LUIS FAYAD, DE LOS MEJORES ESCRITORES LATINOS DE ORIGEN ÁRABE

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-“La integración de los libaneses en el continente de llegada tuvo muchas más facilidades que oposición”- Luis Fayad

Abdelkhalak Najmi*

 Luis Fayad (LF) es considerado uno de los mejores narradores latinoamericanos de la segunda mitad del siglo XX, nació en Bogotá en 1945 de ascendencia libanesa y estudió Sociología en la Universidad Nacional de Colombia, trabajando al mismo tiempo como guionista para radio y televisión, además de iniciar su carrera como periodista, que le ha llevado a vivir en varias ciudades europeas como: París, Barcelona, Estocolmo o Berlín, donde reside en la actualidad. Ha publicado las novelas: Los parientes de Ester (1978), Compañeros de Viaje (1991), La caída de los puntos cardinales (2000), Testamento de un hombre de negocios (2004)  y Regresos (2014); los libros de relatos: La carta del futuro (1993), El regreso de los ecos (1993) y Un espejo después (1995), y los libros de cuentos: Los sonidos del fuego (1968), Oler de lluvia (1974) y Una lección de vida (1984).

Entregamos la entrevista realizada por Abdelkhalak Najmi, en exclusiva para La Voz del Árabe (LVÁ).

LVÁ- La actual situación del Líbano: luchas internas, explosiones, atentados, injerencia extranjera… parece idéntica a la de sus antepasados que decidieron inmigrar a América Latina ¿Qué está pasando en el Líbano últimamente?

LF – Desde hace muchos años, desde antes de la guerra civil de 1975 a 1990, el Líbano es un país poco estabilizado. Esa guerra civil fue una consecuencia, no una causa. La corrupción política y la mala administración no le dejan al país una perspectiva de buen desarrollo y de justicia social. Sus males no se disocian, se empeoran los unos a los otros. Este es el año en que el Líbano está más desestabilizado en su economía, en su política y en su vida social. El peor enemigo del Líbano es su desunión.

LVÁ – El viaje en barco de sus antepasados de Beirut a Colombia fue tal como lo cuenta usted en su interesante novela La caída de los puntos cardinales?

LF – La fuente de lo que narro de la vida en el Líbano y del viaje en barco es una investigación de documentos y sobre todo una investigación oral. Para la vida de los libaneses y de sus descendientes en Colombia y en general en Centro y Sudamérica fue diferente, yo conocía mejor la historia del continente, su formación y su desarrollo y tenía mis propias vivencias, que no utilicé como datos autobiográficos.

LVÁ – ¿Cuándo y cómo surgió la idea de escribir esta novela?

LF – Después de la publicación de mi primera novela, Los parientes de Ester, en la que sólo unos pocos personajes son libaneses, me preguntaron si iba a escribir una novela que tratara de la inmigración libanesa a mi país y yo contesté que de esa novela se iba a encargar un escritor que no fuera descendiente de libaneses. Su conocimiento de la historia y del trato con los libaneses y sus descendientes no sería menor. Pero un día me di cuenta de que yo conocía episodios, detalles y anécdotas de la historia del Líbano, del viaje por el Mediterráneo y por el Atlántico y del encuentro de las dos sociedades, que no se encontraban en libros ni en documentos y que mi conocimiento del trato de las personas de uno y otro lado era más íntimo. Desde niño escuché a mis mayores, a los que vinieron del Líbano hablar de su país, de sus costumbres, de sus ciudades, de sus comercios y de sus paisajes. Una de mis tías abuelas disfrutaba contando sus recuerdos, por ella conocí rasgos y datos del viaje en el barco, de la preparación de su comida en el propio camarote con ingredientes que ellos traían desde el Líbano, del intercambio de ingredientes con los cocineros del barco, del juego de naipes y del taule (backgammon), entre los hombres durante el trayecto (el taule fue el primer juego de mesa que yo aprendí a jugar y el que más jugué de niño), de su relación con otros pasajeros y con el capitán. Algunos de los hombres hablaban el inglés y el francés antes de aprender el castellano. Por mis mayores me enteraba de sus paseos por la cubierta y de sus vestidos. Los libaneses se instalaron en todos los países de las tres Américas. En Colombia unos se quedaron en las ciudades y pueblos de la costa y otros viajaron al interior del país. Con lo que había oído, y con una investigación de esa época, reconstruí en mi novela la travesía por el río Magdalena.

LVÁ – ¿Fue fácil la integración de sus abuelos en Colombia, tal como lo cuenta en su obra?

