LA “CAPITAL MUNDIAL” DE LA DIPLOMACIA
– “La capital mundial de la diplomacia” –según la prensa oficial de Italia [ANSA]– no está en Nueva York, donde tiene su sede la ONU…
…ni en la Casa Blanca, en Washington. Está en Mar-a-Lago, en la Florida, que Donald Trump ha escogido como residencia. Allí late el corazón de la administración Trump, es allí donde Trump decide sus políticas y designa los miembros de su administración. Red Voltaire | Roma (Italia)
Manlio Dinucci*
Trump adquirió esa prestigiosa propiedad en 1985 y la ha convertido en sede de un club privado que cuenta 500 miembros, con una cuota de admisión de un millón de dólares y gastos anuales que se elevan a decenas de miles de dólares. De todas las residencias que posee de Donald Trump, Mar-a-Lago es la que mejor refleja sus preferencias estéticas, el oro y el mármol predominan en sus opulentos espacios internos, donde el presidente maneja los asuntos de Estados Unidos y recibe a sus invitados.
En esa fastuosa “capital de la diplomacia” –que reemplaza el Palacio de Cristal de la ONU, hoy vaciado de verdaderas funciones y poderes, e incluso la Casa Blanca como sede institucional de la presidencia estadounidense– recibió Trump al ucraniano Zelenski para una nueva sesión del juego de cartas a tres bandas de su “plan de paz”. Veamos los puntos centrales de ese “plan”, según lo que refieren los portavoces de la administración Trump: Estados Unidos, la OTAN y los miembros europeos de esa alianza bélica ofrecerán a Ucrania garantías de seguridad similares a las del Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte.
Fuerzas internacionales se desplegarían a lo largo de la línea de contacto para supervisar el respeto del Acuerdo.
La aplicación del presente acuerdo sería supervisada por un Consejo de la Paz presidido por Trump. Las fuerzas armadas ucranianas se mantendrían en 800 000 hombres en tiempo de paz. Ucrania se convertiría en miembro de la Unión Europea, gozaría de un acceso privilegiado al mercado europeo, recibiría un sólido “paquete” de desarrollo, firmaría un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. El objetivo sería movilizar 800 000 millones de dólares para ayudar Ucrania a concretar plenamente su propio potencial.
Bajo las bases de ese plan, aunque la Federación Rusa obtuviese, en un eventual acuerdo, el reconocimiento de su soberanía sobre los territorios de Crimea y Donbass, donde viven poblaciones rusoparlantes perseguidas y atacadas por el régimen de Kiev, Rusia quedaría expuesta a una amenaza incluso mayor que la que dio lugar a su intervención en Ucrania, debido a que tropas de la OTAN, disfrazadas de “fuerzas internacionales para la supervisión del Acuerdo”, se desplegarían todavía más al borde del territorio ruso.
Al mismo tiempo, Ucrania –instrumento de la guerra provocada y dirigida por la OTAN contra Rusia– se convertiría de hecho en miembro de la OTAN, a través de las “garantías de seguridad similares al Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte”, artículo según el cual todos los miembros de la OTAN están obligados a entrar en guerra junto a cualquier miembro de la OTAN que sea atacado… o que finja serlo.
Ese es el contexto alrededor de la creciente militarización de los países europeos miembros de la OTAN, alianza que sigue estando a las órdenes de Estados Unidos dado el hecho que todos sus puestos claves están en manos de militares estadounidenses, empezando por el cargo de jefe supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa.
Bajo la presión de Estados Unidos –sobre todo bajo la presión de la administración Trump– todos los miembros europeos de la OTAN incrementaron sus gastos militares, primero dedicándoles un 2% de su PIB, comprometiéndose después a dedicarles un 3,5% del PIB (objetivo ya prácticamente alcanzado), para elevarlos luego a un 5%.
