DE VACACIONES
-En vacaciones se pueden tener cientos de sueños que pueden ser realidades…
Luis Miguel Cobo
Durante una semana casi a diario la miraba cómo tomaba el sol sobre el camastro que estaba en el jardín, junto a la pequeña alberca que parecía tener el agua azul, pero solamente era el reflejo del mosaico que daba la impresión de colorear al agua cristalina, más allá estaba el yacusi borbotando.
Él, a quien le decían Tito gozaba de diez y siete años, estudiaba preparatoria y estaba por terminar, era bien parecido, alto y corpulento para su edad, moreno y con la mirada penetrante que podía dominar a cualquiera que lo mirare de frente.
Pero ella, de unos veinte años, delgada y rubia, de maravillosas formas en su cuerpo al grado que quien la miraba podía desfallecer y desearla de cualquier manera, seguramente era modelo…
Parecía amable y muy delicada cuando actuaba, su mirada enternecedora y sonrisa sensual enloquecía a quien la viera, sabía muy bien de su hermosura y aprovechaba el color azul claro de sus hipnotizantes ojos para atraer la mirada de quien se fijara en ella.
De su cuerpo que enloquecía a Tito ni hablar, también sabía que con él podía captar la atención de cualquiera con tan sólo un leve movimiento que hiciere, más aún cuando ella sabía que la podía ver mucha gente. Sabía perfectamente quien era y cómo atraer a cualquier hombre, al que fuere, su experiencia natural femenina la hacía ser así…
Imaginaba él que podía llegar por ella hasta el rapto y la violación, siempre oscura y sumamente íntima, de cualquier manera, tranquila o muy violenta, se podía llegar por ella con cualquiera hasta los golpes… así eran los pensamientos de Tito cada vez que la miraba por las mañanas cuando ya no había nadie en casa y no asistía a clases por estar de vacaciones.

Pero ella, de nombre Rossana, de tipo escandinavo, joven y frágil como una flor en floración se mostraba deseosa de que el sol la bronceara cada vez que se posaba sobre aquel espantoso colchón con feos dibujos dentro de la piscina, su cuerpo cubierto solamente con un bikini de color rojo se notaba sobre el colchón de plástico de colores en el que resaltaban sus atractivas y enloquecedoras formas corporales y su piel tan blanca y tersa como el terciopelo.
Tito la miraba todo el tiempo que podía, ella permanecía del otro lado de la verja, Rossana se sabía observada siempre y se mostraba tal y como era sin dejar que ambas partes del minúsculo bikini se movieran mientras el sol la golpeaba. De vez en cuando se levantaba y se frotaba el aceite protector para la piel, esa era la parte que a Tito le gustaba más, la manera en la que utilizaba sus manos para frotarlo sobre su cuerpo, lentamente en cada parte, de arriba abajo en su pecho y luego al vientre, regresaba a los senos y frotaba, acariciaba cada centímetro, regresaba al vientre y de ahí a cada una de sus hermosas piernas, una por una sin dejar espacio libre de aquel aceite que la transformaba por el brillo que dejaba hasta que parecía una muñeca de plástico, escenas que atraían la completa atención del joven, le causaban cierta alteración que llegaba a la excitación, aquí era cuando empezaba la verdadera distracción para Tito que gozaba de tal espectáculo y nunca perdía detalle alguno de aquellas magníficas escenas.
