COATLICUE
-«Coatlicue tiene en los mitos aztecas una importancia especial porque es la madre de los dioses, es decir, del Sol, la Luna y las estrellas. El arte azteca, al representar a esta diosa con toda la originalidad bárbara de un pueblo joven y enérgico, realizó una obra maestra”. Antonio Caso.
Coatlicue, del náhuatl Koatlikweh, ‘la que tiene su falda de serpientes’‘koatl, serpiente; y su; kweitl, falda’, en la mitología mexica es una diosa de la fertilidad. Su atuendo representa la vida y la muerte, guía del renacimiento, la madre gestante de Huitzilopochtli, esta diosa también recibía los nombres de Tonantzin ‘nuestra madre venerada y Teteoh Innan ‘madre de los dioses’.
Era venerada como la madre de los dioses y estaba representada como una mujer que usa una falda de serpientes. Tiene los pechos caídos que simbolizan la fertilidad, un collar de manos y corazones humanos que representan la vida. Su esposo era Mixcóatl.
La representación más conocida de Coatlicue, que aparece en la imagen principal de este artículo, se encuentra en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México y fue encontrada el 13 de agosto de 1790 durante los trabajos de nivelación de la plaza mayor de dicha ciudad. Se muestra con la característica falda de serpientes, sin embargo, se pueden ver serpientes por todo el monumento y sustituyendo partes de la anatomía.
La cabeza es sustituida por dos serpientes que se encuentran, símbolo de la dualidad que al crearse dio inicio a todo el universo, otra referencia serían las coyunturas enmascaradas con rostros. En la base, fuera de la vista del visitante está Tlaltecuhtli, sosteniendo dos cráneos en las plantas de los talones de la diosa. Su región geográfica es México-Tenochtitlan.
Coatlicue era madre de los Centzon Huitznáhuac cuatrocientos surianos, dioses de las estrellas del sur, así como de la diosa Coyolxauhqui, que regía a sus hermanos. Estaba viviendo en el cerro de Coatepec, donde hacía penitencia; tenía a su cargo barrer. Una vez, mientras barría, cayó del cielo un hermoso plumaje, que ella recogió y colocó en su seno.
Cuando terminó de barrer, buscó la pluma que había guardado, pero no la encontró. En ese momento, quedó embarazada del dios Huitzilopochtli. Ese embarazo misterioso ofendió a sus otros cuatrocientos hijos, los Centzon Huitznáhuac, que, instigados por su hermana Coyolxauhqui, decidieron matar a su deshonrada madre.
Así lo quisieron, pero Huitzilopochtli nació armado completamente y acabó con sus hermanos y hermanas estrellas. Cortó la cabeza de su hermana Coyolxauhqui, que quedó en la cima del cerro, mientras el cuerpo desmembrado rodó hacia el pie del cerro. Ese relato quedó representado en el Templo Mayor del recinto ceremonial de Tenochtitlan. La gran pirámide coronada con el templo de Huitzilopochtli representaba el Coatepec (se hallaba constelada de cabezas de serpiente en piedra), y a su pie yacía el monolito de la Coyolxauhqui desmembrada. Los sacrificios humanos que se realizaban en la cima de la pirámide hacían referencia al antiguo mito ya que los cuerpos de las víctimas debían rodar hacia abajo igual que el cuerpo de la diosa Coyolxauhqui.
- Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) descubrieron en 2018 una nueva especie de pez de agua dulce originaria de los estados de Oaxaca y Veracruz, México. Fue nombrada en honor a la diosa Coatlicue: Vieja coatlicue.
- La canción «Tumba-matriz» del grupo La Castañeda, aparecida en el álbum Hilo de plata es un homenaje a la diosa Coatlicue.
- Es mencionada en la canción «Tzunami» del grupo mexicano Porter, en el álbum Moctezuma.
La importancia de esta deidad femenina queda de manifiesto al ser venerada como la madre de los dioses, pues sus hijos los Centzon Huitznáhuac, la diosa Coyolxauhqui y Hiutzilopochtli forman parte de uno de los mitos centrales en la cosmovisión mexica.
| «Coatlicue tiene en los mitos aztecas una importancia especial porque es la madre de los dioses, es decir, del Sol, la Luna y las estrellas. […] El arte azteca, al representar a esta diosa con toda la originalidad bárbara de un pueblo joven y enérgico, realizó una obra maestra. La colosal estatua de Coatlicue del Museo Nacional supera en fuerza expresiva a las creaciones más refinadas de pueblos que, como el maya, concebían a la vida y a los dioses en una forma más serena.
Lleva una falda formada por serpientes entrelazadas, de acuerdo con su nombre, sostenida por otra serpiente a manera de cinturón. Un collar de manos y corazones que rematan en un cráneo humano oculta en parte el pecho de la diosa. Sus pies y sus manos están armados de garras, porque es la deidad insaciable que se alimenta de los cadáveres de los hombres; por eso se llama también «la comedora de inmundicias». Pero sus pechos cuelgan De la cabeza cortada salen dos corrientes de sangre, en forma de serpientes representadas de perfil, pero que al juntar sus fauces forman un rostro fantástico. Por detrás le cuelga el adorno de tiras de cuero rojo, rematadas por caracoles, que es el atributo ordinario de los dioses de la Tierra.» Alfonso Caso, El pueblo del Sol, México, FCE, 1971. |
ALFONSO CASO – Ciencias Sociales y Humanidades – Arqueólogo – Ingreso: 15 de mayo de 1943.
Para nuestros pueblos de América, la antropología no es algo puramente teórico ni de una aplicación mediata; es una disciplina que está encajada en nuestro corazón y en nuestra vida.
Abogado, arqueólogo y antropólogo. Inició en el invierno de 1930 las exploraciones en Monte Albán y en 1932 descubrió la Tumba 7. Es autor de 300 obras, entre ellas Urnas de Oaxaca (1952), La cerámica de Monte Albán (1967) y El tesoro de Monte Albán (1969). Fundador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (1939) y del Instituto Nacional Indigenista (1948). Rector de la UNAM (1944-1945). Premio Nacional de Ciencias y Artes 1960. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres. Miembro fundador de El Colegio Nacional el 15 de mayo de 1943.
Información: INAH / Imagen: INAH
La Voz del Árabe (LVÁ) – MÉXICO – Cd. de México, julio 14 del 2023
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