La Voz del Árabe

UN ADIÓS DESESPERADO

UN ADIÓS DESESPERADO

-El amor existe, el amor se vive, se goza, el amor acaba…

Luis Miguel Cobo

Estaba ahí, de pie y sin hacer nada, sólo pensando en su vida y en su futuro, ella al fondo miraba por la ventana…

Una sola cosa quería, lo deseaba con todas sus fuerzas, era su libertad absoluta… Ella volteó lentamente, lo miró y le dijo, —ven aquí…

Se acercó de inmediato y la miró, sin decir nada y arrodillado ante su silla de ruedas escuchó lo que dijo, con los brazos sobre sus inmóviles piernas, mirándolo de frente, casi sin pestañear y directo a sus ojos, dijo, —quiero que te vayas de la casa, ya, todo terminó…

Él se quedó frío, no podía cerrar los ojos ni apartar la vista de su cara, le costaba trabajo hablar, pensaba y sentía que ella estaba bromeando, que sólo medía sus fuerzas, sentimientos y actuación ante la solicitud, le había extrañado la forma tan amable y tranquila como lo dijo, pero de algo estaba seguro, que esa libertad que le estaban entregando en esos momentos, si no la tomaba, jamás volvería a tenerla una forma tan fácil.

Ella enferma como estaba y sin él que era su apoyo, aunque algo desbalagado, pero siempre a su lado cuidándola y apoyándola durante aquellos funestos y desagradables 15 años, solamente sonrió, miró al suelo, subió la mirada directa a su cara, se puso de pie. Sólo preguntó cortando el ensordecedor silencio que se había formado, esperando cualquier tipo de respuesta, —¿estás completamente segura?

—Jamás había estado tan segura de lo que he dicho, ya vete por favor, si te es posible mañana lunes y te metes en un hotel, hazlo, después vienes por tus cosas…

Esa respuesta lo había dejado perplejo, todo había estado bien, extrañado nunca la había visto y sentido tan segura de lo que estaba diciendo, él no sabía qué decir y cómo decirlo, había sido tanto tiempo, tantos los 22 años de matrimonio, tantas las vivencias juntos, buenas y malas, al final sentía que le costaba trabajo responder o decir algo sencillo, nada podía salir ni de su boca ni de su corazón… En ese momento no podía sentir cariño, afecto, amor, odio, nada… estaba solidificado mentalmente. Decidió salir del departamento y llevar a pasear al perro por un rato…

Después de casi una hora llegó, trató de despejar su mente, de ubicarse y comprender lo que había sucedido, logró pensar en algo, estaba seguro que ella deseaba retirarse a vivir a provincia con su familia, y estaba bien, pero, ¿así nada más, de un día para otro? Luego pensó en que una mujer jamás toma una decisión así en tan sólo unos días, eso estaba planeado, pensado y decidido desde hacía tiempo, ¿cuánto?, no lo imaginaba, pero no había sido tomada apenas unos días y menos horas… En pocas palabras, él estaba estorbando a sus planes para el futuro incierto pero inmediato, de todas maneras, ella sentía claramente que con su enfermedad los últimos 15 años, no había logrado atraparlo y menos dominarlo.

Aunque él estaba asfixiándose poco a poco dentro de esa atmósfera de invalidez y enfermedad continua, aun sentía que podía liberarse de muchas cosas, por lo menos mentalmente, soñando y viajando dentro de su propio universo, dentro de una verdad de pecado absoluto, creyendo que se encontraba ahí ausente del todo y sólo escuchando el quejido de la misma vida, enferma y acabada, sin caricia alguna ni palabras de amor que soslayaran la situación, que aplacaran la ira y el coraje del demonio de la enfermedad que ahí rondaba a diario y que sabía muy bien cómo utilizarla para tratar de dominar y de ahuyentar el éxito ajeno, sabía ese demonio cómo y de qué manera romper ilusiones y metas profesionales cumplidas y por cumplirse, sabía perfectamente cómo hacer para destacar el enojo y sacar de quicio al contrincante pacífico, ese era el diario amanecer dentro de aquel pequeño infierno, que al final, lo sabía él perfectamente, sería el malo e impostor de la obra, acabaría dentro de un muy pequeño núcleo de personas nada peligroso siendo nombrado como el peor de los seres humanos, tal y como ya le habían dicho en alguna ocasión que él no tomó en cuenta, seguramente empezando por sus dos hermanas quienes nunca lo quisieron y solo envidia tenían de él y su amada esposa, la meta era separarlos a como diera lugar. Al empezar a pensar fríamente no le importaba en lo más mínimo lo que se dijera de él, al fin habían vivido muchos años juntos, tan felices como infelices, y ella había sido quien tomó la última decisión: “vete ya…”

Estaba de regreso dentro del departamento, soltó la cadena del perro y luego entró hasta donde ella aun se encontraba, cuando la miró notó que lloraba, tenía los ojos muy rojos y la cara empapada por las lágrimas, inquieto le preguntó, —¿tienes algo?, ¿qué te pasa? ¿Te sientes mal? —De inmediato respondió,

—Sí, me pasan muchas cosas, pero dime algo, ¿esto no es muy doloroso para ti? —Él, sin pensarlo y mirándola directo a los ojos le dijo, serio y sin duda alguna,

—Sí, supongo que lo es, pero mira algo, sin miedo y afróntalo, tú lo has ocasionado, no yo, además déjame decirte que si esto es en realidad doloroso como dices, pues no lo sé, simplemente no puedo detenerme a sentir e investigar si es o no doloroso, no puedo hacerlo porque entonces, si lo hago, pues… —guardó segundos de silencio, —mira, es que no me podré ir y ya, acabo de tomar una decisión y es que sí, me voy, como tú quieres y lo pediste, así será. Sólo empacaré mis cosas y me voy, nada más… No te preocupes, todo será de común acuerdo, ¿está bien? —Ella aun llorando asintió con la cabeza y de inmediato volteó la cara hacia la ventana dando la espalda a su ya ex esposo.

