viernes, septiembre 4, 2026
Cultura

EUFORIA Y CARNAVAL FUTBOLERO

El sentido de pertenencia se exacerba con el alcohol

¿POR QUÉ SE DESBORDAN EUFORIA Y VIOLENCIA EN CONTIENDAS DEPORTIVAS?

En la teoría de masas, se trata de mecanismos evolutivos diseñados para la supervivencia colectiva y el gregarismo: Angélica Larios Delgado, especialista en psicología del deporte

María Guadalupe Lugo García  

En encuentros masivos como el futbol, la interacción de factores psicosociales (identidad social exacerbada y desinhibición por el consumo de sustancias como alcohol) junto con la adrenalina del entorno intensifican la euforia y alteran el comportamiento colectivo: podrían detonar conductas agresivas ante cualquier percepción de amenaza hacia el equipo favorito o al honor grupal.

Angélica Larios Delgado, académica de la Facultad de Psicología, señaló que las actividades deportivas, en especial la Copa Mundial de la FIFA 2026, generan intensidad emocional al conectar con aspectos individuales y colectivos; por ejemplo, desde el sentido de identidad con el juego y el equipo hasta la sensación de logro. Esta relación constituye el primer factor de riesgo para que las emociones escalen.

Aquellas que se comparten, puntualizó, generan una especie de redundancia y se potencian. Es un fenómeno transversal que cruza todas las esferas humanas, de lo individual y lo grupal, y más en encuentros masivos de audiencia global.

Es algo que se propaga y nuestro cerebro tiene zonas específicas para ese contagio emocional. Se trata, dijo, de mecanismos evolutivos diseñados para la supervivencia, la colectividad y el gregarismo (tendencia a agruparse y convivir), los cuales actúan como potente efecto multiplicador en grupos de personas, teniendo un efecto acumulativo entre más grande es el número de individuos.

La especialista en psicología del deporte explicó en entrevista que en un proceso de retroalimentación constante dentro de una agrupación, esas vivencias producen una respuesta emocional masiva: euforia y “emociones desbordadas”.

A mayor escala colectiva el impacto se acrecienta, respondiendo directamente a las dinámicas de la psicología de masas.

Se refirió al fenómeno de la violencia, y argumentó que puede surgir de un desequilibrio o relación de poder. Se ejerce como respuesta a una diferencia y como mecanismo para solucionar conflictos. Los deportes per se implican una situación de competencia y de oposición; es decir, una situación de enfrentamiento donde el público se identifica con el juego y se siente agraviado cuando considera que se marcó mal un penal o les robaron la victoria.

Larios Delgado resaltó que la problemática surge al perder de vista que se trata sólo de un juego, el cual se interioriza tanto que esa percepción de logro o pérdida se distorsiona y, al combinarse con el enojo y la frustración, se crea un escenario perfecto para la agresión.

El futbol, como cualquier otra disciplina, no puede desvincularse de su entorno. En sociedades fragmentadas por la inequitativa distribución de la riqueza y la violencia institucional sistemática, el deporte opera como caja de resonancia que amplifica la reactividad de los sectores vulnerados, planteó la universitaria.

En este contexto, abundó la experta, los desafíos sociales de la población tienden a acumularse y se agravan por la falta de gestión emocional y de una cultura de aceptación. Por ejemplo, prioritariamente en el balompié hay sesgos de género mediante cantos homofóbicos que denigran a los jugadores al vincularlos con una preferencia sexual diferente. Estos factores interactúan de manera simultánea.

La Copa Mundial de la FIFA 2026 expone los contrastes de la sociedad. Mientras en las calles domina el júbilo, la alegría y una cálida bienvenida a los turistas, en las periferias en el festejo brota la brusquedad. Ejemplo de ello son las hostilidades de algunos aficionados a las madres buscadoras.


¿QUÉ ES TODO ESTE CARNAVAL DE EUFORIA FUTBOLERA QUE ESTAMOS GOZANDO?

-Los millones de seres en el Ángel de la Independencia.

Sergio Varela Hernández, especialista en sociología y antropología del deporte, aborda esta necesidad profundamente humana llamada “celebración en comunidad”

Carlos Ochoa Aranda    

Ciudad de México y otras urbes del país viven un fenómeno de masas muy particular en el marco de la Copa Mundial de la FIFA 2026, donde los partidos de la selección mexicana han convocado a cientos de miles de aficionados a la celebración en las calles.

