martes, septiembre 15, 2026
Cultura

EL CÓNCLAVE CARDENALICIO

EL CAMALEÓN CRISTALINO – A su muy particular estilo, el autor platica hoy sobre el tema que es tendencia, el cónclave que se llevará a cabo en el Vaticano en próximos días.

Alberto Peralta Merino*

Georg Jelinek señala en su “Teoría del Estado” que una institución se estudia en su manifestación actual y no por sus antecedentes, ejemplificando el caso con la adopción moderna que carece de toda relación con el antecedente romano estatuido para preservar el culto de los “dioses penates” o “antecesores familiares”.

En consecuencia, dicho sea sin menoscabo a las consideraciones de fe siempre por demás respetables, habría que concluir que, la institución que abordamos al hablar del cónclave a realizarse a partir del próximo 7 de mayo,  no tiene dos mil años de antigüedad, sino que surgió en 1929 y, dado que en los acuerdos de San juan de Letrán entre Pio XI y Mussolini no figuró el “espíritu  santo”, es de destacarse que ésta bien puede colapsar sin que ello lleve aparejado consigo  el fin de los tiempos.

En 1986 Juan Pablo segundo promulgó el Código de Derecho Canónico en vigor que deroga el que en 1917 promulgara el Papa de la “Gran Guerra”, Benedicto XV, y que fuera formulado durante e pontificado de Pio Décimo, quién, por cierto, entre otras cosas, había prohibido el tango

El Canon 349 al efecto señala: “Los Cardenales de la Santa Iglesia Romana constituyen un colegio peculiar, al que compete proveer la elección del Romano Pontífice, según la norma del derecho peculiar…”, de entrada, cabe destacar que la designación de dicho colegio constituye una elección, aun cuando no se habrá una jornada con urnas en las calles por cuenta del INE para sorpresa y estupor de Mario Albero Mejía, Enrique Núñez, Alfonso Bermúdez, Francisco Baeza y Jaime Calderón.

Otro aspecto a destacarse es que el referido Código de Derecho Canónico no regula el procedimiento a seguirse en el cónclave, queda ello a una Constitución Papal expedida por Juan Pablo segundo en 1996 y que  fuera objeto de algunas reformas por parte de Benedicto XVI y de Francisco ; el Código de 1917, por su parte , establecía en el Canon  219: “El Romano Pontífice, legítimamente elegido, tan pronto como hubiera aceptado la elección, recibe por derecho divino la plenitud de la jurisdicción suprema”, independientemente de que los pontífices de la Iglesia de Roma que vivieron la “Gran Guerra” tampoco siguieron al parecer los criterios de Mario Albero Mejía, Enrique Núñez , Alfonso Bermúdez, Francisco Baeza y Jaime Calderón; resulta interesante que siguiendo lo dispuesto en el Canon referido , Pio XII expidió la constitución pontificia “Vacantis Apostolicae Sidis”  del 8 de diciembre de 1945 y bajo cuya vigencia  se siguió el procedimiento de elección de  los papas Roncalli, Montini, Luciano y Wojtyla.

La Constitución Pontificia en cuestión establece tres métodos de elección, -ninguna es con urnas en domicilios  públicos conocidos establecidas por el INE aunque ello pueda sorprender a Mario Albero Mejía, Enrique Núñez , Alfonso Bermúdez, Francisco Baeza y Jaime Calderón-; los métodos en cuestión son: por aclamación el primero de ellos, nombrando una comisión de tres, cinco o siete electores que designen al nuevo pontífice, o el tradicional y consabido de escrutinio y votación secreta que deberá alcanzar el numero equivalente a dos terceras  más uno de los integrantes del cónclave.

Los Cardenales gozan  todos de la misma potestad sin gradación jerárquica entre ellos sea cualesquiera su carácter, ya sea episcopal, estando al frente de una diócesis,  o presbiterial o diaconal, por lo que hace a  aquellos que se encuentran adscritos a la curia romana, estos últimos, eso sí, tienen, a diferencia de los primeros , la obligación de renunciar a la edad de 75 años por lo que esa será la máxima edad a la que habrán de participar en el cónclave a diferencia de los episcopales que, sin estar obligados a renunciar, no obstante, tienen como edad límite para participar los 80 años de edad.

El Cardenal decano reviste por disposición canónica el carácter de Cardenal de Ostia, lo que hace que pueda darse el caso de un cardenal que revista tanto la condición de episcopal como cabeza de la diócesis de Ostia, como de presbiterial en caso de estar integrado a la curia por lo que podría gozar de doble beneficio dado el caso, situación que, por lo demás, no se presenta en las actuales circunstancias.

El Código en vigor  conserva el espíritu de las recopilaciones de decretales papales que rigieron a la Iglesia hasta antes de 1917, el hecho de  no regular el conclave en sus cánones, sino de remitir a una constitución pontificia deja de manifiesto tal grado de  reminiscencia, el conflicto apuntado,  en lo tocante a  las disposiciones aplicables en lo  concernientes a la edad máxima de participación en el cónclave por parte del cardenal decano  cuando éste se  encontrase a su vez   integrado a la curia,  habría que buscarlo en lo dispuesto por dichas recopilaciones.

El lugar común suele señalar que el Código de Derecho Canónico no es aplicable a las iglesias orientales circunscribiendo sus disposiciones a la Iglesia que se adscribe al rito latino, no obstante, establece disposiciones expresas en el sentido de que los patriarcas de aquellas integran el Colegio Cardenalicio con plena legitimidad como electores.