Él sintió que le temblaba la mano y con un gran vacío en el estómago continuó diciendo, tratando de hablar lo más firme y serio posible sin permitir que sus sentimientos que a veces no podía controlar lo dominaran, —sólo quiero decirte algo… —ella regresó su mirada hacia él percibiendo la voz de ese hombre un tanto temblorosa, notaba un semblante como de esperanza para que él le dijera que estaba arrepentido, pero no fue así, le dijo entonces cruzando la mirada con la de ella, —mira, ignoro en realidad por qué quieres que me vaya, y ya no importa el saberlo, pero tengo la necesidad de decirte algo, y eso es nada más un gracias, mujer, porque sin explicación alguna has abierto la jaula en la que me tenías, eso pienso que es grandioso y muy valiente en una mujer como tú, en verdad gracias y más aun si lo has hecho por amor, porque se necesita ser realmente valiente para hacer lo que tú, me consideres lo que sea, tal vez haya sido lo peor para ti estos últimos años, o tal vez no, pero siempre un gracias porque me has comprendido y me has conocido tal como soy, detalle que de ti no he podido hacerlo, —hablaba con los ojos vidriosos aguantando el llanto, la miraba sintiendo el gran amor que sentía por ella y que se alejaba en ese momento aun estando enferma,  continuó después de un corto silencio sin despegar la vista de ella, —en verdad mujer, gracias, porque me has considerado libre y me dejas ir, eso, mi amor, nadie lo hace como tú, y también  gracias porque a tu lado y por ti he aprendido muchísimas cosas, simplemente lo que es la vida y el evolucionar…

Se acercó al terminar de hablar y la besó en la mejilla, aun lloraba y todas sus esperanzas se habían esfumado en ese momento, desapareció en un segundo el futuro que quizá ella había planeado para los dos, el cariño salió por aquella ventana por la que ella tanto miraba hacia afuera, en ese momento lo miró salir de ahí, él se fue a su habitación y se recostó, sólo para pensar en su futuro inmediato, ella quedó inmóvil en ese lugar, teniendo como única esperanza que nada se moviera en su vida para el día siguiente…

Aquel grito desesperado de libertad que él siempre tuvo atorado en la garganta ese domingo lo dio tan alto que logró su libertad absoluta sin problema alguno, tantos años de tortura y presiones por tanta responsabilidad de cuidar de ella, a la que nunca renunció, ese día desaparecían en tan solo un momento…

Ella ahí quedó, frente a su vista preferida. A los pocos días se fue a vivir con su familia a la provincia, nunca más se volvieron a hablar ni mucho menos ver.

Cada uno logró rehacer su vida a su manera, libres de un yugo que por muchos años los mantuvo unidos sin querer estarlo, sin el amor verdadero que en algún momento escapó por la ventana sin que ellos se dieran cuenta, ese amor que fue interferido por esos familiares cercanos que nunca la dejaron en paz, por familiares que aconsejaron tan negativas ideas que le causaron sueños mal habidos y llantos al por mayor hasta casi acabar con sus lágrimas…

Hermosa mujer que vivió una pesadilla sentada y sólo mirando pacientemente el correr de las horas y el pasar de los años, enamorada de la nada y de él, quien la hiso feliz durante muchos años y ella a él, la unión se rompió, cada uno a su manera se encontró y la vida continuó…

Cuando en verdad se ama también se comete pecado, porque el pecado de la verdad existe y está en todas partes, y aquí, señoras y señores, el único que triunfó otorgando la libertad a dos almas distintas fue el amor desconocido alguna vez sentido, vivido, gozado y otra vez odiado, así es el amor, así es la guerra, pero en esta nadie ganó, ambos perdieron y perdonaron, por y para siempre ganaron…

FiN…


© – ® 2026 – México – Todos los derechos reservados. Luis Miguel Cobo / La Voz del Árabe / La Voz del Arte / Del libro: “El pecado de la verdad” ®Mx. 2022

NOTA MUY IMPORTANTE: Todas las historias contenidas en esta sección son creación del autor, de su imaginación, por lo que cualquier semejanza con la realidad es responsabilidad única y directa de la imaginación del lector, que conste…

La Voz del Árabe / La Voz del Arte / LM.COBO: Autorizan la reproducción de este cuento a condición de que cite la fuente y que no sea modificado en ninguna de sus partes, ortográfica y redacción, no podrá ser utilizado con fines comerciales. Favor de informar dónde y cuándo se publica a: lavozdelarabe.int@gmail.com.

Imagen: LVÁ – Lm.CoBo.FoTo

La Voz del Árabe (LVÁ) – LM.COBO – Cd. de México, septiembre 19 del 2026

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