ENTREVISTA A BACHIR EDKHIL DESTACADO HISPANISTA MARROQUÍ

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-Entrevista al destacado hispanista marroquí Bachir Edkhil: “Aun hoy, cuando me enfado, se me bloquean todas las demás lenguas-inclusive el hasaní- y solo puedo reaccionar en español”

Agradecemos al portal marroquí ladepeche24.com por la interesante entrevista al hispanista, amigo y colaborador de La Voz del Árabe, Bachir Edkhil (BE), realizada por Abdelkhalak Najmi (AN), amigo también de nuestro portal informativo del Mundo Árabe en México. Entregamos la entrevista como sigue:

Abdelkhalak Najmi

Es uno de los escritores y poetas marroquíes más destacados en los últimos años, ha publicado varios artículos tanto en Marruecos como en el extranjero y ha ofrecido conferencias en diferentes universidades e institutos culturales en Marruecos, Europa y América Latina. En esta entrevista, Bachir Edkhil, que fue uno de los fundadores del Frente Polisario, nos acerca al hombre humanista, al poeta beduino y a sus actividades culturales y sociales en Marruecos y, en particular, en el Sahara.

Además, Bachir Edkhil es fundador y presidente del Alter Forum Internacional y el Instituto AFES, Al Ándalus. Es autor de varias obras literarias, entre ellas destacamos: Escribir sobre dunas y Duna desnuday ha participado en varios libros colectivos resaltamos uno: Las relaciones hispanomarroquíes: vistas desde la orilla sur…

AN – ¿Por qué optó usted por la lengua española para escribir sus obras y artículos?

BE – En la vida nadie elige ni sus padres, ni su familia, ni su idioma o idiomas, tampoco su destino. En mi caso, aprendí el español (africano) paralelamente con el árabe, aunque con diferentes velocidades y ganas. Fue en la misma edad en que empecé la escuela primaria en una especie de tugurio fronterizo. Una nada en medio de la nada casi absoluta, llamado Mahbes, al que mi padre le habían destinado como alcalde durante cuatro años, en esa localidad perdida.

Allí empecé mi vida escolar paralela, entre el árabe que aprendí, las madrugadas, y al aire libre, después de encender, cada vez, una pequeña hoguera que nos servía de  parapeto  y en realidad no es más que un engaño sicológico en contra del terrible  frío al que nos enfrentábamos, cada día, casi desnudos y hambrientos, siempre debajo del chasquido del látigo del alfaquí, que nos acompañaba como la única “música” de fondo permitida que acompañaba  nuestro plasmodio de aleyas–versículos- del Corán escritos a modo de renglones torcidos y desinformes  en las tabletas o “loh” por el propio alfaquí, que repetimos para memorizarlas  hasta desgañitarnos,y sin comprender sus significados. De vez en cuando, nos caía, sin esperarlo en algún costado, un látigo frio y doloroso como una cuchilla afilada y fría. Allí no había culpables, solo las ganas del alfaquíla que determinaba el infractor, aunque no lo fuera. Es su ‘amable” forma de imponer su autoridad sobre un puñado de pequeños beduinos. Esa fue la primera injusticia que sentí en mi propia vida, vendrían muchas más desgraciadamente; y el español que nos enseñaba un soldado español, muy alto, blanco, uniformado y delgado.

El maestro tiene un aula espaciosa, a modo de barracón militar en medio del único cuartel del ejército, que, contrariamente al del alfaquí, tiene mesas, sillas y, más que nada, un pilón de libros coloridos y bien ordenados al lado de una pizarra negra, con abundantes tizas, dirigida por el primer retrato que vi en mi vida: el de Francisco Franco Bahamonde, el jefe de Estado. Ese retrato nos miraba con seriedad pasmosa y eterna. Su temible mirada me acompañaba durante casi dieciséis años, hasta bien terminado el bachillerato superior. Más tarde supe que era el jefe de Estado, aunque no sabía, a ciencia cierta, lo que quería decir eso. Pero lo más bonito fueron esas enciclopedias con dibujos y un ‘ojo de Dios’ en un triángulo en la portada. Eso impresionaba. Sobre todo, a un niño beduino que nunca había visto un dibujo. La verdad que fue un deleite tener entre las manos una de esas enciclopedias, acariciarlas y leerlas. Sentir en las manos la finura de esas hojas bien organizadas y encuadernadas. Por mucho tiempo, tuve la suerte de deleitarme con varios textos que me transportaban a otros mundos lejos de ese inhóspito desierto, hueco y desnudo. Corría la imaginación a otros mundos en esos momentos irreales para nosotros. Deseaba leerlas todas con interés, aprender y asimilar lo que de allí venía. No me cansaba nunca de ojearlas. Es mi primer juguete que trataba con respeto y deleite.

