APNEA DEL SUEÑO
-El trastorno que puede robarte el descanso y afectar tu salud
Pepe Herrera
El descanso nocturno tiene un papel fundamental en la salud y en el funcionamiento cotidiano. Sin embargo, existen trastornos que pueden alterar la calidad del sueño y tener consecuencias que van mucho más allá del cansancio al despertar. Entre ellos se encuentra la apnea del sueño, un problema que puede pasar desapercibido durante años.
Para conocer sus principales características, factores de riesgo, consecuencias, métodos de diagnóstico y alternativas de tratamiento, se consultó a la doctora Gabriela Millán Rosas, neumóloga especialista en Medicina del Sueño con certificación y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
A partir de su explicación, es posible comprender por qué los problemas respiratorios durante el sueño no deben considerarse únicamente una causa de ronquidos o cansancio, sino una condición que puede afectar la calidad de vida y la salud de distintos órganos cuando no se identifica y atiende oportunamente.
¿Qué es la apnea del sueño? – La doctora Millán Rosas explicó que la apnea del sueño es un trastorno respiratorio que se presenta mientras dormimos y se caracteriza por interrupciones repetidas de la respiración. También pueden registrarse reducciones parciales del flujo de aire, conocidas como hipopneas. Estos episodios pueden disminuir la oxigenación del organismo y alterar el descanso.
Existen diferentes tipos de apnea. La más frecuente es la apnea obstructiva del sueño, que ocurre cuando la vía aérea superior se estrecha o se bloquea, dificultando el paso del aire. También existe la apnea central del sueño, menos frecuente, en la que el problema se relaciona con las señales que envía el cerebro para controlar la respiración.
En ambos casos puede producirse una disminución de la cantidad de aire que llega a los pulmones y, en consecuencia, una reducción de la oxigenación de la sangre. Ante esta situación, el organismo activa mecanismos destinados a recuperar la respiración.
También pueden presentarse episodios de apnea mixta, que combinan un componente central y otro obstructivo.
Aunque las causas pueden ser diferentes, estos trastornos comparten una característica: interrumpen el proceso normal del sueño y pueden manifestarse mediante distintos síntomas.
Síntomas – Uno de los signos más conocidos de la apnea obstructiva son los ronquidos. Sin embargo, la especialista aclaró que roncar no significa necesariamente que una persona tenga apnea, ya que también existen personas que roncan sin presentar este trastorno.
Otras señales de alerta son las pausas respiratorias observadas por quien comparte la habitación y los despertares con sensación de ahogo.
Otro de los principales efectos es despertar con la sensación de no haber descansado, incluso después de haber permanecido en la cama durante ocho horas. A esto pueden sumarse la somnolencia excesiva durante el día y el cansancio constante.
También pueden presentarse dolor de cabeza al despertar, irritabilidad, dificultad para concentrarse, problemas de memoria y sensación de “niebla mental”. La boca seca es otro síntoma posible, especialmente en pacientes que respiran por la boca durante la noche.
Reconocer estos signos puede ayudar a identificar el problema, pero también es importante considerar qué personas tienen mayores probabilidades de desarrollar apnea.
¿Quiénes tienen mayor riesgo? – La apnea obstructiva del sueño puede presentarse en diferentes personas, pero existen factores que aumentan el riesgo. Entre ellos se encuentran ser del sexo masculino, la obesidad, la edad avanzada y determinadas características anatómicas de la vía aérea.
La anatomía de la garganta también tiene un papel importante. Una lengua grande, determinadas características de la úvula, conocida popularmente como “campanilla”, una garganta estrecha, un cuello ancho y una mayor cantidad de tejido en la región pueden favorecer el estrechamiento de la vía aérea durante el sueño.
La edad es otro factor relevante. Conforme envejecemos, pueden producirse cambios en los músculos y tejidos que favorecen el colapso de la vía aérea en personas predispuestas.
Las mujeres tampoco están exentas de presentar apnea. De acuerdo con la explicación de la doctora Millán Rosas, el riesgo aumenta después de la menopausia. Los cambios hormonales de esta etapa pueden influir en el control de la respiración y en el funcionamiento de los músculos de la vía aérea.
