martes, marzo 10, 2026
Vamos a Leer

THE DREAM IS OVER…

– “El sueño terminó” – Una historia corta de un final que entristece cuando un ser tan querido nos abandona emprendiendo ese viaje que todos conocen como “la muerte…”

Luis Miguel Cobo

Llegué corriendo, paré en la puerta, paralizado miré al frente y ahí estaba él…

Tendido en su cama y cubierto con una sábana blanca, a su lado un cirio blanco encendido, era la única luz en la habitación. Por un momento sentí que la respiración se me iba, que los ojos se nublaban y que estaba inmóvil…

En segundos sentí que el silencio ensordecía mi cerebro, nada podía ver, sólo al frente, lo seguí mirando, inmóvil y aún bajo esa manta blanca. Los sonidos de fuera no contaban para mí, nada contaba para mí en ese momento, solamente lo que estaba mirando…

Empecé por fin a caminar, muy seguro de lo que estaba sucediendo en esos instantes, sólo mirando al frente y nada más, paso por paso y de frente, en línea recta hacia él caminaba, cada vez más lento y hasta renuente a llegar, sentía cada paso, cada pisada, cada respiración y cada pulsación en mi cuerpo, sabía lo que sucedió apenas quince minutos antes de llegar, pero lo negaba rotundamente en mi interior…

Cuando llegué y lo miré allá, al fondo, de lejos, a oscuras y sólo con un sirio encendido sobre el buró, fue cuando mi mente viajó y no quería comprender nada, él estaba ahí, tendido sobre su cama bajo esa sábana blanca, tan blanca y pura como se vuelve el alma y corazón del que muere en paz, estaba reposando los últimos minutos sobre ese colchón en el que había depositado la mente y fabricado miles, millones de sueños durante su vida, ese colchón al que no regresaría jamás y dejaría un lugar vacío para siempre…

Me acerqué por fin, aún tan lento como podía tratando de que en mi mente se aclarara todo, continuaba el silencio dentro de mí, al fin llegué y levanté aquella sábana para descubrir su rostro y era él, sí, ahí completamente inmóvil, lo miré, mis ojos se nublaron, mi primera reacción fue acariciarle la frente aún tibia, con sudor por la separación de su energía que voló, por el último suspiro, por el miedo seguramente que causa la muerte en los últimos segundos de vida, pero que al fin se deja de sufrir, él por fin descansa en paz, ya fuera de todo pensamiento, por lo menos de esta tierra, estaba y en algún lugar del universo… Bendito seas, dije en mi mente y luego en voz baja, por fin estás en un lugar seguro, bendito seas porque has descansado de tanta inmundicia que hay aquí, bendito seas porque fuiste mi padre, mi viejo querido, bendito seas por toda tu vida y todas tus acciones, bendito seas padre, porque fui tu hijo…

Mírate cómo estás viejo querido, le decía en voz baja, ahí dejando este lugar, dejando a tu mujer e hijos sólo para descansar en paz, eres un egoísta, le dije sonriendo con lágrimas en los ojos, pero luego llegaron a mi mente recuerdos y más recuerdos de 50 años de vida que compartí y viví con él, buenos y malos, que ahí comprendí en ese momento, pero qué importa ya, los vivimos y eso fue todo, para bien tuyo viejo, para bien o mal mío, qué importa ya querido viejo, aquí estoy aún,  soy un hombre, no a tu imagen y semejanza, soy un hombre que tú hiciste al darle la vida, soy sólo como yo quiero ser, en contra de ti viví mucho tiempo, la edad o temperamento, qué importa ya viejo, pero gracias a ti soy, y todo lo que recibí de ti, con tanto amor lo recuerdo, lo tengo en la mente, porque llevo tu sangre y jamás renegaré de ella, para bienestar mío, para bienestar tuyo, llevo tu nombre y la genética correspondiente, pero qué importa ya viejo, lo que lleve y sea, lo que haga o no haga, qué importa ya viejo ¡si tú ya no estás aquí…!

Miraba la luz del sirio y más lágrimas brotaban de mis ojos, miraba a uno y otro lado y no sabía qué hacer, detrás de mi había una silla, me senté en ella y contemplé su rostro por unos minutos, los dos solos ahí, a media luz y yo sólo recordando toda una vida, mirándolo a él durante los últimos meses, sufría o no, se daba cuenta o no, eso ya qué importa viejo, lo viviste y eso fue todo,  lo que importa realmente es que has evolucionado, estás en estos momentos viajando hacia algún lugar, pensaba cuando estaba sentado mirándolo inmóvil y con los ojos cerrados, ese viaje mi viejo, será increíble, lo verás todo y a todos, pero ya no más convivencia, sólo estarás mirando, llegarás nuevamente a otra vida y ahí te será mejor tu estancia nuevamente en la tierra hasta cuando tu evolución se complete y entonces sí, tu sueño y anhelo más grande se cumplirá, estarás con tu Dios para siempre…

Amaste, viviste, odiaste, comprendiste, hablaste, miraste, respiraste, hiciste todo lo que te tocaba hacer, y viviste bien, viviste mal, feliz, infeliz, contento o enojado, y eso mi viejo, qué importa ya…