Quizás de allí empecé a sentir el gusto por las lenguas, y sobre todo por el español. Al maestro no le faltaba mérito en todo esto. Aparte de las clases diarias, nos enseñaba canciones y juegos que nos encantaban. Más tarde, me dediqué a coleccionar todos los tebeos que podría adquirir y eso lo completé con las películas que veíamos, en blanco y negro, que nos proyectaban cada noche al aire libre.

De allí también mi adicción por el mundo cinematográfico. No me saltaba ninguna función y cuando volvemos a nuestras casas o jaimas –tiendas de campaña- solíamos crear peñas de amigos y nos contábamos todos, la película con pelos y señales. Allí al bueno lo apodamos el “muchacho” y al malo, ‘el bandido.”

Mientras, de los filmes árabes solo tuve ocasión de ver tres en el en el año 1970, que nos pasaron gratuitamente en cine “las dunas”. Y hasta ese momento la provincia 53 estaba aislada del mundo árabe. Empezó a caer “el primer muro de Berlín” o muro de las dunas, poco a poco desde los años setenta. Empezamos a oír emisoras de radio en árabe de otros países.

Entonces, gracias a la escuela, al cine y a la lectura constante de los tebeos y también a asomarnos, de vez en cuando, a   la gran biblioteca que teníamos en el instituto “General Alonso” del El Aaiún-repleta de todo tipo de obras-, y a algunos profesores, sobre todo catalanes, que me orientaban hacia algunas obras determinadas, me inclinaban cada vez más hacia el español como idioma propio, aunque no vernáculo. Es por eso que estudié Letras. Me ayudó muchos programas y cursos del latín y griego. Eran materias obligatorias, pero sumamente importantes para el dominio de muchas lenguas occidentales.

Desde entonces, prefiero leer y escribir en español antes que en otras lenguas. Es un terreno para mí, más seguro y firme. Eso no desacreditaba al árabe, que es una lengua muy rica y bonita, pero no tenía muchas oportunidades de estudiarlo bien en el instituto. Solo gozaba de pocas horas a la semana y, generalmente, de contenido religioso.

Volviendo un poco al principio de mi aprendizaje de esas dos lenguas que se escriben de izquierda y de derecha. Se observa que aprendí gracias a dos sistemas, en los que se mira enseguida la diferencia abismal entre las dos “metodologías” de enseñanza entre el árabe y el español; o sea, entre lo moderno, entonces, y lo arcaico que solo utilizaba la violencia y el dolor como medio de aprender esos arabescas y bonitas letras árabes, y el español que aprendíamos y nos apremian en cada recreo con un delicioso pan de membrillo o un bocadillo con chocolate. Creo que no es una cuestión material, más bien de trato y motivación pedagógica. Ese mismo método que observa la motivación del alumnado lo tuve en cuenta en mi época de profesor de español. No hay nada mejor que el trato personificado a cada alumno y su respeto como persona. El docente que no logra involucrar voluntariamente su alumnado, se ha equivocado de profesión.

Gracias a eso empecé en pensar más en español, a la vez que adquiría más sustratos y terminologías españoles. Aun hoy, cuando me enfado, se me bloquean todas las demás lenguas-inclusive el hasaní- y solo puedo reaccionar en español.  Un español que tampoco es tan ajeno al árabe, aunque lo parezca, pues según algunas fuentes acreditadas dan cuenta de que ese idioma universal acoge en su seno y de forma funcional cerca de 4000 palabras de origen árabe.