Rossana lo hacía sensualmente volteando discretamente hacia donde se encontraba la mirada del joven observador, le mostraba su cuerpo sin hablar, abría sus excitantes ojos azules clavando la mirada al infinito pero en realidad era para aquel joven y quien la pudiera mirar; ya excitado y aunque no tanto como la primera vez que la vio no se despagaba de ahí, no se movía y sentía que su cuerpo crecía en la entrepierna cada vez que miraba a la hermosa joven rubia hacer aquello, sucedía por lo menos cuatro veces a la semana…
Ese fue un día especial porque Tito decidió quedarse ahí hasta que la rubia desapareciera de su vista, siempre se retiraba antes que terminara todos aquellos movimientos que parecían estar muy bien planeados, ella sabía hasta dónde debería concluir su actuación con el propósito de que el espectador, en ese momento Tito se volviera loco y la deseara, bloqueara su mente y solamente la dirigiera a ella sin distracción alguna, su plan estaba funcionando…
De pronto el joven empezó a formular en su pensamiento miles de tácticas para abordar a una joven cuando la tuviera frente a él, mientras Rossana continuaba asoleándose y frotando aceite en sus tentadoras piernas, las mostraba al espectador que no conocía, él solamente la miraba sin decir nada, sólo pensaba, ella continuaba y de pronto los rayos del sol reflejados en el agua cristalina de la alberca la ocultaban ante los ojos del joven espectador dejándolo ver solamente la hermosa silueta de Rossana, él se excitaba más…
Tito se levantó y corrió hasta la cocina para tomar algo, el ver tantas veces a esa mujer y tener todos aquellos pensamientos le ocasionaba que se le secara la garganta. Sirvió jugo de naranja en un vaso y dándole un trago grande regresó al lugar en donde estaba.
Cuando Tito la miró nuevamente ella una vez más se movió y se colocó de espaldas a él, se flexionó hasta que pudo tocar sus tobillos aún frotando para que el aceite quedara en todo su cuerpo… Miraba el joven solamente imaginando a esa joven rubia tan hermosa junto a él, en la mente se repetía, —“tal vez algún día estaré con alguien así…” —pensaba deseándola cada vez más.
Dio el último trago al vaso con jugo y lo dejó sobre la mesa que estaba junto a él. Rossana continuaba haciendo todo aquello sin pudor alguno, se le notaba tan segura que se podría pensar que para ella no existía la pena, a tal grado que en cierto momento todavía de espaldas se desabrochó el brasier, cuando lo tenía en las manos lo soltó dejándolo caer al piso, se cruzó de brazos cubriendo sus pechos, fue cuando se dio la vuelta pero sólo de perfil, el joven muy nervioso, las escenas que continuaban no se las había visto a la hermosa joven antes, seguro ya tenía todo planeado para cuando el joven la miraran en la alberca.
Ya sin el brasier y aún sin descubrirse caminó lentamente unos cuantos pasos, parecía una gacela y sabía muy bien cómo y de qué forma mover su cuerpo, llegó y se metió muy despacio al yacusi, no miró hacia el joven hasta que estuvo dentro de aquel estanque con agua en movimiento.
Aún el sol golpeaba al agua y se reflejaba hacia donde estaba Tito sin permitir verla en algunos instantes, pero por fin pudo mirarla desnuda del pecho y fue cuando Tito brincó del sillón en donde estaba sentado observando,
—¡De lo que me había perdido…! ¡Ojalá y tarden en llegar…! —Se dijo de inmediato sin perder de vista todos aquellos movimientos de la joven a la que de alguna manera sentía que la deseaba y supuestamente amaba…
Le fascinó, Tito no podía despegar la vista de aquellos pechos pequeños y delicados, frágiles y excitantes que causaban el deseo de besar, lamer y hasta morder que le mostraban sus movimientos cada vez que Rossana brincaba dentro del estanque seguramente para volver más loco a quien la estuviere viendo.
