UN VIAJE MÁGICO Y ESPANTOSO…
-La música, el baile, la acción momentánea que causa la acción inmediata para el arte efímero de un instante que quizá sea extenso quizá corto pero que existió, el canto que causa excitación al sentido humano de cualquier edad aquí se platica…
Luis Miguel Cobo
Joan abandonó el apartamento y Elisa cerró con llave las dos cerraduras de la puerta además del seguro metálico.
Caminó lentamente, se detuvo, volteó y observó todo su departamento, de un lado a otro y caminó hacia el sillón en donde habían estado juntos ella y el piloto de autos, lo tocaba como si él estuviera ahí, se puso de pie y después fue a poner un disco, de Vivaldi para no perder la costumbre, escuchó solamente el principio y después lo cambió por el de los Rolling Stones, Píntalo de negro y Simpatía por el diablo, era el que le gustaba a Joan. Dejó que corriera y se escuchara la música.
Realizó varios movimientos como tratando de seguir al cantante, dio uno o dos saltos, corría por el pasillo entre el comedor y la sala del extenso apartamento, las luces se encendían a su paso, el interruptor inteligente estaba conectado, aquello parecía una fiesta dentro de una discoteca. Subió el volumen del aparato y la música se escuchaba en todo el apartamento. La voz de Mick Jagger perecía real, como si estuviera ahí, los detalles de cada instrumento y las tonadas se podían escuchar perfectamente, los instrumentos musicales rasgaban los sentidos auditivos de Elisa a tal grado que sintió en su pecho una sensación indescriptible, para ella sensacional, parecía que estaba frente a los músicos sintiendo las tonadas en su corazón, era otro mundo comparado con la música de Vivaldi al que siempre escuchaba para relajarse. En ese momento sintió que tenía que dejarse ir por sus sentidos…
Cuando el reloj marcaba quince minutos para las nueve de la noche sintió sed, fue directo a la cocina para tomar algo. La música aún se escuchaba a volumen muy alto… Se sirvió un vodka muy cargado, con agua quina, varias gotas de limón y dos hielos… Le dio el primer trago, salió de la cocina… Llegó a la sala y dejó el vaso sobre la mesa de centro, continuaba bailando, saltando, corriendo, patinando como si estuviera sobre hielo sobre el piso de madera resbaladizo del departamento…
Estaba descalza… estaba feliz… Se acercó al vaso y dio un trago más, lo saboreó y lo dejó sobre la mesa nuevamente… El baile continuaba, de un lado para otro sobre el piso pulido de parqué, se sentía bailarina de ballet…
La canción terminó, esperaba la próxima, tomó un trago más, sentía el principio de los efectos… Recordó un tesoro en su buró, corrió hacia él, trataba de ganarle al disco, no logró hacerlo… Empezó la segunda canción, ¿la tercera?, perdió cuenta, sólo escuchaba…
Llegó hasta el mueble, abrió el cajón… Seguía el ritmo, el volumen tan alto ensordecía… Sacó la cajita metálica y de ahí un cigarro de hierba especialmente forjado… Regresó a la sala, bailando y corriendo… la canción se escuchaba, guitarras, batería y un sonido hermosamente enloquecedor… Esa música la aburrió, recordó otro disco mucho mejor para su gusto, lo buscó… Después de varios segundos al fin lo encontró y lo sacó del estuche… Led Zeppelin III, una voz, Robert Plant acompañado por Jimmy Pege, Immigrant Song, una guitarra inigualable y una voz rasgando en lo incomparable, en el inconsciente, en los cinco sentidos, una batería hipnotizante, un sonido británico único, un placer auditivo para los aún tiernos sentidos de la modelo…
Paró por completo de moverse… Encendió el cigarrillo y aspiró el humo hasta que llegó a los pulmones raspando la garganta… La primera vez, mantuvo el humo sin dejarlo escapar… soltó el aire sin salir humo, todo quedó en el interior de su cuerpo… El efecto alcohol-hierba se podía percibir rápidamente…