Identificar estos factores es importante porque la apnea no solo afecta la sensación de descanso. Cuando las interrupciones respiratorias se repiten durante la noche, también pueden aparecer consecuencias durante el día y, si el trastorno permanece sin tratamiento, afectar otros sistemas del organismo.
Consecuencias de un mal descanso – Cuando la apnea interrumpe continuamente el sueño, las personas afectadas pueden experimentar lentitud mental, olvidos frecuentes, dificultades para concentrarse y cambios en el estado de ánimo.
La irritabilidad es frecuente y, en algunos casos, la mala calidad del sueño puede relacionarse con ansiedad. La persona puede incluso desarrollar preocupación por dormir debido a la sensación de que durante la noche tiene dificultades para respirar.
La somnolencia durante el día también representa un problema de seguridad. Una persona que se queda dormida involuntariamente puede sufrir un accidente mientras conduce o realiza actividades cotidianas. El riesgo no se limita al tránsito: también pueden ocurrir accidentes en casa o durante actividades que requieren permanecer alerta.
Sin embargo, las consecuencias de la apnea no se limitan a la calidad del descanso ni a sus efectos durante el día. Cuando las interrupciones respiratorias se repiten de manera constante, también pueden producir cambios que afectan al sistema cardiovascular y al cerebro.
Implicaciones en el corazón, la presión arterial y el cerebro – De acuerdo con la doctora Millán Rosas, las interrupciones repetidas de la respiración generan una respuesta en el organismo que puede afectar al sistema cardiovascular y al cerebro, particularmente cuando el trastorno permanece sin tratamiento.
Durante estos episodios puede disminuir la cantidad de oxígeno disponible en la sangre. Ante esta situación, el organismo pone en marcha mecanismos para intentar recuperar la respiración. Estas respuestas pueden aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial, mientras que, en la apnea obstructiva, los esfuerzos por respirar contra una vía aérea cerrada generan cambios en la presión dentro del tórax.
Cuando esta respuesta se repite numerosas veces durante una misma noche y de manera constante a lo largo del tiempo, representa una exigencia para el sistema cardiovascular. Por ello, la apnea del sueño se ha relacionado con un mayor riesgo de hipertensión arterial y alteraciones del ritmo cardíaco, así como con otros problemas cardiovasculares. La especialista señaló que, en pacientes que no reciben tratamiento, también se ha asociado con padecimientos como la angina de pecho y el infarto agudo de miocardio.
Los episodios respiratorios también pueden provocar breves activaciones cerebrales, conocidas como microdespertares. Aunque pueden contribuir a recuperar la respiración, fragmentan el sueño y dificultan que sea reparador. La persona no siempre es consciente de que ocurren.
Además, la disminución repetida de oxígeno y las alteraciones cardiovasculares asociadas con la apnea se han relacionado con un mayor riesgo de eventos cerebrovasculares.
La apnea también puede coexistir con otros padecimientos, como la diabetes tipo 2, y contribuir a dificultades para controlar la glucosa. De esta manera, cuando el trastorno se mantiene sin tratamiento, sus efectos pueden contribuir al deterioro general de la salud.
¿Puede ser mortal? – Una interrogante frecuente sobre la apnea del sueño es si esta puede provocar la muerte. Para comprender ese riesgo, es importante considerar las complicaciones que el trastorno puede favorecer, especialmente cuando permanece sin tratamiento.
La apnea del sueño sin tratamiento puede aumentar el riesgo de problemas graves, como el infarto y los eventos cerebrovasculares, que pueden ser mortales. Su gravedad y sus consecuencias dependen de las características de cada paciente y de la presencia de otras enfermedades.
La somnolencia excesiva también puede tener consecuencias graves cuando provoca accidentes. Por ello, identificar el trastorno y recibir una evaluación médica resulta fundamental para determinar su gravedad y establecer el tratamiento adecuado.
¿Cómo se diagnostica? – El diagnóstico requiere una evaluación médica y se confirma mediante un estudio del sueño adecuado para cada paciente. La especialista explicó que existen diferentes modalidades de estudios.
El estudio tipo 1, conocido como polisomnografía supervisada, es el estándar de referencia. Se realiza en un laboratorio del sueño y permite vigilar al paciente durante la noche mediante diferentes sensores. Se registran la actividad cerebral, la actividad cardíaca, los movimientos respiratorios del tórax y el abdomen, la oxigenación de la sangre, el flujo de aire y determinados movimientos musculares, entre otras variables.
