jueves, octubre 8, 2026
VIDA y SALUD

¿ES POSIBLE ENVEJECER SIN ENFERMAR?

–¿Podremos retrasar el envejecimiento?

Vivir más años no necesariamente significa vivir más tiempo con buena salud. En México, las enfermedades crónicas se vuelven más frecuentes conforme avanza la edad y, entre la población de 50 años y más, padecimientos como la hipertensión y la diabetes tienen una presencia importante, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) 2024, del INEGI.

Frente a este escenario, Susana Castro Obregón, investigadora del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, estudia qué ocurre en el organismo durante el envejecimiento para encontrar formas de retrasar la aparición de estas enfermedades.

El objetivo no es solamente aumentar la esperanza de vida, sino conseguir que una mayor parte de esos años transcurra en buenas condiciones. Es decir, acercar la esperanza de vida saludable a la esperanza de vida. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el envejecimiento saludable se relaciona con mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez y no necesariamente con estar completamente libre de enfermedades.

En su laboratorio buscan comprender los mecanismos biológicos relacionados con el envejecimiento para contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas mayores.

Conforme avanza la edad, algunas personas desarrollan simultáneamente varias enfermedades crónicas. Si una persona presenta cáncer, por ejemplo, también puede tener osteoporosis, hipertensión o una disminución de la masa muscular. Esta acumulación de padecimientos, conocida como multimorbilidad, puede afectar considerablemente su calidad de vida.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) 2024, publicados por el INEGI en 2026, padecimientos crónicos como la hipertensión y la diabetes son frecuentes entre la población de 50 años y más y aumentan conforme avanza la edad.

En 2026, la esperanza de vida al nacimiento en México es de 75.9 años en promedio: 79.2 para las mujeres y 72.7 para los hombres. La cifra ayuda a dimensionar el reto: no se trata solamente de vivir más años, sino de procurar que una mayor parte de ellos transcurra con buena salud.

Por ello, una de las preguntas centrales de su laboratorio es qué cambios biológicos hacen que aumente la probabilidad de desarrollar estas enfermedades conforme envejecemos.

“Si entendemos cuál es la causa biológica que permite el surgimiento de estas enfermedades asociadas a la vejez, podemos retrasar la aparición de todas estas enfermedades de manera simultánea”, explicó.

¿Por qué algunas personas envejecen de manera diferente? – La naturaleza ofrece ejemplos que permiten estudiar esta pregunta. Incluso dentro de una misma especie existen personas que llegan a edades avanzadas con buena salud y otras que comienzan a desarrollar múltiples padecimientos décadas antes.

El envejecimiento biológico no ocurre de la misma manera en todas las personas. Las diferencias entre individuos pueden estar relacionadas con una combinación de factores genéticos y ambientales. Pero las claves podrían encontrarse incluso mucho antes de que aparezcan los primeros signos del envejecimiento.

La experta recordó un estudio realizado en la UNAM hace más de una década, en el que participaron alrededor de dos mil estudiantes y trabajadores universitarios. Los investigadores recopilaron información sobre sus hábitos, alimentación y actividad física, además de realizar mediciones fisiológicas, análisis de sangre y estudios genómicos.

Uno de los objetivos era determinar si existían características genéticas que permitieran explicar por qué algunas personas eran más saludables que otras.

Sin embargo, de acuerdo con Castro, las diferencias encontradas no se explicaban únicamente por la genética. Un factor que mostró una asociación importante con la salud en la edad adulta fueron los hábitos durante la infancia.

Las personas que habían practicado algún deporte durante la primaria y que habían tenido una alimentación con menor consumo de productos procesados presentaban mejores indicadores de salud en la edad adulta, incluso cuando posteriormente otras personas habían comenzado a realizar ejercicio.

Los resultados mostraban una asociación entre estos hábitos y mejores indicadores de salud, lo que refuerza la importancia de analizar la vida de una persona como un proceso continuo y no solamente observar sus hábitos cuando ya es adulta.

El misterio del ratopín – Para entender qué permite que algunos organismos envejezcan más lentamente, el laboratorio también estudia una especie: el ratopín rasurado (Heterocephalus glaber), un pequeño mamífero con una longevidad excepcional para un roedor de su tamaño y que puede vivir más de 30 años. Investigaciones recientes continúan analizándolo como un modelo particularmente valioso para estudiar los mecanismos del envejecimiento.