LF – La integración de los libaneses en el continente de llegada tuvo muchas más facilidades que oposición. Los libaneses forman una comunidad con un gran espíritu de integración y en nuestro continente, al menos al sur de Estados Unidos, las comunidades tienen un buen espíritu de acogida con los extranjeros.

LVÁ – ¿Cómo fue su infancia en Bogotá, y la de otros niños latinoamericanos de origen árabe?

LF – Igual a la de los niños de cualquier otro origen. En nuestro continente el que nace en uno de sus países es de ese país, con su nacimiento adquiere la nacionalidad del país. Lo que diferencia a las familias es su condición social marcada por su economía, que en los últimos años es de una gran desigualdad.

LVÁ – ¿Cree usted que la inmigración árabe ha contribuido en el desarrollo de los países de acogida tal como lo afirma Walter Garib?

LF – A la llegada de la inmigración árabe, los países de acogida empezaban apenas a desarrollarse. Muchos de los inmigrantes traían dinero, ya habían hecho contratos con Francia y Gran Bretaña y después de su llegada recibieron la mercancía que habían encargado, sobre todo textiles de toda clase y calidad, y aparte de desarrollar el comercio con sus innovaciones, no tardaron en desarrollar diversas empresas de industria. Su asociación con las comunidades de acogida se llevó a cabo en todos los países y desde entonces tiene un resultado que contribuye al progreso.

LVÁ – ¿Se nota que su inclinación por la escritura empezó a muy temprana edad?

LF – Desde niño sentí deseos de tener mi biblioteca y mi relación con los libros me infundió deseos de escribir.

LVÁ – ¿Nos puede indicar los autores que le han marcado en su vida y obra?

LF – Mis libros están llenos de las enseñanzas de los libros que he leído, todos me han enseñado a encontrar mi voz y me han enseñado que la literatura es una sola. Desde siempre hasta ahora, desde Homero, Sófocles, Abicebrón y Las mil y una noches son uno solo con Cervantes, Kafka, Borges, Faulkner, Rulfo.

LVÁ – En 2010, ofreció una importante conferencia en el Instituto Cervantes de Beirut. ¿Qué sensaciones tenía al volver a la tierra de sus antepasados?

LF – Yo fui como representante de Colombia a la Primera Feria del Libro Iberoamericano de Beirut, en la que colaboraron, entre otras instituciones, las embajadas en el Líbano de varios países latinoamericanos y la española, el Instituto Cervantes y la Universidad Notre Dame, donde también di una charla. Yo no estuve en el Líbano con los ojos de un turista ni con la mirada de un escritor, yo descubrí el Líbano a través de la emoción, el Líbano es un país que desde siempre he llevado en el corazón.

LVÁ – ¿Cómo valora usted las ediciones del Alter Forum que se celebran en Marruecos y cuenta con su presencia y participación?

LF – Yo participo con un gran gusto en las reuniones organizadas por el Alter Forum, una institución de proyectos sociales. Muchas de las comunidades de la sociedad marroquí se han beneficiado con su trabajo y por eso el apoyo que recibe es cada vez mayor.

LVÁ – ¿Lee usted la literatura árabe actual o clásica, aunque traducida al español?

LF – El número de lectores de literatura árabe aumenta en muchos países, yo lo he visto en Latinoamérica en traducciones al castellano y al portugués y lo veo en España y en las traducciones a casi todos los países europeos. Yo conozco varios libros que contienen literatura árabe de siglos pasados, desde Al-andaluz, poetas y narradores anónimos y otros que son una revelación, y autores posteriores de todos los países árabes que construyen un mundo a través de la dimensión humana de sus personajes. Los libros de las nuevas generaciones de los escritores árabes se distribuyen bien en varios idiomas y son frecuentes los actos literarios con ellos.

LVÁ –  ¿Cuál es, a su parecer, la solución adecuada para el conflicto arabo-israelí?

LF – Crear dos Estados que vivan en paz, el de Israel, sin los territorios que ocupó después de haberle fijado sus fronteras, y el de Palestina, ambos autónomos en el manejo de sus instituciones y en su organización social.

LVÁ – Los parientes de Ester es ya uno de los clásicos de la literatura latinoamericana contemporánea. ¿A qué se debe el éxito de esta magnífica novela pese al paso del tiempo?

LF – Yo no sé, lo único que puedo hacer es repetir lo que he oído decir y lo que les he leído a los lectores. Hay claridad en su desarrollo, después de la lectura los personajes le quedan al lector en su recuerdo y sus escenas crean interés aparte de la trama general.