El compromiso del 3,5% del PIB ya multiplica por dos los gastos militares de los miembros europeos de la OTAN, gastos que ahora se elevan a 770 000 millones de euros al año. Según los datos oficiales de la OTAN, los gastos militares de Italia se elevaron a más de 45 000 millones de euros en 2025, o sea más del doble del presupuesto que acaba de ser aprobado. En cifras más concretas, Italia dedicó a los gastos militares un promedio de 124 millones de dólares diarios.
¿Quién se beneficia con ese brusco aumento del gasto militar? Por supuesto, las grandes industrias militares: en Italia, la firma Leonardo; en Alemania, el fabricante de cañones Rheinmetall; en Francia, el fabricante de aviones Dassault. En todo el conjunto de la Unión Europea, unas 12 000 empresas se dedican actualmente a la fabricación de armas y de material de guerra en general.
Una campaña belicista frenética incentiva la militarización de Europa. «Rusia sigue siendo una amenaza hoy, mañana y en el futuro próximo para Europa entera», afirmó el primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, en la primera cumbre sobre la “defensa del flanco oriental de Europa”, que contó con la participación de los dirigentes de Bulgaria, Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania y Suecia, países todos miembros de la OTAN pero que se presentan sólo como miembros de la Unión Europea.
Al mismo tiempo, mientras tiende una mano a Putin y se presenta como pacificador, el presidente Trump ordena el despliegue en Alemania de los misiles hipersónicos de ataque nuclear y alcance intermedio Dark Eagle, que pueden alcanzar Moscú y blancos todavía más lejanos en pocos minutos, armas que se agregan a las nuevas bombas nucleares B6 1-12 que Estados Unidos ya tiene desplegadas en Italia. Esos mismos misiles nucleares, lanzados desde la base militar que Estados Unidos tiene en la isla de Guam, pueden alcanzar Pekín en cuestión de minutos.
Desde la “capital mundial de la diplomacia”, el presidente Trump ordena el ataque contra Nigeria, oficialmente para «proteger a los cristianos frente a Daesh», pero en realidad para posicionarse en la región del Sahel, particularmente rica en materias primas, una región donde Estados Unidos tenía dos grandes bases militares, en Níger, y se vio obligado a cerrarlas.
Desde esa “capital mundial de la diplomacia”, el presidente Trump ordena un bloqueo militar contra Venezuela y ataques contra barcos de ese país, que cuenta con las reservas de petróleo más grandes del mundo, antes bajo control estadounidense.
En esa misma “capital mundial de la diplomacia”, Trump recibe al primer ministro israelí Netanyahu, le asegura que Estados Unidos está dispuesto a lanzar nuevos bombardeos contra Irán, lo elogia afirmando que «hacía falta un hombre verdaderamente especial para completar el trabajo y ayudar Israel a salir de esta terrible situación. Lo que está haciendo Israel no me preocupa en lo absoluto» y le da así luz verde para que prosiga el genocidio contra el pueblo palestino, mientras se prepara para convertir Gaza en una lujosa «Riviera del Medio Oriente» … que podría funcionar incluso como una “sucursal” de Mar-a-Lago.
Este texto resume brevemente la revista de prensa internacional Grandangolo transmitida el viernes 2 de enero de 2026 por el canal italiano de televisión Byoblu
*Manlio Dinucci – Geógrafo y politólogo. Últimas obras publicadas: Laboratorio di geografia, Zanichelli 2014; Diario di viaggio, Zanichelli 2017; L’arte della guerra / Annali della strategia Usa/Nato 1990-2016, Zambon 2016. Guerra nucleare. Il giorno prima. Da Hiroshima a oggi: chi e come ci porta alla catastrofe, Zambon 2017; Diario di guerra. Escalation verso la catastrofe (2016 – 2018), Asterios Editores 2018.
Artículo bajo licencia Creative Commons – La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).
Información: RedVoltaire / Imagen: RedVoltaire
La Voz del Árabe (LVÁ) – INTERNACIONAL – Cd. de México, enero 7 del 2026
Las declaraciones y opiniones expresadas en esta publicación sitio web en Internet son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de La Voz del Árabe.
Descubre más desde La Voz del Árabe
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
