TEZOZÓMOC E IZQUIXOCHITL
– EL CAMALEÓN CRISTALINO – En su muy particular estilo, el autor nos platica hoy en una interesante parte de la historia cuasi oculta de México…
Alberto Peralta Merino*
La permanente rivalidad, aun estando emparentado entre ellos, de los Tezozómoc de Azcapotzalco y los Izquixochitl de Texcoco, por el poder supremo de Tenochtitlan, descr
ita con lujo de detalles por Juan de Torquemada en la “Monarquía Indiana”, rememora en mucho la que al respecto de Roma sostuvieron los también emparentados integrantes de las gens “Julia” y “Claudia”, descrita por su parte por Suetonio en “La Vida de los Doce Césares”, y de la que hace un magistral análisis Gregorio Marañón en su obre sobre Tiberio.
Paralelismos de tal índole me llamaron la atención, cunado, por una parte, leí en la “Vida Literaria en México” que, al decir de Luis G. Urbina, el pasaje de Nezahualcóyotl y Azacatzochinzin había sido en realidad inventado por los monjes misioneros tomados del pasaje bíblico correspondiente a Davis Y Betzabé; en tanto que, para un investigador tan acucioso como José Luis Martínez resulta un pasaje plenamente verídico, destacando, no obstante, en su libro sobre “el príncipe poeta” la enorme similitud entre ambos pasajes.
La lectura de Claude Levi Strauss sobre el parentesco, da noticia de que, si bien el matrimonio cruzado con primos, hijos de la hermana materna, no son una regla de alcance universal, si está presente en forma generalizada entre diversas culturas de la antigüedad por prácticamente todas las regiones del orbe, y que, tal “estructura del parentesco”, genera en la historia humana, por una parte, ciertamente un elemento de cohesión, pero, por otra, también fuertes enfrentamientos entre parientes por el dominio cuando la organización horizontal de asambleas es sustituido por una aparato administrativo más complejo.
El parentesco entre primos por la vía de los hermanos de la madre que escudriña Levi Strauss se hace manifiesto en el pasaje bíblico de las bodas de Jacob con Raquel hija de Labán , quién era hermano de la madre del propio Israel; la disputa por el poder entre núcleos de familias emparentadas entre si a su vez, parece haberse extendido durante largos periodos, a grado tal de que, en la obra de Shakespeare, hay un pasaje singular al final de la misma , cuando los despojos fúnebre de los amantes son presentados al “Duce de Verona” quién dice: “yo también he perdido a familiares, todos hemos sido castigados”, para que el narrador recite a continuación el texto final de la obra: “ hay un triste esplendor esta mañana, el sol de pena no asomará la cara”.
Shakespeare no alude en ningún otro momento de la obra teatral a la eventual existencia de parentesco alguno entre los Capuleto y los Montesco, aun cuando acaso pudiese existir en el poema de Arthur Brooke o en los cuentos de un siglo atrás de Matteo Bandello y Luigi da Porto, no obstante, la potente voz del “Duce” en el drama puesto en escena en el “Teatro del Globo”, permite válidamente hacer una conjetura en tal sentido.
La diatriba existente entre los Tezozómoc y los Izquixóchitl, reconoce como momento culminante el ascenso al mando del tirano Maxtla sin estar legitimado para ello y previo al asesinato del padre de Nezahualcóyotl, dinastías ambas que, a fin de cuentas, resultan por demás clave para la historia de nuestro país, tanto por lo que hace a la sucesión de los aconteceres, como por lo que respecta a la narración de los mismos.
La crónica preservada por la familia Izquixóchitl se manifiesta en primer término en la crónica del dominico fray Diego Durán que acompaña el códice que lleva su nombre, y queda plenamente asentada en la relación que al rey Felipe Tercero escribe Fernando Alva, conocida como “Historia Chichimeca”; la versión que encuentra un momento culminante en la crónica de Álvaro Tezozómoc, por su parte, describe la muerte de su ancestro Moctezuma como un asesinato por parte de Hernán Cortés y es recogida por Alfredo Chavero en el capítulo correspondiente de la magna enciclopedia que es, y ha sido siempre “México a través de los siglos”.