El estudio tipo 2 registra prácticamente las mismas variables, pero puede realizarse en el domicilio del paciente y sin la vigilancia continua que existe en un laboratorio.
El tipo 3 es un estudio respiratorio más sencillo, que registra variables como el flujo de aire, la oxigenación, la frecuencia cardíaca y los movimientos respiratorios.
Finalmente, el tipo 4 es todavía más simple y registra un número limitado de variables, según el dispositivo utilizado. Algunos equipos miden la oxigenación y el pulso, pero estos registros por sí solos no equivalen a una evaluación diagnóstica completa.
La elección del estudio depende de las características clínicas del paciente y de la indicación médica. Los estudios simplificados pueden utilizarse en determinados pacientes, pero tienen limitaciones. Si un estudio domiciliario resulta negativo, inconcluso o técnicamente insuficiente, puede ser necesario realizar una polisomnografía.
Una vez identificado el trastorno, el siguiente paso consiste en determinar su gravedad y seleccionar la estrategia de tratamiento más adecuada.
Tratamiento: no existe una solución única – Una vez realizado el diagnóstico, el tratamiento depende del tipo de apnea, su gravedad y las características del paciente. En adultos, la apnea obstructiva puede clasificarse como leve, moderada o grave, principalmente según el número de apneas e hipopneas por hora de sueño. También se consideran los síntomas, la disminución de la oxigenación y las enfermedades asociadas para orientar el tratamiento.
En algunos pacientes con ronquido habitual o apnea obstructiva leve pueden utilizarse dispositivos de avance mandibular. Estos aparatos, elaborados a la medida, buscan adelantar la mandíbula para favorecer el paso del aire. Su indicación requiere una valoración profesional.
En pacientes con apnea obstructiva, especialmente moderada o grave, puede indicarse un dispositivo de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP, por sus siglas en inglés). Mediante una mascarilla, el equipo proporciona aire a una presión determinada para ayudar a mantener abierta la vía respiratoria durante el sueño. También puede utilizarse en determinados casos leves, según los síntomas y la evaluación médica.
La especialista enfatizó que estos dispositivos no deben adquirirse ni utilizarse sin una evaluación médica. El tratamiento requiere determinar si el paciente es candidato, realizar los ajustes correspondientes y mantener un seguimiento. Un dispositivo mal indicado o utilizado incorrectamente puede no resolver el problema e incluso ocasionar molestias o complicaciones.
Además del tratamiento específico, se deben considerar medidas relacionadas con la higiene del sueño y el estilo de vida. Entre las recomendaciones se encuentran evitar el uso de aparatos electrónicos antes de dormir, mantener horarios regulares, procurar una alimentación saludable y realizar actividad física. Estas medidas complementan el tratamiento, pero no lo sustituyen.
También se recomienda evitar el consumo de alcohol antes de dormir, debido a que puede relajar los músculos de la vía aérea y favorecer la aparición de más episodios de obstrucción.
La alimentación y el ejercicio son particularmente importantes en personas con sobrepeso u obesidad. Aunque el peso corporal no determina por sí solo que una persona vaya a desarrollar apnea, puede ser un factor que contribuya al problema. En estos pacientes, la reducción de peso puede ayudar a disminuir su gravedad.
Asimismo, es importante evaluar la respiración nasal. Algunos pacientes presentan inflamación o aumento de tejido en las fosas nasales que dificulta el paso del aire. Identificar y tratar estos problemas puede contribuir a mejorar la respiración durante el sueño, aunque no necesariamente resuelve la apnea.
El abordaje también puede incluir apoyo psicológico cuando existe ansiedad u otras consecuencias emocionales relacionadas con el trastorno.
Poner atención a las señales – Dormir varias horas no siempre significa haber descansado bien. Si los ronquidos son frecuentes, alguien observa pausas en la respiración, existe somnolencia durante el día o se presenta la sensación de despertar sin haber recuperado energía, es importante solicitar una evaluación médica y no asumir que se trata simplemente de malos hábitos o de falta de descanso.
Información: GlobalUNAM / Imagen: GlobalUNAM
La Voz del Árabe (LVÁ) – VIDA y SALUD – Cd. de México, septiembre 30 del 2026
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