CON EL ASESINATO DE KHAMENEI, TEL AVIV Y WASHINGTON HACEN POSIBLE LO QUE DICEN HABER QUERIDO EVITAR
-Los bombardeos que Estados Unidos e Israel perpetraron contra Irán el 28 de febrero fueron ataques coordinados, pero no conjuntos.
Cada uno de los dos agresores tenía sus propios objetivos y Washington estaba interesado en limitar los de Israel. El asesinato de Alí Khamenei es una victoria personal para Benyamin Netanyahu y una catástrofe para todos los que veían a Khamenei como un jefe espiritual. Red Voltaire
Thierry Meyssan*
Este artículo da continuación a: «Israel-Irán, el enfrentamiento», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 17 de junio de 2025; «Detrás de la “Guerra de los 12 días”», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 1º de julio de 2025; «Irán al borde de la implosión», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de febrero de 2026.
Los medios internacionales comentan ampliamente los bombardeos israelíes y, posteriormente, estadounidenses contra Irán, iniciados el 28 de febrero. Y es sorprendente comprobar que la mayoría de sus periodistas no conocen Irán y que interpretan los acontecimientos desde una perspectiva totalmente obsoleta. La mayoría de esos comentaristas conciben sus elucubraciones a partir de la relación privilegiada entre los gobiernos de Israel y de Estados Unidos. Sólo algunos han entendido el análisis de John Mearsheimer y Stephen Walt, quienes demuestran que el grupo de influencia israelí controla el Congreso estadounidense.
El problema es que todo eso data del año 2007 y los actores ya no son los de antes. Israel se ha convertido en un Estado autoritario y ya no lo gobiernan “sionistas” (seguidores de Theodor Herzl) sino los “sionistas revisionistas” (discípulos de Vladimir Zeev Jabotinsky). Este nuevo Israel practica la tortura, ha masacrado decenas de miles de civiles palestinos en la franja de Gaza y tiene intenciones de expulsar a los demás mediante el uso de la fuerza.
El movimiento sionista cristiano ya no es el mismo. Desde el asesinato de Charles Kirk, un movimiento contrario a Israel ha venido desarrollándose entre los cristianos estadounidenses. El Congreso de Estados Unidos también se ha transformado. Desde la época del Tea Party, los “jacksonianos” han tomado por asalto el Partido Republicano. El financiamiento de sus campañas electorales ya no depende tanto del American Israel Public Affairs Committee (AIPAC) sino que está, cada vez más, en manos de los trumpistas.
Pero lo más importante es que el mundo ha cambiado. La supremacía de Estados Unidos ha desaparecido. Hoy la Federación Rusa es la principal potencia. El presidente Trump está tratando por todos los medios de salvar su país de la bancarrota y de la guerra civil. Y se repliega hacia el continente americano, con la esperanza de que Groenlandia e Islandia se den cuenta de que son parte de ese continente. También es importante darse cuenta de que, aunque se jacta de disponer de medios financieros ilimitados, Donald Trump está reduciendo discretamente los gastos del “Imperio estadounidense”, planea poner fin al apoyo de Estados Unidos a Europa a mediados de 2027 y también prevé eliminar el respaldo de Estados Unidos a Israel, para el año 2035.
Donald Trump aborda la cuestión israelí desde los mitos sobre la creación de Estados Unidos y de Israel, dos naciones “deseadas por Dios” y que iluminan el mundo como “luces en la colina”; su antipatía personal hacia Benyamin Netanyahu, quien lo traicionó al aportar su apoyo a Hillary Clinton y a Joe Biden; su necesidad de poder contar con la ayuda de los grandes financieros de la diáspora judía para tratar de enfrentar la bancarrota de Estados Unidos.
El 13 de junio de 2025, Donald Trump no apoyó la agresión israelí contra Irán –la Operación León Rampante. Esperó hasta el 21 de junio para bombardear Irán, con la Operación “Midnight Hammer”. En un solo día averió, o destruyó, las instalaciones nucleares iraníes con bombas penetrantes, eliminando así la justificación de los bombardeos israelíes. Con esa acción, Trump se adelantó a los sionistas revisionistas, que reclamaban el uso de armas atómicas contra Irán.