Te miraba ahí, sin movimiento alguno, inerte y casi frío, la muerte llegó y te avisó, te avisó viejo, pero no te dijo cuándo, ni la hora ni el lugar, y junto a ella la recibiste, viejo ¡qué suerte tuviste…! Hasta en ese momento ella, tu mujer, tu amada esposa te acompañó, fue el último día de tus cincuenta y tres años de casado, te despidió como si te fueras de viaje, el que nunca hiciste, y tú ahí, sin darte cuenta sólo sentiste su mano, caliente y miedosa, temblorosa porque ella sabía que te estabas despidiendo ese sábado por la noche, ella oraba y no hablaste nada, ni un adiós dijiste, quizá miraste sólo ese techo que seguramente tantas veces a diario mirabas y en él plasmabas tus sueños, tus deseos, fue tu pantalla en la que proyectabas tantos años de vida vividos a la par con ella, tantos años que imaginabas a futuro, en donde te miraste y nos miraste, a ti y a tus hijos, tu familia completa…

Pero viejo, ya que importa, y qué importa ya que hayas hecho o deshecho, algo bueno o algo malo, lo hiciste y ya, dejaste sembrados tus buenos deseos para todos, y dejaste también algo malo que aún gente lo reprocha, pero qué importa ya viejo, nadie comprendió tu mal, y qué importa ya, gente, él ha muerto, se ha ido, déjenlo en paz, ya no lo recuerden, qué más da, también ustedes tienen lo suyo y cercanos a la muerte están. ¡Cuidado…!

Hoy aquí te digo, como cuando era un niño y me mirabas desde lejos cantando y bailando, cuando apenas cumplía los cinco años, ¿lo recuerdas? Yo era un niño, tú un adulto, mi padre, y lo sé porque yo pude ver a mi hijo, tu nieto, cómo gustoso bailaba para su madre y para mí, su padre, y recuerdo, quizá, cómo lo hacía yo, a mi madre y a ti, mi padre… Por eso lo siento hoy así, porque lo que tu viviste antes yo lo vivo hoy, lo viví ayer y lo seguiré viendo porque así somos, así hemos sido…

Sólo diste amor, muy a tu manera, pero lo diste, y cuando te miraba ahí tumbado en esa cama sin mirarme, la primera vez que ahí estuve y no me miraste y preguntaste algo, me extrañé, todo fue diferente, el silencio entre ambos continuaba y empezaban a brotar lágrimas de mis ojos, miraba el sudor aún en tu frente e imaginé, imaginé tantas cosas, seguramente ahí estabas, arriba de mí, como siempre, mirándome desde allá cuando te elevabas hacia el infinito, y no te despediste y te lo dije ahí, justo ahí, sé que aún estás aquí, padre, porque aún te siento, porque quiero decirte como ayer que te amo…

Y hoy desde aquí también te digo que algún día te alcanzaré y viajaré igual que tú, dejaré aquí mis éxitos y derrotas para que la gente se las acabe, pero será carroña y nadie entenderá nada, ni por qué vivimos ni para qué morimos, y tampoco por qué sucede todo esto, nadie entiende que hay un Dios, sólo y en tu corazón y sólo tuyo, que no morimos, que sólo viajamos y regresamos, en otro cuerpo con la misma alma, que sólo evolucionamos y que no desaparecemos, que siempre vivos estamos en cualquier lugar, porque la gente buena nunca muere, eso la gente no lo sabe, no lo entiende porque eso nada más es tuyo y hoy lo sabes…

Buen viaje mi viejo, te amaré siempre y de igual forma, a mi manera te extrañaré…

Tu hijo que te ama…

FiN…

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

© – ® 2025 – México – Del libro “CRÍTICA DE LA RAZÓN INSENSIBLE” ® – México D.F. 2022 – Todos los derechos reservados. Luis Miguel Cobo / La Voz del Árabe / La Voz del ArteNOTA MUY IMPORTANTE: Todas las historias contenidas en este libro son creación del autor, de su imaginación, por lo que cualquier semejanza con la realidad es responsabilidad única y directa de la imaginación del lector, que conste…

La Voz del Árabe / La Voz del Arte: Autorizan la reproducción de este cuento a condición de que cite la fuente y que no sea modificado en ninguna de sus partes, ortográfica y redacción, no podrá ser utilizado con fines comerciales. Favor de informar dónde y cuándo se publica a: lavozdelarabe.int@gmail.com.

Imagen: LVÁ -Lm

La Voz del Árabe (LVÁ) – Vamos a Leer – Cd. de México, enero 8 del 2025

 

Las declaraciones y opiniones expresadas en esta publicación sitio web en Internet son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de La Voz del Árabe.


Descubre más desde La Voz del Árabe

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Luis Miguel Cobo

Luis Miguel Cobo – Escritor y periodista desde hace más de 30 años, ha trabajado en medios informativos mexicanos y como gerente de Prensa & Relaciones Públicas en varias empresas trasnacionales. Fotógrafo profesional. Director General de La Voz del Árabe.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde La Voz del Árabe

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo