–De Bachir Edkhil su libro Duna Desnuda recibe una inspiración llena de sentimientos.
Ana Toculescu
Querido Bachir:
Estoy leyendo Duna Desnuda. Y hoy quiero hablarte –con la libertad que permiten la amistad y la emoción verdadera– de la Parte primera: De la vida, y en especial de tus poemas de amor, que me acompañan estos días.
No estaba preparada para una poesía así. No por difícil, sino porque son como imagino el soplo del harmattan: viento que llega sin anunciarse, se adueña del aire y atraviesa los artificios con los que uno intenta vestir su vulnerabilidad. Tus versos entran con esa claridad implacable, como un huésped que conoce tu casa mejor que tú.
Son poemas que despiertan pasión, anhelo, espera, éxtasis, y esa rendición inevitable ante la belleza femenina que tan bien sabes nombrar. Hay en tu voz la poesía de los antiguos caballeros españoles: esa admiración casi mística por la mujer, ese culto rendido al arrojo individual, esa afición al desafío interior.
Y también hay la poesía profundamente árabe: la imaginación ardiente que suaviza la violenta soledad, la sensualidad sutil o cruel, el amor por la palabra que se siente en cada respiración.
En tus versos, está la vulnerabilidad que se vuelve fuerza: «Levantas volcanes en mi frágil vida de beduino errante…»
Está la mujer capaz de desordenar el corazón del que la mira sin siquiera proponérselo: «Y espero eternamente fugaz beso; un susurro; y que corra una lágrima feliz…»
Y está el hombre ante el desierto, que es destino y extravío a la vez: «Soy el sendero que camina descalzo a ninguna parte»
Gracias, Bachir, por escribir así. Por recordarnos que el amor sigue siendo una de las formas más altas de belleza. Por regalarnos un libro que no solo se lee: se vive.
Ahora sigo mi camino por Duna Desnuda. Dejaré atrás los poemas de amor para entrar en la parte segunda, esa zona donde la poesía se abre paso entre notas al pie que señalan una realidad histórica y dolorosa.
El título “De la muerte” y “De la desilusión” ya advierte que el viaje cambia de luz. Voy con el corazón preparado, pero no blindado. Tu escritura no permite blindajes.
Con admiración y afecto,
Ana
Querido Bachir:
Gracias por tu respuesta y por la generosidad con que acogiste mis palabras. Te escribo nuevamente porque Duna Desnuda no la estoy leyendo: la estoy viviendo. Por eso me he detenido en la Parte primera. Sentí la necesidad de quedarme ahí y de compartirte la belleza profunda que encontré en esos poemas antes de avanzar. No fue una omisión, sino una decisión: permitir que cada parte del libro me llegue en su propio tiempo.
Conozco un poco de tu historia y admiro profundamente tu trayectoria humana. Has atravesado experiencias extremas sin perder la paz, la dignidad ni el sentido de lo justo. Esa coherencia tuya –tan poco común– me inspira respeto. Por eso estoy preparada para entrar en la segunda parte. Sé que ahí la poesía toca la memoria, la verdad histórica, el dolor y las abyecciones humanas sin suavizarlas.
Quiero decirte también que me conmueve encontrar a un hombre cuya vida es un ejemplo y que, además, es un poeta de verdad. Esa unión –la del ser humano y el creador– da a este libro una fuerza muy honda. Por eso quise empezar por la belleza: porque en tu obra no es un adorno, sino también una forma de verdad.
No te leo como crítica ni como erudita ni desde un marco político. Te leo como una lectora agradecida por este libro de palabra viva y por lo que despierta en mí.
Cuando haya recorrido la segunda parte, me gustaría compartirte mi lectura, si así lo deseas.
Con afecto y admiración,
Ana
EL SÁHARA EN LA “DUNA DESNUDA” DE BACHIR EDKHIL – LIBROS – https://lavozdelarabe.mx/2024/11/25/el-sahara-en-la-duna-desnuda-de-bachir-edkhil/
Imagen: LVÁ
La Voz del Árabe (LVÁ) – CULTURA – Cd. de México, abril 14 del 2026
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