De pronto la hermosa joven, después de haber dado varios saltos salpicando todo a su alrededor estirando su brazo derecho mostró al frente su calzón color rojo del bikini, el joven deseaba poder verla en persona, ahora sí, Rossana estaba completamente desnuda frente a él, era increíble, no se explicaba por qué hacía todo eso estando tan buena y siendo tan hermosa, ¿por qué lucirse así ante cualquiera que la pudiere ver si ella muy bien podía tener un novio que la complaciera en todo, parecía tan liberal que no le importaba desnudarse en cualquier lugar, ahí en su casa…
Era increíble para Tito verla en esos momentos porque siempre que deseaba verla así llegaba alguien a su casa o estaba la servidumbre o su madre y no podía hacerlo, el caso fue que hasta ese día pudo conocerla y verla completamente desnuda, ella para él solamente, en exclusiva, nadie más estaba junto a Tito para poder platicarlo, para comentar lo buena que estaba y lo deliciosamente frágil que se miraba y que se podía comer, como uno de esos sabrosos y delicados pastelitos de los que hay que tratar delicadamente y con mucho cuidado porque si no se rompen.
Sentía que en pocos segundos que ya no cabría dentro de los shorts que tenía puestos, se movía de un lado a otro sobre el sillón, el único testigo junto a él en esos momentos. Las manos le sudaban al igual que la entrepierna, mientras continuaba mirando a Rossana salir del estanque y volverse a meter le mostraba íntegro el cuerpo, desnudo y mojado, blanco como la nieve, delicado como una flor y excitante como esa mujer que deseaba en esos momentos…
Continuó mirándola dentro de aquel estanque en aquel hermoso jardín, la joven jugueteaba como niña, saltaba, se sentaba, se arrodillaba, se metía y salía del estanque, todo para solamente lucir su hermoso y excitante cuerpo de una joven de 19 ó 20 años, considerada para los gringos como una “teen ager”.
De pronto la joven se cansó y se recostó a un lado del yacusi, sobre el suelo mojado, se empezó a tocar el vientre y más abajo, ella también se excitaba moviendo su mano en ese lugar sagrado y lleno de sentimientos, subía las manos deslizándolas por el vientre y luego el estómago hasta alcanzar sus pechos acariciándolos una y otra vez, de inmediato Tito miró los pequeños y enloquecedores pezones hinchados, tan hinchados que parecían reventar…
Luego llegó a sus mejillas y el cabello sacudiendo un poco el agua, lo movía y entrelazaba sus dedos en él, invitaba al joven a pensar solamente en ella y lo forzaba a desearla, se mostraba de frente y de perfil, se torneaba su cuerpo al sol moldeándolo todavía más por las sombras que se formaban en partes del cuerpo, luego empezaba ella también a soñar, seguramente en un hombre que llegaría a ella y la poseería haciéndola suya por completo, por lo excitada que ya estaba por todas aquellos pensamientos y movimientos empezaba a tocarse aún más su frágil cuerpo lenta y pausadamente, parte por parte sin dejar libre una sola…
Tito no perdía detalle alguno, ella se miraba hermosa y deseable, hacía muecas y parecía que jadeaba, llegaba con sus manos a la zona del bajo vientre, tocándolo y acariciando lentamente… No lograba escuchar claramente aquellos jadeos y quejidos de placer, el joven no se atrevía por temor a algo desconocido por él en esos momentos…
De pronto se asustó dando un salto y su cuerpo regresó de inmediato a como estaba antes de ver a Rossana, sintió un rugir y vacío en su estómago por la voz que escuchó que le gritaba,
—¡Tito, en dónde estás…! —Era su madre que había llegado. Rápidamente el joven se levantó, caminó varios pasos, abrió la cortina de la habitación, luego fue hacia el aparato de música y lo apagó, apareció en la televisión un anuncio de cereal y le respondió a su madre,
—¡Aquí, en el estudio…! —Tuvo que dejar todo como estaba, ya tendría tiempo para continuar viendo aquel video de Rossan, al fin que estaba de vacaciones…
FiN…
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NOTA MUY IMPORTANTE: Todas las historias contenidas en esta sección son creación del autor, de su imaginación, por lo que cualquier semejanza con la realidad es responsabilidad única y directa de la imaginación del lector, que conste…
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Imagen: LVÁ – Lm.CoBo.FoTo
La Voz del Árabe (LVÁ) – LM.COBO – Cd. de México, agosto 26 del 2026
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