Pero lo importante para mí, es que la mayoría de los autores que leí escriben en español, aunque más tarde y en busca de una definición de mi vida, leí muchas más obras sobre todo en francés. El estudio en concreto de autores del siglo de oro español y también de la generación del 98 y del 27, sin olvidar autores del boom y otros autores latinoamericanos y del Caribe, amén de otros autores actuales, dejan su impronta innegable en mis preferencias e inclinaciones literarias. Así se convierte el español, como idioma, en una de mis señas de identidad.

Mis primeros versos los escribí en español, cuando empezó a palpitar mi corazón adolescente en algún sentimiento distinto al paterno o fraterno. Y esos tímidos y mal escritos versos, los enviaba a mi “amada” (es un decir) a través de su amiga que comparte el mismo pupitre. Eso, cada vez me costaba un rubor, perceptible e impresionante, seguido de un poco de sudor imperceptible. Fue mi primer amor platónico al que nunca dirigí la palabra. Todos perdemos batallas en nuestra vida, aunque muchas veces no tenemos el coraje de emprenderlas. Perjuicios y miedo son los que determinan el destino del mundo. Y eso también es resultado de la educación.

Luego empecé, ya mayorcito, a colaborar en la revista ‘Irifi’ del instituto, gracias al impulso de mi admirable profesora de literatura española, Doña Pardo, ala que respeto muchísimo y recuerdo con un inmenso cariño, así como a mis respectivos profesores y maestros que me han tendido la mano y demostrado, que la cultura es universal y no tiene nada que ver con los sectarismos o dogmas. Aprovecho estas líneas para transmitirles las gracias infinitas por esa innegable labor humana. Creo que, gracias a ese elenco de admirables docentes, me incliné más por el español que por otras lenguas. Y más aún, por el humanismo como vía de comprensión y solidaridad con las personas de todo el mundo.

En realidad, los maestros y docentes en general deben elegirse con sumo cuidado. Son determinantes en el futuro de sus pupilos. Puedo asegurar que un país que cuide sus docentes es un país con futuro.

AN – Además de ser uno de los defensores de la lengua de Cervantes en el Sáhara, usted forma parte de los escritores marroquíes en lengua española. ¿Cree usted que el español ha perdido su presencia en el Sahara, así como en Marruecos?

BE – Si y mucho. Aunque hay cerca de seis centros Cervantes oficiales y cuatro aulas en otras ciudades marroquíes, el español sigue de capa caída cada vez más y eso es incomprensible puesto que España está sólo a unos 14 kilómetros y las relaciones son múltiples y variadas, inclusive España desbancó a Francia en cuanto a inversiones y presencia de empresas en el país.

No hablemos del Sahara puesto que el Gobierno español solo tiene allí a una pequeña escuela ‘La Paz’, sus pocos alumnos tendrán que trasladarse al norte de Marruecos o a España cuando sus hijos sobrepasan la primaria. Eso es incomprensible y no tiene ningún sentido. Parece que el español en esta parte del planeta espera la resolución de un problema anacrónico, eterno, mal planteado desde el principio, y mientras tanto el español va perdiendo vuelo en detrimento del francés, que está en su momento más álgido y en una zona tradicionalmente de influencia española. Cada vez oímos alguna declaración circunstancial o petición de un grupo de personas que no deja de ser letra muerta antes de su pronunciamiento. De por seguro el español en el Sahara – no en Argelia – está languideciendo, a punto de morir lentamente. Y cuando la cultura o el derecho a la cultura, se involucra en problemas de índole político, ganara siempre lo político. Por desgracia, aun hoy algunos responsables españoles siguen pensando que el español es propiedad peninsular y no una lengua universal de más de quinientos cincuenta millones de personas. La cultura, y su mejor exponente la lengua, es propiedad de quien la ama, la cuida y la desarrolla y no es propiedad privada de ninguna formación política por muy grande que sea.

Tampoco debemos olvidar los 86 años de presencia española en el Sahara (Saguía El Hamra y Rio de Oro). No me refiero a otras zonas. El sistema educacional español solo pudo crear dos institutos (uno en Dajla y otro en El Aaiún). Y en el año 1972, apenas un puñado de jóvenes, que no sobrepasan la veintena, obtuvieron, por primera vez, el título de Bachillerato Superior. Lo dicho, ilustra la poca importancia que se daba a esa ‘segunda” lengua que muchos difunden con un reclamo victorioso y le dan un alarde inmerecido. Solo se ha podido rescatar ese idioma, en parte, gracias a los estudiantes saharauis que estudian en Cuba.