En agosto y septiembre de 2025, Trump actuó de la misma manera sobre la cuestión de Gaza. Afirmó súbitamente que Israel no anexaría la franja de Gaza y que Estados Unidos convertiría ese territorio en una “Riviera” del Medio Oriente. Aunque la mayoría no lo vea así, de esa manera Trump obligó Israel a detener la matanza de palestinos en Gaza y a aceptar la entrada de ayuda humanitaria en ese territorio palestino. En pocos meses, el índice de mortalidad disminuyó en Gaza, donde ahora se distribuyen diariamente 4 200 camiones de ayuda. Por supuesto, no resolvió el problema, pero hace 80 años que todos los gobiernos estadounidenses y todos los Estados del mundo fracasaban en cuanto a la ayuda a los palestinos. Lo que ha hecho es sin dudas decepcionante, pero algo ha hecho sobre un asunto del que todos no hacían más que hablar.
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán – El Guía de la Revolución se opuso por mucho tiempo a la reanudación de las negociaciones. Pensaba que no era posible conversar con Donald Trump, el presidente que había sacado unilateralmente a Estados Unidos del JCPoA. El objetivo de las negociaciones que Steve Witkoff y Jared Kuchner iniciaron con Irán nunca estuvo claro. Sólo se sabe que: Estados Unidos ofreció a Irán combustible nuclear gratuito para un programa nuclear civil, por tiempo indefinido, a cambio de que Irán renunciara al enriquecimiento de uranio. Rusia propuso hacerse cargo del uranio que Irán ya había enriquecido al 60%. Irán rechazó esas dos proposiciones.
Los iraníes rechazaron negociar sobre sus misiles y el financiamiento de sus aliados en el extranjero. Tenían razón en cuanto a no aceptar discusiones sobre sus misiles balísticos que, aunque pudiesen transportar ojivas nucleares, actualmente son sólo armas estrictamente convencionales. Era para ellos más difícil negarse a hablar de sus misiles hipersónicos dado el hecho que Estados Unidos no tiene ese tipo de armas y no tiene posibilidades de interceptarlas. En cuanto a los grupos aliados que financian, no podían esperar seguir ignorando la soberanía de Líbano y de Irak al financiar el Hezbollah libanés y el grupo iraquí Hachd al-Chaabi.
Los negociadores estadounidenses dicen haberse visto ante evasivas de la parte iraní. El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, explicó que su país necesita un cantidad muy importante de uranio poco enriquecido y presentó una lista de 7 páginas de usos para ese material, incluyendo la fabricación de medicamentos. Pero los estadounidenses dicen haber comprobado que Irán no utiliza uranio para eso, lo cual implicó una ruptura de la confianza.
¿Qué explica el ataque de Israel contra Irán? – Israel está tratando de derrocar la República Islámica para restaurar la monarquía. En Tel Aviv recuerdan la amistad del Mohamed Reza Pahlevi, aunque fue una relación marcada también por una dura rivalidad. Hace 2 años, el Mossad puso a su heredero en escena [1], promoviéndolo en los medios internacionales y en varias manifestaciones en Irán.
De todas maneras, se sabe que destruir Irán, el rival regional más importante de Israel, es la obsesión personal de Benyamin Netanyahu desde hace más de 40 años.
De paso, no está de más señalar que es la segunda vez que Israel se asocia al Imperio persa, cuyo símbolo es el león. Después de la operación “León rampante” (Rising Lion), la nueva operación israelí se denomina “Rugido del león” (Lion’s Roar).
El objetivo de Netanyahu es acabar con las investigaciones nucleares civiles de Irán. Ya en 2011, Benyamin Netanyahu declaraba: «Nuestra misión principal es impedir que un régimen islamista militante se dote del arma nuclear o que armas nucleares caigan en manos de un régimen islamista militante. El primero es Irán. El segundo es Pakistán, más precisamente en la hipótesis de que los talibanes se apoderen de Pakistán (…) Así que lo primero que hay que hacer es impedirles obtener armas nucleares. Esa es nuestra primera misión y la segunda es encontrar un sustituto del petróleo.» [2]
¿Por qué Estados Unidos ataca Irán? – Estados Unidos, que sigue siendo el protector de Israel, no envió fuerzas para atacar Irán sino, oficialmente, para proteger a la población iraní de la represión gubernamental. El Pentágono posicionó un grupo aeronaval en el Golfo Pérsico (para proteger las bases militares estadounidenses) y otro frente a las costas de Israel (para proteger ese país).
