martes, marzo 10, 2026
Mundo Árabe

PALESTINA II

-Un PAÍS ÁRABE – PALESTINA – HISTORIA II – Más de Palestina…

Durante su mandato (1922-1948) los británicos encontraron difícil reconciliar las promesas hechas a ambas comunidades. Las organizaciones sionistas mantuvieron la emigración judía a gran escala y algunos hablaron de la constitución de un Estado judío en toda Palestina.

Además, otras declaraciones de potencias internacionales apoyaban la idea del reconocimiento del estado judío, entre ellas podemos citar la Declaración Cambon, emitida en 1917 por Francia, una manifestación semejante también fue emitida por el Imperio Alemán, además, de forma paralela, para los años 1920/1930 el futuro estado judío ya disponía de importante infraestructura y desarrollo autónomo judío en Palestina. Esta actitud provocó el rechazo de los palestinos, temerosos de ser desposeídos de sus territorios por los sionistas, a pesar de que el mandato británico ya había divido a Palestina en dos Estados, cediendo en el 70/80 % del territorio de Palestina al Estado o Reino de Transjordania, actual Jordania, como una solución para la creación en Palestina de dos Estados, uno judío y el otro árabe, dejando el restante 20/30 % para la creación de un futuro estado judío. Aun así, los pobladores árabes, todavía una amplia mayoría de la población, no quedaron conforme con ello y se produjeron ataques antisemitas en Jerusalén (1920) y Jaffa (1921).

Posteriormente, en 1922, a causa de la presión política que ejercían los árabes sobre el Reino Unido y los excesivos y contradictorios compromisos asumidos por Inglaterra con múltiples bandos -que muchas veces eran rivales entre sí- durante la Primera Guerra Mundial una declaración británica rechazó las reivindicaciones sionistas sobre toda Palestina y limitó la inmigración judía, pero reafirmó el apoyo al “hogar nacional judío”. Los británicos propusieron establecer un consejo legislativo, pero los palestinos rechazaron ese consejo por considerarlo contrario a sus intereses, fuertemente promovidos por el líder árabe Amin al-Husayni, Gran Mufti de Jerusalén, estableció conversaciones con Hitler en la Segunda Guerra Mundial.

Después de 1928, cuando la inmigración judía se incrementó ligeramente, la política británica a este respecto osciló bajo las conflictivas presiones árabe-judías. La afluencia de judíos procedentes de Europa central aumentó bruscamente tras la llegada del régimen nazi a Alemania en 1933, así, en 1935 casi 62.000 judíos entraron en el Mandato de Británico de Palestina. El temor a la dominación judía y la creación de un Estado propio judío fue la principal causa de la revuelta árabe que estalló en 1936, continuó intermitente hasta 1939. En esa época Gran Bretaña había restringido de nuevo la inmigración y la adquisición de tierras por parte de los judíos.

La lucha por el control de Palestina, que se mitigó durante la Segunda Guerra Mundial, se reanudó en 1945. Los horrores del Holocausto despertaron la simpatía mundial por los judíos europeos y por el sionismo, a pesar de que el Reino Unido aún rechazaba admitir a 100.000 judíos supervivientes en Palestina, muchas víctimas de los campos de concentración nazis consiguieron entrar ilegalmente. Varios planes para resolver el problema palestino fueron repudiados por ambas partes. Finalmente, los británicos declararon el mandato impracticable y traspasaron el problema a la recién creada Organización de las Naciones Unidas en abril de 1947. Árabes y judíos se prepararon para un enfrentamiento.

Aunque los árabes superaban a los judíos en número, 1.259.000 frente a 579.000 respectivamente, estos últimos estaban mejor preparados, habiendo desarrollado en los años precedentes las estructuras necesarias para alcanzar el umbral estatal. Los judíos tenían un gobierno semiautónomo, dirigido por David Ben Gurión, una milicia bien entrenada y experimentada, la Haganá, más con escaso y mediocre armamento, llegando al caso de tener un rifle por cada tres soldados. Los árabes, por otra parte, nunca se habían recobrado de la fallida revuelta ya que los intereses y aspiraciones propias los tenían fuertemente divididos, además de que la mayoría de sus dirigentes habían sido apresados, habían muerto en combate o se hallaban en el exilio.

El muftí de Jerusalén, su principal portavoz, se negó a aceptar el plan de la ONU elaborado en noviembre de 1947, establecía la división de la zona en dos Estados, uno árabe y otro judío, mientras que los judíos lo aceptaron. La lucha militar posterior sería conocida como la guerra árabe-israelí de 1948.

En ese conflicto los intereses árabes fueron defendidos por organizaciones militares palestinas o por pequeños contingentes de países árabes de la zona, mientras que el recién creado Estado israelí, con su ejército y grupos paramilitares. A pesar de tener una fuerza política y militar aparentemente mayor que los judíos palestinos, ya que disponían de fuerte armamento (disponiendo de aviones y vehículos de combate), especialmente las tropas de Transjordania y Egipto, la implicación de los países árabes fue simbólica y, en el caso de Transjordania, incluso pactó con Israel una división del Mandato británico de Palestina por lo que Cisjordania quedaría en manos jordanas y la legión jordana no atacaría al Estado de Israel. Se impuso un parcial bloqueo internacional de venta de armamento militar hacía el nuevo estado judío, aunque Checoslovaquia fue el único país que aceptó vender armamento al Estado de Israel durante el conflicto. Los árabes palestinos fueron finalmente derrotados por el ejército israelí.