Es verdad, el estado español nunca delineó un plan serio de enseñanza en ese territorio. No entiendo las razones de ese planteamiento, pero lo que sí es cierto muchas Ongs españolas empiezan a interesarse por ese tema gracias a motivos ideológicos, más que el fomento de la propia cultura española. Pero eso ya es otro tema.

En definitiva, los pocos rudimentos de esa bella lengua universal se entierran cada día más debajo de las arenas del desierto sin piedad.

AN – Se nota mucho en su obra el humanismo solidario, de hecho, algunos críticos de su obra le consideran un poeta beduino y, sobre todo, humanista. ¿A qué se debe esto?

BE – Cuando a alguien se le ofrece la oportunidad de conocer otros pueblos, historias, culturas, deduce, al menos en mi caso, que la generosidad parte de la comprensión y del apoyo al otro, sea cual fuere su lengua, país o color. Todos somos humanos y como tal necesitamos apoyo y compresión. No tiene que ser por fuerza material sino ese trato de entender al otro es ya de por sí, para mí, un esfuerzo muy útil. Tratemos de comprender, en lugar de juzgar.

En cuanto a mí, parto de una cultura solidaria. Por un lado, la cultura beduina, de por sí se sustenta sobre la solidaridad innata, sin condición alguna, pues el huésped tiene derecho a ser recibido adecuadamente tres días con sus noches, sin ni siquiera identificarse. Se le ofrece lo mejor que uno tiene para que sea agasajado, es uno de los principios fundamentales del hombre del desierto (en el sentido más amplio) se valora socialmente según el grado de trato y hospitalidad a quien lo necesite.

Otro de los preceptos mismos del islam (no el islamismo, ni terrorismo, que no tiene nada que ver), descansa sobre la sadaqa o limosna y la consideración al necesitado.

Por otro lado, mi formación humanista española va en esa misma línea de ayudar al prójimo. Creo que es lo más bonito que uno puede hacer. Ayudar al prójimo provoca, al menos en mi caso, una felicidad indescriptible.

Esas dos formas de ver, la cristiana y la musulmana en el sentido más genuino, ha posibilitado que vea el mundo como un todo y a las personas como personas y no ideologías o razas. Todos somos humanos y necesitamos y debemos respeto.

Sigo creyendo, a pesar de los tumbos que he ido dando por doquier, que ese humanismo es muy necesario para vivir en paz y que las personas puedan vivir correctamente y cuanta más variedad, más riqueza. Aunque algunos no lo crean, estamos más cerca los unos de los otros, independientemente de nuestras lenguas o color de piel.

Observa los efectos de la pandemia que está padeciendo terriblemente  en estos momentos la humanidad. Las personas mueren por igual, sean chinos, japoneses o africanos. Por último, seamos más comprensibles y humanos, no nos perdamos en nuestros logros materiales que esos no son más que inventos porque lo que realmente no podemos inventar es la vida.

AN La obra Duna desnuda está escrita en prosa y poesía de una forma magistral. ¿Esta mezcla de géneros literarios forma parte de la libertad de expresión del beduino?

BE – No se puede concebir una vida beduina sin libertad. Vivir y existir en el desierto es saborear y practicar la libertad más absoluta. Allí no hay (no había) barreras ni fronteras. Ni censuras. El termino amazig quiere decir hombre libre. Esas sociedades solo pueden existir libres, no solo físicamente, sino también de pensamiento. No sirven para encajonarse y vivir en rascacielos de cristal, todos iguales, que no te permitan ni toser sin molestar el vecino. El beduino no molesta al vecino porque no lo tiene. Cada cual tiene su propio espacio en ese inmenso desierto gobernado por la inmensidad más absoluta y por el respeto a la libertad de cada cual.

En cuanto a la mezcla de géneros creo que es útil, de vez en cuando, mezclarlos. Es útil para que el texto sea más ameno y menos opaco, creo. Es una forma de relajar el estilo, si permite la expresión, pero esas son las formas, lo importante es la expresión, el contenido y los mensajes, muchos de ellos vividos en primera persona. En realidad, creo que ese modesto libro expresa un grito de dolor de la barbarie vivida y sentida allí en esos campos confinados eternamente, y también un alegato o declaración de amor sincero y humano. Amar en el terror es difícil, pero puede ser posible. Es la forma más genuina y el recurso apremiante para mantenernos, sintiendo nuestra propia humanidad.