Este hecho ha trascendido las fronteras mexicanas y muchos estudiosos del tema están interesados en el fenómeno social que acontece en particular en Ciudad de México.

Al respecto, desde la Universidad, Sergio Varela Hernández, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y especialista en sociología y antropología del deporte, advirtió que estas manifestaciones de fiesta no son un fenómeno excepcional, sino la expresión de una necesidad profundamente humana que es la celebración en comunidad.

“México, como nación, es una comunidad que existe sólo en nuestras cabezas, pero para que podamos sentirnos pertenecientes a ésta tiene que haber fenómenos como los celebratorios y festivos”.

Ahora mismo se vive una celebración que es una fiesta. “El propio futbol y el desempeño estrictamente deportivo de la selección podrían cambiar de manera radical el ambiente de la ciudad y del país, y eso es justamente lo que estamos observando”.

Sergio Varela comentó que estos fenómenos desde la óptica de la sociología son acontecimientos que pueden analizarse como espacios de reunión social donde las personas encuentran una oportunidad para compartir emociones, fortalecer vínculos y reafirmar sentimientos de pertenencia.

“Todas las sociedades tienen fiestas. Es parte constitutiva de la humanidad tener espacios de celebración y momentos importantes para festejar”.

El académico de la UNAM se refirió a las ideas del teórico ruso Mijaíl Bajtín, quien estudió el “carnaval” como una manifestación cultural a través de la cual las personas suspenden temporalmente las rutinas cotidianas para vivir una experiencia colectiva en la que las regulaciones sociales se distienden.

“Lo que estamos observando es una especie de carnaval. La gente sale a las calles, se reúne con desconocidos, comparte emociones y construye una experiencia colectiva alrededor de un acontecimiento común y festivo”.

Reconoció que el buen paso del seleccionado mexicano durante la justa mundialista es el gran detonador para este fenómeno social, y evidentemente en la medida en que la representación nacional avance en la competencia las celebraciones crecerán.

El doctor en Antropología por la Universidad Iberoamericana, aseguró que eventos deportivos, en especial un Mundial, activan mecanismos de identificación colectiva vinculados con todo lo que es México como nación. “Los deportes están muy cercanos al sentimiento nacionalista”.

Explicó que los grandes torneos internacionales están estructurados precisamente alrededor de representaciones nacionales. Los equipos compiten bajo una bandera, utilizan símbolos patrios y entonan himnos nacionales, elementos que fortalecen la identificación emocional de los aficionados. “Las competencias deportivas internacionales se construyen a partir de países que se enfrentan simbólicamente en una cancha. Eso genera sentimientos de pertenencia muy fuertes”.

Para explicar este fenómeno, retomó las aportaciones del historiador Eric Hobsbawm y del politólogo Benedict Anderson, quienes analizaron cómo las sociedades modernas construyen identidades nacionales compartidas.

“El deporte sirve y contribuye para crear esta idea de pertenecer a una comunidad nacional. Una nación es tan grande que ninguno de sus individuos conoce personalmente a todos los demás, pero existen fenómenos como éstos que nos permiten sentirnos parte de ella”.

De esta manera, una persona que observa el partido desde su casa en Chiapas puede sentirse conectada emocionalmente con otra que lo sigue en Baja California o desde cualquier ciudad del extranjero.

“Eso es precisamente lo que Benedict Anderson llamaba una ‘comunidad imaginada’. No conocemos a todos los integrantes de la nación, pero compartimos símbolos, emociones y experiencias que nos hacen sentir parte de la misma colectividad”.

México “siempre ha respondido así. Las celebraciones futboleras existen por lo menos desde el Mundial de 1970 y luego el de 1986. No es necesario buscar explicaciones extraordinarias para comprender por qué las personas salen a festejar”.

Para Sergio Varela, una de las razones por las que el futbol genera tanta pasión radica en su capacidad para producir incertidumbre y esperanza. “A diferencia de otras actividades, en el deporte siempre existe la posibilidad de que ocurra algo inesperado. Eso es lo que vuelve fascinante al deporte”, concluyó.

Información: GlobalUNAM/ Imagen: Andrés Otero / Reuters      

La Voz del Árabe (LVÁ) – CULTURA – Cd. de México, julio 7 del 2026

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