AVE MARÍA – SCHUBERT
– El Ave María de Schubert ha sido el caballito de batalla de muchas ceremonias religiosas, inspiración de escenas en varias películas, música de reflexión en tantas otras situaciones. La melodía, la interpretación y la letra, hace que se sensibilice cuando se escucha.
Ellens dritter Gesang – Tercera canción de Ellen, es un lied compuesto por Franz Schubert en 1825. Es una de sus obras más populares, grabada por un gran número y variedad de cantantes con el título de Ave María con arreglos que difieren de la letra original. Franz Liszt hizo tres arreglos para piano.
La pieza es conocida a menudo como el Ave Maria de Schubert, pero fue compuesta originalmente como un lied – “canción”, que Schubert escribió, basado en el poema épico de Walter Scott The Lady of the Lake – La dama del lago, en una traducción al alemán realizada por Adam Storck, por lo tanto, forma parte del Liederzyklus vom Fräulein vom See de Schubert.
En el poema de Scott, la dama es el personaje de Ellen Douglas, siendo el lago el loch Katrine, en las Tierras Altas de Escocia, Trossachs. En la historia, que se centra en las luchas entre los clanes escoceses, Ellen se ha ido con su padre, James Douglas, conde de Bothwell, a esconderse en la cercana cueva del duende, para evitar la venganza del rey James contra Roderick Dhu, el jefe del clan Alpin, quien los había cobijado desde que el rey los exilió. Ella canta una oración dirigida a la Virgen María, invocando su ayuda. Roderick Dhu, que está en lo más alto de la montaña guiando al clan a la guerra, oye su canción.
Se dice que la pieza fue interpretada por primera vez en el castillo de la condesa Sophie Weissenwolff en la pequeña ciudad austriaca de Steyregg, que estaba dedicada a ella, lo que la llevó a ser conocida como la dama del lago.
El texto habla de las desgracias de Ellen y su padre. Las palabras de apertura de cada estrofa, así como el estribillo, a saber, Ave Maria, pudieron haber conducido a la idea de adaptar la melodía de Schubert como un arreglo para el texto de la oración tradicional católica del avemaría en latín. Ha sido tan frecuente su uso en ese sentido que la opinión popular suele creer erróneamente que Schubert escribió esa música para acompañar esa oración.
En 1825, Schubert compuso una selección de siete canciones sobre La dama del lago de Walter Scott. Fueron publicadas en 1826 como su op. 52. Las canciones no están destinadas a un intérprete o ejecutante individual: las tres canciones de Ellen son para una voz de mujer acompañada al piano, mientras que las canciones de Norman y el conde de Douglas fueron destinados al barítono Johann Michael Vogl. Las otras dos canciones están escritas una para cuarteto de voces masculinas y la otra para coro femenino.
- Ellens Gesang I, D 837: “Raste, Krieger, Krieg ist aus…” (“Descansad, soldados, la guerra ha terminado…”)
- Ellens Gesang II, D 838: “Jäger, ruhe von der Jagd!” (“¡Cazadores, reposad de la caza!”)
- Bootgesang, D 835: “Triumph er naht…” (“El triunfo se acerca…”), para cuarteto vocal masculino
- Coronach (Canto fúnebre para mujeres), D 836: “Er ist uns geschieden…” (“Él ha llegado a la montaña…”), para coro femenino
- Normans Gesang, D 846: “Die Nacht bricht bald herein…” (“La noche caerá pronto…”)
- Ellens Gesang III (Himno a la Virgen), D 839: “Ave Maria! Jungfrau mild!” (“¡Ave María! ¡Dulce doncella!”)
- Lied des gefangenen Jägers, D 843: “Mein Roß so müd’…” (“Mi corcel está cansado…”)
Schubert compuso los textos de las canciones en lengua alemana. Sin embargo, con la excepción de la N.º 5, tenía la clara intención de publicar las canciones con los textos originales en inglés. Esto significaba encontrar las correspondencias a las traducciones, a veces muy libres, de Storck, por lo que hubo bastantes dificultades.
