miércoles, septiembre 2, 2026
Cultura

EL MAL COMO EXPLICACIÓN HISTÓRICA

-…demonología y pensamiento político en Bizancio

Pepe Herrera

Para los bizantinos, los demonios no eran simples figuras simbólicas ni personajes de relatos religiosos. Se les consideraba fuerzas reales capaces de intervenir en el mundo y de influir en la vida de las personas. Su acción podía manifestarse en conflictos políticos, disputas religiosas, enfermedades, desastres o cualquier acontecimiento que alterara el orden establecido.

Esta creencia formaba parte de una visión del mundo en la que lo sobrenatural ocupaba un lugar central en la explicación de la realidad. Por ello, muchos cronistas e historiadores bizantinos interpretaron diversos sucesos históricos a través de la acción de fuerzas demoníacas. El mal no era entendido únicamente como el resultado de decisiones humanas, sino también como una presencia activa que podía incidir en el destino de individuos, comunidades e incluso del propio Imperio.

Desde esta perspectiva, la demonología se convirtió en una herramienta para explicar el origen de crisis, derrotas, revueltas y otras situaciones de inestabilidad. Al mismo tiempo, ofrecía un lenguaje para juzgar a gobernantes, condenar movimientos considerados heréticos (de herejía) y dotar de significado religioso a los acontecimientos políticos.

Esparcir el mal por el mundo – Mediante el análisis de una selección de fuentes históricas bizantinas, el investigador del Centro de Estudios Clásicos del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, Pedro Emilio Rivera Díaz, examinó cómo la presencia de lo demoníaco se integra de manera recurrente en las narraciones cronísticas y eclesiásticas.

En la tradición bizantina, los demonios eran concebidos principalmente como ángeles caídos, seres que, tras su rebelión contra Dios, se convertían en agentes activos del mal en el mundo. Su función no se limitaba a una dimensión simbólica o moral abstracta, sino que se concretaba en su papel como responsables de introducir el desorden, la corrupción y el sufrimiento en la realidad terrenal.

En algunos casos, la influencia demoníaca se extendía incluso a figuras de poder, incluidos emperadores y altos funcionarios, quienes podían ser descritos como inspirados, manipulados o asociados a fuerzas malignas. Esta atribución no solo servía para explicar decisiones políticas consideradas negativas o desestabilizadoras, sino que también funcionaba como un recurso retórico y moralizador que permitía juzgar el ejercicio del poder desde una perspectiva religiosa.

Además de intervenir en conflictos políticos, guerras, revueltas internas y crisis imperiales, se creía que los demonios extendían su maldad al ámbito de los fenómenos naturales y los desastres. Incendios, terremotos, epidemias y otras catástrofes eran frecuentemente interpretados como manifestaciones de su intervención en el mundo.

La demonología funcionaba, como un marco conceptual que permitía integrar lo inesperado, lo destructivo y lo caótico dentro de una visión providencial, en la que incluso el mal tenía un lugar dentro del orden divino, aunque fuera como una fuerza perturbadora.

Testigos escritos que avalan esa visión – Esta dimensión demonológica puede observarse en diversos autores de la historiografía y la cronística bizantina. Sus testimonios muestran que la intervención demoníaca podía emplearse para explicar fenómenos diversos, desde revueltas urbanas y decisiones imperiales hasta enfermedades, desastres y conflictos religiosos.

Como antecedente intelectual de estas concepciones, Plutarco, en su obra De defectu oraculorum (Sobre la desaparición de los oráculos), mencionó que los demonios, concebidos como seres intermedios entre los dioses y los mortales, podían ser vengativos y ejercer influencia sobre los asuntos humanos. Aunque no pertenece al mundo bizantino, su pensamiento refleja tradiciones que posteriormente fueron reinterpretadas en contextos cristianos.

