AUNQUE EL HUBIERA NO EXISTE ¿QUÉ HUBIERA PASADO SI…?
– Así comenzó el largo conflicto Israel – Palestina que llega hasta nuestros días y que se vea por donde se vea, no tendrá un final feliz…
Welid Harp Silverman*
Si la pérfida Albión, la traicionera por excelencia, es decir, la Gran Bretaña, mejor conocida como Inglaterra no se hubiera dedicado durante toda su existencia a usurpar a tantos pueblos y naciones del mundo, a despojarles de sus recursos, de sus derechos, de sus dignidades y de sus propias vidas, ¿existiría esta ocupación de tierras robadas que se manifiesta de manera genocida en el Medio Oriente?
Engañaron junto con Francia a los árabes para despojar a los otomanos de los territorios que controlaban la región de Palestina, al poco tiempo de alcanzar sus objetivos traicionaron los acuerdos con los árabes y los despojaron de esas mismas tierras para repartirlas a su conveniencia.
Esto no debería sorprender a nadie, pues lo mismo hizo en el Congo, para luego repartirse el territorio como si se tratara de un pastel, donde los únicos no invitados a la repartición fueron los africanos.
En Estados Unidos en el siglo XVIII masacraron a las poblaciones indígenas a través de la celebración original de lo que hoy conocemos como día de Gracias, obsequiando “de buena voluntad” mantas para el tiempo frío “infectadas de viruela” acometieron su acostumbrada limpieza étnica.
Pero regresando a Palestina, el principio del conflicto nace por una promesa de los ingleses al Sionismo, ese movimiento político sin pudor ni mesura que perdura como la mala hierba.
Querido Sr. Rothschild, tengo el placer de comunicarle, en nombre del gobierno de su majestad, la siguiente declaración de simpatía con las aspiraciones judeo sionistas que han sido suscritas y aprobadas por el Gabinete.
El gobierno de su majestad ve a favor el establecimiento en Palestina de la Nación hogar para la gente judía, y hará su mejor esfuerzo para facilitar el logro de este objetivo, aclarando que nada deberá hacerse que perjudique los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías ya existentes en Palestina, o los derechos y posición política lograda por judíos en ningún otro país.
Le agradeceré si usted lleva esta declaración para el conocimiento de la Federación Sionista.
La idea de establecer «un hogar para el que se presume como pueblo judío» parte del 1er Congreso Sionista celebrado en Basilea en 1897, según lo explicó José Antonio Lisbona, historiador y experto en Historia del Judaísmo Contemporáneo
¿Pudo haber un Estado judío en África o Argentina? Tal vez… – A fines del siglo XIX, época en la que ese territorio Palestino estaba bajo dominio del Imperio Otomano, la tarea parecía imposible. Quizá por eso, sobre la mesa también se barajaron otras posibilidades, al menos como un «hogar nacional» provisional para el mal llamado pueblo judío.
No existe el pueblo católico, existe la religión católica practicada por muchas personas de diversos pueblos, pero eso no es “el pueblo católico”, y de la misma manera tampoco existe el pueblo judío, sino palestinos u otras nacionalidades que practican el judaísmo, pero eso tampoco es un pueblo. La tergiversación nace de la conveniencia de que apropósito no quede claro, porque así los usurpadores de identidades, como los Jázaros que se convirtieron al judaísmo (aunque hablen diferente lengua y su libro sagrado por el que se rigen sea distinto) genéticamente muy distantes de lo que fueron los habitantes de Judea, pueden pretender que quieren volver a las tierras de las que fueron expulsados, cuando ni sus padres, ni sus abuelos, ni nadie de sus antecesores algún día las pisaron.
El plan Uganda – Así se conoce el que fue el «único plan oficial y serio» para establecer un Estado judío en un territorio que no fuera Palestina.
Se trató de un plan oficial porque fue el propio gobierno de Reino Unido el que ofreció en 1903 otorgar una parte del antiguo territorio británico en África Oriental (obviamente robado a los africanos) al Sionismo como patria para los judíos. Aunque se le conoce como plan Uganda, en realidad la oferta de territorio también contemplaba parte del de Kenia. Fue ofrecido por el propio Balfour a Jaim Weizmann —quien se convertiría después en el presidente de Israel y en ese entonces era presidente de la Agencia Judía— y al padre de la teoría sionista, Theodor Herzl, autor del libro «Der Judenstaat» (El Estado Judío, 1896) y considerado el padre del Estado de Israel, quien planteó la idea en el Sexto Congreso Sionista celebrado en Basilea, Suiza, en 1903.
El sionismo era un movimiento que abogaba por la creación del Estado para los judíos en el territorio palestino, por lo que la idea de que ese Estado se creara en un lugar diferente generó numerosos debates dentro de la organización sionista. Finalmente, dicha posibilidad fue rechazada en 1905, cuando ganó la opción de que el territorio para el futuro Estado judío fuera en Palestina.