A diferencia del ratón de laboratorio, cuya esperanza de vida es cercana a los dos o tres años y que desarrolla cambios y enfermedades asociados con la edad, el ratopín mantiene durante mucho más tiempo algunas características de salud.

Una de las diferencias más llamativas está relacionada con la mortalidad. En un ratón, como en la mayoría de los mamíferos estudiados, la probabilidad de morir aumenta considerablemente conforme envejece.

En el ratopín, en cambio, esta relación es mucho menos evidente. Un individuo de 25 años puede tener una probabilidad de morir similar a la de uno mucho más joven.

Por ello, esta especie permite estudiar qué mecanismos biológicos le permiten mantener su salud durante periodos extraordinariamente largos.

“¿Qué estrategias biológicas tiene el ratopín para vivir con salud a lo largo de su vida? Eso es lo que queremos descubrir en el laboratorio”, explicó Castro.

Ahí comparan las células del ratopín con las del ratón para identificar diferencias en mecanismos celulares y moleculares. Entre las líneas de investigación de Castro Obregón se encuentran la senescencia celular, la autofagia y los mecanismos relacionados con el envejecimiento en roedores de diferente longevidad.

El envejecimiento comienza antes de lo que pensamos – Una de las líneas de investigación del laboratorio parte de una idea particularmente interesante: algunos mecanismos celulares relacionados con el envejecimiento también desempeñan funciones esenciales durante el desarrollo embrionario.

Uno de ellos es la senescencia celular, un estado en el que una célula deja de dividirse y experimenta una serie de cambios. Aunque suele relacionarse con el envejecimiento, la evidencia científica ha demostrado que también puede presentarse de manera programada durante el desarrollo embrionario y participar en la formación y remodelación de los tejidos.

Es decir, procesos celulares y moleculares que resultan indispensables durante determinadas etapas del desarrollo pueden tener efectos diferentes cuando se presentan o se acumulan posteriormente. Con el envejecimiento, la acumulación de células senescentes se ha relacionado con deterioro de la función de los tejidos y diversas enfermedades asociadas con la edad.

Por ello, el laboratorio estudia el envejecimiento desde una perspectiva relacionada con el desarrollo embrionario, buscando comprender cómo esos mecanismos cambian a lo largo de la vida y cómo pueden contribuir posteriormente al deterioro asociado con la edad.

Esta perspectiva también ayuda a estudiar la vida de una persona como un proceso continuo, en el que lo que ocurre en las primeras etapas puede tener consecuencias muchos años después.

¿Podremos retrasar el envejecimiento? – La posibilidad de modificar el envejecimiento biológico todavía pertenece en buena medida al terreno de la investigación. En modelos animales se han identificado intervenciones capaces de modificar algunos mecanismos relacionados con el envejecimiento, pero en seres humanos todavía no existe una intervención clínicamente validada capaz de frenar el envejecimiento como un proceso global.

Castro considera que sí es factible retrasar algunos de los procesos asociados con el envejecimiento y disminuir la incidencia de enfermedades relacionadas con la edad. La gran incógnita es cuánto tiempo tomará conseguirlo.

“Yo sí veo factible que se pueda retrasar el envejecimiento y disminuir la incidencia de las enfermedades. La pregunta es en cuánto tiempo”.

La investigadora también destacó la importancia de que las universidades públicas participen en este campo de investigación.

Actualmente, numerosas empresas privadas invierten en estrategias relacionadas con la longevidad y ofrecen productos que prometen mantener la juventud o retrasar el envejecimiento. Sin embargo, advirtió que existe una gran cantidad de propuestas sin evidencia científica suficiente, impulsadas por el deseo humano de mantenerse joven.

El reto, en última instancia, no sería simplemente conseguir que las personas vivan más años, sino lograr que esos años adicionales transcurran con mayor salud y calidad de vida.

Información: GlobalUNAM / Imagen: GlobalUNAM

La Voz del Árabe (LVÁ) – VIDA y SALUD – Cd. de México, octubre 7 del 2026

Las declaraciones y opiniones expresadas en esta publicación sitio web en Internet son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de La Voz del Árabe.  


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