Por su parte, en su Cronografía, Juan Malalas explicó que la Revuelta de Niká (532 d. C.), la mayor rebelión urbana en la historia de Constantinopla contra el emperador Justiniano I, tuvo su origen en la acción de los demonios. Según Malalas, las fuerzas demoníacas poseyeron a los alborotadores en el hipódromo y encendieron la furia de la multitud para destruir la ciudad y derrocar el orden establecido. La quema de la iglesia de Santa Sofía reforzaba esta interpretación.

Procopio de Cesarea, conocido por su estilo más crítico y complejo, también recurrió ocasionalmente a explicaciones que incorporaban lo demoníaco dentro de su visión del mundo tardoantiguo. En Historia secreta (Anécdota), presentó una imagen extremadamente negativa de Justiniano I, a quien describió retóricamente como el Anticristo o incluso como un demonio bajo apariencia humana.

Para Procopio, el insomnio del emperador, su crueldad y las consecuencias de sus políticas excedían lo que consideraba propio de la naturaleza humana. Más que una descripción literal, esta caracterización funcionaba como una poderosa crítica moral y política de su gobierno.

En Synopsis Historiarum, Juan Skylitzes señalaba que los severos espasmos, convulsiones y estados de delirio extremo de Miguel IV, provocados por la epilepsia que padecía, eran interpretados como una aflicción enviada por el demonio en castigo por sus pecados. Según el cronista, el emperador realizó numerosos actos de piedad con el fin de librarse de esta situación. Asimismo, atribuía a fuerzas malignas diversos desastres, como sismos o prolongados periodos de lluvia.

Finalmente, en La Alexíada, Ana Comnena relató que los bogomilos constituían un movimiento dualista y ascético que rechazaba los sacramentos y la jerarquía de la Iglesia ortodoxa. En su obra describió al líder de este grupo, el monje Basilio el Médico, como un emisario de Satanás y un «demonio encarnado» que engañaba a los fieles.

Esta representación contribuía a justificar la persecución emprendida por el emperador Alejo I Comneno, quien ordenó la ejecución de varios dirigentes bogomilos. El caso muestra cómo el lenguaje demonológico podía emplearse para desacreditar adversarios religiosos y reforzar la autoridad política y eclesiástica.

A estos autores se suma Teofilacto Simocates, historiador bizantino del siglo VII, quien documentó cómo tanto persas como romanos concebían a los demonios y los vinculaban con la superstición, la brujería y las fuerzas paganas. Según sus relatos, estas influencias eran utilizadas para explicar desastres políticos, crisis internas y derrotas militares, evidenciando que las interpretaciones sobrenaturales formaban parte de un repertorio compartido para comprender situaciones de crisis.

Más allá de una creencia – Las fuentes bizantinas muestran que los habitantes del Imperio no explicaban los acontecimientos únicamente por causas políticas, militares o sociales. También creían que fuerzas sobrenaturales, especialmente los demonios, podían intervenir activamente en el curso de la historia.

Por ello, los demonios servían como una explicación para fenómenos tan diversos como revueltas, enfermedades, desastres, derrotas militares o las conductas de gobernantes y grupos considerados peligrosos o desviados.

Analizar estas narraciones permite comprender tanto la concepción bizantina del mal como la manera en que los bizantinos interpretaban y daban significado a los acontecimientos que afectaban a su sociedad.

Información: GlobalUNAM / Imagen: GlobalUNAM

La Voz del Árabe (LVÁ) – CULTURA – Cd. de México, septiembre 2 del 2026

Las declaraciones y opiniones expresadas en esta publicación sitio web en Internet son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de La Voz del Árabe.  


Descubre más desde La Voz del Árabe

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

La Voz Del Árabe

El medio informativo del Mundo Árabe, transmite la cultura árabe y del mundo en general, La Voz del Árabe de México para el mundo, con temas de interés porque siempre comprometidos contigo y con la verdad... También visita La Voz del Arte...

Deja un comentario comentario, lo que quieras, siempre será bienvenido.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde La Voz del Árabe

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo