimen nuestro sistema inmune, que más allá de cualquier tratamiento o medicamento, al final es el único capaz de salvarnos contra cualquier enfermedad.

Utilizar el tapabocas estando sano es encaminarse a enfermar, y todos los que lo promueven están colaborando de forma inconsciente a que esto suceda. El tapabocas disminuye la cantidad de oxígeno que absorbemos (hipoxia) aumenta el dióxido de carbono que tras exhalar inhalamos de nueva cuenta, causa ineludiblemente estrés que desencadena en un aumento de segregación de cortisol (la hormona del estrés) lo cual, repetimos, deprime nuestro sistema inmune “el único capaz de verdaderamente salvarnos de las enfermedades” (una farmacia interna e ilimitada natural sin efectos colaterales). Desafortunadamente para las farmacéuticas, que siempre han estado en el negocio de la enfermedad, no de la salud, el sistema inmune no es patentable “aún”.

Si los médicos utilizan las mascarillas en una cirugía no es para protegerse, sino para proteger al paciente, aunque ineludiblemente les afecte para mal por todo lo que se ha mencionado.

Los virus son infinitamente más pequeños que el poro más pequeño del tapabocas que supuestamente nos protege, ese que contaminamos constantemente con nuestra propia transpiración por la cual eliminamos toxinas (que luego volvemos a introducir al aspirar), y por el constante acomodo con nuestras manos cuando no están inmaculadamente limpias.

Si estás enfermo, utilízalo “pero con toda la metodología de cómo usarlo” porque si no, te lo repetimos una vez más: “es contraproducente” y en todo caso, utilízalo sólo cuando estés cerca de otras personas para protegerlas un poco, pero si gozas de salud no lo utilices porque atentas contra tu propia salud, aunque los anti científicos protocolos y prostituidos medios de comunicación te digan lo contrario.  *Para ahondar en este tema se puede consultar la liga número 1 al final de este artículo.

Si no usas tapabocas, ciertamente no se evita la propagación de diversos virus, sino que se fortalecen nuestras defensas con lo que la gravedad de enfermedad disminuye al tiempo que el proceso de sanación se acelera. Nunca en la historia de la humanidad se utilizaron ante epidemia o pandemia alguna, y no existe un solo estudio científico “ni uno solo” que avale algún beneficio, pero sí existen muchos que nos hablan de sus múltiples daños.

No está por demás mencionar también el equivocado uso de guantes para protegernos, que en demasiados casos es incluso dañino. Esa sensación falsa de seguridad que brindan sólo provoca que se ignoren los cuidados de higiene más elementales como el constante lavado de manos con simple jabón clásico, no con geles antibacterianos que tras su uso constante también van en contra de nuestra propia salud. El exceso de etanol que muchos contienen elimina la primera barrera natural inmune de nuestro cuerpo; las bacterias y la película de lípidos de nuestra piel es una barrera para los virus. Cuanto más abuso de geles a base de alcohol, más permeables y sensibles a la epidermis son los virus.

Declararle la guerra a los virus y las bacterias es francamente una actitud no sólo estúpida sino suicida, porque sin la diversidad presente de esos microorganismos en perfecto equilibrio no somos capaces de subsistir. Nuestras células humanas no llegan ni al 10% en comparación a la microbiota, es decir, al conjunto de microorganismos que habitan dentro de nuestros cuerpos. Dichas entidades tienen su propio ADN, muchísimo mayor al humano, y sin su presencia equilibrada cientos, si no miles de procesos metabólicos serían imposibles de suceder. La exagerada asepsia y el afán por la extrema limpieza suelen causar mucho más daño que bienestar, porque nos aleja de un mundo real que nos permita crear anticuerpos y defensas que ningún medicamento diseñado por las farmacéuticas ha sido capaz de desarrollar. (De manera irónica, muchos medicamentos y la inmensa mayoría de productos de limpieza comerciales son sumamente tóxicos).

Morir Viviendo: Lo que la industria sí ha sido capaz de desarrollar exitosamente es la pululación de sustancias tóxicas, a eso sí deberíamos declararle la guerra. Si tan preocupados están las famosas agencias reguladoras y nuestros gobernantes por nosotros, ¿por qué no se difunde el conocimiento de que comer y beber basura ultra-procesada y refinada es lo primero que destruye nuestras defensas? Se anuncia y promueve su consumo por doquier, sin censura alguna, incluso dentro de hospitales, centros de salud y escuelas,  pero es censurada la información que denuncia el envenenamiento constante de diversas industrias como la alimentaria (aspartame, jarabe de alta fructosa, BPA, flúor), la farmacéutica con sus múltiples tóxicos dañinos por excelencia, como el mercurio y el aluminio inherentes a la mayoría de las vacunas, y los efectos colaterales de sus productos (que sitúan a la iatrogenia como una de las principales causas de muerte en el mundo), o la industria agroquímica, cuyo papel ecocida sin precedentes está aniquilando el derecho a la autonomía y soberanía alimentaria, así como a la fertilidad de todas las especies del planeta (glifosato).

Vivir Viviendo: Recordando una maravillosa analogía que escuché del Dr. Rashid A Buttar, la mejor forma de tratar un absceso (una acumulación purulenta) no es un antibiótico, sino drenándolo. Quizá esto es precisamente lo que está sucediendo con nuestro planeta y con el género humano en este momento. Toda esta falta de información, la exacerbación del miedo infundado científicamente, aunado a la mala información inducida a propósito por intereses egoístas acerca de la toxicidad en la que nos hemos sumergido exponencialmente durante las últimas décadas son cual saco de pus que precisa ser abierto y drenarse para sanar, o mantenerse cerrado para llevar a su máxima expresión dicho envenenamiento genocida sistemático.