¿Palestina o Argentina? – El propio Herzl considera Argentina como una posibilidad para un asentamiento masivo de judíos en una parte de su libro «Der Judenstaat», bajo el epígrafe «¿Palestina o Argentina?» en el que hace referencia al país sudamericano como «uno de los más fértiles de la tierra, de inmensa superficie, población escasa y clima templado».
Leon Pinsker, autor de «Autoemancipación» (1882), considerado un texto fundacional del sionismo y que sirvió de inspiración a Herzl para su «Estado judío», fue un defensor de la opción argentina, al igual que Maurice de Hirsch, uno de los impulsores de las colonias judías en América.
Argentina, al igual que Uganda, ofrece una clara ventaja: un vasto territorio vacío, en el que no había que expulsar a ningún pueblo ya establecido. Ese era uno de los principales inconvenientes de la opción Palestina: ya había una población árabe establecida.
¿Cabría la posibilidad de que esa necedad de que fuera Palestina obedeciera a los intereses del Imperialismo Colonialista, que necesitaba una excusa para meterse en medio de un territorio que tarde que temprano sería clave en la geografía política mundial, tanto por su accesibilidad como por los recursos naturales en sus derredores?
«De 1893 a 1921 hubo emigraciones importantes de judíos de Polonia, Ucrania y Rusia a Argentina», «pero no hubo ninguna oferta oficial por parte del gobierno argentino, como sí hubo en el caso de la Declaración Balfour por parte de Reino Unido, que supuestamente sí tenía algún derecho geoestratégico una vez que con la inminente ayuda de los árabes expulsa a los turcos de lo que sería Palestina».
¿Un Estado judío en Siberia? – Aunque fue una opción posterior a la Declaración Balfour, algunos consideran que el precedente del Estado judío se encuentra en los límites de Siberia.
Los dirigentes de la antigua URSS entregaron una región a cada una de las naciones que la conformaban, y así, en 1934 se creó la Región Judía Autónoma de Birobidzhan, situada en la frontera entre Rusia y China.
10 propuestas de Hefter fuera de Palestina – Joseph Otmar Hefter, creador de Nai Judá (Nueva Judea), fue defensor de crear un hogar en forma de Estado para el pueblo judío en el continente americano. En un panfleto de 1938, Hefter manifiesta su rechazo al movimiento sionista, y defiende la creación de un Estado judío en el continente americano.
Hefter publicó un mapa con 10 propuestas de «hogar» para el pueblo judío, entre ellas una opción en un territorio entre la Guyana Británica, Venezuela y Brasil y otra entre Brasil y Paraguay. También propuso Birobidzhan, Australia, Alaska, Canadá, una parte de Egipto, parte del África Oriental o el sudeste de Asia como un posible Estado para el pueblo judío.
Sin embargo, una vez que se impuso la corriente sionista, ningún otro lugar rivalizó en términos reales con el territorio palestino para ser el hogar del futuro Estado judío.
Tras la derrota del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, la Declaración Balfour fue respaldada por las potencias aliadas e incluida en el Mandato Británico sobre Palestina, aprobado por la Liga de las Naciones* (organismo que antecedió a la ONU) en julio de 1922, mediante el cual Reino Unido quedaba formalmente encargado de la administración de esos territorios.
Luego de la Segunda Guerra Mundial, y tras el Holocausto, la presión por establecer un Estado judío aumentó. El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General aprobó un plan para la partición de Palestina, que recomendaba la creación de un Estado árabe independiente y uno judío y un régimen especial para la ciudad de Jerusalén.
El plan fue aceptado por los israelíes, pero no por los árabes, que lo veían como una pérdida de su territorio. Por eso nunca se implementó.
Un día antes de que expirara el Mandato Británico de Palestina, el 14 de mayo de 1948, la Agencia Judía para Israel, representante de los judíos durante el Mandato, declaró la independencia del Estado de Israel.
Ahí comenzó el largo conflicto entre israelíes y palestinos que llega hasta nuestros días y que se vea desde donde se vea, ya nunca tendrá un final feliz.
* La Liga de las Naciones (1920-1946) fue la primera organización intergubernamental establecida «para promover la cooperación internacional y lograr la paz y la seguridad internacionales», aunque vemos con tristeza que tanto esta como su predecesora han logrado exactamente lo contrario.
*Welid Harp Silverman: Palestino que se considera así mismo ciudadano del mundo, ha sido testigo de lo mejor y lo peor de la naturaleza humana. Ha escrito diversos ensayos donde el activismo político y la denuncia siempre destacan. Historiador egresado de la Universidad de Tel Aviv, une cabos sueltos e intenta descifrar lo que los medios oficiales de comunicación y las redes sociales censuran y atacan. “Si el río suena es que agua lleva”, es su frase preferida, y en sus escritos nos lo demuestra. Colaborador en AMORCC y La Voz del Árabe.

Imagen: LVÁ
La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, diciembre 11 del 2023
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