“No se puede concebir una vida beduina sin libertad. Vivir y existir en el desierto es saborear y practicar la libertad más absoluta”

AN Llama mucho la atención el titulo Duna Desnuda ¿Nos podría indicar el secreto de la elección de este título?

BE – Los títulos de nuestras obras o artículos suelen transmitir un mensaje determinado, incluso suele resumir la propia obra. En mi caso, nací como muchos de mi generación en una duna o en un médano inmenso, en medio de la nada, pero de todo. No puedo concebir la verdadera vida sin las dunas. Mis primeros años de vida están sujetos a las dunas. La duna es un componente natural de nuestra existencia como beduinos o trashumantes. Y esas dunas no son solo los cabos que transforman la propia naturaleza, sino que son también vida. Se mueven como seres vivos, se trasladan, renuevan y, a veces, se disuelven, aparte de indicarnos siempre el norte. Acuérdate que esas dunas- las de Tarfaya- han inspirado una de las obras más universales como “El Principito” de Saint Exupéry.

Y por supuesto, esa desnudez, hermosa, única, de las dunas, puede entenderse como una metáfora que los críticos literarios y entendidos podrán comprender o analizar cómo les parezca bien. Así que a buen entendedor, su conclusión.

AN – Predomina en su obra la presencia del pasado, la memoria, los recuerdos de los hechos reales… ¿Usted no se olvida del pasado?

BE – El pasado forma parte de nuestras vidas. Es la memoria de cada cual. El presente descansa sobre ese pasado, que cada cual cree tener, pero, claro, hay pasados dolorosos y otros menos que esos. Observa que algunos se ponen nostálgicos cuando piensan enel pasado. En mi caso, hay algunos pasados que no podemos olvidar nunca. Aunque si perdonar. Están allí como pilares fundamentales de nuestra propia vida.

En realidad, el tiempo y espacio es lo que compone nuestras vidas y las acciones que emprendemos, buenas o malas. Es allí donde transcurre nuestra vida que va de un cero, una nada, y termina, al final, en otra nada.

Pues el pasado debe valorarse desde una atalaya diferente de la vivida, para no cometer el error de ser injustos en las apreciaciones o valoraciones que intentamos recordar. Ese pasado también es útil conservarlo en lo posible para aprender de ello y seguir ofreciendo lo mejor de uno. Creo que vale la pena no olvidar para mejorar, pero no para vengarse. Entonces en este caso el pasado se convierte en un lastre que perturbe nuestra actual libertad y ganas de vivir.  Vale la pena no ser amnésicos pero si bondadosos consigo mismo y con el otro.

AN – Durante el acto de presentación que tuvo lugar en Smara en 2018, el poeta colombiano, Gabriel Restrepo, se emocionó e incluso lloró tras recitar algunos versos suyos e incluso todos los asistentes. ¿Escribe usted con el corazón más que con la razón o con ambos a la vez?

BE – Si quieres que te diga la verdad, confieso que me gusta escribir más con el corazón, pues para mí todo texto que no provoca alguna emoción, no me inspira. Me gusta más esa especie de canalización que cae como chorro de tu corazón, sin ninguna pretensión guiada que trata de embellecer el texto o desviarlo de su cauce natural. Me gusta que el verbo sea real y representante verídico de lo que uno siente realmente. Me pesa pulir mucho los textos o intentar que sean perfectos. No dejan de ser unos renglones que escribimos en primer lugar con nuestros corazones. Creo que es la forma más genuina de dar la palabra al corazón. Para mí, eso es poesía. O sea, el lenguaje más sublime que con el que expreso mis sentimientos.

Fíjate que lograr que un texto como ese poema que relata lo que mi propia madre o la madre de cualquier beduino haya sufrido en medio de una duna anónima cualquiera, provoque la emoción del gran maestro Gabriel Restrepo, es algo impresionante.