Nos han querido convencer de que este “nuevo” coronavirus es tan peligroso como la peste bubónica en su momento, pero la verdad es que si llegas a contagiarte, (lo cual lo más seguro es que a todos nos suceda y por ende se logre una saludable inmunidad de rebaño sin necesidad de estúpidas vacunas que no han pasado por un periodo precautorio con respaldo científico y cuyo control de calidad en cuanto a limitación de sustancias tóxicas y bioseguridad es verdaderamente patético), estadísticamente tienes muchas más probabilidades de morir por tomar alcohol, por fumar, por suicidio*, por accidente automovilístico, por cualquier otra enfermedad infecciosa, por malaria, por falta de acceso al agua potable, por la proliferación de enfermedades no transmisibles (más del 50% prevenibles) causadas por la toxicidad circundante “mal regulada o NO regulada”, por el crimen organizado, por cáncer (cerca del 80% prevenible), por otras enfermedades respiratorias no relacionadas al covid19, por efectos colaterales de medicamentos utilizados correctamente según protocolos, por errores médicos y por muchas otras causas antes que por los efectos de la dichosa PLANDEMIA con una mortalidad tan baja o menor a la de la gripe estacional. “worldometers.info”.

Los que por encima de nuestros gobernantes en realidad manejan los hilos del mundo bajo las sombras también nos han querido convencer de que escasean los recursos naturales, porque con esa falsa percepción pretenden controlarnos, pero si observas un árbol no es posible contar todas sus hojas, así como tampoco los billones de pastitos retoños que conforman los prados, ni los granos de arena de las playas. Vivimos en un mundo de abundancia y todos tenemos el derecho de disfrutarlo, pero eso sólo será posible si drenamos ese absceso purulento del que hablamos y eliminamos los principales aspectos que han hecho de este mundo un entorno tan intoxicado.

Los metales pesados suministrados entre otras fuentes por las vacunas y las sustancias cancerígenas y venenos agroquímicos como el glifosato. Los dañinos organismos genéticamente modificados. El estrés y el miedo, inmunodepresores capaces de matarnos, que se propagan a través de medios de comunicación prostituidos y redes sociales manipuladas, donde tantas veces a la verdad se le califica como falsa y a la mentira como verdadera. La radiación y campos electromagnéticos invisibles que deterioran nuestra salud a partir del daño al genoma humano (si ya eran suficientemente dañinas las 3G y 4G, la 5G promete ser devastadora). La falta de alimentos nutritivos y la errónea manera de procesarlos. Por último, la falta de espiritualidad, de consciencia, preocupación por los demás, de compasión, la indiferencia por defender los propios derechos y el de TODOS los demás seres humanos y la falta de valor y coraje, en suma, es lo que nos impide a tantos revelarnos para vivir una vida que merezca ser vivida, aunque se nos vaya la vida misma para lograrlo.

*SUICIDIO – Mientras que el suicidio suele adjudicársele a personas desequilibradas emocionalmente, la verdad es que, en un sentido más amplio, también es la acción o conducta que perjudica muy gravemente a quien la realiza, y el pretender auto-educarse a través de los noticiarios, por medio de la TV y/o las redes sociales hoy día viene siendo una suerte de suicidio inconsciente con la falsa sensación de estar consciente.

No hay peor esclavo que aquel que se cree libre sin serlo” Goethe.

1-Tapabocas: https://www.greenmedinfo.com/blog/covid-19-fact-sheet-face-masks?utm_campaign=Daily%20Newsletter%3A%20A%20COVID-19%20Face%20Masks%20%28Stsfzk%29&utm_medium=email&utm_source=Daily%20Newsletter&_ke=eyJrbF9lbWFpbCI6ICJtc2FyYXlhbGV5QGdtYWlsLmNvbSIsICJrbF9jb21wYW55X2lkIjogIksydlhBeSJ9

*MAURICIO SARAYA LEY – Publicista creador de conceptos vanguardistas ganadores de importantes reconocimientos: “El Heraldo”, “La Letra Impresa” , “Premio Nacional Rincón Gallardo”.  Más de veinte años en área creativa y dirección de arte. Escribió varios ensayos. En 2003 publica novela de suspenso “Efervescencia”. Se han hecho adaptaciones de sus cuentos para cortometrajes. En 2013 nace “Ruido”, un libro lleno de denuncias con propuesta filosófica. Ha escrito variados e interesantes artículos de fondo para La Voz del Árabe desde su fundación. Activista bien documentado que aplaude el escepticismo y actúa con valentía, invitando a sus lectores a la reflexión y a la búsqueda por la verdad, aun cuando al hacerlo se exponga a que su reputación se ponga en tela de juicio, como respuesta de las instituciones y personas a quienes evidencia como fraudulentas y corruptas.

Imagen: LVÁ

La Voz del Árabe (LVÁ) – VIDA Y SALUD – Cd. de México, junio 15 del 2020

 

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Rosa Ma. Estrada
Rosa Ma. Estrada
1 month ago

Muy interesante, felicidades por tan buena investigación.

Adriana
Adriana
1 month ago

Me encanta leerte!

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