lunes, junio 22, 2026
Editorial

EL CONFLICTO DEL SAHARA OCCIDENTAL Y LA TEORÍA DEL EQUILIBRIO DEL PODER

– Se pude definir el equilibrio de poder como el conjunto de políticas o acciones de aquellos Estados que tratan de impedir la preponderancia de un país en particular y de mantener un equilibrio aproximado de poder entre los países dominantes…

Román López Villicaña* / Sandra Janeet Angel Rangel*

La teoría del equilibrio de poder es un concepto ligado a la Teoría de las Relaciones Internacionales y ha sido utilizado por diferentes escuelas de la disciplina, adaptándola a las necesidades de su modelo de análisis. Dicho lo anterior, se pude definir el equilibrio de poder como:

Conjunto de políticas o acciones de aquellos Estados que tratan de impedir la preponderancia de un país en particular y de mantener un equilibrio aproximado de poder entre los países dominantes. Históricamente este sistema en diversos escenarios ha regido desde el concierto de Paz de Westfalia.

En ese sentido, se entiende que el equilibrio de poder es una situación que describe la distribución de poder en la escena internacional, sin embargo, en algunas ocasiones es utilizada para explicar la existencia de una situación en la que la relación de poder entre los Estados es de igualdad.

El concepto es visto desde el punto de vista del poder que comporta desigualdad entre las partes o más bien existe algún tipo de preponderancia por parte de algunas de ellas, es decir, existe una situación de la búsqueda de hegemonía. Existe una concepción del equilibrio del poder en donde los Estados están interesados tan sólo en un equilibrio a su favor, su objetivo no es un verdadero equilibrio sino un margen generoso.

Para el caso del conflicto del Sahara Occidental, se puede observar el uso del equilibrio de poder como una política en la que un Estado trata deliberadamente impedir la preponderancia de otro Estado en particular.

En realidad, el conflicto debió haber sido un problema menor entre España y Marruecos y que en realidad se había solucionado luego de los acuerdos de Madrid de 1975 ya que España reconocía que se había apropiado de un territorio marroquí y lo devolvía, no obstante, el conflicto ha ido en escala de un problema interno a uno internacional debido a la injerencia de Argelia.

En la región se pueden observar 3 actores preponderantes: En primer lugar, se encuentra Argelia, un Estado que al parecer heredó del colonialismo una idea de ser un “virreinato” y considera esta debe de seguir siendo su posición. Por otro lado, se encuentra Libia que buscaba hasta cierto punto ejercer su liderazgo, sin embargo, este se dificulta debido a los choques que posee con Argelia. Finalmente, se encuentra Marruecos quien debe de lidiar con el hegemonismo argelino y todos los conflictos que han tenido a lo largo de su historia. (Villicaña, p. 1)

De igual forma, un hecho que es crucial para entender el conflicto es que Argelia en realidad nunca existió como Estado independiente antes de la colonización francesa entre 1830-1962. En los últimos siglos ha sido una provincia otomana y antes de eso, fue provincia de Marruecos o los imperios en el oriente árabe.

En el caso de Marruecos y Argelia, existe un legado colonial en materia territorial el cual claramente ha traído un impacto en sus relaciones exteriores. Un claro ejemplo de esto fue la conocida “Guerra de las Arenas” la cual fue un conflicto fronterizo que tuvo lugar en 1963 como fruto de un complicado proceso de descolonización donde claramente no existía un acuerdo sobre el trazado de fronteras entre ambos países.

Otra cuestión crucial para lograr entender los intereses por parte de diferentes actores en el Sahara Occidental son los recursos naturales que se encuentran localizados en la zona. El territorio es muy rico en recursos naturales, con grandes yacimientos en fosfatos, pesca, circonita y se especula que petróleo y gas. Cabe destacar que en la región se encuentra un gran yacimiento de fosfatos a cielo abierto, con una producción estimada en 2.4 millones de toneladas al año.

De igual forma, valdría la pena recalcar que uno de los materiales más importantes para la construcción es la arena, la cual, es un recurso abundante en el territorio, ya que también se utiliza para la producción de cemento.

Dicho lo anterior, se puede observar que una de las causas de la falta de resolución del conflicto se debe a la percepción de romper el statu quo de la región si es que Marruecos llegase a recuperar el territorio y como consecuencia podría proyectarse de nuevo en el Sahara y aprovechar los recursos naturales de la zona.

Marruecos, con el control de esa parte de la costa, podrá pronunciarse sobre los recursos que los franceses le arrebataron en la época del protectorado y lo anexaron a Argelia, además de proyectarse de nuevo hacia la zona subsahariana, que, durante siglos, los monarcas marroquíes influenciaron.

Retomando la idea del equilibrio de poder, está establece que la acumulación de poder de un Estado genera temor en otros debido a que cuando los primeros aumentan su poderío disminuye el poder de los segundos y por consiguiente su seguridad. En otras palabras, el deseo de un actor político de contar con una seguridad absoluta significa la inseguridad radical de todos los demás.

En materia de relaciones exteriores, Marruecos mantiene desde hace años una activa política exterior en África en la que el retorno a las instituciones africanas ha constituido un objetivo central. En 1984 Marruecos, miembro fundador OUA, abandonó la organización al ingresar la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) ya que denunció que se trataba de una entidad “falaz” proyectada por Argelia para quebrantar su integridad territorial.

Asimismo, Marruecos ha apostado en los últimos años por ejercer un papel estabilizador en la región: facilitó la consecución del acuerdo inter-libio, firmado en el balneario marroquí de Sjirat en diciembre 2015 y ha sido el anfitrión de reuniones interparlamentarias de las Cámaras libias en apoyo del proceso de diálogo en este país magrebí.

Como se mencionaba con anterioridad, la construcción de la idea del “Gran Marruecos” realmente puede ser muy cuestionable, ya que de ser así en la región se habrían presentado una gran cantidad de conflictos.

En realidad, los dirigentes marroquíes no buscan hegemonismos, a pesar de las agresiones recibidas, como, por ejemplo, la batalla de Amgala del 19 de enero de 1976. La limpieza étnica, llevada cabo por Argelia en contra de los marroquíes, alcanzó, según Alaoui, las 300 mil personas expulsadas y despojadas de sus bienes. Lo que ocasionó el estancamiento del conflicto y la posición irreconciliable de ambas partes.

Cabe recalcar que Marruecos ha creado conflictos en la zona al defender su unidad territorial ya que en realidad como caso de estudio se observa que es un Estado que sufrió los estragos del colonialismo cuando su territorio fue repartido como si fuera “tierra de nadie” no obstante, a pesar de eso, no se debe dejar de lado que no fue un Estado creado a diferencia de otros casos en África.

Por esto su preocupación por obtener su integridad territorial, (como China). Y evitar que se rompa el equilibrio de poder en el Magreb.

 

*Dr. Román López Villicaña: Dr. En Relaciones Internacionales por la UNAM.  Profesor pensionado por la UDLAP. Colaborador en La Voz del Árabe. 

*Sandra Janeet: estudiante de Relaciones Internacionales en la Ibero-Puebla.

 

Imagen: LVÁ       

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, diciembre 12 del 2022

 

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