Al finalizar la guerra, una vez firmados los acuerdos de armisticio con los diversos países con los que había combatido, Israel quedó en posesión del 78 % del antiguo Mandato británico de Palestina, mientras que Jordania ocupó Cisjordania, posteriormente se la anexionaría sin apenas reconocimiento internacional, Egipto hizo lo propio con la Franja de Gaza. La guerra supuso la expulsión o el exilio de aproximadamente 780.000 árabes palestinos en lo que se ha dado en conocer como la Nakba.

Esos refugiados escaparon a los países árabes vecinos, como Líbano o Jordania principalmente, donde crearon una identidad nacional y el deseo de regresar a Palestina y recuperar los bienes que habían dejado atrás con su marcha. Al término de la guerra, Israel negó a estos refugiados el derecho de retorno a los hogares que habían tenido que abandonar, mientras aprobaba la denominada Ley de Retorno que proporcionaba residencia y ciudadanía israelí a todos los judíos que emigrasen a Israel. Poco después nació la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Medio Oriente, conocida comúnmente por las siglas UNRWA, que estableció numerosos campos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria, Cisjordania y la Franja de Gaza destinados a dar apoyo a los refugiados palestinos de la guerra árabe-israelí de 1948. En cuanto a los palestinos que habían permanecido dentro de las recién creadas fronteras de Israel, se convirtieron en una minoría y fueron gobernados por una administración militar hasta 1966.

Un año después, en 1967, Israel atacó simultáneamente a Egipto, Siria y Jordania en la Guerra de los Seis Días y obtuvo una victoria aplastante, conquistando Cisjordania y Jerusalén Este de Jordania, los Altos del Golán de Siria y la Franja de Gaza y la península del Sinaí de Egipto. Salvo esta última, que fue devuelta a Egipto tras los Acuerdos de paz de Camp David en 1978, el resto siguen bajo un régimen de ocupación israelí declarado ilegal por la ONU en numerosas resoluciones.

En 1993, tras décadas de conflictos violentos entre palestinos e israelíes, los dirigentes de cada bando aceptaron la firma de un histórico acuerdo de paz. Yasir Arafat, dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina, y el primer ministro israelí Isaac Rabin se reunieron en EEUU el 13 de septiembre de 1993, para firmar el acuerdo de paz para la región. El plan contemplaba la autonomía de los territorios ocupados por Israel, que debía iniciarse en la Franja de Gaza y Jericó. La administración palestina sobre parte de estas áreas comenzó en mayo de 1994.

Las elecciones celebradas en los territorios autónomos palestinos reafirmaron la dirección de Yaser Arafat y de la OLP, pero las actitudes intransigentes de extremistas judíos, asesinato del primer ministro israelí Isaac Rabin en noviembre de 1995, y del grupo palestino Hamas, que ha llevado a cabo atentados terroristas indiscriminados en las principales ciudades de Israel, han puesto varias veces en peligro todo lo acordado en ese primer tratado de paz global y todos los que le siguieron.

En ese contexto de avance hacia la plena pacificación de la región, a finales de octubre de 1999 (con cinco años de retraso) los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania bajo control de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) quedaron unidos a través de una carretera de 44 kilómetros de longitud que atraviesa territorio israelí desde el puesto de Erez (al norte de la Franja de Gaza) hasta la ciudad autónoma de Tarqumiyah (en Cisjordania). Su apertura supuso el fin de la incomunicación que habían sufrido durante años tres millones de palestinos de ambos sectores ocupados por Israel en 1967.

Entre agosto y septiembre de 2005, en virtud del denominado Plan de Desconexión promovido por el gobierno de Ariel Sharón, Israel desmanteló los asentamientos de la Franja de Gaza y procedió a la retirada de todos sus efectivos militares; se ponía así fin a una situación que perduraba desde la Guerra de los Seis Días. La Franja de Gaza pasó a depender de la ANP, aunque Israel conservó el control de las aguas jurisdiccionales, del espacio aéreo y de las fronteras, y por ello la comunidad internacional sigue considerando a la Franja de Gaza como territorio ocupado.

El 29 de enero de 2019, el primer ministro Rami Al-Hamdallah, junto con su gobierno de unidad, renunció ante el presidente Mahmoud Abbas, quien aceptó la misma indicando la pronta formación de un nuevo gobierno. El 13 de abril, Mohammad Shtayyeh asumió como nuevo gobernante.

El Estado de Palestina carece de independencia de facto. Su extensión geográfica se identifica generalmente con los Territorios Palestinos, cuyos límites son motivo de disputa con Israel, si bien la ONU reconoce las fronteras de 1967 previas a la Guerra de los Seis Días.

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Información: Agencia / Imagen: LVÁ      

La Voz del Árabe (LVÁ) – MUNDO ÁRABE – Cd. de México, enero 30 del 2025

 

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