LA MÚSICA ÁRABE Y SU HISTORIA CONTRACORRIENTE

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La música española es el resultado de un crisol cultural que se llevó acabo entre musulmanes y cristianos en la península ibérica durante los siglos VIII al XV…

Ruth Figueroa

La música española es el resultado de un crisol cultural que se llevó acabo entre musulmanes y cristianos en la península ibérica durante los siglos VIII al XV, elementos rítmicos y armónicos que no son originarios de occidente, en sí el origen de la música árabe está íntimamente relacionado con el carácter nómada de esta cultura, por lo menos hasta los tiempos anteriores al profeta Muhammed, fundador del islam, los cantos del pueblo árabe eran tan primitivos que no presentaban un elemento rítmico definido ni melodías concretas, en esencia eran oraciones llevadas al  canto monótono de los camelleros a sus bestias durante las largas caravanas en el desierto, la convivencia con otros pueblos como los judíos y su música sefardita perfeccionó técnicamente los cánticos primitivos de los camelleros. En la música antigua del islam se presenta una infinidad de composiciones anónimas y colectivas, las letras de canciones corrían a cargo de poetas árabes mientras la música era compuesta y ejecutada por los extranjeros, cabe señalar que tanto la música como el canto eran consideradas ocupaciones afeminadas, debido a ellos los hombres religiosos y honorables no debían dedicarse a la ejecución de la música, el ser poeta entre los árabes constituía un título de honor y nobleza, mientras que el ser músico era denigrante, en los primeros tiempos del islamismo estas dos disciplinas se encontraban en un sentido completamente antagónico.

Se cree que la música árabe se desarrolló por medio de extranjeros, incluso se reconoce a la primera generación de músicos musulmanes integrada por extranjeros que se asentaron en la ciudad de Medina e introdujeron el elemento rítmico en la música árabe, pero los escándalos e inmoralidades que estos músicos promovían con su arte derivó en que el Califa ordenara que los castraran. Otros músicos extranjeros fueron Saib Játer y Naxet, esclavos de un califa y tocaban el adufe y el laúd respectivamente. Saib Játer cantaba canciones árabes y Naxet canciones persas, las cuales eran la preferencia de su seños por lo que Saib Játer se dedicó a ponerle letra árabe a esas melodías persas.

Pese a las restricciones que el islam impone a las mujeres, éstas se desarrollaron en el canto de manera contundente, Izatolmila y Chamila eran  esclavas cuya función era amenizar las fiestas, el entretenimiento en las tabernas o entonar cantos en los funerales. Izatolmila era una mujer hermosa que con su voz y su laúd conquistó Medina y Chamila fue parte de la primera generación de músicos que cantaron en árabe e instruyó a muchos esclavos que eran encomendados por sus amos para que aprendieran el oficio de la música. Llegó el día que logró emanciparse de su amo y reunió al pueblo en la plaza para expresar su decisión de dejar de cantar, pero un alfaquí se levantó y dijo: “El canto es un placer lícito y los que sostienen que es un pecado son unos ignorantes”, así fue como poco a poco la música comenzó a hacerse su espacio en la cultura islámica.

El inicio del movimiento artístico en Medina y en la Meca coincidió con el advenimiento al trono de los Omeyas, lo que introdujo la música a la corte. en su reinado comenzó la escuela de canto árabe en Medina y la Meca. El monarca Yecid II compró una esclava cantora de la Meca, Hababa, cuya voz le apasionaba tanto que cuando murió, el monarca contempló el cadáver durante tres días, llorando por su partida.

Por su parte Gualid II no sólo se rodeaba de músicos y cantores, sino que aprendió a tocar y componer con el laúd, durante su reinado era común la adquisición de esclavas cantoras y ésta devino en una tradición del canto tanto en la Meca como en Medina.

La llegada de los Abasíes a Bagdad a mediados del siglo VIII d.C. frenó brevemente el desarrollo de la música, el primer califa de esa familia, Almansur, prohibió a los esclavos que tocaran instrumentos musicales o que cantaran. Sin embargo, sus sucesores sí gustaban de la música e impulsaron su desarrollo, las esclavas de palacio continuaron cantando y ejecutando sus instrumentos en secreto y de esta forma surgió la escuela de canto de Bagdad, que sería más tarde identificada como la escuela clásica, Mahdí, el príncipe heredero de Almansur, compró a escondidas de su padre una esclava mestiza cantora llamada Basbas, quien lo obsesionó tanto que tuvo una hija con ella en secreto, la pasión clandestina por la música y la canción en Bagdad fue tal que la demanda por esclavas dedicadas a la música y al canto era tal, que los músicos llegaron a formar sociedades secretas para comprar esclavas, instruirlas en canto y revenderlas como preciadas mercancías.

La musical árabe llegó al auge cuando los abasíes se establecieron en Mesopotamia, siguiendo la tradición de los emperadores persas que contaban entre sus funcionarios de corte con músicos y cantores, sus sucesores generaron un gremio de músicos asalariados que debían cantar y tocar en horarios establecidos o cuando  el soberano lo deseara, lo hacían en un salón del palacio separados del soberano por una cortina, llamada citara, no participaban activamente de la fiesta, y el califa tampoco podía verlos. Un gran músico de esta época fue Ibrahim el Mosulí, descendiente de  persas, fue un compositor muy prolífico y maestro de muchos, se cuenta que tenía una agudeza auditiva tal que entre el sonar simultáneo de 30 laúdes podía detectar cuál era el que tenía una cuerda desafinada, su hijo Ishac introdujo la utilización del falsete en la voz así como los matices suaves y fuertes, pero su mayor aportación fue clasificar las canciones por tonalidades, ya que en esa época sólo se clasificaban por su ritmo y así la música árabe empezó a componerse en base a ritmos elaborados matemáticamente, siguiendo rígidas normas que exigían una ejecución de afinación exacta, orden rítmico y acentos predeterminados, pasó del uso de variados instrumentos de percusión y de cuerda rasgada a ser armónica, al igual que la persa y la bizantina, compartiendo una escala común, la diatónica que ya estaba presente en la música clásica griega. Para este momento la música árabe ya contaba con una métrica definida, los primeros compositores adaptaban melodías extranjeras a los versos ya existentes de la poesía árabe, una música sujeta a ritmos elaborados matemáticamente, principalmente vocales, ya que los instrumentos se enfocaban sólo a acompañar y armonizar la línea melódica de la voz.

El instrumento más antiguo se cree que es el adufe, y el instrumento de cuerda con mástil y traste por excelencia, es el al-‘ūd , llamado posteriormente laúd, de innegable origen persa, posteriormente se añadieron el tunbūr y el rabāb, este último se toca con arco, finalmente el repertorio se complementaría con los instrumentos de viento, diversos tipos de flautas, como la yarā ’at al-surnāy, y otras que en base a sacos de aire serán muy parecidas a las gaitas, que en conjunto es la base de lo que sería el ūrgānūn, el órgano.

Ilustración: Gastón Ortiz

La Voz del Árabe (LVÁ) – CULTURA – Cd. de México, noviembre 4 del 2019

 

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