Se indica a continuación el texto original alemán, la traducción española y el himno a la Virgen de sir Walter Scott.
| Original | Traducción | Himno a la Virgen de Walter Scott |
| Ave Maria! Jungfrau mild,
Erhöre einer Jungfrau Flehen, Aus diesem Felsen starr und wild Soll mein Gebet zu dir hinwehen. Wir schlafen sicher bis zum Morgen, Ob Menschen noch so grausam sind. O Jungfrau, sieh der Jungfrau Sorgen, O Mutter, hör ein bittend Kind! Ave Maria! Ave Maria! Unbefleckt! Wenn wir auf diesen Fels hinsinken Zum Schlaf, und uns dein Schutz bedeckt, Wird weich der harte Fels uns dünken. Du lächelst, Rosendüfte wehen In dieser dumpfen Felsenkluft. O Mutter, höre Kindes Flehen, ¡O Jungfrau, eine Jungfrau ruft! ¡Ave Maria! ¡Ave Maria! ¡Reine Magd! Der Erde und der Luft Dämonen, Von deines Auges Huld verjagt, Sie können hier nicht bei uns wohnen. Wir woll’n uns still dem Schicksal beugen, Da uns dein heil’ger Trost anweht; Der Jungfrau wolle hold dich neigen, Dem Kind, das für den Vater fleht. ¡Ave Maria! |
¡Ave María! Virgen piadosa,
Escucha el ruego de una doncella, Desde esta roca rígida y salvaje Mi oración llegará a ti. Dormimos protegidos hasta la mañana, Aun si los hombres son tan crueles. Oh Virgen, mira las penas de la doncella, ¡Oh Madre, escucha a una hija suplicante! ¡Ave María! ¡Ave María! ¡Inmaculada! Si sobre esta roca caemos En sueño, y tú nos proteges bajo tu manto, La dura piedra nos parecerá suave. Sonríes, y el aroma de las rosas flota Sobre este abismo sin aire. Oh Madre, escucha la súplica de una hija, ¡Oh Virgen, una doncella te llama! ¡Ave María! ¡Ave María! ¡Servidora pura! Los demonios de la tierra y el aire, Ahuyentados del favor de tus ojos, No pueden vivir aquí con nosotros. Queremos someternos tranquilos al destino, Puesto que tu consuelo sanador sopla sobre nosotros; Ten piedad de inclinarte hacia la doncella, Hacia la niña que suplica por el Padre. ¡Ave María! |
¡Ave Maria! maiden mild!
¡Listen to a maiden’s prayer! Thou canst hear though from the wild; Thou canst save amid despair. Safe may we sleep beneath thy care, Though banish’d, outcast and reviled – Maiden! hear a maiden’s prayer; Mother, hear a suppliant child! ¡Ave Maria! ¡Ave Maria! undefiled! The flinty couch we now must share Shall seem with down of eider piled, If thy protection hover there. The murky cavern’s heavy air Shall breathe of balm if thou hast smiled; Then, Maiden! hear a maiden’s prayer, Mother, list a suppliant child! ¡Ave Maria! ¡Ave Maria! undefiled! The flinty couch we now must share Shall seem with down of eider piled, If thy protection hover there. The murky cavern’s heavy air Shall breathe of balm if thou hast smiled; Then, Maiden! hear a maiden’s prayer, Mother, list a suppliant child! ¡Ave Maria! |
Junto con el Ave María de Bach/Gounod y Offenbach, el Ave María de Schubert se ha convertido en un elemento habitual en los funerales, las misas de boda y las quinceañeras.
El Ave María de Schubert ha sido el caballito de batalla de muchas ceremonias religiosas, inspiración de escenas de santidad en varias películas, música de reflexión en tantas otras situaciones. La melodía, la forma de interpretarla y especialmente la letra, hace que más de uno se sensibilice cuando la escucha.
El Ave María no estaba planeada originalmente para llevar un texto vinculado a la liturgia católica como sucede ahora. Este himno a la virgen pertenecía a una serie de 7 canciones compuestas en alemán por el compositor austriaco Franz Schubert. Fue creada para piano y voz solista y su eje central era la obra literaria “La Dama del Lago” de Walter Scott. En ella, la protagonista Ellen Douglas pide ayuda a la virgen en su situación de necesidad.
Años después de su composición un desconocido adaptó la música de la canción de Schubert al himno de alabanza en latín, con lo cual la obra pasó de tener un carácter profano al religioso con el que se le conoce actualmente. Es decir, pasó de ser el canto de ayuda de una joven, como era en la obra de Scott, a un himno con las palabras “Ave María, llena eres de gracia, el señor está contigo”.
Luciano Pavarotti – Ave Maria (Schubert)

Información: Agencia / Imagen: LVÁ
La Voz del Árabe (LVÁ) – La Voz del Arte – Cd. de México, abril 19 del 2025
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