La intervención estadounidense que estamos viendo, la Operación Furor Épico (Epic Fury), no estaba prevista para prolongarse ni estaba coordinada con la operación israelí. Hasta el momento, no existe un estado mayor común y la mayoría de los soldados estadounidenses ya no son favorables a Israel.
Los ataques estadounidenses destruirían las instalaciones donde se fabrican los misiles hipersónicos y matarán dirigentes iraníes. Pero no irán más lejos. La intención de Trump no es restaurar la monarquía ni acabar con las investigaciones iraníes sobre la fusión nuclear.
Como hace 9 meses, con los bombardeos contra las instalaciones nucleares, Estados Unidos interviene para impedir de nuevo que Israel recurra al arma atómica.
La preparación de la opinión pública – Desde el inicio de los preparativos militares de Estados Unidos alrededor de Irán, con la quiebra del banco Ayandeh en octubre y las posteriores manifestaciones en ese país, Donald Trump anunció que no permitiría que el gobierno iraní masacrara al pueblo. Pero pronto se vio que no habría tal cosa [3]. Washington reanudó las negociaciones con Irán, sin precisar qué quería negociar. Al Departamento de Estado, que considera al heredero del shah derrocado como una simple marioneta del Mossad israelí, le preocupaba sólo el programa de desarrollo de los misiles hipersónicos iraníes pero, sabiendo que esa preocupación no sería precisamente popular, prefirió retomar las acusaciones israelíes sobre el supuesto programa nuclear militar.
Pero Irán no tiene programa nuclear militar desde 1988 [4]. Eso un hecho comprobado que Rusia y China avalaron en el marco de las negociaciones previas a la firma del JCPoA (entre 2013 y 2015). Y sigue estando avalado por Rusia, que incluso participa en el programa civil iraní. Además, desde el inicio del segundo mandato presidencial de Donald Trump, su directora de la Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, aseguró a los senadores, en su audiencia del 24 de marzo de 2025, que el programa nuclear militar no existe. En su síntesis anual sobre sobre las amenazas que Estados Unidos podría tener que enfrentar, la directora de la Inteligencia Nacional precisó nuevamente que el programa nuclear militar iraní simplemente no existe [5].
Sin embargo, el 22 de febrero pasado, en el programa My View de Fox News, Steve Witkoff volvió a decir que Irán tenía tanto uranio enriquecido al 60% que podía fabricar un arma nuclear en una semana [6]. Y agregó: «Dado el poderío marítimo y naval que desplegamos allá, por qué no han venido a decirnos: “No queremos armas nucleares, esto es lo que estamos dispuestos a hacer».”
Y el vicepresidente J.D. Vance agregó leña al fuego el 26 de febrero: «Irán no puede tener armas nucleares. Si tratan de reconstruir un arma nuclear, eso nos causa problemas. De hecho, hemos visto pruebas de que han tratado de hacer exactamente eso». [7]
Esa narrativa está en total contradicción con las declaraciones anteriores del presidente Trump, quien aseguraba que la Operación Martillo de Medianoche había «aniquilado» el programa nuclear iraní. Pero ningún medio de prensa menciona ese súbito cambio en el discurso estadounidense.
La preparación de los bombardeos contra Irán – Durante un mes y medio, la propaganda ha estado mostrándonos el despliegue de fuerzas estadounidenses alrededor de Irán. Pero la observación permitía comprobar que ese despliegue no amenazaba el país, sino que pretendía proteger las bases estadounidenses en el Golfo Pérsico y el territorio de Israel.
El ataque de Israel y Estados Unidos, coordinado, pero no conjunto, no podía comenzar hasta que todas las armas estadounidenses estuviesen en sus posiciones y cuando el primer ministro de la India, Narendra Modi, terminara su visita en Israel.