La verdad sea dicha, esa emoción genuina y sincera de ese maestro colombiano, autor de un centenar de libros y ganador de premios de poesía, es una corona para mí, un premio sin igual, un laurel que me inspira a seguir expresando o plasmando mis vivencias sobre papel. Yo, beduino errante entre culturas, que escribe en una segunda lengua, me considero afortunado por ese reconocimiento sin igual y por escribir en esa bella lengua, hoy también africana. Lo cual me recuerda un dicho de Juan Goytisolo, al que tuve el honor de conocer personalmente, su difunto hermano, José Agustín, poeta y escritor, que reza algo así: cada cual tiene su patria cultural. Una patria que sobrepasa las fronteras políticas de los estados. Me considero en este sentido de ese mundo, de esa inmensa comunidad, que expresa la palabra y transmite el texto en español. Un español variado y rico.

AN Usted además de ser un activista pro derechos humanos, es uno de los actores sociales más activos en el Sáhara. ¿Cree usted en la economía social para el desarrollo sostenible de la zona?

BE – Sinceramente nunca me ha gustado el término activista. No sé qué significa concretamente. Últimamente está de moda en alguna prensa y observo que hay personas que se presentan, no sin cierto deleite, así. Te dicen ‘soy activista’ pero no te explican de qué. Es un término, creo, muy vago.

En mi caso, desde que tuve uso de razón, siempre he defendido el derecho de las personas, animales y cosas. Las personas tenemos derechos que deben ser respetados por los estados y organizaciones, y también por algunas personas que creen tener la potestad de quitar injustamente la libertad a las personas. Mi línea de acción siempre ha sido esa: el derecho de las personas a vivir en libertad y con dignidad. Pues todos somos presuntamente inocentes hasta que se demuestre lo contrario por los tribunales solventes Hoy en día, gracias a una batería de leyes y convenciones, los derechos humanos adoptados por las organizaciones internacionales y por algunos estados, se han convertido en el objetivo principal que garanticen la dignidad de las personas y grupos. Ya no es solo que las personas salgan de la cárcel, sino que vivan en dignidad y puedan expresarse libremente sin ningún tipo de coacción o miedo. Los principios de los derechos humanos, como se sabe, son universales y no permiten una vara, dos medidas.  Como enarbolan algunos que recorren todo el mundo occidental y son torturadores o violadores y andan defendiendo “los derechos humanos”.

Más o menos del 80% de la humanidad vive por debajo de un dólar diario. Hay pobreza extrema que padecen pueblos y naciones enteras, creo que esa pobreza no se puede erradicar, o al menos aligerar, sin pensar en programas que trabajen en la base de la pirámide. Creo que es allí donde hay que dirigirse para poder ganar terreno a la pobreza y subdesarrollo. En mi libro, ya publicado, Escribir sobre dunas recogí parte de nuestra experiencia como organización en cómo podemos implantar la economía social como economía alternativa en esa misma base de pirámide sobre la cual se asienta la humanidad. Creo que la economía social es una solución que va acorde con la gestión de los propios y escasos medios, además de una enseñanza práctica e inclusiva con el entorno y la comunidad, que haga posible que esas personas  puedan vivir con  dignidad y no las políticas de asistencia, que por muy buenas  que sean  las intenciones, lo que están haciendo es el mantener a comunidades enteras en espera y en un estado negativo en la que no puedan participar en el diseño de su propio destino.

La economía social también tiene en cuenta el entorno y la idiosincrasia de las personas que necesitan una emancipación más adecuada y que no sea el gobierno el ejecutor de todos los programas, sino el supervisor. Los estados democráticos intentan crear una especie de paraguas de coordinación para que todos puedan obrar, según sus propias posibilidades, y dé solución a sus necesidades más apremiantes.

Creo que la economía social en el Sahara podría ser un motor de desarrollo económico viable y asequible, que concuerda con ese tipo de sociedades organizadas de forma egocéntricas y tribales. Aunque sufre de un tipo de descentralización debido a la movilidad poblacional propia, a su forma de ver la vida y de existir.

AN – ¿A qué se debe el éxito abrumador tanto por la calidad de los participantes como por la buena organización de las ediciones anteriores del Alter Fórum Internacional?