Resulta por demás interesante la participación de los patriarcas Copto, Maronita y Caldeo precisamente ante la tajante actitud del Estado de Israel de negarse a expedir condolencia alguna con  motivo del deceso de su Santidad Francisco; tras el acercamiento desplegado por el Papa Juan Pablo segundo más al sionismo que al judaísmo, así como de la decidida condena reciente de Francisco al genocidio en Gaza, es claro que el nuevo pontífice habrá de tomar decisiones fundamentales en tal ámbito y cabría indagar, ¿imperará en las iglesias orientales la consabida inclinación a sumarse a lo que la prensa denominó en su momento como “el sionismo árabe”, o, por el contrario, se sumarán a la indignación ante los hechos recientes con relación a los palestinos entre los que también hay feligreses cristianos, tanto ortodoxos como católicos; ¿qué tanto habrán de pesar tales consideraciones en sus respectivos votos en el cónclave y en su posterior influencia en los derroteros que habrá de seguir el nuevo pontífice?

El Canon 332 permite la elección como Papa de un sujeto ajeno al cónclave, sin restricción alguna en la condición del sujeto, no obstante, las Constituciones pontificias tanto la de Pio XII de 1945 como la de Juan Pablo II de 1996 parecieran circunscribir la elegibilidad a los propios cardenales, es claro que, ello, más allá de una consideración de exégesis de ley, por las implicaciones que una definición en tal sentido habrá de traer aparejada en el futuro, habrá de ser un tópico a dilucidar por el nuevo pontífice.

El creciente traslado a Asia como polo central de poder mundial será otro elemento a considerar, al margen de que eventualmente resulte electo Tagle de Filipinas como nuevo Papa o no, la política pastoral tendrá que ver en la dirección de Asia, y acaso, bien valdría la pena leer al respecto la novela escrita hace ya un siglo por A.J. Cronin: “Las Llaves del Reino”, o, al menos, ver la versión cinematográfica protagonizada por Gregory Peck.

Recuerdo una reflexión de mi maestro José Ángel Conchello que decía: “Europa es la Iglesia y la Iglesia es Europa”, una sin otra derivan en la nada, curiosamente, Valery Giscard D estaing ignoró toda referencia al cristianismo en el proyecto de constitución europea que formulara, y que fue desestimada en las urnas hace más veinte años, en Europa, al parecer, está muerto hoy por hoy todo  sentido devocional de la vida, y muerto parecía estar hasta hace poco en el orbe entero, en el que la funcionalidad  parece haberse erigido en  el único criterio esgrimible en todo ámbito.

Todo parecía indicar que habíamos llegado a  un mundo que no creía en Dios, y que no creía en la revolución, y en el que, al decir de Francis Fukuyama con la democracia electoral y la economía de mercado habíamos alcanzado el cenit del “espíritu universal” de Hegel; un mundo destinado a agotar sus más íntimas y profundas expectativas en los alcances de  una tarjeta de crédito; y en la que se  habían exorcizado   para siempre los fantasmas que  al decir de Sören Kierkegaard ofrecen al hombre “La Religión y el amor”, las dos fuerzas que le llevan a los peores de los abismos, pero que, sin las cuales , al decir del filósofo danés, la vida se reduce al erial de los sin sentidos; no obstante, al parecer,  el nuevo pontificado habrá de enfrentar a la exigencia de un  sentido devocional  de la vida de manera decidida , acaso, porque habrá de enfrenarse a un mundo que volverá a creer en la revolución.   

Los dos documentos fundamentales del cónclave a celebrarse, El Código de Derecho Canónico en vigor y la Constitución Pontificia de 1996 son herencia del Papa Juan Pablo Segundo, seguramente, será el momento en el que el nuevo pontífice se plantea el sentido de la herencia de un pontífice que concentró un inmenso poder, llenando estadios, pero sin convocar a templos, en medio de escándalos terribles.

 

*Alberto Peralta Merino – Egresado del Instituto Oriente de Puebla. Abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho de la Ciudad de México. Miembro de la comisión dictaminadora del Colegio electoral de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión bajo la dirección del Dip. Miguel Montes García. Jefe del departamento jurídico de consultas de la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la Secretaria de Turismo. Asesor constitucional y legislativo del asambleísta Alejandro Rojas Díaz-Durán. Asesor constitucional y legislativo del Diputado Alberto Amador Leal. Asesor constitucional y legislativo de la Diputada Josefina Buxadé Castelán. Ha sido editorialista de “El Financiero” sección análisis, El Universal (Puebla-Tlaxcala) Diario Cambio, Diario Enlace. Actualmente es editorialista de los portales E-consulta Puebla y sdpnoticias. Comentarista en programas de radio en Puebla y en la Ciudad de México bajo las conducciones de José Luis Ibarra y Adip Sabag, y en el programa “Sábados con Saldaña”. Autor del ensayo “México ante la encrucijada del agua”, Ed. Volcanes 2007. “El Senador y su sombra y otros ensayos”, editado por Academia de Medicina Estética, Cámara de Comercio de la Ciudad de México y el Partido del Trabajo. Autor de la novela: “El Retablo del Perdón”, en edición de autor. Premio de ensayo sobre los Derechos Humanos en la Constitución de 1857 otorgado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Ha impartido cátedras de Derecho Económico, Derecho Internacional Público y Técnicas de la Investigación, en la Universidad Iberoamericana de Puebla, UDLAP, y Escuela Libre de Derecho de Puebla. Colaborador en La Voz del Árabe con la columna: “El Camaleón Cristalino”. albertoperalta1963@gmail.com

 

CÓNCLAVE – https://lavozdelarabe.mx/2025/04/25/conclave/

Imagen: LVÁ

La Voz del Árabe (LVÁ) – CULTURA – Cd. de México, mayo 5 del 2025

 

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