viernes, enero 23, 2026
Cultura

¿QUE PASARÍA EN UNA GUERRA NUCLEAR?

– En una guerra nuclear no habrá ganadores…

Una guerra nuclear representa el punto más crítico al que puede llegar un conflicto humano. Se trata del uso de armas nucleares, dispositivos que liberan energía mediante reacciones atómicas con una potencia medida en kilotones o megatones de TNT. Para tener una referencia clara, la bomba lanzada sobre Hiroshima en 1945 liberó cerca de 15 kilotones. Hoy, muchas armas nucleares operativas superan ampliamente esa cifra, con potencias de cientos de kilotones e incluso varios megatones, y pueden ser transportadas por misiles capaces de recorrer miles de kilómetros en cuestión de minutos.

En una guerra nuclear global, los primeros blancos serían los países con mayor poder militar, político y económico: Estados Unidos, Rusia, gran parte de Europa, China, Japón, Corea del Sur y regiones densamente pobladas del sur de Asia figuran entre los territorios con mayor probabilidad de sufrir destrucción directa y masiva. En estos escenarios, ciudades enteras podrían desaparecer del mapa en cuestión de horas, junto con sus infraestructuras, redes energéticas, sistemas de agua y servicios de salud. Algunos Estados pequeños o altamente urbanizados podrían quedar funcionalmente destruidos como entidades operativas, aunque no desaparecerían formalmente del planeta.

Las estimaciones científicas varían, pero coinciden en que una guerra nuclear a gran escala podría causar la muerte inmediata de entre 200 y 400 millones de personas solo en las primeras horas o días. Si el conflicto escalara a un intercambio total entre grandes potencias, las muertes directas e indirectas —por radiación, hambre, enfermedades y colapso social— podrían elevarse a más de 2.000 millones de personas en los años siguientes. El impacto no se concentraría solo en las zonas bombardeadas: la interrupción del comercio global y de la producción de alimentos afectaría incluso a regiones sin ataques directos.

Algunas zonas del hemisferio sur, como partes de América del Sur, África subsahariana y Oceanía, tendrían menos probabilidades de ser objetivos militares prioritarios. Estas regiones podrían considerarse parcialmente más seguras en términos inmediatos, pero no quedarían aisladas del desastre. El enfriamiento global, la caída de cosechas, la escasez de combustibles y la inestabilidad política alcanzarían también a estos territorios, reduciendo drásticamente la calidad de vida y la seguridad alimentaria.

Uno de los efectos más graves sería el impacto climático. El humo y el hollín de incendios masivos podrían bloquear parte de la radiación solar, provocando un descenso de las temperaturas globales durante años. Este fenómeno afectaría la agricultura de forma severa, acortando las temporadas de cultivo y reduciendo la producción de alimentos básicos. No se trataría de un invierno permanente, pero sí de una crisis climática prolongada con consecuencias globales.

¿Significaría esto la extinción humana? La mayoría de los estudios indican que no sería una extinción total, pero sí una catástrofe civilizatoria sin precedentes. La población mundial podría reducirse drásticamente y muchas sociedades colapsarían. La recuperación del mundo no se mediría en años, sino en décadas. Restablecer niveles básicos de población, infraestructura y producción agrícola podría tomar entre 50 y 100 años, mientras que la recuperación tecnológica, económica y cultural completa podría requerir varias generaciones.

En cuanto a la protección, no existe una defensa absoluta frente a una guerra nuclear. Refugiarse en estructuras sólidas, reducir la exposición inicial a la radiación y seguir información oficial puede salvar vidas en el corto plazo, pero ninguna medida individual puede neutralizar un conflicto de esta magnitud. La única protección real es la prevención.

Una guerra nuclear no sería un problema local ni regional: sería una tragedia global cuyos efectos marcarían el rumbo de la humanidad durante siglos.

Se ha dicho infinidad de veces: en una guerra nuclear no habrá ganadores, todos o ninguno…

Fuente: «Nuclear we@pons: Why reducing the risk of nuclear w@r should be a key concern of our generation», Our World in Data, por: Max Roser, 3 marzo 2022.

Información: codigooculto / Imagen: LVÁ       

La Voz del Árabe (LVÁ) – CULTURA – Cd. de México, enero 22 del 2026

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