BE – Por desgracia, constatamos que muchos universitarios dejaron de desempeñar el rol de académicos imparciales que objetivan una buena academia, exenta de ningún tipo de inclinación de activismo o apología ideológica, pero no es así. Se ha visto que algunos prefieren convertir sus cátedras en tarimas de activismo ideológico. Y no dejan de martillar las mismas ideas de siempre. Olvidan que todo cambia y las personas no son estanques estables con las mismas aguas.

Ante tal fenómeno, nosotros como una plataforma para alternativas, buscamos personas de calidad que puedan participar en distintos fórums, donde puedan exponer sus puntos de vista independientemente de todo tipo de alineamiento desmedido o ajuste de cuentas.

Velamos para que las personas participantes sean expertos reales en sus dominios y no dan cuenta a nadie por sus ideas. No necesitan ni premios, ni prebendas. Son profesionales que llegan con mucho entusiasmo a esos fórums que objetivan intercambiar ideas y organizar objetivos comunes.

Esos fórums son organizados, en parte por los participantes, sobre todo hay un consejo académico de ilustres académicos, que son ellos mismos los que eligen la temática para el siguiente fórum y el resto lo cumple la propia organización. Como ves, son fórums abiertos donde cada cual realiza lo que le corresponde.

De esos fórums, el Instituto Alter Fórum de Estudios Saharianos, Al Ándalus (IAFES) nació en El Aaiún en 2019 con la intención, entre otras cosas, de crear un espacio de análisis y difusión para investigaciones que reflejen las problemáticas del Sur global.

En esta línea, se conformó el Consejo académico del IAEFES: los miembros del mismo son africanos, latinoamericanos y europeos lo que permite tener una visión más amplia del actual entorno global.

Este mismo Consejo ha constituido una red de investigadores que se extiende por los cinco continentes. Esto nos ha permitido tener dos primeros resultados importantes: El primero, es un libro en inglés titulado Migration from a Global South Perspective. MigratoryPhenomena in Latin America, Africa and the Middle East.El libro aglutina las principales ponencias del Congreso que el IAFES organizó en verano de 2019. La obra fue aceptada por la editorial Palgrave inscrita en SCOPUS.

El segundo libro, Asia central, se presentó a una editorial española que está bien ubicada en el ranking de editoriales europeas. A fin de cerrar este proyecto nos hacen falta 2300 euros.

Ambos proyectos permitirán que las provincias del Sur y el Instituto AFES, Al Ándalus tengan un mejor escaparate sobre lo que se está trabajando en la región.

Por último, la larga experiencia de Alter Fórum y sus diferentes equipos en organización, creación y aplicación de programas coherentes con el medio y, sobre todo, sus realizaciones en cuanto al acercamiento  de  algunos de sus objetivos principales como el fomento de debates múltiples, con diferentes puntos de vista ; el fomento del diálogo sur-sur y en buscar alternativas que puedan garantizar el derecho a una ciudadanía plena.

AN – Siendo presidente del Alter Fórum que ha estado ofreciendo conferencias en varias universidades latinoamericanas, ¿No se plantea firmar una asociación con universidades españolas?

BE – Por supuesto que nos interesa y mucho, seguir en esa línea del Instituto y concretar programas con universidades españoles. No hay que olvidar que hay universitarios españoles en esa red de investigaciones y también universidades que han participado en la organización de los primeros fórums. Pero la situación creada por Covid-19 es lo que aplazó nuestro programa. Teníamos programados algunos temas en universidades españolas, pero por razones evidentes estamos esperando una mejoría en la situación creada por la pandemia Covid-19.

AN – Usted ofreció conferencias en varios países de América Latina. ¿Cree usted que la diplomacia cultural podrá contribuir en el entendimiento y cooperación entre los pueblos y estados?

BE – Hoy en día ya las guerras no se ganan con las armas. De allí que muchos países invierten en ‘software’, poder suave, que quiere decir diplomacia cultural. La cultura es la única capaz de generar intereses y cooperación adecuada entre los pueblos. Uno de los mayores problemas que se padece hoy en día, es el desconocimiento mutuo, entre pueblos y naciones y eso a pesar de la ingente cantidad de medios de comunicación. La nación que logra desarrollar una buena política cultural, y tiene en cuenta los efectos y oportunidades de la globalización podrá “vender” correctamente su “producto”. Fijémonos en que España, por ejemplo. En este país la cultura y el ocio representan un 3,7 % de su PIB. O sea, ocupa el sexto lugar más productivo de la economía española.