Al expirar el plazo de 10 días que Trump había dado a Irán, pero también 2 días antes de la nueva ronda de negociaciones que iba a desarrollarse en Viena, Estados Unidos entregó a Israel datos de inteligencia de primer orden. En otras palabras, el presidente Trump mantuvo su palabra… pero engañó a los iraníes haciéndoles creer que iba a enviar sus negociadores a Viena.
El doble ataque israelí y estadounidense – El primer blanco de Israel fue la residencia del ayatola Alí Khamenei, donde iba a desarrollarse una reunión de los principales dignatarios iraníes. Con la información proporcionada por la CIA, las fuerzas israelíes utilizaron una andanada de bombas clásicas hasta hacer un hueco que permitió alcanzar el bunker subterráneo donde se desarrollaba la reunión. Pero al mismo tiempo atacaron otros blancos políticos. Concretamente, otras dos reuniones de círculos de mando fueron atacadas simultáneamente.
Estados Unidos comenzó sus bombardeos sólo después de la muerte del Guía de la Revolución Islámica, teniendo como objetivo contener el expansionismo israelí.
La prensa internacional repite las palabras de Richard Haass, presidente honorario del Council on Foreign Relations (CFR): «Es una guerra opcional… No era una guerra que teníamos que emprender ahora. No es como si Irán hubiese cruzado un nuevo umbral y planteado un peligro inminente. Se trata de un ataque preventivo… No es una guerra por necesidad».
El discurso del presidente Trump anunciando un «cambio de régimen», precisamente lo que aconsejan sus enemigos, los straussianos, debe interpretarse como un cambio completo de su política o como una concesión a sus aliados israelíes. Eso todavía no está claro.
El asesinato de Alí Khamenei – Es importante entender la gravedad del hecho que Alí Khamenei haya sido asesinado por Israel. Alí Khamenei no era sólo el Guía de la Revolución iraní. También era el jefe supremo de los musulmanes chiitas. Independientemente de la opinión que se pueda tener sobre Alí Khamenei, su asesinato es mucho más que un hecho político, es una guerra de religión. ¿Cómo reaccionaríamos nosotros si Israel bombardeara el Vaticano y asesinara así al papa León XIV?
Alí Khamenei no era un poeta ni un pensador comparable al imam Khomeiny. Pero siempre quiso seguir los pasos de su predecesor. Sin embargo, el paso del tiempo dejó su huella sobre él. Hace 16 años, Khamenei negoció en secreto con el presidente estadounidense Barack Obama para apartar del poder al presidente Mahmud Ahmadineyad y a sus colaboradores. Con ese objetivo, Khamenei hizo arrestar a Ahmadineyad –quien ya había terminado su segundo mandato presidencial–, lo sometió a un juicio secreto y encarceló también a sus principales colaboradores, favoreciendo así, primero, la elección del corrupto Hassan Rohani y, posteriormente, la elección del fanático Ebrahim Raissi.
En todo caso, aun teniendo la peor opinión posible sobre Alí Khamenei, de 86 años, asesinar un jefe religioso de esa estatura es un crimen que sacude todo el Medio Oriente.
Hasta este momento, Israel ha asesinado a sus principales adversarios: el líder del Hamas en Gaza, Yahya Sinwar; el líder histórico del Hezbollah libanés, Hassan Nasrallah y el Guía iraní Alí Khamenei. Tres lideres ciertamente muy diferentes entre sí pero totalmente contrarios a la creación de un Estado exclusivamente judío en Palestina.
La respuesta militar iraní – La respuesta militar iraní parece extremadamente confusa. Los Guardianes de la Revolución han lanzado drones y misiles en todas direcciones, contra Israel y contra las bases militares de Estados Unidos en la región, desde Jordania hasta Qatar.
Es una reacción absurda: Qatar es un aliado ideológico de la Revolución islámica iraní. Ambos países utilizan la misma retórica teológica.
Kuwait también es un aliado de Irán –llegó incluso a prestarle ayuda durante la epidemia de covid-19– aunque hoy existe entre los dos países un diferendo sobre el campo gasífero de Durra. Arabia Saudita fue un resuelto enemigo de la República Islámica, pero la reconciliación negociada por China, hace 3 años, la había convertido en un aliado.
