La Voz del Árabe

SUMERGIRSE PARA SANAR: LOS BENEFICIOS DE LAS AGUAS TERMALES

SUMERGIRSE PARA SANAR: LOS BENEFICIOS DE LAS AGUAS TERMALES

Todos los sistemas hidrotermales comparten elementos clave.

Pepe Herrera

En medio de la naturaleza, donde el vapor se eleva entre rocas y vegetación, las aguas termales han cautivado a visitantes durante siglos. Estos manantiales de agua caliente, cargados de minerales, no solo ofrecen un refugio para el descanso y la relajación, sino que también despiertan el interés de la ciencia y la medicina por sus potenciales beneficios para la salud.

Desde remansos escondidos en montañas hasta complejos turísticos modernos, las aguas termales se consolidan como un puente entre la tradición ancestral y el turismo contemporáneo, invitando a sumergirse en un mundo donde el bienestar y la naturaleza se encuentran en cada burbuja. Pero, más allá de su atractivo visual y recreativo, surge una pregunta clave: ¿qué son exactamente las aguas termales?

De acuerdo con Betsabé Atalía Sierra García, egresada de la Licenciatura en Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias de la UNAM, las aguas termales tienen dos definiciones comunes:

Estas aguas pueden tener diversos orígenes:

A pesar de sus distintos orígenes, todos los sistemas hidrotermales comparten elementos clave: una fuente de calor, un fluido, vías de circulación y manifestaciones superficiales como manantiales o géiseres. Una vez entendido su origen, es importante explorar cómo estas aguas se transforman durante su recorrido subterráneo.

Tipos de aguas termales – El recorrido del agua desde su infiltración hasta su retorno a la superficie es un proceso geológico que modifica su composición. En este trayecto, el agua caliente disuelve minerales, incorporando cationes como sodio, calcio, magnesio y potasio; aniones como cloruros, sulfatos y bicarbonatos; y gases como CO₂ o H₂S. Además, algunas pueden contener elementos traza y metales pesados, como arsénico o flúor, así como sólidos suspendidos como arcillas.

Según la interacción con la fuente de calor, estas aguas pueden clasificarse como cloruradas, sulfatadas o bicarbonatadas. Esta clasificación se basa en los aniones predominantes disueltos en el agua, los cuales determinan en gran medida sus propiedades.

Sin embargo, esta compleja composición química no solo define su origen, sino también implica ciertos riesgos. Algunas aguas pueden contener elementos potencialmente tóxicos que, en concentraciones elevadas, pueden provocar fluorosis, arsenicosis o incluso cáncer. Por ello, es fundamental realizar análisis químicos exhaustivos que combinen trabajo de campo, laboratorio y conocimiento especializado. Solo después de estos estudios es posible determinar si las aguas son seguras tanto para la población como para el ecosistema.

Esta misma composición, cuidadosamente estudiada, es la que también explica sus efectos en el cuerpo humano.

Beneficios de las aguas termales – Aunque no existe una fecha exacta, desde la Antigua Grecia las aguas termales han sido utilizadas por sus propiedades curativas y relajantes. En la actualidad, se reconocen diversos beneficios:

A pesar de estos beneficios, es importante entender que las aguas termales no sustituyen tratamientos médicos formales, sino que funcionan como un complemento dentro de un enfoque integral de la salud.

Más allá de lo recreativo – Además de sus aplicaciones en el bienestar, las aguas termales representan un recurso energético y económico de gran relevancia, con usos en la generación de electricidad, la calefacción y diversos procesos industriales.

Asimismo, constituyen una valiosa herramienta educativa, ya que permiten enseñar geología, química e hidrogeología de manera práctica, acercando a las nuevas generaciones al conocimiento científico aplicado a recursos naturales de gran valor cultural y ambiental.

El valor científico y curativo de las aguas termales – Las aguas termales son mucho más que un atractivo turístico o un espacio de relajación: representan la convergencia entre procesos geológicos profundos, conocimiento científico y prácticas de bienestar que han acompañado a la humanidad durante siglos. Su riqueza mineral, su origen en el interior de la Tierra y sus múltiples aplicaciones en la salud, la energía y la educación las convierten en un recurso de gran valor.

Sin embargo, su aprovechamiento responsable exige un entendimiento riguroso de su composición y efectos. Así, estos manantiales no solo invitan al descanso, sino también a reconocer la estrecha relación entre la naturaleza y la ciencia en la vida cotidiana.

Información: GlobalUNAM / Imagen: GlobalUNAM      

La Voz del Árabe (LVÁ) – VIDA y SALUD – Cd. de México, abril 29 del 2026

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