Los alfareros de la región de Acatlán en Puebla se caracterizan por dar forma a los “árboles de la vida”, y, de perder de vista que en la cultura mixteca el árbol reviste una enorme fuerza simbólica en el transcurrir del mundo a la manera de como lo representa la ceiba entre los mayas, podría muy bien pensarse en los “sefirots” de la escala de Jacob o en el libro de “Zohar” de Moisés León, claro que, el hecho mismo de que no fuese una superposición cultural como lo afirmara Luis G. Urbina en relación a los amores adúlteros de David y Betsabé, no impide pensar que, en relación a “Los Árboles de la Vida de Acatlán”, no pocos de los monjes judaizaran, algunos de manera inconsciente, y otros de manera por demás deliberada
El “Códice Mendocino” nutre sus raíces en la monumental obra de Fray Bernardino de Sahagún “Historia General de las Cosas de la Nueva España”, códice en la que el águila no devora a una serpiente, asentándose en un nopal con tunas rojas que simbolizan corazones, así que, de no ser por sobre relieves existentes en monumentos del México antiguo, sería posible concluir a la manera de Luis G. Urbina, que la imagen de “el águila y la serpiente”, podría muy bien haber sido sobrepuesta por los monjes a partir de algún oráculo del dios Apolo.
Las similitudes de los pasajes descritos por Torquemada y Suetonio, habrían de sugerirnos a partir de las investigaciones sobre el parentesco que escudriña Levi Strauss, que, en medio de la formidable riqueza que las diferencias traen consigo aparejadas, no deja de ser contar con plena validez la afirmación de José Luis Martínez sobre la condición universal de los hombres que esgrime ante los pasajes de David y Nezahualcóyotl al dejarse cautivas por la desnudez de las mujeres que motivaron el ardor de sus respectivos deseos.
*Alberto Peralta Merino – Egresado del Instituto Oriente de Puebla. Abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho de la Ciudad de México. Miembro de la comisión dictaminadora del Colegio electoral de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión bajo la dirección del Dip. Miguel Montes García. Jefe del departamento jurídico de consultas de la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la Secretaria de Turismo. Asesor constitucional y legislativo del asambleísta Alejandro Rojas Díaz-Durán. Asesor constitucional y legislativo del Diputado Alberto Amador Leal. Asesor constitucional y legislativo de la Diputada Josefina Buxadé Castelán. Ha sido editorialista de “El Financiero” sección análisis, El Universal (Puebla-Tlaxcala) Diario Cambio, Diario Enlace. Actualmente es editorialista de los portales E-consulta Puebla y sdpnoticias. Comentarista en programas de radio en Puebla y en la Ciudad de México bajo las conducciones de José Luis Ibarra y Adip Sabag, y en el programa “Sábados con Saldaña”. Autor del ensayo “México ante la encrucijada del agua”, Ed. Volcanes 2007. “El Senador y su sombra y otros ensayos”, editado por Academia de Medicina Estética, Cámara de Comercio de la Ciudad de México y el Partido del Trabajo. Autor de la novela: “El Retablo del Perdón”, en edición de autor. Premio de ensayo sobre los Derechos Humanos en la Constitución de 1857 otorgado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Ha impartido cátedras de Derecho Económico, Derecho Internacional Público y Técnicas de la Investigación, en la Universidad Iberoamericana de Puebla, UDLAP, y Escuela Libre de Derecho de Puebla. Colaborador en La Voz del Árabe con la columna: “El Camaleón Cristalino”. albertoperalta1963@gmail.com
Imagen: Tezozómoc e Izquixochitl
La Voz del Árabe (LVÁ) – CULTURA – Cd. de México, diciembre 15 del 2025
Las declaraciones y opiniones expresadas en esta publicación sitio web en Internet son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de La Voz del Árabe.
Descubre más desde La Voz del Árabe
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