Emiratos Árabes Unidos es un aliado económico indispensable para Irán… y viceversa. Dubái, que es una ciudad parcialmente iraní, se convirtió en lo que hoy conocemos únicamente gracias a su posición como medio de burlar las medidas coercitivas unilaterales (las mal llamadas “sanciones”) de Estados Unidos contra Irán. Omán siempre garantizó a Irán una ayuda diplomática importantísima. Fue precisamente en Omán donde, desde 2013, Estados Unidos mantenía conversaciones indirectas con Irán.
En el caso de Jordania, hay que decir que sus relaciones con Irán habían evolucionado. Se habló incluso de la posibilidad de un flujo de petróleo iraní a través de Irak. Pero es el único de los Estados árabes bombardeados por Irán cuya posición podría justificar que Teherán decidiera bombardearlo.
Los bombardeos iraníes no parecen haber sido coordinados en la medida en que los canales de comunicación entre las diferentes bases iraníes de misiles han sido quizás destruidos por los ataques israelíes y estadounidenses. En todo caso, la respuesta iraní parece concebida únicamente para prolongar el régimen.
Consecuencias paradójicas de los bombardeos israelíes y estadounidenses – La violencia suele tener efectos inesperados. Alí Khamenei era el guardián de las enseñanzas del imam Khomeiny. Desde esa posición, Khamenei velaba por evitar que Irán se dotara de armas de destrucción masiva. Así lo había decretado su predecesor, el imam Khomeiny en una fatwa emitida, en 1988, durante la guerra de Irak contra Irán. Durante aquel conflicto, el presidente iraquí Saddam Hussein había utilizado misiles químicos contra Irán, provocando la muerte y graves enfermedades a numerosos iraníes. Ante aquella tragedia, el imam Khomeiny decidió que un Estado islámico nunca debía recurrir a armas de destrucción masiva capaces de matar indiscriminadamente grandes cantidades de personas, tanto soldados como civiles.
Basándose en esa interpretación del islam, Khomeiny puso fin al programa nuclear militar que el shah –tan amigo de Occidente– había emprendido, con la colaboración de Francia. Khamenei siguió el ejemplo de Khomeiny. Pero, en este momento, Irán no tiene Guía. Algunos sectores del poder iraní, han argumentado que Persia debería disponer de ese tipo de arma para garantizar su defensa e invocan el ejemplo de Corea del Norte, un Estado técnicamente en guerra contra Estados Unidos, pero al que Washington no se atreve a atacar.
Irán dispone actualmente de una gran cantidad de ingenieros nucleares y no sería difícil que los partidarios del arma atómica lograran conformar un equipo capaz de concretar esa posibilidad. Se estima que Irán dispone actualmente de 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60%. Irán todavía dispone de las centrifugas necesarias para enriquecer ese uranio hasta el 98% necesario.
Paradójicamente, quienes asesinaron al Guía Alí Khamenei, pretendiendo eliminar un programa militar inexistente, en realidad han hecho posible el regreso a ese tipo de programa.
1] «Irán al borde de la implosión», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de febrero de 2026.
[2] “A World View Interview with Benjamin Netanyahu”, Les nouvelles, 2011; “YouTube World View Interview With PM Benjamin Netanyahu. Transcription”, Prime Minister’s Office, 3 de marzo de 2011.
[3] «Irán al borde de la implosión», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de febrero de 2026.
[4] «¿Quién le teme al programa nuclear civil de Irán?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de julio de 2010.
[5] Annual threat assessment of the U.S. Intelligence community, 26 de marzo de 2025.
[6] “Witkoff warns Iran is ‘a week away’ from ‘bomb-making material’ as Trump weighs action”, Taylor Penley , Fox News, 22 de febrero de 2026.
[7] «Iran: JD Vance affirme que les États-Unis ont des “preuves” de tentatives nucléaires iraniennes, avant les négociations de Genève», Antoine Joubeau, TV5Monde, 26 de febrero de 2026.
*Thierry Meyssan – Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: De la impostura del 11 de septiembre a Donald Trump. Ante nuestros ojos la gran farsa de las «primaveras árabes» (2017).
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Información: RedVoltaire / Imagen: Manifestación de apoyo a la República Islámica en Teherán, el 1º de marzo de 2026.
La Voz del Árabe (LVÁ) – INTERNACIONAL – Cd. de México, marzo 5 del 2026
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