Razón de más para el mundo árabe. Desconocido y presentado ante la opinión con clichés poco adecuados, incluso tendenciosos y muy bien estudiados. El moro (malo), el machista, el integrista, el polígamo, el islamista etc. Todo eso se logra sobrepasar cuando se traza una buena política cultural capaz de dar una imagen real o, al menos, aproximada de nuestras naciones y pueblos.

AN – ¿Cree usted que el plan de autonomía presentado por Marruecos ante la ONU es la mejor alternativa para solucionar el problema del Sáhara?

BE – El estatus quo creado, ya desde 1975, mantiene la región en una situación de no guerra, ni paz. Es una situación contraria a los intereses de los pueblos magrebíes y de los estados en comerciales del mundo.

Marruecos, por su parte, presentó la propuesta de autonomía como traducción de muchas de las resoluciones la ONU y, en concreto, de la resolución 1514, matriz de todas las resoluciones posteriores. Esa propuesta es más realista que la posición intransigente del Polisario que sigue pregonando que es “el represéntate único y legítimo” de los saharauis, y olvida que no hay ninguna organización internacional que lo reconoce como tal excepto la UA, que, por errores de formas ocurridos en un momento dado, sobre todo en la época de la guerra fría, que en esos momentos esa organización regional estaba conformada mayoritariamente por países de tendencia socialista o comunista. 

Por otro lado, la mayoría de los saharauis concernidos por ese problema están representados por 73% de los censados por la propia ONU y votan en partidos marroquíes y sus 800 electos son elegidos democráticamente por lo cual no reconocen que son representados por el Polisario y son el vivo testimonio que optan por esa propuesta marroquí.

El Polisario por su lado y su valedor, Argelia, siguen empecinados en intentar ‘liberar” el territorio por la fuerza. Lo cual es imposible y solo mantendrá la zona en el mismo estatus quo que solo beneficia a esa dirección que ha transformado esos campos confinados eternamente en un fondo de comercio beneficioso.

AN – ¿Qué hace Bachir Edkhil en su tiempo libre ahora?

BE – Te voy impresionar si te digo que nunca tuve vacaciones como la mayoría de la gente las conoce. Siempre estoy atareado en algo, y si me aburro paso a otra cosa. No puedo vivir sin hacer algo. Escribir, reunirse y complementar programas, seguir y disfrutar viendo filmes o documentales o incluso revisando sinopsis, etc. Procuro ser positivo y vivo el presente sin olvidar el pasado ni menospreciar el mañana.

Por último, me gusta mucho tener noticias de amigos, amigas, familiares. Eso me reconforta.

*Bachir Edkhil, hispanista de origen magrebí. Activista en pro del desarrollo sostenido y responsable de las bases de la pirámide donde los más afectados puedan participar en la solución de sus problemas inherentes al subdesarrollo y carencia de medios. Estudió Ciencias de la Educación, Estudios Hispanos y Ciencias Políticas. Ha colaborado en la formación y desarrollo de organizaciones sin ánimo de lucro en pro del respeto a la vida humana. Columnista en revistas marroquíes e hispano marroquíes. Participa en cursos y mesas redondas sobre el Sáhara, en España y diferentes países del mundo. Colabora en la investigación sobre cuestiones saharauis y autor de artículos para prensa. Conferencista en la radio y televisión. Organiza con la Universidad Mohamed V congresos académicos “Entre dos orillas” para fomentar diálogo y entendimiento entre pueblos y naciones del Sur. Comprometido en el desarrollo de una red de proyectos para la economía social en el territorio saharaui para beneficio de personas sin recursos. Es politólogo, experto en economia social y presidente de Alter Forum, la ONG líder en el Sahara (www.alterforun.org). Es diplomático correspondiente de la Academia Española del Reino de España. Autor del libro Duna Desnuda y de Escribir sobre dunas (Sahara). Ha colaborado en La Voz del Árabe.

Información: ladepeche24.com / Imagen: LVÁ        

La Voz del Árabe (LVÁ) – ESPECIALES – Cd. de México, agosto 5 del 2020

 

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