LVÁ – Usted es uno de los escritores latinoamericanos de origen árabe que han reflejado bien en sus obras la inmigración, en particular, en su obra La caída de los puntos cardinales. ¿De qué otros autores de origen árabe le gusta leer sus obras?

LF – En mi continente hay muchos escritores de origen árabe, yo he colaborado en libros que recogen cuentos, poemas y capítulos de novelas con ese tema, los hay en varios idiomas. Yo he procurado leer algo de muchos de estos autores. De algunos he leído sus libros, como los de la poeta colombiana Meira Del Mar, los del poeta colombiano Giovanni Quessep, los del novelista brasilero Milton Hatoum y los del argentino Juan José Saer.

LVÁ – ¿Cree usted que aquel inmigrante árabe que llegó a América Latina fue bien preparado, domina los idiomas: francés, inglés, castellano; era un buen comerciante…?

LF – Muchos eran bien preparados, hablaban francés e inglés y aprendieron rápido el castellano, tenían una gran aptitud para multiplicar las formas del comercio y sus propósitos se extendieron a participar en empresas de industria.

LVÁ – Usted fue amigo de Gabriel García Márquez. ¿Cómo fue su relación con este gran escritor?

LF – Mi relación personal con el maestro Gabriel fue excelente, donde quiera que nos encontráramos, Barcelona, Bogotá, Cartagena, La Habana, México, nos pasábamos horas hablando de literatura, y en cuanto a mi relación con sus libros, vuelvo a ellos y encuentro lo que me enseñaron desde que yo era muy joven, desde antes de empezar a publicar los míos.

-“Mi relación personal con el maestro Gabriel fue excelente, donde quiera que nos encontráramos, Barcelona, Bogotá, Cartagena, La Habana, México, nos pasábamos horas hablando de literatura”

LVÁ – ¿Cómo era su relación con otros escritores del Boom?

LF – Yo tiendo a tener buenas relaciones con todos los escritores, no tengo en cuenta de dónde son ni su edad, no me importa su celebridad ni la falta de reconocimiento a su obra. Me gusta el encuentro con los que hablan de literatura, de los libros de otros escritores y sobre todo con los que hablan de la dificultad de encontrar las palabras para formar una frase, de las frases que hacen un fragmento, de los fragmentos que completan una página. Me gusta el encuentro con escritores de cualquier edad que me convencen de que siempre están pensando en que lo principal de un libro es dar con el tono adecuado y sostener ese tono, esos escritores que vencen la pereza y se esfuerzan en buscar entre la montaña del vocabulario la palabra justa para una frase, el que sabe que en literatura no hay palabras bellas ni feas sino de una oportunidad que las hace literarias o de una impertinencia que estropean el tono.

LVÁ – ¿Qué hace actualmente Luis Fayad y qué proyectos tiene de cara al futuro?

LF – Yo no tengo proyectos, yo hago lo que tengo que hacer, estoy escribiendo una nueva novela, estoy armando un nuevo libro de cuentos, sigo escribiendo artículos, en su mayoría sobre literatura, y estoy esbozando un libro de ensayos. Mi próximo libro publicado será el de cuentos.

*Abdelkhalak Najmi – Traductor, intérprete, profesor y colaborador de prensa. Reside en Granada, España. Prepara su tesis doctoral en la Universidad Autónoma de Madrid. Titulado en lengua y literatura española en la Universidad de Tetuán. Es egresado de la Escuela de Traductores de Toledo con estudios de Derecho. Ha colaborado con varios medios de comunicación escritos y audiovisuales tanto en Marruecos como en España, tales como: Canal Córdoba TV Internacional, semanario Le Depeche, MBC Times, Noticias del Estrecho, Hércules cultural, Zenda. Libros: Al Quds al Arabi. En prensa digital: Marruecos digital y diario Calle de Agua. Ha trabajado como traductor árabe-español-francés en el proyecto de la Unión Europea ´Fronteras Europeas reforzadas y más inteligentes’. Ha impartido numerosas conferencias en universidades marroquíes, españolas y chilenas. Ha participado en varios congresos internacionales de temática de traducción, periodismo, literatura e inmigración en España, Marruecos y América Latina y esta su segunda intervención en La Voz del Árabe.

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Imagen: De Abdelkhalak Najmi para LVÁ ®2020Mx

La Voz del Árabe (LVÁ) – ESPECIALES – Cd. de México, septiembre 7 del 2020

 

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