Empezó a sentirse muy pesada, a la vez ligera, después muy pesada… La música la escuchaba de fondo, Friends, segunda canción del disco, se empezó a alejar… Sus movimientos lentos, muy lentos… Trataba de bailar, estaba feliz, quería correr, saltar… lentamente… Sintió calor, bebió otra vez un trago del vodka… Estaba completamente sola en su apartamento. La segunda fumada llegó, más fuerte, mayor cantidad de humo, entraba, llegaba hasta el fondo de sus pulmones… El calor continuaba, se quitó el brasier… Trató de correr, no logró nada… La voz de Robert Plant se escuchaba a lo lejos, muy lejos, hermosa y clara, sexualmente enloquecedora, la guitarra y el violonchelo se escuchaban también, se sentían en la sangre, el sonido la seducía, Elisa podía ver la música en esos momentos, oler las tonadas… Los pantalones eran un estorbo, se deshizo de ellos quitándolos, los aventó hacia donde estaba su habitación, casi golpea una lámpara que pudo haber caído, llegaron muy lejos…
La música continuaba, la escuchaba al fondo, a lo lejos estaba y no la podía encontrar, pero la escuchaba… Zeppelin daba su concierto exclusivo y ella lo vivía como nunca, sentía, olía, veía y gozaba la música… Sus movimientos cada vez más lentos, más pesado el brazo, la pierna, la cabeza, abría los ojos y sentía marearse y ver que todo le daba vueltas, alcohol y hierba habían tomado el mismo camino en un cruce incorrecto y hasta peligroso… El final de la canción lo escuchaba infinito, pero llegó a su fin, ligado con Celebration Day, la tercera canción…
Quedó solamente en pantis, casi desnuda… Ella se sentía ella, libre y muy cómoda… Se miraba como podía, con los ojos casi abiertos, casi cerrados, muy lenta, lentamente… Dio la tercera fumada, más hierba, menos humo, más efecto… Trató de correr, sin antes saber que caminar no podía, la canción era más rápida, llena de música y voces, más ya no podía…
Un trago para quitar el calor, sudaba, sentía la música, su cuerpo, el sonido, la voz, luego bailando, se excitaba, también caminando, su textura en la piel cambiaba, volvió a caer al piso, la música, líneas curvas que podía sentir al pasar las manos por su cuerpo, todo lo sentía, cabellos tersos y muy finos que se movían al ritmo de las tonadas musicales del rock… del blues… de la música de Zeppelin en Since I’ve Been Loving You…
Su comienzo lento, blues, rock, el sonido de la guitarra, la batería sobre la tarola golpeando, la guitarra en más movimiento y un pequeño gran grito de Plant, imaginaba a un hombre, lo sentía y quería atraparlo en su mente, no podía… Apenas había luz, sólo en la zona donde estaba de pie… luego sentada, se cansó, fue al sillón y quedó ahí tendida…
Continuaba la música, continuaba sintiéndose, luego la piel tersa, luego curvas en la cintura, más aún cabellos y vellos en las palmas de sus manos por el sentimiento del frotamiento, lento, menos lento, luego cada vez más rápido, cada vez más sentimiento y excitación… Los ángeles y demonios llegaban bailando a su alrededor…
El efecto la castigaba, la excitación ya no soportaba… Su mente oscurecía, trataba de abrir los ojos, empezó a conocer el color negro… Su corazón latía, rápido y despacio, su cuerpo, hermoso y ligero estaba tendido sobre el oscuro sillón en esos momentos, lo trataba de acariciar y la fuerza inexistente de sus brazos causaba desesperación…
Cerró los ojos, ligeramente y muy despacio, luchando en contra de aquel movimiento… Por fin cedió, empezó a ver la música en su mente, era el turno para Tangerine, Plant cantaba anteponiendo el sentimiento, lo escuchaba hablar, huyó a ese sentimiento y deseaba regresar a la realidad… Empezó a soñar, aparecieron escenas del pasado, buenas y malas, tiernas y crueles, trataba de abrir los ojos y regresar, no podía hacerlo…
