MIRAR LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO PARA ENTENDER LO QUE PODRÍA SUCEDER (III)

900 visitas

-Las medidas de distanciamiento social y el confinamiento impuestos por la pandemia del coronavirus han catapultado al mundo digital a miles de millones de personas, es urgente y necesario fijar la mirada en lo que viene…

Emb. Jorge Álvarez Fuentes

Hace meses, en esta columna, subrayábamos la importancia del Internet como el sistema nervioso central de nuestro tiempo. Ahora que las medidas de distanciamiento social y el confinamiento impuestos por la pandemia del coronavirus han catapultado al mundo digital a miles de millones de personas, es urgente y necesario fijar la mirada en lo que viene sucediendo, para comprender de qué manera diversos procesos se van a acelerar y profundizar en medio de la incertidumbre de la presente crisis global.

Decíamos entonces que, a nivel global, estábamos inmersos en una revolución digital que traza hacia adelante increíbles oportunidades y múltiples retos para los individuos, empresas, gobiernos y organizaciones. El entusiasmo que reviste la creciente digitalización de los principales componentes de la vida cotidiana, los cambios en los contenidos y valores de la comunicación y la información, las distintas formas de generación de riqueza y las inmensas posibilidades para lograr avances en el desarrollo humano, debían hacernos ver la importancia que revisten las nuevas tecnologías, y cómo todos, individuos, empresas, gobiernos y organizaciones debíamos comprender mejor lo que está en juego con la inteligencia artificial, la robótica, la biotecnología, la nanotecnología, la ciencia de los datos. Sólo así se podrán enfrentar con éxito los desafíos que conllevan las transformaciones profundas en las telecomunicaciones, la educación, las soluciones técnicas, los conocimientos científicos, las manifestaciones artísticas, la industria del entretenimiento, el comercio electrónico, sin minimizar los retos que para la sustentabilidad planetaria y la seguridad colectiva plantea la ciberseguridad.

En efecto, el Internet se ha convertido en pocos años, en el soporte fundamental de las comunicaciones personales e institucionales, en la súper carretera de la información para 4 mil 500 millones de usuarios, en la plataforma indispensable en la que descansan la infraestructura de las finanzas y los transportes, las centrales y redes eléctricas, las operaciones bancarias, la investigación científica, el comercio electrónico, las industrias creativas, y, de manera creciente, los medios de comunicación y los servicios públicos a cargo de los gobierno. Hay la tendencia a dar por sentado sus beneficios y bondades, puesto que la red satisface, sin mayor cuestionamiento, el apetito insaciable para obtener información, enviar y recibir correos y mensajes, viajar, consumir noticias, compartir videos y fotos, y destinar muchas horas del día para interaccionar con otros, comunicarse en forma virtual, realizar y compartir trabajo intelectual y participar en redes sociales. El 60 % de la población mundial está online gracias al uso generalizado de los teléfonos móviles inteligentes. Millones de personas están ahora conectados a Internet, lo que se ha vuelto un cambio fundamental, positivo, para ampliar sus posibilidades de vida, sus ocupaciones y su empleo.

En México existe una marcada brecha digital, una enorme desigualdad en el acceso a las tecnologías de información y comunicación (TIC). Según datos recientes de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, sólo el 45% de los mexicanos cuenta con una computadora y 53% tiene acceso a Internet en casa, mientras que el 73% de la población que vive en áreas urbanas tiene acceso a la red, sólo lo tiene el 40% de quienes viven en zonas rurales. Depende tanto de una mayor y mejor conexión como del marco regulatorio y la desigual provisión de servicios. Según el Instituto Federal de Telecomunicaciones, en los estados del norte el acceso a las TIC está entre el 64 y el 90%, mientras que en los del sur, entre el 24 y 39%. Por ende, no es lo mismo vivir en Monterrey o Tijuana, que, en Chilpancingo o Oaxaca, o habitar en zonas rurales de Sonora o Veracruz. Según la última Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en el Hogar de 2018, en promedio, el 18% de los estudiantes de las universidades públicas no cuenta con una computadora en casa ni tiene acceso a internet. En el nivel de la educación básica y media superior, esa desigualdad afecta a más del 80 % de los hogares rurales. De ahí -y de los reiterados fracasos de las tres administraciones federales pasadas en implantar programas eficaces y sostenibles de educación digital- provienen las diferencias abismales en las posibilidades de aprovechar las tecnologías de información y comunicación, de aprender o de trabajar a distancia, ahora que la pandemia ha obligado a millones de mexicanos a cambiar súbitamente sus hábitos, siendo particularmente inequitativas sus posibilidades de desarrollo y bienestar.

La tendencia que ya existía en el mundo hacia una creciente digitalización, junto con el uso de sistemas automatizados, de robots, la expansión de la nanotecnología, la biotecnología y la inteligencia artificial, se va a acelerar con saltos cuánticos, impactando todas las actividades humanas, sea la producción industrial, la educación, la administración a cargo de los gobiernos, la generación y distribución de la riqueza, las operaciones financieras, el disfrute de la cultura, la industria del entretenimiento e incluso los delitos cibernéticos. Se están acrecentando y desarrollando nuevos sistemas de vigilancia y control sobre los ciudadanos. Según el último informe de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) sobre economía digital, 70 plataformas tienen el 90% del mercado mundial, pero son las 7 empresas más grandes: Amazon, Microsoft, Apple, Google, Facebook, Baidu, Alibaba (5 estadounidenses y 2 chinas) quienes dominan dos terceras partes, controlando el 75 % de las nubes de cómputo y el uso masivo de los datos. El avance del Internet de las cosas se torna imparable.

*Jorge Álvarez Fuentes: Licenciatura en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ex embajador de México en Líbano y Nueva Zelanda. Estuvo adscrito a la Embajada de México en Canadá como Encargado de los Asuntos Culturales y de Medio Ambiente. Encargado director para África y Medio Oriente en la S.R.E. México. Entre sus publicaciones destacan: “La diplomacia en acción”, “De cara al mundo» y “Bandera al viento” @JAlvarezFuentes

 Información: El Siglo de Torreón / Imagen: LVÁ

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, mayo 25 del 2020

 

Las declaraciones y opiniones expresadas en esta publicación sitio web en Internet son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de La Voz del Árabe.

0 0 vote
Article Rating

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

1 Comment
Inline Feedbacks
View all comments
Yolanda Savin
Yolanda Savin
3 months ago

CON EL GRAN CARIÑO Y ADMIRACION QUE SIEMPRE LE HE TENIDO SR. JORGE ALVAREZ FUENTES…MI LIDER EN LA EMBAJADA DE MEXICO EN BEIRUT, LIBANO,CUANDO TUVE EL HONOR DE TRABAJAR CON UD.
SOY YOLANDA SAVIN LE MANDO UN GRAN ABRAZO Y BESITOS A SU HERMOSA FAMILIA…CUIDESE MUCHO MEXICO LO NECESITA !!!!

1
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x