LA CRISIS GLOBAL

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Son tiempos inéditos que reclaman análisis, reflexión y acciones estratégicas bien meditadas y mejor ejecutadas. El mundo enfrenta a la vez, una crisis sanitaria, económica y social, compleja y multidimensional. La propagación exponencial del COVID-19 ha dado lugar a una pandemia global…

Emb. Jorge Álvarez Fuentes

El mundo entró, súbitamente, en una crisis sin precedente, con pronósticos muy inciertos. La realización de que vivimos tiempos críticos desborda la carretera de la información, sobrecargando la comunicación digital, con verdades y mentiras.

Son tiempos inéditos que reclaman análisis, reflexión y acciones estratégicas bien meditadas y mejor ejecutadas. El mundo enfrenta a la vez, una crisis sanitaria, económica y social, compleja y multidimensional. La propagación exponencial del COVID-19 ha dado lugar a una pandemia global, haciendo que, en cuestión de días, la vida cotidiana de prácticamente todos los habitantes del planeta se vea trastocada de manera drástica, desde la forma en la que trabaja, estudia, se transporta, produce y consume energía, alimentos, bienes y servicios, siendo parte, en condiciones profundamente inequitativas, de la llamada aldea global, lo que provoca cambios en nuestra conducta personal, hábitos diarios de vida e higiene, de interrelación con otras personas, al procurar cuidar nuestra salud y el bienestar personal, familiar y colectivo.

A millones de personas les inquieta, con razón, como el coronavirus va a cambiar su mundo, su trabajo o empleo, su patrimonio, su vida social, sus relaciones y proyectos. Estamos inmersos en una nueva crisis, cuyos impactos desconocemos, que dependerán de la actuación acertada y oportuna, o bien desastrosa y errática, de los gobiernos, determinando las tendencias y reacciones en las sociedades, regiones, ciudades y comunidades, ante la conducta responsable, acertada, correcta o insensata de los gobernantes, líderes, empresas e individuos.

Por ello cabe preguntarse, si lo que estamos viviendo en marzo de 2020, en esta insólita «primavera del mundo», traerá aparejada la «desconfiguración» o «reconfiguración» de la globalización. En el actual desorden geopolítico, estando en crisis los fundamentos del sistema internacional, ¿se acentuará o no el auge de China en detrimento de Estados Unidos y de Occidente? ¿Habrá un retroceso en la interdependencia económica global o sólo una ralentización, con cimas y desplomes no sólo de los mercados bursátiles, produciendo nuevos ganadores y perdedores? Sabemos bien que el bienestar de miles de millones de personas está vinculado a las cadenas productivas globales y a la interdependencia creciente, las cuales debemos mirar con cálculos estratégicos, para pensar para actuar de manera coordinada y colectiva, sabiendo lo que hay que hacer para preservarlas.

Como ha señalado José Ángel Gurria, Secretario General de la OCDE, «la pandemia [por la que atravesamos] trae consigo la mayor crisis económica, financiera y social del siglo XXI tras el 11 -S y la crisis financiera mundial de 2008 … porque frena la producción, golpea las cadenas de suministro mundial, y, simultáneamente, contraerá de manera pronunciada el consumo, haciendo caer la confianza».

La OCDE estima que el PIB mundial será menor a 1.5%, no habiendo perspectivas de una pronta recuperación de la economía mundial, no antes de mediados del 2021, al preverse un largo periodo de precios bajos de los hidrocarburos. En estos momentos críticos, millones de personas en el mundo se aíslan para frenar la pandemia, sin embargo, otros millones no pueden hacerlo. Veamos los desenlaces en el epicentro de la pandemia en Europa, sin olvidar, por ejemplo, que, en África, la mitad de la población no tiene instalaciones básicas para lavarse las manos, y enfrenta desde hace años otras enfermedades, guerras, conflictos, acciones terroristas, entre otros flagelos.

En el mundo y en México debemos comprender que los riesgos no sólo son sanitarios, sino económicos y sociales, sobre todo respecto de la inminente pérdida de millones y miles de empleos, dada la interconexión de la producción industrial, en función de ubicación, costos de producción y suministro, ventajas logísticas, servicios financieros y de seguros.

Nuestra economía está interconectada y depende del sector externo, en particular del comercio exterior que representa el 77.6% del PIB, y del turismo, que significa el 8.7%. Asimismo, no podemos soslayar, como nos lo destaca el Democracy Institute en su último informe, que la actual crisis planetaria va a debilitar a las democracias y fortalecer los autoritarismos, al menos en el corto plazo; lo que constituye una amenaza para la gobernabilidad, esto es, la configuración ordenada y pacífica entre los ámbitos de los estados y de los ciudadanos, dentro y fuera de las fronteras nacionales, las cuales, ante la emergencia sanitaria, se están cerrando en América del Norte, en Europa y en otras regiones.

La Organización Internacional del Trabajo ha expuesto, en un primer balance, que la crisis podría tener como consecuencia que se pierdan entre 5.3 y 24.7 millones de empleos, resultado de la recesión global en los próximos 12 meses. En México, algunas encuestas recientes sobre expectativas de empleo advierten que, en el segundo trimestre de este año, 83% de los empleadores no piensan hacer contrataciones o van a disminuir su plantilla laboral. Y esto es en la economía formal, ni que decir de los riesgos para los precarios empleos informales.

Tenemos, pues, múltiples razones para preocuparnos y ocuparnos, ya que estando nuestra economía conectada a la de los Estados Unidos, debemos comprender los efectos que tendrán en nuestro vecino y socio los anunciados programas de estímulo fiscal y al consumo, sin dejar de encarar el hecho de que, disminuirán nuestros ingresos petroleros y por el turismo, y, por primera vez en años, la economía estadounidense seguirá crecido y la nuestra no.

Dispongámonos pues para hacer frente todos juntos a la crisis global, que marcara a los millennials y a las generaciones venideras, sin dejar de aprovechar, ahora más que nunca, nuestras casas y los foros globales.

*Jorge Álvarez Fuentes: Licenciatura en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ex embajador de México en Líbano y Nueva Zelanda. Estuvo adscrito a la Embajada de México en Canadá como Encargado de los Asuntos Culturales y de Medio Ambiente. Encargado director para África y Medio Oriente en la S.R.E. México. Entre sus publicaciones destacan: “La diplomacia en acción”, “De cara al mundo» y “Bandera al viento” @JAlvarezFuentes

Imagen: LVÁ / Publicado en El Siglo de Torreón

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, marzo 30 del 2020

 

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