Aparecieron sus padres, como los recordaba, luego el accidente lo vivía nuevamente: fuego, gritos, humo, corrían, llegaban y miraban, ella detrás de un árbol observando el dolor y la angustia de su familia, se acercó y todos yacían muertos, en aquel endemoniado y solitario lugar… En sus ojos había lágrimas, de sentimiento, miedo, desesperación, angustia… Se miró con las manos atadas, pudo soltarse y corrió, corrió… Los volvió a encontrar y ver tendidos sobre el suelo… La muerte estaba de fiesta, los ángeles atrapados por los demonios que festejaban esos momentos… Trató de abrir los ojos, de levantarse y salir huyendo de aquel lugar, falló en cada intento, desistió, los cerró nuevamente… Una vez más la oscuridad, otra escena en otro lugar dentro de otro tiempo… Apareció su amiga Susana junto a ella, las dos hermosas, desnudas… Haciendo el amor, falso amor… ¿verdadero? Nadie lo sabrá jamás… Ella le mostraba a sus amigos, vivos y muertos, ella sonreía de pena… Elisa la golpeaba, sentía desesperación y no podía hacer nada… Viajaba por un mundo conocido que estaba conociendo… Nada podía hacer, estaba a orillas de un río, frío y sin vegetación… Susi estaba ahí, siempre junto a ella, sonreía por cada pena de su mejor amiga, Elisa la odiaba… Susi la tomó de la mano, la dejaba en la puerta de su escuela primaria… La miraba aun desnuda, la amaba al desnudo y no reaccionaba, le decía adiós… Caminaba sola y entró… Dentro solo había oscuridad, no existía nada… Salió, todos la esperaban, riendo y aplaudiendo… Era una fiesta oscura, muy oscura, a nadie reconocía, la muerte rondaba por ahí…
Empezaba a sentir frío, su piel se transformaba en una envoltura fría y sin reacción alguna… Trató de abrir los ojos y todavía no había fuerza…
Deseaba bajar de ese viaje pero no le era permitido, aun le faltaba algo, las fuerzas que la dominaban aún estaban ahí, atrapándola dentro de una oscuridad desconocida, nunca vista por ella… Trató de gritar, escuchaba la música nuevamente y más de cerca, aun Robert Plant cantando Hats Off To (Roy) Harper, efectos interminables y descanso mental… Miraba al conserje y no la reconocía, gritaba para que la sacaran de donde se encontraba, nadie la escuchaba, gritaba en su interior y nadie más la escuchaba… La fuerza de su cuerpo aún estaba lejos, muy lejos…
Fueron horas… La música no se escuchaba… Imaginó el infierno, luego el purgatorio, estaba sola en su hogar… Cerró los ojos y miró a Joan, le decía: “ven… ven… lo haremos juntos…” De pronto se esfumó y quedó sola… El efecto terminaba, el miedo desaparecía… Apenas podía caminar sintiendo su cuerpo mojado por el sudor en exceso, pesado, muy pesado pero relajado…
Casi no había luz, dejó todo como estaba y caminó, luego llegó hasta una cama, apenas y pudo quitar las sábanas, se introdujo y se tapó con lo que pudo, y como pudo… Y casi al final durmió, desnuda como estaba, sudor y lágrimas mezclados que eran secadas por las sábanas, abrió un ojo, miró los números color rojo en el reloj del buró, fue cuando se dijo: “estoy viva, no hay problema…” Suspiró, soltó su cuerpo y el sueño de ella se apoderó…
Mañana será un nuevo día, un nuevo sol, mañana se reirá diferente, vivirá diferente, entre verdades y mentiras, entre luz y oscuridad, una nueva vida de un solo día que se vive a diario la esperaba, una larga espera de lo real a lo irreal está cuando la luz aparece, es cuando comienza un nuevo viaje mágico y espantoso que nunca termina, así es la vida, así es la música, así la yerba, así es el vodka…
FiN…
© – ® 2024 – México – Del libro “EL PECADO DE LA VERDAD” ® – México D.F. 2010 – 2022 – Todos los derechos reservados. Luis Miguel Cobo / La Voz del Árabe / La Voz del Arte – Autorizan la reproducción de este cuento a condición de que cite la fuente y que no sea modificado en ninguna de sus partes, ortográfica y su redacción, no podrá ser utilizado con fines comerciales. Favor de informar dónde y cuándo se publica a: lavozdelarabe.int@gmail.com.
Imagen: LVÁ – Agencias
La Voz del Árabe (LVÁ) – Vamos a Leer – Cd. de México, septiembre 4 del 2024
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